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Trans*: entre lo personal y lo político. Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México desde 1990 dentro del sistema electoral mexicano” por Rebeca Garza


El libro se puede conseguir aquí.

Las violencias de género que vivimos las personas trans suelen ser invisibilizadas en los discursos, los diagnósticos así como en las forma en que se construyen marcos jurídicos, normativos  e institucionales para propiciar espacios  y vidas libres de violencias.

En este trabajo se hace un ejercicio de visibilización al conceptualizar y dar nombre a las diferentes formas de violencia que vivimos las personas trans para, posteriormente reflexionar cómo estas formas de violencias están presentes dentro del sistema electoral mexicano y los medios masivos de comunicación, con el objeto de que las instituciones que le conforman –partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales- nos interpelen como ciudadanas y ciudadanos con los mismos derechos, no sólo de jure sino también de facto, especialmente en los contextos actuales de omisión legislativa de parte de los Congresos Federal y locales que, a excepción de la Ciudad de México, se niegan a reconocer en las leyes, el derecho al libre desarrollo de la personalidad que tenemos las personas trans, como el reconocimiento a nuestra identidad como puerta de acceso al ejercicio de otros derechos fundamentales.

La consolidación del sistema democrático mexicano no puede continuar avanzando sin reconocer que existimos grupos de personas que históricamente seguimos siendo invisibilizadas, violentadas y revictimizadas simbólica, social e, incluso, legalmente por las propias instituciones de nuestro sistema democrático mexicano.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo, se ha pretendido poner en el centro y bajo la luz una de las corposubjetividades, aún hoy en día consideradas por muchas personas, como abyectas: las personas trans*.[1]

Ese lugar abyecto en el que somos ubicadas las personas trans* nos vuelven ininteligibles subjetiva, social y políticamente.

Por lo tanto, este trabajo pretende proporcionar elementos que abonen a su inteligiblidad repasando dos aspectos:

Que las corposubjetividades trans* y no trans*, todas, son socialmente construidas. Que no existe una identidad o un cuerpo que sea producto de la naturaleza, por lo tanto, deben ser leídos y posicionados en sus contextos sociales e históricos. Que dentro de esta construcción operan cotidianamente lógicas que buscan dar orden por medio de la clasificación y jerarquización a través de reglas que subordinan y excluyen para dar materialidad al cuerpo individual y colectivo (entre ellos las ideas de ciudadanía y Estado-Nación).

Que en este orden subjetivo, social y político participan diferentes formas de violencia que legitiman y perpetúan la exclusión de unos cuerpos con respecto de otros.

Se ha puesto especial atención en cómo participan en el ejercicio de la política y, por lo tanto, del poder las  tensiones entre las políticas de identidad de asimilación y de resistencia.

Como un ejercicio de visibilización se ha realizado una revisión histórica del surgimiento de las identidades trans* en sus dos narrativas principales: la identidad transexual y las identidades transgénero en un nivel general. Así como los riesgos de mantener fronteras entre las identidades travesti, transexual y transgénero.

Posteriormente, en la lógica de lo que “no se nombra no existe” se proponen una serie de conceptualizaciones de formas de violencia de género que padecemos las personas trans*. Daremos nombre a formas de violencias de género que ya existen, pero que son socialmente aceptadas, porque la única forma de erradicarlas es a partir de su reconocimiento. Estas formas de violencias, pueden presentarse en todos los contextos, por lo que el político-electoral no está exento sino que también tiene una participación importante en el grado de democratización de nuestra forma de gobierno y en la manera de vivir la democracia.

De esta forma, se reflexiona también sobre la importancia de reconocer que gran parte del ejercicio democrático ha sido androcéntrico y que, si el horizonte del ideal democrático es que todas las personas puedan ejercer efectivamente sus derechos políticos, es imperante que los trabajos alrededor de una mejora en la calidad de la ciudadanía reconozcan la verdadera protección y ejercicio de todos los derechos humanos. Es decir, la importancia de transitar de una ciudadanía minimalista a una integral requiere re-pensar a quienes siguen permaneciendo fuera del ejercicio de sus derechos fundamentales, entre estos grupos las personas trans*.

Por lo tanto, en la siguiente mitad del trabajo se ha buscado hacer un bosquejo muy general sobre la participación política de las personas trans* en México de 1990 hasta 2016, a partir de los siguientes cuestionamientos: ¿Las personas trans* son vistas y reconocidas por el sistema electoral mexicano, entendido en este apartado como partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales? ¿Existimos en sus registros históricos? ¿Existen acciones o políticas que se hayan realizado para garantizar nuestros ejercicios político-electorales?

Asimismo, se buscó recuperar la percepción de las personas trans* que han tenido experiencias en el ejercicio de sus derechos político-electorales ya sea como militantes o como personas candidatas. Ocho personas  trans* de diferentes partes del país participaron en una encuesta en donde compartieron sus percepciones sobre las diferentes formas de violencia conceptualizadas en su relación con los partidos políticos, con las autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales y los medios de comunicación.

Si bien, la muestra no es representativa ni los resultados son concluyentes se propone como un primer ejercicio para medir percepciones de violencias de género hacia las personas trans* por parte del sistema electoral mexicano. Los resultados abren la ventana para profundizar más sobres estas formas de violencias de género en éste y otros contextos.

Y, con el objeto de profundizar un poco más en la forma en que las personas trans* ejercen sus derechos políticos-electorales, se presentan dos entrevistas a dos mujeres trans* que fueron candidatas en procesos electorales locales de 2016: Jakelyne Barrientos, como candidata a una diputación local en el estado de Chihuahua y Rubí Suárez Araujo, candidata a regidora por el ayuntamiento de Guanajuato, actualmente en funciones. Es importante reconocer las contribuciones históricas de cada una puesto que Barrientos ha sido la primera candidata trans*  en Chihuahua mientras que Suárez no sólo ha tenido ese mismo logro histórico al ser candidata en el estado de Guanajuato sino que también se convirtió en la primera en ejercer el cargo, mismo que actualmente desempeña.

Como epílogo se recuperan, adicionalmente a las historias de Barrientos y Suárez,  breves historias de quienes han sido pioneras en la lucha por la participación política de las personas trans*: Amaranta Gómez Regalado, primera candidata muxe en la historia de México; Diana Bayardo, primera candidata trans* en el Estado de México; Samantha Fonseca, primera candidata trans* en la Ciudad de México; y Alondra Hernández, primera candidata trans* en Jalisco. Y, como una forma de visibilizar otras historias por el ejercicio de los derechos políticos electorales se presentan también las historias de Silvia Susana Jácome García y Diana Sánchez Barrios, la propuesta inconclusa y la lucha aún vigente por una candidatura, respectivamente.

El epílogo busca ser un primer ejercicio para recuperar las historias de personas trans* que han tenido el coraje y el valor de luchar por el ejercicio de derechos políticos en contextos violentos que no sólo nos sigue excluyendo sino que también  ha borrado sus aportaciones. Sus logros son tan importantes como en su tiempo lo fueron los del Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Aurora Jiménez, entre otras.

Seguramente existen otros nombres y otras historias dignas de ser recuperadas, y también estoy segura que cada historia requiere mayores líneas por lo que este trabajo no espera ser ni exhaustivo ni final sino al contrario, desea poner en el centro y bajo la luz de los partidos políticos, las autoridades electorales la historia de quienes hemos sido silenciadas e invitar a otras personas –incluida la academia- a profundizar en sus vidas y en las formas de violencias que coexisten en el entorno social y político.

Finalmente, este trabajo propone que el reto de los sistemas democráticos modernos consiste en cuestionar periódicamente ¿quiénes siguen sin interpelación de parte del Estado? ¿quiénes aún siguen siendo ininteligibles dentro de las políticas que buscan generar mayores índices de bienestar e igualdad?

Por lo tanto, el desafío consiste en mirar no sólo hacia el centro sino a la periferia y hacia los límites de lo que consideramos válido y normal y que da materia a conceptos como ciudadanía. Es en esa frontera donde las mujeres, las personas indígenas y afrodescendientes han luchado por años y en la que, actualmente, nos ubican y desde la que luchamos las personas trans* y las personas migrantes, por ejemplo.

La búsqueda por la igualdad exige mirar hacia esas fronteras imaginarias  que legitiman la exclusión de un grupo de personas y, por supuesto, cuestionarlas.  Este trabajo invita a repensar y cuestionar la neutralidad  jurídica y política del sistema electoral mexicano hacia las personas trans*, invita a visibilizar las violencias de género que actualmente son socialmente aceptadas y jurídicamente legales y a reflexionar cómo nuestro sistema puede, efectivamente, ser democrático mientras se sigue excluyendo a diferentes grupos humanos en la lucha política por el ejercicio del poder.

Luisa Rebeca Garza López

[1] Para este trabajo se usará el apócope “trans*” como un concepto paragüas para abarcar aquellas identidades sexo-genéricas que no necesariamente se ubican dentro del binario hombre-mujer independientemente de la presencia o ausencia de los procesos quirúrgicos, hormonales e incluso legales que afirmen dicha identidad autopercibida. De igual forma, el asterisco (*) tiene el significado de dejar abierto este concepto para abarcar otras expresiones de pueblos originarios, locales y/o emergentes como aquellas que tienen fuertes intersecciones étnicas como las identidades muxe del Istmo o biza’ah de Teotitlán del Valle, ambas en Oaxaca, así como las adscripciones identitarias no asimilables a las ideas convencionales de masculinidad o feminidad. Si bien, el concepto transgénero o transexual tiene un origen moderno reciente y muchas personas muxe o biza’ah no se identifican con este concepto también es cierto que, producto de los efectos de la globalización, empieza a ser visible la emergencia de nuevas generaciones, principalmente muxe, con un discurso identitario transgénero o transexual. En ese sentido, el apócope trans* pretender ser un concepto abierto, amplio y fluido, y no limitativo, consciente de que los procesos sexo-genéricos de construcción identitaria son dinámicos y sujetos a complejos procesos históricos y socioculturales, tanto locales como globalizados. Esta propuesta es recuperada de los trabajos de Alba Pons Rabasa, de quien agradezco la sugerencia, quien a su vez lo retomó de Mauro Cabral  (Pons Rabasa y Garosi, Trans 2016). Por lo anterior, las observaciones o comentarios personales se harán en números al pie de página y no mediante asteriscos para no confundir a la persona lectora.

(D) Derechos de Autora en trámite. (Actualización: ¡ya están tramitados !)




[Campaña] Soy Mamá Trans y defiendo el #DerechoAExistir de nuestros hijxs #InfanciasTrans


Esta campaña me parece muy conmovedora y me detona pensamientos llenos de emociones.

Recupera la voz de las mamás que han decidido saltar al vacío con sus hijxs para construir un mundo que les sea habitable porque el actual no lo es. Este mundo social es tremendamente violento para quienes se rebelan al sistema sexo/género en lo más fundacional: el sexo asignado al nacer.

Las siento como madres valientes y amorosas que sabedoras de las reacciones de burla, rechazo e incluso de odio que podrán acechar a sus hijxs deciden caminar junto con ellxs, poniendo su cuerpo también, y entonces veo dos cuerpos que saben que la trayectoria que tendrán que recorrer no será fácil y eso me parece potente y revolucionario pero también profundamente amoroso.

Pienso en las personas que han dejado atrás por ese rechazo y sonrío al reconocer qué hay esperanza porque ya están cambiando el futuro para muchxs niñxs trans* : la manifestación de una realidad de que lxs infancias trans vivan acompañamientos afectivos y de fiera lucha, porque será necesario.

Siento la rabia y el coraje de pensar que este mundo no ofrezca posibilidad alguna de que las vidas de sus hijxs puedan ser vividas con dignidad. Siento la furia de haber luchado toda su vida contra un sistema que ha querido controlar sus cuerpos y sus mentes y que ahora va por sus hijxs. Me conmueve pensarlo.

Admiro su fortaleza de guerreras que sobreviven a la doble o triple jornada porque pienso que ser mamá trans también requiere otro trabajo para aprender, formarse, organizarse, informarse y actuar ante una red de instituciones que les miran desde el desconcierto mientras continúan resistiendo ante las voces y señalamientos que les pretenden transmitir lo que el patriarcado ha insistido: la culpa y el miedo.

Me conmueve pensar que la historia de silencios, depresiones, aislamiento, rechazo y violencias que siguen viviendo actualmente muchas personas trans será cambiada por historias donde haya mamás y papás amorosxs hacia sus hijxs trans, con la furia y rabia suficiente para protegerles y cuidarles a lo largo de su trayectoria de vida y con la poderosa potencia de cimbrar el orden social.

Así es, que les tengan miedo. Me emociona y me conmueve.

Rebeca Garza @Rivka_Azatl

Desmontando argumentos del discurso feminista crítico de género: por qué lo trans no es moda y se subsume a lo queer.


A propósito del reciente comunicado del Partido Feminista de España CAT.

Hay un argumento del feminismo crítico de género que no se sostiene, entre otros: que los avances de los derechos de las persona trans son una moda “queer” (lo que eso signifique) y tiene que ver con lo que ellas creen que ha surgido espontáneamente y que en realidad ha costado años de lucha y muchas vidas.

Recuerdo el asesinato de Agnes Torres en Puebla después de denunciar a un candidato a gobernador por promover discursos de odio. Ella fue una de las impulsoras a inicios de 2000. Aún Puebla sigue sin la Ley Agnes, como se llamó en su momento y en cambio, ya no la tenemos a ella. Esas tragedias no las ven.

Recuerdo el asesinato de Diana Sacayán que fue una de las grandes impulsoras de los avances en Argentina y que fue abordado como un travesticidio (así se le denomina políticamente el movimiento allá). Una gran avance para el reconocimiento de los Transfeminicidios.

También recuerdo el asesinato de Lohana Berkins, otra gran activista trans de Argentina asesinada y que es un referente en América.

Y podría seguir. Lo que quiero señalar es que detrás de esos asesinatos las personas trans hemos seguido exigiendo derechos y los reconocimientos que la prensa sensacionalista y ciertos sectores que consideran que son una moda es una verdadera afrenta por lo siguiente:

  1. Despolitiza nuestras luchas. Ese discurso sí nos borra porque sienta la narrativa que los movimientos trans no tenemos la capacidad de agencia de promover de forma autónoma cambios sociales a favor de nuestros derechos.
  2. Promueve desinformación que puede alimentar los discursos de odio al ligarnos, sin fundamento alguno y de forma totalmente alejada de la realidad, con grupos que creo muchas ni aspiramos a acercamos como el FMI, aquello que llaman “neoliberalismo” como un kraken y lo “queer” como el pozo teórico del cual surgimos de alguna forma que no logran explicar.
  3. Ignoran que cada avance no sólo han costado años y vidas sino que ha sido con la resistencia de las propias instituciones públicas y de gran parte de la sociedad. Hablan de que el “lobby trans” se ha institucionalizado y es mentira. Las instituciones que reconocen nuestros derechos siguen siendo la excepción.
  4. Por ejemplo, en México sólo tenemos 8 de 32 -espero no equivocarme- estados que reconocen la identidad de género; a nivel federal en 2008 fue el último intento y seguimos sin ese reconocimiento a pesar de las recomendaciones de la SCJN; el protocolo laboral trans del INE tardó 13 años y el protocolo trans electoral 6 meses de construcción con debates
  5. CONAPRED apenas recientemente incorporó una encuesta para medir las discriminación por identidad de género y orientación sexual; la SCJN ha lanzado un protocolo que pocas personas juzgadoras usan; y así por el estilo podemos ir desgranando pocas instituciones que reconocen nuestros derechos pero dista mucho de ser la apropiación de las instituciones como desean promover.
  6. Sin embargo, señalan que nos hemos apropiado tanto del feminismo como de las instituciones cuando ni siquiera estamos en esos espacios. En el INE sólo habemos dos personas trans. Los avances logrados son por alianzas feministas, LGBT y de derechos humanos que nos respaldan. Y, desgraciamente, como sucedió como la marea verde en Oaxaca y en Puebla siguen, sucediendo casos de personas trans rechazas de espacios feministas porque las consideran “infiltradas”, en otras palabras, no las consideran mujeres. Claro, el ataque siempre es a las mujeres trans porque su arsenal epistémico no da para abordar a los hombres trans más allá de llamarles lesbianas confundidas por la heterosexualidad obligatoria.
  7. Repito: LAS ALIANZAS FEMINISTAS EXISTEN. Eso es algo que borran en sus discursos. Creen que ellas representan todo el feminismo por lo que en sus críticas borran y rechazan a las feministas -que no son pocas- que nos respaldan, apoyan y nos quieren. Ante esto, se limitan a ofenderlas o desacreditarlas.
  8. En el mejor de los casos también les “quitan” sus credenciales de feministas o les “bajan puntos en su feministómetro”. Les dice que lean feminismo o que no lo han entendido.
  9. Entonces, como no quieren ver que hay mucha banda feminista que nos quiere, acompaña y respalda en términos afectivos, teóricos y políticos asumen que las personas trans nos hemos apropiado del feminismo cuando es otra falacia. Parece que le apuestan al exterior constitutivo.
  10. ¿Qué es apropiarnos del feminismo? Que la prensa sensacionalista aborde siempre los temas trans con morbo y amarillismo y que generalmente esto genere interés en la gente. Es verdad, pero pasa lo mismo que con el caso de #karenespindola que fue mediatizado por la misoginia. ¿Es culpa de las personas trans? No, es un reflejo de lo transfóbicos, cissexistas, y transmisóginos que son los medios de comunicación y gran parte de la sociedad que los consume y los difunde. Hacia allá deberían lanzar sus dardos.

Entonces, lo trans NO es una moda ni estamos subsumidxs al discurso queer. Claro que nos ha dado herramientas teóricas y conceptuales -como el resto de los feminismos- pero nos asumen sin criterio y sin capacidad de crítica. Además que no leen los debates entre Butler, por ejemplo, y los diversos movimientos Trans.

Creo que las personas trans como las personas cis podemos o no ser feministas; podemos o no apostarle a lo queer y tener diferentes abordajes; podemos abrazar y explorar diferentes corrientes feministas. Tampoco ven esto. Su reduccionismo es tan grande que lo reducen lo esto: Trans=queer.

Asumir que una persona trans es queer es absurdo y reduccioanista. Reprocharnos porque NO todas las personas trans son feministas y hay quienes pueden ser ejercer misoginia es desconocer las estructuras de como opera el género que tanto defienden como sistema opresor.

Rebeca Garza.

Rebeca Garza @Rivka_Azatl

He aquí el Tweet y el Comunicado para la ignominia. Porque no olvidamos.

Actualización (07-11-2019)

La Izquierda Unida emitió un comunicado donde se desmarca de las declaraciones del Partido Feminista y exige una rectificación.

Hermanas #trans, gracias por hacerme mejor feminista por Patricia Simón @patriciasimon


Por Patricia Simón / DE: La Marea.com / Fecha: 9 de julio de 2019

“Callamos por respeto a nuestras mayores, por deferencia, por educación. Pero hasta aquí”.

Las mujeres trans son las más machacadas por el patriarcado precisamente porque son las que más desafían su misoginia al luchar contra viento y marea por ser lo que son realmente: mujeres. Por eso, ellas serán siempre mis primeras compañeras y hermanas como feminista.

Feminismo es la radical defensa de la igualdad de derechos de todos los seres humanos. Feminismo es elegir estar del lado y al servicio de la lucha de las más apaleadas, discriminadas, violadas, asesinadas y ninguneadas por el patriarcado, el capitalismo, el clasismo y el racismo. Porque esos son nuestros enemigos como feministas. En consecuencia, mis compañeras de viaje elegidas son las mujeres trans –las más despreciadas por los misóginos–, las mujeres migradas y racializadas –la mano de obra más esclavizada por los racistas–, las mujeres lesbianas y bisexuales –las consideradas sospechosas por casi todos y que, por ello, incluso sufren violaciones correctivas en numerosos países–, y las mujeres empobrecidas, porque sobre sus espaldas recaen todos nuestros privilegios. Y todas aquellas mujeres y hombres que osen atacarlas son, por tanto, los enemigos del feminismo. Porque cuando estas personas dirigen su odio contra las mujeres en situaciones más precarias y vulnerables, se convierten en depredadores, encarnizan el sistema a abolir.

Muchas de las feministas jóvenes que estábamos en desacuerdo con algunas de las que estos días han proferido insultos contra las mujeres trans –“Y digo tíos porque son tíos” o “Hay muchos problemas con esto del género que se sustancia con un buen conocimiento de la moda”, han dicho entre burlas y gestos chabacanos en un congreso feminista– llevábamos años guardando silencio ante su soberbia, prepotencia y cesarismo por respeto a sus aportaciones en el pasado a la lucha feminista. Incluso, como en mi caso, cuando dieron la orden a la persona que daba los turnos de preguntas en uno de sus encuentros de no volvérmela a dar después de que les preguntase por qué, si tanto les importaban las víctimas de trata, apoyaban a un gobierno –en aquel momento, el de Zapatero– que sostenía políticas de extranjería que forzaba a las mujeres africanas a migrar mediante las redes de trata; o cuando gente de esos círculos pidió el boicot a los medios que nos publicaron artículos en los que analizamos las diferencias entre la trata con fines de explotación sexual y la prostitución. Callamos por respeto a nuestras mayores, por deferencia, por educación. Pero hasta aquí

Si ustedes no admiten que haya feminismos diversos, permítanme decirles que su feminismo, con sus risas histriónicas y ataques jactanciosos a las mujeres trans, a las mujeres que luchan como jabatas por ser quienes son y tener unas condiciones de vida menos inhumanas, es cualquier cosa menos feminismo: es machismo, es clasismo, es aporofobia, es despotismo, es supremacismo y, sobre todo, es cualquier cosa menos la tan cacareada –y ausente de su práctica– sororidad

Las feministas no habremos logrado nada mientras las mujeres y hombres trans, bisexuales, lesbianas, gays y queer no tengan absolutamente los mismos derechos que las mujeres cis más privilegiadas. Mientras, solo estaremos perpetuando un sistema de castas basados en los privilegios de unas a costa de la discriminación y explotación de otras.

Me aterran tanto las risas de esas ponentes y de su público sobre las mujeres trans como la irrupción de Inés Arrimadas y los miembros de Ciudadanos en la manifestación del Orgullo de Madrid buscando la imagen de víctimas, después de que se negasen a firmar un manifiesto que exigía que no se pactará con los neofascistas que consideran a las personas del colectivo LGTBIQ+ subhumanas, desviadas, un peligro para el bienestar de sus hijos e hijas, desechables, en definitiva. 

Me aterran más las burlas y gestos despreciativos de estas señoras que mil autobuses de Hazte Oír o mítines de Vox. Porque de ellos no esperábamos nada más que veneno misógino y lgtbfóbico. Pero no de ellas, de quienes durante un tiempo pensábamos que estaban de nuestro lado, aunque fuese con diferencias. Con sus mofas, han dejado claro que no nos quieren a su vera. Y sobre todo, ya no nos han dejado otra opción que admitir en público, aunque cueste, que nuestro sitio no está a su lado. 

Hermanas trans, más alto y claro que nunca: con ustedes siempre, gracias a ustedes siempre, gracias por habernos enseñado tanto siempre. En el desprecio que ustedes despiertan en determinados sectores, es donde mejor se ve el odio, la perversidad y la vileza del patriarcado. Sin el aprendizaje que hemos legado de vuestra lucha, nuestro feminismo no sería tan liberador, transgresor, amoroso ni revolucionario. Y como me dijo una vez Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, «hicimos una revolución en tacones, con lo labios pintados y las plumas alrededor de los hombros». Cuánto se pierden las que no se quieren poner en vuestros zapatos, las que no se quieren subir a vuestros tacones. Desde ahí, el mundo es mucho rico, diverso, technicolor y apetecible. Gracias por regalarnos esas vistas. Os queremos. Gracias. 

Patricia Simón es reportera transfronteriza especializada en derechos humanos y enfoque de género. Premio de la Asociación Española de Mujeres de los Medios de Comunicación. Me apasiona tanto viajar para reportear al otro lado del mundo, como descubrir y contar los mundos que conviven en la esquina del barrio.

Avances en reconocimiento de derechos de poblaciones #trans no es moda: hay una lucha de al menos 1 década.


Las iniciativas de reforma a los códigos civiles para reconocer la identidad de género se exigen en Mexico desde 2008, al menos. Por lo tanto, los logros recientes no son ni una moda Queer ni que las poblaciones #trans ya nos volvimos prioridad. Estamos lejos de serlo. Falta aún.

Lo comento porque me llama la atención que tanto feministas críticas del género como los grupos conservadores usan estos dos argumentos reiteradamente evidenciando que atacan algo que poco conocen y que no desean conocer.

Cuando se les señalan que detrás de sus argumentos hay prejuicios sociales citan notas amarillistas, pseudo investigaciones y evaden los cuestionamientos a su esencialismo.

Desgraciadamente, los propios medios de comunicación, instituciones públicas incluso educativas se han encargado de legitimar los prejuicios sociales de estos discursos al darles espacio, incluso dentro de las conmemoraciones contra la violencia hacia las mujeres.

Hay entidades donde las iniciativas a favor de la identidad de género se ha tenido que presentar 3 veces -como Oaxaca y Yucatán- debido a que no siquiera las autoridades de ese momento han querido que se debate sobre el tema.

En 2008, hasta donde recuerdo, fue el último año que el PRD presentó una iniciativa dentro de comisiones en @Mx_Diputados para reconocer la identidad de género. Como históricamente ha sucedido, fue mandada a la congeladora.

Tendríamos que vivir un grave retroceso democrático para perder los avances logrados. Al contrario, a partir de los recientes criterios de la @SCJN y @CIDH ya debería presentarse una iniciativa en @Mx_Diputados que detone la armonización legislativa en todo el país.

Urge no sólo reconocer a las poblaciones #trans como sujetas de derechos sino también cambiar la narrativa de que las entidades federativas pueden ser una “isla de derechos” (CDMX) o de no derechos (Yucatán) a partir de la voluntad de una dirigencia partidista.

Mantener incluso por omisión que el país sea un mosaico de libertades y restricciones al ejercicio de las autonomías más elementales es un atentado hacia la idea de una democracia basada en derechos humanos

Es ignorar el compromiso relacionado justo con la progresividad de derechos que se supone es el horizonte utópico e inalcanzable que mantiene viva nuestras esperanzas. RG.

Crítica al artículo “La teoría queer y la institucionalización de la misoginia” de Paula Fraga


El artículo en referencia se puede consultar aquí.

Porque las personas trans somos más que una teoría y una discusión académica; porque las feministas críticas de genero nunca nos interpelan como sujetos de derecho; porque nunca nos leen ni les interesa leernos a menos que seamos personas trans que legitimen sus argumentos; porque reiteradamente se les ha señalado que detrás de sus argumentos trans excluyentes existen fuertes prejuicios sociales que se niegan a cuestionar; porque no es ético que generen debate alrededor de suposiciones que surgen de generalizaciones a partir de casos de personas trans que no son representativos en un contexto donde los asesinatos de las personas trans se consideran de los mas despiadados que generalmente encuentran espacio en los medios amarillistas, donde el promedio de expectativa de vida de las personas trans en Latinoamérica es de 35 años (de acuerdo a la CIDH) y las tasas de desempleo, pobreza, exclusión a los derechos sociales, y el reiterado cis-borrado de sus trayectorias de vida son una regla que se ha normalizado en una sociedad que es violenta no solo en términos de género porque también se les ha denunciado su clasismo y colonialismo disfrazado de academismo.

En qué se basa la autora para afirmar que “ La “identidad de género” está fundada en los roles sexuales que el feminismo pretende abolir.” Ningún abordaje serio sobre la identidad de género lo ancla a roles sexuales sino al contrario. 1 2

“La teoría queer niega la base misma de la opresión sexual. El sexo es una realidad biológica”.

Luego, hace una argumentación que es fuertemente cis-binaria y genitalista porque ¿Cómo define esa realidad biológica? La respuesta siempre es evadida.

Hablo de la Proposición de Ley del derecho a la libre determinación de la identidad sexual y expresión de género. Esta ley reproduce el concepto queer de “género”. Entiende el género como identidad, como categoría de la personalidad. Observamos que es un entendimiento totalmente opuesto al feminista. Donde el feminismo ve roles impuestos, la teoría queer ve manifestación espontánea de la personalidad

Después confunde y se confunde a partir de su mirada cis. El abordaje a la identidad de género se basa en el reconocimiento al libre ejercicio de la autonomía, por lo tanto, todas las personas tenemos una identidad de género que no necesariamente está anclada a lo genital, lo hormonal e incluso lo genético. Posteriormente, sigue propagando la falsa idea cissexista que la identidad de género es “una manifestación espontánea de la personalidad” (¿confundirá identidad de género con expresión de género?)

La “identidad de género” está fundada en los roles sexuales que el feminismo pretende abolir.

También es falso el argumento de que la identidad de género refuerza los roles sexuales cuando es justamente lo contrario. Creen que las leyes que reconocen la identidad de género obligará a “transicionar” a las personas que no se ajustan a roles de género cuando estas leyes y reformas buscan desactivar los dispositivos de control y sanción hacia para que las personas cis y trans puedan libremente expresarse en términos de género.

La teoría queer habla de personas agénero, de género no binario, de trangénero… La multiplicación de los géneros, la identificación de cada quien con que lo que desee es un solución muy lícita, pero individualista y que en modo alguno es capaz ni de cuestionar la jerarquía sexual. La solución colectiva y feminista es la abolición del género. Solo sin género, el derecho al libre desarrollo de la personalidad será efectivo.

Después, demuestra que esta alejada de los debates transfeministas puesto que la crítica liberal-individualista hacia posturas Queer despolitizadas y consumistas han sido hechas fuertemente por diversas personas trans, Intersex en diferentes escritos y sus respectivos movimientos políticos. La abolición del género también pasa por el cuestionamiento a la asignación de un sexo determinado a partir de la morfología de los genitales así como el proceso de socialización que surge de esta asignación.

Si el sexo se autodetermina, si se elimina el indicador y la base de la opresión sexual ¿cómo protegeremos los derechos basados en el mismo? Pongamos unos ejemplos prácticos: las leyes de identidad comprometen al deporte femenino, busquen los casos en los que las competiciones femeninas son ganadas por hombres que se identifican como mujeres.

Nuevamente confunde sin tomar en cuenta que hay argumentos que ya han sido desmontados como el tema de la inequidad en las contiendas Deportivas entre mujeres trans y cis. Ya Hortensia Moreno abordó este tema en este articulo.

Asimismo, ponen en riesgo las políticas de paridad (cuotas) vulnerando de esta forma el derecho a la igualdad efectiva y a la no discriminación. Especialmente preocupante es que cualquier hombre con “identidad de género” femenina pueda acceder a espacios exclusivos de mujeres, tales como vestuarios o casas de acogida de mujeres arriesgando la seguridad física y la privacidad de las mujeres.

Luego sigue confundiendo y levantado pánicos morales con respecto al tema de cuotas de género e identidad de género, seguramente por el caso de falsas candidaturas trans de Oaxaca en 2018; ignorando los argumentos de quienes hemos escrito sobre ese tema justamente para hacer la denuncia de la apropiación del discurso trans por hombres cisgenero violentos.

También se propone la sustitución de la categoría “mujeres” por términos como personas gestantes o menstruantes. Estas solo son algunas de las consecuencias de las leyes de identidad y una cosa está clara, es que nadie nos las está explicando. Y por supuesto, se deben elaborar leyes que garanticen los derechos del colectivo trans y que corrijan la situación de discriminación que sufren. Las feministas críticas de género pedimos que se instituyan estas leyes y que sean compatibles con la protección y garantía de los derechos basados en el sexo.

Nuevamente hay confusión por ignorancia o mal intención: el término de personas gestantes y menstruantes surge para visibilizar dichas experiencias que atraviesan los cuerpos de hombres trans, personas intersex o personas no binarias. De hecho, si leyeran lo que se escribe desde los movimientos trans e intersex -que dicho sea de paso son muy diversos en España, Mexico y Latinoamérica- sabría que incluso por respeto justamente a la opresión de las mujeres (no trans) cuando se habla del tema del aborto, por ejemplo, generalmente se dice “para las mujeres y personas gestantes”, por lo tanto, no existe ninguna invisibilización ni desprotección de derechos humanos.

La teoría queer tiene otras implicaciones. Uno de sus textos fundadores, “El género en disputa”, ya en sus primeras hojas llama a la deconstrucción del sujeto político del feminismo negando pues, que el sujeto político seamos “nosotras, las mujeres” y pretendiendo ampliarlo para convertir al feminismo en una amalgama de colectivos con las más diversas demandas.

Otro error es reducir los abordajes de la identidad de género a Judith Butler, cuando los movimientos trans e intersex también han sostenido diálogos críticos con dicha autora. Su mirada cis la imposibilita en citar escritos serios de personas cis, trans, intersex, que han estudiado sobre el tema desde la academia y desde la experiencia encarnada.

La desigualdad también se nutre de la falta de claridad conceptual. Esta confusión sexo-género y otros propuestas queer forman parte, como algunas teóricas feministas han advertido, de un contragolpe o reacción patriarcal. Esta teoría atenta contra lo desarrollado por la teoría feminista y pone en riesgo los derechos y espacios de las mujeres.

Llega el golpe final: afirmar que la identidad de género es un golpe del patriarcado -poniendo nuevamente a las personas trans, en especial las mujeres trans como chivos expiatorios- negando TODOS los argumentos que permitirán que las personas -TODAS- tengamos vidas más habitables puesto que rompe la hegemonía de lo masculino ligado a pene y testiculos y lo femenino a la vulva, ideas preconcebidas que la autora considera materialmente incuestionables y ancladas inexorablemente a las subjetividades humanas.

Por Rebeca Garza

[Histórico] Personas #trans podrán adecuar sus actas de nacimiento en todo México sin ir a juicio. #SinJuiciosNiPrejuicios #MiDerechoAExistir


En Chihuahua la rectificación de nombre y sexo será por vía administrativa sin necesidad de juicio de amparo


Gracias a Luis P. Mendoza por la información.

Ayer, 23 de noviembre, @QuereTrans Colectiva Trans de Querétaro realizó la 1a Remembraza # #Trans 2019 en Querétaro [Memoria video-fotográfica]


Para que no nos borren…
Porque la prensa que invitamos nunca asisitió…
Para que nuestras voces no se pierdan en la construcción de la Cis-Historia
Porque ya no nos callarán y seguiremos expresando con orgullo y libertad quienes somos
Porque seguiremos exigiendo con rabia y dignidad el reconocimiento y protección de nuestros derechos
Porque somos sus poblaciones y somos prioritarias, aunque su ceguera cis se los impida ver.

Convocatoria para Remembranza

Convocatoria actividades culturales

Difusión

Entrevista

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Nota periodística: Preparan remembranza de personas trans asesinadas en Querétaro

Noovell: Preparan remembranza de personas trans asesinadas en Querétaro

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Infografías sobre actualización de credenciales de elector por nombre y sexo (corte 30/sep/2019) Fuente: INE

Liga: https://create.piktochart.com/output/42261367-infografia-trans

Video de Conferencia de Glenda Prado Cabrera “Cómo prevenir y combatir la transfobia”

(pendiente)

Fotografías de Conferencia de Glenda Prado Cabrera “Cómo prevenir y combatir la transfobia”

Primera Remembranza #Trans de Querétaro por @QuereTrans

Presentación

Pronunciamiento Político de @QuereTrans

Pronunciamiento político de @QuereTrans (1/5)
Pronunciamiento político de @QuereTrans (2/5)
Pronunciamiento político de @QuereTrans (3/5)
Pronunciamiento político de @QuereTrans (4/5)
Pronunciamiento político de @QuereTrans (5/5)
Recordando con dignidad algunxs hermanxs que ya no están

Fotografías de 1a Remembranza #Trans de Queretaro por @QuereTrans Colectiva

La convivencia 😊🙏

[Infografías] Sobre la propuesta legislativa para las #InfanciasTrans de la #CDMX #MiDerechoAExistir


Ha habido mucha desinformación, alguna mal intencionada y otra por desconocimiento, acerca de los derechos humanos de las infancias y adolescencias trans que reconocería y protegería la iniciativa de la CDMX y la colocaría como una con los más altos estándares en derechos humanos en esta intersección de edad e identidad de género.

Tanto la iniciativa como las infografías han sido construidas e impulsadas por activistas, muchas de ellas madres de familia de hijxs trans como Tania Morales que conocen en carne propia las dificultades que las infancias trans viven cotidianamente así como activistas y colectivos trans y alianzas cis.

Invito a leerlas con calma y detenidamente, poniendo conciencia en las emociones que les producen y profundizar si detrás del detonante existe un prejuicio social moldeado por años de estímulos cissexistas, transfóbicos y adultocentricos.

¿En qué se sustenta el argumento de que las infancias trans “no saben lo que son” o lo que sienten? Quienes lo argumentan, ¿cómo se hubieran sentido que al momento de expresar su identidad y sus sentires sólo obtuvieran rechazo, burla, regaños y exclusión? ¿No es más sano -en lo físico y en lo emocional- apostarle a la receptividad sensible sobre lo que la otra persona tiene que decir especialmente si nos habla desde el dolor, desde la tristeza o incluso si se manifiesta con el más solitario silencio y auto-aislamiento?

El reconocimiento de la dignidad humana implica cuestionar desde qué lugar miramos y nos expresamos (¿mi condición de persona adulta me da la autoridad de legitimar o descartar lo que tienen que decir lxs niñxs?) y hacia que lugar dirijo mi discurso (¿mantendrías ese mismo discurso si tu fueras esx niñx?).

Detrás de esta iniciativa y de estas infografías veo madres luchando con amor, con dignidad y con rabia desobediente por la dignidad humana de sus hijxs. Veo una gran enseñanza ética hacia quienes dicen luchar por la vida ya que una vida sin reconocimiento a su dignidad ¿es vida?

Veo que las alianzas entre personas trans y cis pueden ser profundamente amorosas y políticamente potentes para dar voz a quienes este sistema adultocéntrico históricamente niega: a las infancias.

En un contexto regional y mundial donde la polarización parece ser la norma, he aquí una posibilidad hacia otros horizontes donde cualquier infancia pueda tener una trayectoria de vida con menos restricciones sociales y por lo tanto menos violentas, más libres y más consciente de la riqueza de su individualidad que da materia a la diversidad humana.

Rebeca Garza

[Informe PDF] La situación de acceso a derechos de las personas #trans en México: Problemáticas y Propuestas (enero 2019)


La investigación fue realizada con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en México y la coordinó Ari Vera Morales, mujer trans activista y fundadora de “Almas Cautivas, AC”.

El informe incluye: marcos legales sobre los derechos humanos de las personas trans a nivel internacional y nacional; antecedentes sociales de la población trans en América Latina y el CAribe y en México; también incluye la metodología de estudio que tiene una aproximación cuantitativa mediante una encuesta en línea y dos cualitativas, entrevistas en profundidad y grupos focales; en el apartado de resultados además de las características socio-demográficas y la adscripción identitaria incorpora también temas como la familia, la migración, el reconocimiento jurídico de la identidad, el acceso a la educación y la escuela como espacio de discriminación, el trabajo y los derechos laborales, el acceso a la salud como un derecho humano incluyendo la mental, sexual y reproductiva así como lo relacionado con los procesos de transición como terapias de reemplazo homornal, intervenciones quirúrgicas, entre otros; incorpora el tema de las violencias como acceder a la justicia, en la familia, en las relaciones de pareja, en el espacio público, el abuso policial y la endodiscriminación; finalmente, cierra con conclusiones y recomendaciones para políticas públicas.

El documento se puede descargar aquí y está depositado también aquí:

Prólogo por Ari Vera Morales

Pensar en las personas trans es pensar en la resistencia, el autocuidado, el miedo, la
incertidumbre; el poco o casi nulo entendimiento, sensibilización y empatía por parte de
los otros; esos otros que caminan por las mismas calles, que son tomadores de decisiones,
aquellos que se sienten con el privilegio de seleccionar quién sí y quién no; esos otros que se
consideran mayoría, lo “normal” y el deber ser.

El ir y venir de las personas trans están marcados por la discriminación, exclusión y violencia;
y las consecuencias de esto dependen del contexto político, social y geográfico de la región
donde la persona trans desarrolla su vida, pues no es lo mismo ser una persona trans que reside
en la Ciudad de México que una que vive en el norte o el sur de nuestro país.
Existen pocas investigaciones respecto a las personas trans en México y la mayoría
están enfocadas en el tema de VIH e infecciones de transmisión sexual, por lo tanto se
desconocen las diferencias y los matices que existen en torno a nuestra cotidianidad; qué pasa
con las personas trans que se encuentran en centros educativos, o aquellas que requieren de
atención médica, de un empleo, y en el peor de los casos, las que están privadas de su libertad
o huyendo de la violencia y criminalización por ser quienes somos.

Obtener y sistematizar información sobre las personas trans es de suma importancia para la
incidencia en la creación de políticas públicas que garanticen el ejercicio de nuestros derechos,
para visibilizar los atrasos y retos que el Estado deberá reconocer y resolver a través de
acciones afirmativas que aminoren la brecha de la desigualdad, así como poner en marcha
medidas urgentes para frenar los asesinatos de las personas trans motivados por la transfobia
y los discursos de odio.

La antesala de esta investigación surge a partir de nuestra participación en el programa
International Visitor Leadership Program en la categoría de Derechos Humanos de las Personas
Trans auspiciado por la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de
Estado de los Estados Unidos. En noviembre de 2016 visitamos las ciudades de Washington
D.C. y Los Ángeles, California, como parte de un fortalecimiento de liderazgos en la defensa
y promoción de los derechos humanos de las personas trans. Durante este programa se realizó
un intercambio de conocimientos, herramientas y buenas prácticas con representantes del
gobierno federal y local estadounidense, organizaciones civiles trans, líderes y lideresas del
movimiento trans así como personas trans empresarias.

A nuestro regreso, al hacer la evaluación del programa los y las participantes vimos
la necesidad de recabar información, de tener datos desde nuestra perspectiva trans, pues a lo
largo de nuestros encuentros en los Estados Unidos nos dimos cuenta que no teníamos certeza
en nuestras respuestas sobre situaciones específicas.

Es por ello que la presente investigación pretende dar una mirada sobre la situación de
las personas trans en México a nivel nacional, en torno al acceso de nuestros derechos en los
ámbitos educativo, laboral, jurídico y de la salud, entre otros. Esta propuesta fue presentada
por Oyuki Ariadne Martínez Colín, Izack Alberto Zacarías Nájar, Jesús Misael Espinosa Díaz,
Rubí Alejandra Juárez Utrera, Marco Alexis Papacristofilou Escartin y quien suscribe, a la
oficina de Programación Estratégica de la Sección Cultural de la Embajada de los Estados
Unidos en México. Cabe señalar que Rubí y Marco no pudieron finalizar este proyecto por
motivos personales y de trabajo, sin embargo, sus aportes iniciales enriquecieron y fortalecieron
esta investigación. Es importante destacar que estuvimos presentes en todos los procesos y
fases de la investigación, teniendo como resultado un insumo diseñado, planeado, coordinado
e implementado por personas trans para personas trans.

Agradecemos el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en México, sobre todo
reconocemos a dos grandes aliadas del movimiento de la diversidad sexual en México,
Carolyn Turpin y Carmen Landa; que con su empatía, sensibilidad y compromiso tuvimos la
oportunidad de desarrollar esta investigación, vital para que los derechos humanos protejan la
dignidad de todas las personas.

Conclusiones

El objetivo central de la presente investigación fue caracterizar, describir y analizar la
situación del acceso a los derechos de las personas trans en México desde una perspectiva
sociocultural, el cual se cumplió cabalmente en los rubros el acceso a la salud, educación,
empleo, el reconocimiento jurídico de su identidad, la violencia y discriminación; pues se
describen los problemas que aquejan a las personas trans. En términos amplios, la población
trans en México sufre una constante violación a sus derechos, no tiene acceso a ellos y no
los puede ejercitar, en virtud de concepciones culturales sobre lo que es un hombre y una
mujer, arraigadas a lo biológico, a la naturaleza o al nacimiento. Lo que propicia una serie
de vejaciones hacia las personas trans que no les permite tener acceso a la salud, educación,
trabajo y desarrollarse y vivir dignamente en el país. Por todo ello se puede afirmar que la
violencia hacia este grupo poblacional es sistemática, lo que quiere decir que está encarnada
en las más profundas estructuras sociales e institucionales.

Si bien el estudio da pautas para realizar algunas generalizaciones sobre la población
trans mexicana hubo ciertos sesgos porque la metodología empleada permitió explorar el
acceso a los derechos de personas trans jóvenes y adultos, con acceso a la educación, a las
tecnologías de la información y comunicación y con cierto ejercicio y promoción de los
derechos. Fue imposible llegar a población trans en situación de calle, privadas de su libertad
y pertenecientes a un grupo indígena. Sin embargo, la investigación muestra las diferencias,
en ocasiones sustanciales que existen de acuerdo al género, ingresos económicos, ocupación
laboral, pertenencia étnica y edad, dando cuenta de la heterogeneidad del grupo poblacional.
Otro dato importante es el número de menores de edad que contestaron la encuesta, lo que
indica que se debe poner atención a la niñez y a las juventudes trans, pues no se cuenta con
datos sobre su experiencia de vida. Resultado de la falta de inclusión en los censos y conteos
de población, así como en todos los datos estadísticos que se desprenden de las instituciones
públicas, se invisibilizan las problemáticas de las personas trans y deriva en que aún no existan
tener datos confiables de morbilidad, mortalidad, educación, entre otros que nos permitieran
contrastar la información que obtuvimos, salvo en pocas ocasiones.

La media de edad de la muestra es de 29.7 años, que da cuenta de varias situaciones sobre
las condiciones de vida de las personas trans: la juventud en la que empiezan su transición, la
esperanza de vida de las personas trans que concuerda con la de CIDH (35 años) y que aún es
difícil acceder a grupos de edad de mayores de cincuenta años. Lo que ha derivado en la poca
información que tenemos sobre las condiciones de vida de las personas trans en la vejez.

Las relaciones de parentesco son diversas, pues obedecen a condiciones socioeconómicas,
aceptación por miembros de la familia y expulsión del hogar, lo que propicia que busquen
su propia familia en amistades que aceptan su condición sexo/genérica. Al respecto, existen
diferencias sustanciales entre hombres trans y mujeres trans, pues los primeros permanecen
durante su desarrollo personal que les permite tener una transición bajo supervisión médica,
llegar a altos grados de estudio y conseguir empleos bien remunerados; en comparación con
las mujeres trans que por lo general dejan la educación básica y tienen menos oportunidades
de empleo bien remunerado. La mayoría es soltero/a debido a la edad predominante de la
muestra, pero también a las dificultades de encontrar una pareja que acepte su identidad sexo/
genérica y a que aún es difícil hablar del tema con miembros cercanos de su círculo social. Son
pocos/as que encuentran espacios de socialización libres de discriminación, acoso y violencia
donde se puedan sentir a gusto con su identidad sexo/genérica.

Los ingresos que reciben son precarizados, menor de cinco mil pesos mensuales, lo
que implica que aun teniendo un trabajo formal viven condiciones de precarización laboral
que se traduce en falta de acceso a servicios básicos como vivienda o servicios de salud.
La mayoría tiene trabajo formal en alguna empresa, trabajo informal, se autoemplean y las
mujeres trans ejercen el trabajo sexual, siendo las mujeres trans mayormente vulnerables
social y económicamente.

Una situación que se rescató de los datos sociodemográficos es la migración interna y
externa de población trans en el país. En el primer caso migran del interior de la República
a grandes metrópolis en busca de mejores oportunidades económicas y para estudiar, van a
ciudades donde hay turismo sexual. La Ciudad de México es uno de los lugares que recibe
más población por su inclusión a través de políticas públicas y legislación progresistas; se
le conoce como una ciudad santuario por los logros legislativos y en materia de políticas
públicas en pro de la comunidad trans, aunque eso produce otro factor de exclusión en el
propio grupo poblacional, aquellos que pueden migrar o trasladarse por servicios de salud o
realizar su cambio de identidad sexo/genérica y aquellos que carecen de recursos económicos
para hacerlo. La migración internacional se ha visibilizado tras la gran cantidad de personas
migrantes de los últimos cinco años en el país; se destacan por las violaciones graves a derechos
humanos que sufren durante el tránsito, pero también porque deciden permanecer en el país,
a esto se suma la falta de capacidad de respuesta para su atención por parte de las autoridades
migratorias mexicanas.

En cuanto al reconocimiento de la identidad de género es posible concluir que las
personas trans reconocen que es un derecho impostergable, pues tiene beneficios importantes
en términos emocionales, sociales y económicos. El hecho de no tener sus documentos en
armonía propicia que sufran discriminación en los servicios que solicitan como: seguridad
social, educativos o fiscales, lo que desata una serie de situaciones de vulnerabilidad social.
Las personas que han realizado un cambio de acta de nacimiento lo han hecho fuera de su
entidad, a la que tienen que regresar a solicitar un trámite extra que no siempre es aceptado,
lo que complica que puedan tener todos sus documentos oficiales en orden y enfrenten
dificultades para identificarse. El centralismo es uno de las características que actualmente
tiene el reconocimiento de la identidad en México.

La mayoría de las personas que participaron del estudio no cuenta con el cambio de
acta de nacimiento debido a que los cambios legislativos para hacer el cambio de acta de
nacimiento solo se encuentran en cuatro estados y son muy recientes, así que las personas
tienen que trasladarse a los lugares donde existe este reconocimiento, lo que les implica una
importante inversión económica. Además, la posición de varios activistas es el de sentar
un precedente en sus respectivos estados para que mediante un juicio de amparo logren sus
cambio de acta de nacimiento que permita que otras personas trans realicen su cambio en cada
estado y, con ello, propiciar cambios legislativos en su región y a nivel nacional.

Obtener el reconocimiento de su identidad jurídica tiene relación directa con el
acceso a un trabajo remunerado y a la educación, pues no se les permite ingresar sin sus
documentos armonizados a ninguno de estos ámbitos. Aun así, tienen niveles educativos
altos como bachillerato, universidad y posgrados, sin embargo, es un experiencia sumamente
violenta y agresiva que sus logros son individuales y del círculo social que les apoya para
continuar sus estudios. En la muestra estadística también hay individuos que experimentan
interrupción o abandono de sus estudios, en el bachillerato y la universidad, que por general
no vuelven a retomar traduciéndose en la poca oportunidad de opciones laborales. Esto afecta
principalmente a las mujeres trans, lo que refleja el sistema de desigualdades fundamentado
en el género, dejándolas más vulnerables. A lo que se suma que no puedan conseguir sus
certificados o títulos universitarios por la falta de reconocimiento de identidad. Lo que más les
afecta es que experimentan un sinfín de abusos, agresiones y violencia cuando se encuentran
estudiando, pero se distribuyen de forma diferenciada y ambigua en razón de la edad y región
de pertenencia.

El acceso a un empleo bien remunerado es casi nulo para las personas trans, sobre todo
para aquellas que no han tenido acceso a la educación, no cuentan con su cambio de identidad
sexo/genérica, pertenecen a un grupo étnico o padecen VIH/sida. Muchas personas recurren a
empleos informales o tienen varios empleos a la vez para tener capacidad económica y solventar
sus gastos de vivienda, comida, salud, entre otros. Aun cuando pueden lograr tener una carrera
profesional les es casi imposible que les contraten de acuerdo a sus capacidades intelectuales
y académicas lo que les obliga, en el caso de las mujeres trans, a dedicarse al trabajo sexual
y, en los hombres trans, a buscar fuentes empleo remuneradas entre amigos y/o familiares.

Las pocas personas que logran tener un empleo bien remunerado son en asociaciones civiles
o porque lograron batallas dentro de sus empresas para que se les incluyera, tuvieran políticas
de inclusión y contrataran a más personas trans.

Respecto al área de salud, resalta que la Ciudad de México tiene mayor ventaja en
materia de atención a la salud, a través de las Clínica Especializada Condesa, en las alcaldías
de Iztapalapa y Cuauhtémoc, que en el interior de la República, donde los avances son aún
incipientes y obedecen a la buena voluntad de las autoridades en turno y a la incidencia que
realiza la sociedad organizada en pro de la población trans. De modo que, las personas del
interior de la República no tienen acceso a servicios de salud de calidad que puedan cubrir ni
siquiera las enfermedades básicas que padecen como una gripe o diarrea; además, la atención
que reciben, si llegan a recibir, está plagada de prejuicios de tal forma que son excluidos/as,
negando o condicionándoles la atención.

Los problemas que más preocupan a las personas trans es la salud mental, el consumo
de drogas y alcohol, que pasan desapercibidas, pero que causan severos daños de salud que no
son atendidos con las especificidades que requieren. Además, les preocupa que las personas
trans incurran en prácticas que ponen en riesgo su salud en aras de expresar su identidad
de género, tales como: el consumo desmedido de hormonas, la infiltración de sustancias de
relleno en el caso de las mujeres trans y el uso de vendajes o camisas para disimular los
senos en el caso de los hombres trans. En cuanto a las diferencias de género, entre hombres
trans y mujeres trans, las segundas sufren mayor discriminación en el sector salud y se ven
afectadas por la pandemia del VIH/sida. Respecto a los hombres trans es importante que sean
tomados en cuenta por las políticas públicas de salud en temas como: prevención de ITS,
embarazo y salud sexual y reproductiva. Lo que se ve lejano porque en México se carece de especialistas que no sólo tengan conocimientos sobre la atención particular que necesitan las
personas trans, sino que cuenten con la sensibilidad para atenderlas. Asimismo, al no estar
contempladas dentro de las políticas públicas para prevenir problemas de salud pública, como
diabetes o hipertensión, son proclives a tener complicaciones derivadas de estas enfermedades
crónicodegenerativas que, al conjugarse con padecimientos como VIH/sida o TRH, pueden
llegar a ser mortales.

Por último, la violencia de la que son objeto las personas trans es experimentada durante
toda su vida y en todos los espacios sociales en los que habitan de forma cotidiana. Viven
episodios de violencia sexual como acoso, contactos físicos no deseados, miradas lascivas e
incómodas y violaciones tumultuarias. Dentro del acoso sexual existen diferencias sustanciales
entre las mujeres trans que sufren acoso por el grueso de la población y los hombres trans que
sus atacantes están dentro de la misma comunidad LGBTI. También experimentan violencia
psicológica (burlas, amenazas e insultos) de forma cotidiana y constante, cuyos efectos a largo
plazo son difíciles de olvidar y se introyecta en las personas haciéndolas sentir como seres
inferiores.

Las situaciones cotidianas que más incomodan a las personas trans son: cuando les
atribuyen un género a partir de sus genitales, cuando no se dirigen a ellos/as con el nombre que
escogieron, cuando no se dirigen a ellos/as con los pronombres personales propios de su identidad
de género y cuando su familia no reconoce su expresión/identidad de género. Las mujeres trans
o personas no binarias que expresan rasgos femeninos son objeto de considerablemente más
agresiones físicas, verbales y sexuales que los hombres trans, por la invisibilización social de
estos últimos. Lo que se traduce en mejores oportunidades educativas, de empleo y de acceso
a la salud para los hombres trans. A esto se le suma la intersección de condiciones étnicas,
género y clase social propician que aumente la discriminación, exclusión y violencia hacia las
personas trans que se traducen en sufrir burlas, insultos o amenazas, acoso sexual, agresiones
físicas, violencia sexual. Derivando en el alto número de crímenes de odio que se caracterizan
por la saña con que son tratados los cuerpos después de quedar sin vida, pues las más de las
veces se les mutilan los genitales, se dejan mensajes transfóbicos y se exhiben para que otros/
as vean el castigo que pueden recibir si transgreden las normas de género y, por ende, las de
la sociedad. Por último, las instituciones públicas no están capacitadas para recibir quejas y
demandas de la población trans que se demuestra en su ineficacia para perseguir los delitos,
atender sus necesidades básicas y que accedan a la justicia.

Recomendaciones para políticas públicas

Dado el carácter obligatorio de los derechos humanos para el Estado, es indispensable que éste
proponga políticas públicas que específicamente atiendan la discriminación y la violencia de la
que son objeto las personas trans en todo el territorio nacional. Para ello se requiere un diálogo
constante con la sociedad civil y otros grupos sensibles y conocedores de su problemática. A
continuación se señalan algunas sugerencias de políticas públicas por cada uno de los rubros
que se han trabajo a lo largo de estudio, pero que no descarta, por supuesto. su interrelación,
que bien podría considerarse desde, precisamente la interseccionalidad de condiciones sociales
de vulnerabilidad. Es decir, si bien en general las personas trans experimentan violación a sus
derechos humanos, hay circunstancias que se entrelazan y complejizan el efecto vulnerable,
como la baja escolaridad, la región de violencia y la falta de un empleo. Ahí tendrían que
intervenir varias instituciones, en diferentes momentos y con propósitos compartidos. Por otra
parte, es indispensable que se atiendan las desigualdades económicas, educativas y de género
que se están produciendo al interior de la población trans, mediante políticas públicas que
favorezcan a todos para alcanzar un nivel de vida favorable.
En lo que cabe a cada uno de los rubros donde los derechos humanos de las personas
trans en México se ven comprometidos se hacen las siguientes recomendaciones.
Sobre el reconocimiento jurídico de la identidad de género se propone:
•Impulsar a nivel nacional reformas legislativas que permitan el reconocimiento de la
identidad, expedito y que no requiera a las personas trans ni tratamientos hormonales ni
cirugías ni peritajes médicos.
•Generar mecanismos eficientes para que el acta de nacimiento se resguarde con prontitud.
•Hacer eficiente la homologación de documentos una vez que las personas trans han
accedido al reconocimiento legal de la identidad. Esto quizá implique una capacitación
amplia a servidores públicos y la revisión de procedimientos institucionales.
•Difundir y capacitar a los/las juzgadoras el protocolo de la SCJN, para que tengan
elementos que les permita tratar adecuadamente los casos donde estén involucradas
personas trans.
•Capacitar a todas las instancias públicas sobre el derecho a la identidad.

En cuanto a la educación lo que se recomienda es:
•Generar mecanismos institucionales, a nivel federal, estatal y municipal, para
garantizar que las personas trans no abandonen o interrumpan sus estudios básicos,
medios superiores o superiores, por razones de identidad o expresión de género. Esto
comprendería, entre otras cuestiones, que dentro de los planteles educativos se respete
la identidad o expresión de género, personal y socialmente asumida por las personas
trans, así como los cambios corporales que son parte de una transición de género (y que
incluyen la vestimenta y otras formas de expresión de género corporalmente hablando)
y, también, el reconocimiento legal de la identidad que algunas personas trans pudieran
lograr.
•Crear mecanismos institucionales de observación, acompañamiento y apoyo dentro de
las escuelas para garantizar que las personas trans no sufran discriminación, ni rechazo
de la comunidad de estudiantes, profesorado y administrativos. Dichos mecanismos
tendrían que cubrir tres grandes rubros. El primero es la capacitación constante de todo
el personal y el alumnado en temas de derechos y no discriminación, en términos general
y específicamente por motivos de identidad o expresión de género, esto contribuirá a que
las comunidades escolares vayan incorporando formas de interacción no discriminadoras
hacia las personas trans (por ejemplo, en el lenguaje); el segundo es el diseño no
discriminatorio de espacios físicos dentro de las escuelas, para asegurar que las personas
trans hagan uso libre de los mismos, de acuerdo a su identidad o expresión de género; y
el tercero contemplaría la construcción y sostenimiento de métodos eficaces de denuncia
de la violación de derechos humanos de las personas trans dentro de las instituciones
educativas, que incluso puedan hacerse por un tercero, dependiendo de la vulnerabilidad
en la que se encuentre la persona afectada.
•Que la identidad y expresión de género no conforme sean parte fundamental del
conocimiento y educación sobre la diversidad en las escuelas del país. Esto incluye el
rescate de las formas, también diversas, de expresar el género en México.
En el área de la salud se recomienda:
•Que las autoridades sanitarias unan esfuerzos con la sociedad civil organizada para
construir capacidades en las instituciones de salud que coadyuven a la debida atención integral de las personas trans.
•Incidir en legislaciones en temas de atención a la salud para que las personas trans tengan
una atención integral donde se les ofrezcan servicios como: ginecología, endocrinología,
cirugías especializadas, infectología, medicina interna, psiquiatría y psicología que
incluya atención de primer, segundo y tercer nivel.
•Generar políticas públicas incluyentes ante los problemas de salud pública en México,
como diabetes e hipertensión, que les brinden atención especializada.
•Es necesario que las instancias correspondientes a la prevención, atención y erradicación
del VIH/sida actualicen sus diagnósticos y coloquen a las personas trans, hombres y
mujeres, como un grupo prioritario, no sólo dentro de la categoría epidemiológica de
HSH.
•Incluir en las campañas sobre salud sexual y reproductiva a las personas trans.
•Las instituciones de salud, así como el Estado, debe incidir en la capacitación y
sensibilización de los prestadores de servicios de salud para que dejen de incurrir en
prácticas discriminatorias hacia las personas trans.
Las recomendaciones para el área laboral son:
•Capacitar y sensibilizar a los/las empleadores/as sobre identidad y expresión de género,
de los derechos que forman parte, para evitar el rechazo contractual o, en caso de que
llegue a darse la contratación, evitar la discriminación dentro del trabajo.
•Informar a las empresas e instituciones sobre el derecho al reconocimiento de la identidad
de género.
•Impulsar la discriminación positiva, en donde los lugares de trabajo contraten a las
personas trans.
•Hacer una campaña de informativa sobre la legislación penal que involucre el rechazo
de un trabajo por la apariencia física.
•En cuanto a la violencia es recomendable que se instalen políticas públicas tendientes a
favorecer la integridad de las personas trans, por ello:
•Las y los activistas trans sugieren realizar una red nacional para dar cuenta de las
violaciones a sus derechos humanos y que incida en las políticas públicas en pro de sus
derechos.
•Es urgente capacitar a los funcionarios públicos de todas las instituciones (de salud, de
justicia, educativa, laboral) para que estén preparados en atender a una persona trans.
•Son necesarias campañas a la población en general para que conozcan las problemáticas
de la población trans con la finalidad de disminuir la discriminación, el rechazo y la
exclusión.


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