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Trans*: entre lo personal y lo político. Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México desde 1990 dentro del sistema electoral mexicano” por Rebeca Garza


El libro se puede conseguir aquí.

Escucha Luisa Rebeca Garza nos presenta su libro: “Trans entre lo personal y lo político: Violencia de género y participación política y electoral de las personas trans en México” en W Radio México

Las violencias de género que vivimos las personas trans suelen ser invisibilizadas en los discursos, los diagnósticos así como en las forma en que se construyen marcos jurídicos, normativos  e institucionales para propiciar espacios  y vidas libres de violencias.

En este trabajo se hace un ejercicio de visibilización al conceptualizar y dar nombre a las diferentes formas de violencia que vivimos las personas trans para, posteriormente reflexionar cómo estas formas de violencias están presentes dentro del sistema electoral mexicano y los medios masivos de comunicación, con el objeto de que las instituciones que le conforman –partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales- nos interpelen como ciudadanas y ciudadanos con los mismos derechos, no sólo de jure sino también de facto, especialmente en los contextos actuales de omisión legislativa de parte de los Congresos Federal y locales que, a excepción de la Ciudad de México, se niegan a reconocer en las leyes, el derecho al libre desarrollo de la personalidad que tenemos las personas trans, como el reconocimiento a nuestra identidad como puerta de acceso al ejercicio de otros derechos fundamentales.

La consolidación del sistema democrático mexicano no puede continuar avanzando sin reconocer que existimos grupos de personas que históricamente seguimos siendo invisibilizadas, violentadas y revictimizadas simbólica, social e, incluso, legalmente por las propias instituciones de nuestro sistema democrático mexicano.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo, se ha pretendido poner en el centro y bajo la luz una de las corposubjetividades, aún hoy en día consideradas por muchas personas, como abyectas: las personas trans*.[1]

Ese lugar abyecto en el que somos ubicadas las personas trans* nos vuelven ininteligibles subjetiva, social y políticamente.

Por lo tanto, este trabajo pretende proporcionar elementos que abonen a su inteligiblidad repasando dos aspectos:

Que las corposubjetividades trans* y no trans*, todas, son socialmente construidas. Que no existe una identidad o un cuerpo que sea producto de la naturaleza, por lo tanto, deben ser leídos y posicionados en sus contextos sociales e históricos. Que dentro de esta construcción operan cotidianamente lógicas que buscan dar orden por medio de la clasificación y jerarquización a través de reglas que subordinan y excluyen para dar materialidad al cuerpo individual y colectivo (entre ellos las ideas de ciudadanía y Estado-Nación).

Que en este orden subjetivo, social y político participan diferentes formas de violencia que legitiman y perpetúan la exclusión de unos cuerpos con respecto de otros.

Se ha puesto especial atención en cómo participan en el ejercicio de la política y, por lo tanto, del poder las  tensiones entre las políticas de identidad de asimilación y de resistencia.

Como un ejercicio de visibilización se ha realizado una revisión histórica del surgimiento de las identidades trans* en sus dos narrativas principales: la identidad transexual y las identidades transgénero en un nivel general. Así como los riesgos de mantener fronteras entre las identidades travesti, transexual y transgénero.

Posteriormente, en la lógica de lo que “no se nombra no existe” se proponen una serie de conceptualizaciones de formas de violencia de género que padecemos las personas trans*. Daremos nombre a formas de violencias de género que ya existen, pero que son socialmente aceptadas, porque la única forma de erradicarlas es a partir de su reconocimiento. Estas formas de violencias, pueden presentarse en todos los contextos, por lo que el político-electoral no está exento sino que también tiene una participación importante en el grado de democratización de nuestra forma de gobierno y en la manera de vivir la democracia.

De esta forma, se reflexiona también sobre la importancia de reconocer que gran parte del ejercicio democrático ha sido androcéntrico y que, si el horizonte del ideal democrático es que todas las personas puedan ejercer efectivamente sus derechos políticos, es imperante que los trabajos alrededor de una mejora en la calidad de la ciudadanía reconozcan la verdadera protección y ejercicio de todos los derechos humanos. Es decir, la importancia de transitar de una ciudadanía minimalista a una integral requiere re-pensar a quienes siguen permaneciendo fuera del ejercicio de sus derechos fundamentales, entre estos grupos las personas trans*.

Por lo tanto, en la siguiente mitad del trabajo se ha buscado hacer un bosquejo muy general sobre la participación política de las personas trans* en México de 1990 hasta 2016, a partir de los siguientes cuestionamientos: ¿Las personas trans* son vistas y reconocidas por el sistema electoral mexicano, entendido en este apartado como partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales? ¿Existimos en sus registros históricos? ¿Existen acciones o políticas que se hayan realizado para garantizar nuestros ejercicios político-electorales?

Asimismo, se buscó recuperar la percepción de las personas trans* que han tenido experiencias en el ejercicio de sus derechos político-electorales ya sea como militantes o como personas candidatas. Ocho personas  trans* de diferentes partes del país participaron en una encuesta en donde compartieron sus percepciones sobre las diferentes formas de violencia conceptualizadas en su relación con los partidos políticos, con las autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales y los medios de comunicación.

Si bien, la muestra no es representativa ni los resultados son concluyentes se propone como un primer ejercicio para medir percepciones de violencias de género hacia las personas trans* por parte del sistema electoral mexicano. Los resultados abren la ventana para profundizar más sobres estas formas de violencias de género en éste y otros contextos.

Y, con el objeto de profundizar un poco más en la forma en que las personas trans* ejercen sus derechos políticos-electorales, se presentan dos entrevistas a dos mujeres trans* que fueron candidatas en procesos electorales locales de 2016: Jakelyne Barrientos, como candidata a una diputación local en el estado de Chihuahua y Rubí Suárez Araujo, candidata a regidora por el ayuntamiento de Guanajuato, actualmente en funciones. Es importante reconocer las contribuciones históricas de cada una puesto que Barrientos ha sido la primera candidata trans*  en Chihuahua mientras que Suárez no sólo ha tenido ese mismo logro histórico al ser candidata en el estado de Guanajuato sino que también se convirtió en la primera en ejercer el cargo, mismo que actualmente desempeña.

Como epílogo se recuperan, adicionalmente a las historias de Barrientos y Suárez,  breves historias de quienes han sido pioneras en la lucha por la participación política de las personas trans*: Amaranta Gómez Regalado, primera candidata muxe en la historia de México; Diana Bayardo, primera candidata trans* en el Estado de México; Samantha Fonseca, primera candidata trans* en la Ciudad de México; y Alondra Hernández, primera candidata trans* en Jalisco. Y, como una forma de visibilizar otras historias por el ejercicio de los derechos políticos electorales se presentan también las historias de Silvia Susana Jácome García y Diana Sánchez Barrios, la propuesta inconclusa y la lucha aún vigente por una candidatura, respectivamente.

El epílogo busca ser un primer ejercicio para recuperar las historias de personas trans* que han tenido el coraje y el valor de luchar por el ejercicio de derechos políticos en contextos violentos que no sólo nos sigue excluyendo sino que también  ha borrado sus aportaciones. Sus logros son tan importantes como en su tiempo lo fueron los del Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Aurora Jiménez, entre otras.

Seguramente existen otros nombres y otras historias dignas de ser recuperadas, y también estoy segura que cada historia requiere mayores líneas por lo que este trabajo no espera ser ni exhaustivo ni final sino al contrario, desea poner en el centro y bajo la luz de los partidos políticos, las autoridades electorales la historia de quienes hemos sido silenciadas e invitar a otras personas –incluida la academia- a profundizar en sus vidas y en las formas de violencias que coexisten en el entorno social y político.

Finalmente, este trabajo propone que el reto de los sistemas democráticos modernos consiste en cuestionar periódicamente ¿quiénes siguen sin interpelación de parte del Estado? ¿quiénes aún siguen siendo ininteligibles dentro de las políticas que buscan generar mayores índices de bienestar e igualdad?

Por lo tanto, el desafío consiste en mirar no sólo hacia el centro sino a la periferia y hacia los límites de lo que consideramos válido y normal y que da materia a conceptos como ciudadanía. Es en esa frontera donde las mujeres, las personas indígenas y afrodescendientes han luchado por años y en la que, actualmente, nos ubican y desde la que luchamos las personas trans* y las personas migrantes, por ejemplo.

La búsqueda por la igualdad exige mirar hacia esas fronteras imaginarias  que legitiman la exclusión de un grupo de personas y, por supuesto, cuestionarlas.  Este trabajo invita a repensar y cuestionar la neutralidad  jurídica y política del sistema electoral mexicano hacia las personas trans*, invita a visibilizar las violencias de género que actualmente son socialmente aceptadas y jurídicamente legales y a reflexionar cómo nuestro sistema puede, efectivamente, ser democrático mientras se sigue excluyendo a diferentes grupos humanos en la lucha política por el ejercicio del poder.

Luisa Rebeca Garza López

[1] Para este trabajo se usará el apócope “trans*” como un concepto paragüas para abarcar aquellas identidades sexo-genéricas que no necesariamente se ubican dentro del binario hombre-mujer independientemente de la presencia o ausencia de los procesos quirúrgicos, hormonales e incluso legales que afirmen dicha identidad autopercibida. De igual forma, el asterisco (*) tiene el significado de dejar abierto este concepto para abarcar otras expresiones de pueblos originarios, locales y/o emergentes como aquellas que tienen fuertes intersecciones étnicas como las identidades muxe del Istmo o biza’ah de Teotitlán del Valle, ambas en Oaxaca, así como las adscripciones identitarias no asimilables a las ideas convencionales de masculinidad o feminidad. Si bien, el concepto transgénero o transexual tiene un origen moderno reciente y muchas personas muxe o biza’ah no se identifican con este concepto también es cierto que, producto de los efectos de la globalización, empieza a ser visible la emergencia de nuevas generaciones, principalmente muxe, con un discurso identitario transgénero o transexual. En ese sentido, el apócope trans* pretender ser un concepto abierto, amplio y fluido, y no limitativo, consciente de que los procesos sexo-genéricos de construcción identitaria son dinámicos y sujetos a complejos procesos históricos y socioculturales, tanto locales como globalizados. Esta propuesta es recuperada de los trabajos de Alba Pons Rabasa, de quien agradezco la sugerencia, quien a su vez lo retomó de Mauro Cabral  (Pons Rabasa y Garosi, Trans 2016). Por lo anterior, las observaciones o comentarios personales se harán en números al pie de página y no mediante asteriscos para no confundir a la persona lectora.

(D) Derechos de Autora en trámite. (Actualización: ¡ya están tramitados !)




[Video] Panel “Identidad de género, el ejercicio del voto en igualdad de condiciones sin discriminación” #BCS @INE_BCS @ieebcs


#ProtocoloTrans y la #InclusiónLaboralTrans dentro de los procesos electorales en México por @Rivka_Azatl


Por Rebeca Garza / Querétaro, México / 21 de octubre de 2020

Tríptico del “Protocolo Trans” elaborado por el INE para las elecciones de 2018 (frente)

El 20 de diciembre de 2017, el Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó el “Protocolo para adoptar las medidas tendientes a garantizar a las personas trans el ejercicio del voto en igualdad de condiciones y sin discriminación en todos los tipos de elección y mecanismos de participación ciudadana” y que es conocido como el “Protocolo Trans”. El 7 de septiembre de 2020 inició el Proceso Electoral cuya jornada electoral se realizará el próximo 6 de junio de 2021 ¿a la luz de dicho protocolo que acciones implica y qué reflexiones detona al respecto desde un lugar donde me atraviesa ser funcionaria electoral pero también una mujer trans dentro del INE?

Se pueden considerar dentro de dicho Protocolo Trans a las medidas para garantizar el derecho al voto de las personas trans en tres momentos: durante la capacitación electoral y la promoción del voto libre y razonado, ambas se realizan durante la etapa de las actividades preparatorias a la jornada electoral y las que se realizan durante la jornada electoral.

Tríptico del “Protocolo Trans” elaborado por el INE para las elecciones de 2018 (frente)

En el numeral 34 del apartado 5.2 Capacitación electoral se establece como una de las acciones “promover la participación de personas trans como supervisores/as electorales y capacitadores/as asistentes electorales, así como en cualquier otra función electoral temporal: capturistas, técnicos electorales, entre otros cargos”.

La implementación de esta medida debería incidir en fomentar una mayor inclusión laboral de personas trans dentro de los 332 órganos desconcentrados que integran el Instituto Nacional Electoral dispersos en todo el país, tanto en las 300 oficinas que se encuentran en cada cabecera de distritos electorales federales como las 32 que se encuentran en las capitales del país. Aunque no lo menciona, se pensaría que las oficinas centrales del INE también hicieran lo propio.

La pregunta que surge es la siguiente: ¿efectivamente se está realizando? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo da seguimiento el INE para que este apartado del Protocolo Trans no sea letra muerta?

Durante los meses de septiembre y octubre de 2020 en todo el país se hicieron actividades para contratar personal como capturista, técnico o técnica electoral y auxiliares jurídicas (os) en los 332 órganos desconcentrados del INE. En cada una de estas oficinas se contrataron aproximadamente a 5 personas. ¿Se difundieron dichas plazas entre los diferentes grupos y colectivos tanto de personas trans como LGBTI+ de cada entidad? ¿De cuántas persona Trans se recibieron documentación para dichas plazas? ¿Del total de plazas que se ofrecieron cuántas fueron asignadas a alguna persona trans?

Considero que la respuesta a estas preguntas permitirá dar una idea del gran reto que implica generar verdadera inclusión laboral trans en contextos sociales que son cissexistas, es decir, en donde no genera ninguna inquietud que en dichos espacios no exista la presencia de ninguna persona trans a pesar de la existencia de este protocolo.

Por otra parte, el 18 octubre de 2020 inició la difusión en todo el país de la convocatoria para las figuras de supervisora o supervisor electoral (SE) y capacitadora o capacitador asistente electoral (CAE). En promedio cada uno de los 300 órganos desconcentrados del INE más otro tanto de los Organismos Públicos Locales (OPL) o Institutos Estatales Electorales contratarán a 100 personas o incluso más. Pienso que es un gran despliegue de la estructura electoral para convocar a la ciudadanía mexicana trans para participar en la organización de las elecciones locales y federales trabajando dentro de estas instituciones electorales administrativas.

Estas líneas son escritas en el día cuarto de la difusión de esta convocatoria para contratar SE y CAE en todo el país y surgen las mismas preguntas en particular porque el 1 de diciembre es la fecha límite para que las personas se registren en esta liga https://pef2021-reclutaseycae.ine.mx/loginSEyCAE para poder participar.

¿Se tiene en mente este Protocolo que aún es vigente para dirigir las actividades de difusión? Recuerdo que una de las actividades preparativas a la construcción de las mesas de trabajo para que el INE co-construyera con la sociedad civil fue la creación de un directorio de alianzas. ¿Se está usando dicho directorio para difundir esta convocatoria?

Durante el proceso de deliberación , construcción, implementación e incluso evaluación del Protocolo Trans aplicado en las elecciones de 2018 participaron diferentes grupos, colectivos y personas trans y no binarias tanto de la capital como del resto del país, incluso a nivel local varias personas y colectivos trans dieron seguimiento incluso con recursos propios. Durante las mesas de evaluación de dicho protocolo sucedió lo mismo. En un sano ejercicio de ética y reciprocidad ¿se está invitando a participar a laborar a estos grupos, colectivos y personas trans y no binarias?

Incluso pienso que si bien esta modalidad de registro en línea se justifica por las medidas sanitarias de la pandemia por el coronavirus SARS-Cov-2 ¿cómo afecta a las poblaciones que viven en contextos de precariedad sin acceso a tecnologías y conocimientos que permitan hacer un registro en línea? Evidentemente esta la opción de hacerlo físicamente en cada oficina del INE o de los OPL. ¿Se están considerando y previendo a estos sectores poblacionales, incluyendo a les trans, dentro de estas medidas de excepción tanto en la difusión como en la implementación de la convocatoria de SE y CAE federales y, posteriormente en mayo de 2021, locales?

Como mujer trans y funcionaria electoral considero que la importancia y potencial del Protocolo Trans no radica solamente en lo que está escrito y que en términos de reconocimiento puede ser considerado como un avance.

Me parece que su potencial radica en la posibilidad transformadora de los espacios sociales, laborales e institucionales dentro de la organización de los procesos electorales en donde históricamente las personas trans hemos sido colocadas en muchos contextos en el lugar de la abyección, extrañeza e imposibilidad lo que lleva a un franco rechazo a estas políticas de nivelación e inclusión; y en el mejor de los casos, como diría Blas Radi en un lugar de lo “inesperado” o la “excepción” de la “norma” o lo “normal” lo que sacude dichos entornos que no se quieren reconocer como cissexistas sin embargo, es justamente esa miopía de género lo que impide identificar que la aparente “neutralidad” jurídica y procedimental en realidad mantiene y legitima la discriminación indirecta y cotidiana hacia las personas trans aún con la existencia de un protocolo cuyos objetivos se dirigen hacia la inclusión y no discriminación.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

Jessica Marjane, Presidenta de la Red de Juventudes Trans y Silvia Susana Pérez Jácome, contratada en el pasado proceso electoral por la Junta Local Ejecutiva del INE en Veracruz, ambas en actividades de difusión del Protocolo Trans en el estado de Veracruz durante 2018.

[PDF] Serie de 3 Cuadernillos “Construyendo Ciudadanías Diversas e Incluyentes” desde las infancias, adolescencias y juventudes editado por @IEEG , autoras @JessicaMarjane @ErickaEliberte @Rivka_Azatl


Presentados el 19 de julio de 2020 / México / Instituto Electoral del Estado de Guanajuato / Coautoras: Ericka López, Jessica Marjane y Rebeca Garza.

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[Video-Historia] “La T en corto” por @InfanciasTrans


Octubre de 2020 / Mexico / Por Asociación por las Infancias Transgénero

[Video] “Infancias #Trans, documental sobre la identidad de género” #México por @InfanciasTrans y @Change_Mex


Septiembre de 2020/ México/ por Asociación por las Infancias Transgénero y Change.org México 🇲🇽

Conversatorio: “Imaginando las relaciones económicas con una mirada (trans) feminista y decolonial” con Diversas y autónomas, Graveolens y @Queretrans


Tomado de la página de facebook de Diversas y Autónomas de San Juan del Río Querétaro / 22 de agosto de 2020 / México

Modera
Jenny de Diversas y autónomas

Participantes
Rebeca e Ilsa (Queretrans)
Andrea (Graveolens)
Caro (Diversas y autónomas)

Programa
Presentación cuento “Citlalli tiene 3 abuelas” de Silvia Susana Jácome García e ilustraciones de Meduzcka
Introducción de economía feminista
Preguntas
Escriban en página de Diversas y autónomas

Trans, pánicos morales en elecciones 2021 en México por @Rivka_Azatl


El caso de las llamadas “falsas candidaturas trans” y su tensión con el principio de paridad durante la organización de las elecciones en el estado de Oaxaca durante 2018 sentaron la narrativa en el terreno político-electoral, heredada históricamente de prejuicios sociales arraigados, que las personas trans somos un peligro, un problema o, en el mejor de los casos, un imprevisto dentro de los trabajos de construcción de ciudadanía, elecciones y gobierno.

El prejuicio hacia las personas trans de que la identidad de género es algo que solo poseen las personas trans y, por lo tanto, un derecho secundario o algo fácilmente cuestionable o accesorio con respecto a la paridad de género alimenta los pánicos morales como sucede en Oaxaca.

En esta entidad, en mayo de 2020 se reformó la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales de Oaxaca (LIPEO) para incorporar el concepto de “usurpación de la identidad de género” definida como:

Usurpación de la identidad de género: [para los efectos de esta Ley, se entenderá por:] Usurpación de la identidad de género: el acto mediante el cual un ciudadano o persona se auto adscribe de manera mendaz a género diverso del propio, con el fin de beneficiarse de las acciones afirmativas par cumplir con el requisito de paridad de género y alternancia (LIPEO, art. 2, num. XXXI).

En caso que algún partido político, candidato o ciudadano advierta la posible usurpación de identidad de género por parte de un candidato, deberá denunciarlo ante la instancia correspondiente para la substanciación (LIPEO, art. 188, núm 3)

Esta reforma es problemática no solo con respecto a los prejuicios y estereotipos en contra de las personas trans que perpetúa, como se explicará mas adelante, sino también obliga pensar qué cuerpos y trayectorias de vida se tienen en mente cuando se habla de “violencia de género” y “violencia política en razón de género”.

Por ejemplo, la LIPEO define a la violencia política en razón de género como:

La acción u omisión que realiza una o más personas, en el ámbito político o público, que tenga por objeto o resultado limitar, anular o menoscabar el ejercicio efectivo de los derechos político-electorales de una mujer; el acceso al pleno ejercicio de las atribuciones inherentes a su cargo o su función del poder público (LIPEO, art. 2, num. XXXII).

Como ya lo han señalado Blas Radi y Moira Pérez en diferentes trabajos (Pérez y Radi, 2018; Radi, 2020) el concepto de violencia de género posee dos fenómenos, yo opino que dos fallas: una laguna hermeneútica y un espejismo hermeneútico. El primero entendido como una falta de categorías para interpretar un fenómeno social o experiencia de opresión; y la segunda, entendida como la ilusión de que esas categorías son adecuadas para dar sentido a situaciones de opresión en realidad desatendidas.

Las dos fallas quedan expuestas ante el aparente conflicto de dos derechos, la paridad de género y la identidad de género. Sin embargo, son ética y políticamente inaceptables cuando se sitúan estos recursos y movilizaciones del Estado dentro del fuerte contexto de violencias y marginación con la que sobreviven y subsisten la mayor parte de las poblaciones trans  y no binarias de México que, recordemos, se ubica como el segundo país donde más personas trans son asesinadas en el mundo de acuerdo a Transgender Europe.

La paridad de género así como el concepto de violencia política en razón de género como una acción afirmativa que corrige  violencias y desigualdades sistemáticas y estructurales que limitan oportunidades a las mujeres, en su interpretación, pueden caer en esas dos fallas hermenéuticas: la interpretación, legislación y construcción de políticas públicas suponiendo  que todas las violencias de género solo existen hacia las mujeres cisgénero, predominantemente heterosexuales y  asumir que estos marcos de reconocimiento hacia las violencias de género son suficientemente amplios para abarcar todas las violencias de género desatendiendo espacios violentos hacia mujeres y hombres trans y personas no binarias   producto de una miopía cissexista, es decir, de una mirada atravesada  por el prejuicio social de que la trayectoria de vida y las identidades de las personas trans son menos auténticas, verdaderas o naturales que el de las personas cisgénero, personas cuyas trayectorias de vida e identificaciones sociales y políticas corresponden con el sexo/género asignado al nacer.

 A partir de ese lugar de subordinación en el que somos ubicadas las personas trans por creencias que forman y conforman los valores y las subjetividades hegemónicas y que no sólo moldean nuestra forma de vivir la sexualidad (cis-hetero) sino que se insertan y encarnan dentro de las entrañas de las instituciones sociales, políticas y económicas y sus prácticas y discursos es que la presencia de las personas trans es atendida: excluyendo para mantener a la cisnorma intacta o incluyendo a la fuerza, sin implicar ajustes en las estructuras ( Radi, 2020:26-27) para hacer dichos espacios más habitables y dignos para las personas trans y no binarias.

Lo anterior se identifica en diferentes partes de la exposición de motivos como en la siguiente:

“Una reflexión sobre el tema es considerar la posibilidad de que las candidaturas de personas trans pasen por el tamiz de la autoadscripción calificada ya que al igual que en otros casos es necesario evitar viciar el contenido de la acción afirmativa mediante la postulación de ciudadano que se autoadscriben como tales pero que en realidad son personas cisgénero cuyo único interés es contender por un puesto político. El debate no es menor, pero nos es necesario conocer los antecedentes de otros casos donde se ha tomado las medidas necesarias para evitar la simulación o bien pensar en otro tipo de diseño institucional para evitar estas malas prácticas tal y como se propone en esta iniciativa” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:24)

Si bien, a lo largo de la exposición de motivos se argumenta que se pretende proteger a las personas trans de la usurpación de la identidad de género en realidad, como sucedió con las falsas candidaturas trans en 2018, nuevamente el abordaje de lo trans es realizado de forma extractivista y cosificante puesto que se citan cifras de violencia y marginación hacia las poblaciones trans para aprobar un concepto que además de que no abona en mejorar las condiciones de vida de las personas trans más precarias ni las que deseen ingresar a participar en el ámbito político electoral perpetúa el estereotipo de que las personas trans somos la otredad sobre la que recae la sospecha y, particularmente las mujeres trans, el pánico moral de la siempre posible infiltración de hombres cisgénero.

Lo anterior es ética y políticamente inaceptable porque normaliza una práctica que es violenta pero aparentemente no es vista ni atendida: la instrumentalización de los discursos y agendas relacionadas con el reconocimiento de la identidad de género como un derecho humano por parte de hombres pero también mujeres cisgénero para mantener y perpetuar un status quo cis-binario, los primeros para vulnerar el principio de paridad y mantener sus privilegios patriarcales y las segundas, para fortalecer un derecho ganado recientemente pero que le atraviesan las dos fallas hermenéuticas señaladas y que a la postre perpetúan violencias cissexistas.

En medio de estos debates, legislaciones y entramados jurídicos el sistema electoral mexicano sigue siendo inhabitable para las personas trans: la presencia de personas trans laborando dentro del sistema electoral mexicano son excepciones aún; dentro de los partidos políticos e incluso dentro de los comités u organismos de los pocos partidos que existen a favor de la llamada diversidad sexual siguen siendo sobre-representados por  hombres cisgénero gay[1] cuyo discurso LGBT también padece de las mismas fallas hermenéuticas: asumen que la experiencia y discurso cis-gay abarcan el espectro llamado diversidad sexual y la ausencia o presencia marginal de las personas trans y no binarias y sus discursos es poco reconocida; y, los tribunales electorales poco han hecho para sentar criterios donde las trayectorias de vida trans dentro del sistema político-electoral no sean violentadas de forma normalizada tanto por hombres y mujeres cisgénero, independientemente de su orientación sexual, mediante la subordinación, la instrumentalización, la cosificación y la extracción de discursos y agendas políticas que históricamente han tenido por objeto mejorar condiciones de vida de por sí precarias y marginadas para las personas trans y no binarias como sucede en diversas partes de la exposición de motivos como en la siguiente:

Las personas trans son unos de los grupos poblacionales que históricamente han sufrido injusticias, desventajas y discriminación social. Un dato revelador sobre el panorama que enfrentan es el dado a conocer en el año 2015, por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual afirmó que el 80% de las personas transgénero fallecen a los 35 años o menos en Latinoamérica. Este dato es alarmante cuando la esperanza de vida para el resto de la población dentro de la región es de 75 años. Los prejuicios, la violencia sistemática, la falta de legislación y de diseño de políticas enfocadas a proteger los derechos humanos de dichas personas son algunas de las causas que propician este escenario” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:18)

Aunque se apela a las verdaderas y alarmantes estadísticas de violencia y exclusión hacia las poblaciones trans en realidad estos conocimientos son dirigidos con un fin que es ajeno a las necesidades más urgentes de la mayoría de las personas trans como acceso a la vivienda, a la alimentación, a la salud, al trabajo y  a la seguridad social, a la educación, a una vida libre de violencia y, por supuesto, a la identidad, entre otros.

Después de una tradición cisnormativa en donde las experiencias y voces trans han sido vistas como objeto, es un acto de justicia epistémica que las personas trans tomemos la palabra, escribamos y seamos leídxs.

La mirada hegemónica cis binaria en normas, leyes y reglamentos puede aparentar que no trasmite odio hacia las personas trans sin embargo, su miopía cissexista participa en la perpetuación de la vulneración a la dignidad humana de las personas trans por medio de prácticas cisnormativas que alimentan los pánicos morales mediante la estrategia de la invisibilización, la objetivación, la instrumentalización, la descalificación, la patologización y la criminalización de las identidades trans vinculándolas con amenazas patriarcales sin sopesar el componente ético de devaluar y comprometer la integridad física, mental y emocional de vidas precarias que sobreviven en contextos de por sí violentos.

¿Qué diferencia hay en las condiciones de vida de las personas trans que se sancione la usurpación de la identidad de género y se legitime dentro del sistema político-electoral la denuncia de candidaturas trans perpetuando el estigma de la criminalización ante el pánico moral del uso mendaz de la identidad de género si eso garantizará que la paridad de género sea integrada al 100% por personas cisgénero?

¿Por qué en un ejercicio de justicia epistémica y práctica las personas legisladoras no incorporaron la posibilidad que si un hombre cisgénero o un partido político desea hacer fraude a la paridad de género constitucional mediante el uso mendaz de la identidad de género la cancelación de dicha candidatura debería ser sustituida sí y sólo sí por una persona trans, explorando posibilidades de acompañamiento con hombres trans para desmontar la falsa narrativa de que disfrutan privilegios masculinos lo que puede ser un ejercicio de justicia ante la histórica invisibilización producto de las violencias cissexistas y transfóbicas que también les obstaculiza el acceso a la justicia y a la reparación de daños por violencias estructurales relacionadas con el género?

La evasión ya no es opción ante los ciclos de violencia que se escalan en México. Incluso la omisión nos vuelve cómplices de mantener una mirada estrecha del género y las violencias de género a las experiencias de las mujeres cisgénero mientras se mantiene de una forma éticamente cuestionable en la exclusión a minorías violentadas y desprotegidas como a las poblaciones trans y no binarias, particularmente racializadas, trabajadoras sexuales, con discapacidad desde las infancias y adolescencias.

Bibliografía

PÉREZ, Moira y RADI, Blas, 2018, El concepto de ‘violencia de género’ como espejismo hermenéutico, Argentina, Igualdad, autonomía personal y derechos sociales, 8, 69-88.

RADI, Blas, 2020, Notas (al pie) sobre cisnormatividad y feminismo, Argentina, Universidad de Buenos Aires, Sociedad Argentina de Análisis Filosófico-Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Ideas. Revista de Filosofía Moderna y Contemporánea, mayo-octubre.

Por Rebeca Garza @Rivka_Azatl

Texto leído como síntesis del presentado para su discusión en el Seminario Internacional “Las reformas políticas a la representación en América Latina”, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas, de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Organización de Estados Americanos, en la Ciudad de México, del 30 de septiembre al 2 de octubre de 2020.


[1] Aunque este discurso LGBTero como suele afirmar mi querida amiga y maestra Ericka López, también atraviesa a mujeres cis gay e incluso hombres y mujeres trans de diferentes orientaciones sexuales, principalmente hetero, con discursos fuertemente cargados de clasismo y ajustado a lógicas capitalistas y veladamente racistas.

[Video-Libro] (25/Ago/2020) “Trans*: entre lo personal y lo político” en @DAE_ITAM con @Rivka_Azatl , autora y @JessicaMarjane comentarista y acompañan @JuventudesTrans @AdrianaNOrtizO @RedPolitologas @sofiaengriego @CentroLujambio y @HVivesSegl #DAE @ITAM_mx


Fuente: redes sociales de ITAM / Jessica Marjane / Rebeca Garza / 25 de Agosto de 2020/ Mexico

#MéxicoTransfeminicida La violencia cissexista y transfóbica en México asesina a #JeanineHuerta, mujer #trans de Tijuana, Baja California


Fuente: Frontera, página de Facebook, Centro Ser, página de Facebook / 31 de agosto de 2020 / México

Lloramos el transfeminicidio de Jeanine Huerta, mujer trans* de Tijuana asesinada en su propio hogar el 28 de agosto de 2020 y que se suma a otros cinco crímenes motivados por prejuicio hacia poblaciones LGBT, principalmente mujeres trans* trabajadoras sexuales. Jonathan Santos, joven queer de 18 años asesinado el 11 de agosto de 2020 en Zapopan, Jalisco; Julie Torres, mujer trans* joven asesinada el 19 de agosto también en Jalisco; Sam Rosales, mujer trans* de 23 años asesinada el mismo 19 de agosto en Puebla; el 25 de agosto fue asesinado Javier Pérez, joven gay de 34 años en la Ciudad de México y el 26 de agosto asesinaron a Brandy, una mujer trans* en Veracruz. La mayor parte de estos asesinatos sucedieron en espacios donde laboraban o en sus propios domicilios y han sido reportados con extrema crueldad y poca o nula respuesta del aparato de justicia del estado mexicano


Protestas

𝐏𝐫𝐨𝐧𝐮𝐧𝐜𝐢𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐥 𝐓𝐫𝐚𝐧𝐬𝐟𝐞𝐦𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐝𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐉𝐞𝐚𝐧𝐢𝐧𝐞 𝐇𝐮𝐞𝐫𝐭𝐚

#JusticiaParaJeanine #NiUnaMas #altoalatranfobia

Digna Memoria #Trans

[Video] (12/ago/2020) “Cuerpo, Performance y Afecto contra las Violencias” con Lía García y Magdala López ( ‪@mariadelaluna‬ )


Fuente: Igualdad de Género de la UNAM / Fecha: 12 de agosto de 2020 / Ciudad de México / Con Lía García y Magdala López