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Trans*: entre lo personal y lo político. Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México desde 1990 dentro del sistema electoral mexicano» por Rebeca Garza


El libro se puede conseguir aquí.

Escucha Luisa Rebeca Garza nos presenta su libro: “Trans entre lo personal y lo político: Violencia de género y participación política y electoral de las personas trans en México” en W Radio México

Las violencias de género que vivimos las personas trans suelen ser invisibilizadas en los discursos, los diagnósticos así como en las forma en que se construyen marcos jurídicos, normativos  e institucionales para propiciar espacios  y vidas libres de violencias.

En este trabajo se hace un ejercicio de visibilización al conceptualizar y dar nombre a las diferentes formas de violencia que vivimos las personas trans para, posteriormente reflexionar cómo estas formas de violencias están presentes dentro del sistema electoral mexicano y los medios masivos de comunicación, con el objeto de que las instituciones que le conforman –partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales- nos interpelen como ciudadanas y ciudadanos con los mismos derechos, no sólo de jure sino también de facto, especialmente en los contextos actuales de omisión legislativa de parte de los Congresos Federal y locales que, a excepción de la Ciudad de México, se niegan a reconocer en las leyes, el derecho al libre desarrollo de la personalidad que tenemos las personas trans, como el reconocimiento a nuestra identidad como puerta de acceso al ejercicio de otros derechos fundamentales.

La consolidación del sistema democrático mexicano no puede continuar avanzando sin reconocer que existimos grupos de personas que históricamente seguimos siendo invisibilizadas, violentadas y revictimizadas simbólica, social e, incluso, legalmente por las propias instituciones de nuestro sistema democrático mexicano.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo, se ha pretendido poner en el centro y bajo la luz una de las corposubjetividades, aún hoy en día consideradas por muchas personas, como abyectas: las personas trans*.[1]

Ese lugar abyecto en el que somos ubicadas las personas trans* nos vuelven ininteligibles subjetiva, social y políticamente.

Por lo tanto, este trabajo pretende proporcionar elementos que abonen a su inteligiblidad repasando dos aspectos:

Que las corposubjetividades trans* y no trans*, todas, son socialmente construidas. Que no existe una identidad o un cuerpo que sea producto de la naturaleza, por lo tanto, deben ser leídos y posicionados en sus contextos sociales e históricos. Que dentro de esta construcción operan cotidianamente lógicas que buscan dar orden por medio de la clasificación y jerarquización a través de reglas que subordinan y excluyen para dar materialidad al cuerpo individual y colectivo (entre ellos las ideas de ciudadanía y Estado-Nación).

Que en este orden subjetivo, social y político participan diferentes formas de violencia que legitiman y perpetúan la exclusión de unos cuerpos con respecto de otros.

Se ha puesto especial atención en cómo participan en el ejercicio de la política y, por lo tanto, del poder las  tensiones entre las políticas de identidad de asimilación y de resistencia.

Como un ejercicio de visibilización se ha realizado una revisión histórica del surgimiento de las identidades trans* en sus dos narrativas principales: la identidad transexual y las identidades transgénero en un nivel general. Así como los riesgos de mantener fronteras entre las identidades travesti, transexual y transgénero.

Posteriormente, en la lógica de lo que “no se nombra no existe” se proponen una serie de conceptualizaciones de formas de violencia de género que padecemos las personas trans*. Daremos nombre a formas de violencias de género que ya existen, pero que son socialmente aceptadas, porque la única forma de erradicarlas es a partir de su reconocimiento. Estas formas de violencias, pueden presentarse en todos los contextos, por lo que el político-electoral no está exento sino que también tiene una participación importante en el grado de democratización de nuestra forma de gobierno y en la manera de vivir la democracia.

De esta forma, se reflexiona también sobre la importancia de reconocer que gran parte del ejercicio democrático ha sido androcéntrico y que, si el horizonte del ideal democrático es que todas las personas puedan ejercer efectivamente sus derechos políticos, es imperante que los trabajos alrededor de una mejora en la calidad de la ciudadanía reconozcan la verdadera protección y ejercicio de todos los derechos humanos. Es decir, la importancia de transitar de una ciudadanía minimalista a una integral requiere re-pensar a quienes siguen permaneciendo fuera del ejercicio de sus derechos fundamentales, entre estos grupos las personas trans*.

Por lo tanto, en la siguiente mitad del trabajo se ha buscado hacer un bosquejo muy general sobre la participación política de las personas trans* en México de 1990 hasta 2016, a partir de los siguientes cuestionamientos: ¿Las personas trans* son vistas y reconocidas por el sistema electoral mexicano, entendido en este apartado como partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales? ¿Existimos en sus registros históricos? ¿Existen acciones o políticas que se hayan realizado para garantizar nuestros ejercicios político-electorales?

Asimismo, se buscó recuperar la percepción de las personas trans* que han tenido experiencias en el ejercicio de sus derechos político-electorales ya sea como militantes o como personas candidatas. Ocho personas  trans* de diferentes partes del país participaron en una encuesta en donde compartieron sus percepciones sobre las diferentes formas de violencia conceptualizadas en su relación con los partidos políticos, con las autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales y los medios de comunicación.

Si bien, la muestra no es representativa ni los resultados son concluyentes se propone como un primer ejercicio para medir percepciones de violencias de género hacia las personas trans* por parte del sistema electoral mexicano. Los resultados abren la ventana para profundizar más sobres estas formas de violencias de género en éste y otros contextos.

Y, con el objeto de profundizar un poco más en la forma en que las personas trans* ejercen sus derechos políticos-electorales, se presentan dos entrevistas a dos mujeres trans* que fueron candidatas en procesos electorales locales de 2016: Jakelyne Barrientos, como candidata a una diputación local en el estado de Chihuahua y Rubí Suárez Araujo, candidata a regidora por el ayuntamiento de Guanajuato, actualmente en funciones. Es importante reconocer las contribuciones históricas de cada una puesto que Barrientos ha sido la primera candidata trans*  en Chihuahua mientras que Suárez no sólo ha tenido ese mismo logro histórico al ser candidata en el estado de Guanajuato sino que también se convirtió en la primera en ejercer el cargo, mismo que actualmente desempeña.

Como epílogo se recuperan, adicionalmente a las historias de Barrientos y Suárez,  breves historias de quienes han sido pioneras en la lucha por la participación política de las personas trans*: Amaranta Gómez Regalado, primera candidata muxe en la historia de México; Diana Bayardo, primera candidata trans* en el Estado de México; Samantha Fonseca, primera candidata trans* en la Ciudad de México; y Alondra Hernández, primera candidata trans* en Jalisco. Y, como una forma de visibilizar otras historias por el ejercicio de los derechos políticos electorales se presentan también las historias de Silvia Susana Jácome García y Diana Sánchez Barrios, la propuesta inconclusa y la lucha aún vigente por una candidatura, respectivamente.

El epílogo busca ser un primer ejercicio para recuperar las historias de personas trans* que han tenido el coraje y el valor de luchar por el ejercicio de derechos políticos en contextos violentos que no sólo nos sigue excluyendo sino que también  ha borrado sus aportaciones. Sus logros son tan importantes como en su tiempo lo fueron los del Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Aurora Jiménez, entre otras.

Seguramente existen otros nombres y otras historias dignas de ser recuperadas, y también estoy segura que cada historia requiere mayores líneas por lo que este trabajo no espera ser ni exhaustivo ni final sino al contrario, desea poner en el centro y bajo la luz de los partidos políticos, las autoridades electorales la historia de quienes hemos sido silenciadas e invitar a otras personas –incluida la academia- a profundizar en sus vidas y en las formas de violencias que coexisten en el entorno social y político.

Finalmente, este trabajo propone que el reto de los sistemas democráticos modernos consiste en cuestionar periódicamente ¿quiénes siguen sin interpelación de parte del Estado? ¿quiénes aún siguen siendo ininteligibles dentro de las políticas que buscan generar mayores índices de bienestar e igualdad?

Por lo tanto, el desafío consiste en mirar no sólo hacia el centro sino a la periferia y hacia los límites de lo que consideramos válido y normal y que da materia a conceptos como ciudadanía. Es en esa frontera donde las mujeres, las personas indígenas y afrodescendientes han luchado por años y en la que, actualmente, nos ubican y desde la que luchamos las personas trans* y las personas migrantes, por ejemplo.

La búsqueda por la igualdad exige mirar hacia esas fronteras imaginarias  que legitiman la exclusión de un grupo de personas y, por supuesto, cuestionarlas.  Este trabajo invita a repensar y cuestionar la neutralidad  jurídica y política del sistema electoral mexicano hacia las personas trans*, invita a visibilizar las violencias de género que actualmente son socialmente aceptadas y jurídicamente legales y a reflexionar cómo nuestro sistema puede, efectivamente, ser democrático mientras se sigue excluyendo a diferentes grupos humanos en la lucha política por el ejercicio del poder.

Luisa Rebeca Garza López

[1] Para este trabajo se usará el apócope “trans*” como un concepto paragüas para abarcar aquellas identidades sexo-genéricas que no necesariamente se ubican dentro del binario hombre-mujer independientemente de la presencia o ausencia de los procesos quirúrgicos, hormonales e incluso legales que afirmen dicha identidad autopercibida. De igual forma, el asterisco (*) tiene el significado de dejar abierto este concepto para abarcar otras expresiones de pueblos originarios, locales y/o emergentes como aquellas que tienen fuertes intersecciones étnicas como las identidades muxe del Istmo o biza’ah de Teotitlán del Valle, ambas en Oaxaca, así como las adscripciones identitarias no asimilables a las ideas convencionales de masculinidad o feminidad. Si bien, el concepto transgénero o transexual tiene un origen moderno reciente y muchas personas muxe o biza’ah no se identifican con este concepto también es cierto que, producto de los efectos de la globalización, empieza a ser visible la emergencia de nuevas generaciones, principalmente muxe, con un discurso identitario transgénero o transexual. En ese sentido, el apócope trans* pretender ser un concepto abierto, amplio y fluido, y no limitativo, consciente de que los procesos sexo-genéricos de construcción identitaria son dinámicos y sujetos a complejos procesos históricos y socioculturales, tanto locales como globalizados. Esta propuesta es recuperada de los trabajos de Alba Pons Rabasa, de quien agradezco la sugerencia, quien a su vez lo retomó de Mauro Cabral  (Pons Rabasa y Garosi, Trans 2016). Por lo anterior, las observaciones o comentarios personales se harán en números al pie de página y no mediante asteriscos para no confundir a la persona lectora.

(D) Derechos de Autora en trámite. (Actualización: ¡ya están tramitados !)




Diálogo con “Transformar Trascender” con Xhantall Nuilah y @Rivka_Azatl


Diálogo realizado el 26 de noviembre de 2021.

Video

Resultado de la convocatoria para la selección de integrantes de los órganos auxiliares de @inmujeres donde tendré la oportunidad de participar en el Consejo Consultivo. Por una mirada interseccional e incluyente dentro de la perspectiva de género, @Rivka_Azatl


Fuente: INMUJERES /17 de noviembre de 2021

Convocatoria de Concentración pacífica contra la transfobia en #Guadalajara (20 de nov a 10 hrs en Parque Rojo)


Convocatoria

El Movimiento Nacional Feminista Abolicionista y las consecuencias de violencias transfóbicas (entre otras) de su discurso trans excluyente que vulnera derechos humanos y vuelve inseguros los espacios para las personas trans


En relación al ataque transfóbico que sufrieron Dafne una mujer cis disca y su pareja una mujer trans también tenemos que hablar del Movimiento Nacional Feminista Abolicionista que se llevó muy discretamente este fin de semana y cuyas participantes irresponsablemente NO asumen las consecuencias del movimiento que dirigen, invito a que lean el programa y convocatoria.

Lo que sucedió no se puede dejar de ver dentro de un contexto nacional e internacional va tomando fuerza por la tibieza cissexista de un gran sector feminista y de quienes se dicen ser alianzas pero que, al parecer, la solicitud de ofrecer mil pesos a quien eche ácido a una persona trans no es grave.

Muchas de sus integrantes convocadas tienen historial de denuncias por transfobia y promover la segregación de los espacios públicos y privados de las mujeres trans y otras simplemente han guardado silencio. No tendrán la comodidad de nuestro silencio

Rebeca Garza

Redes sociales

Posicionamientos feministas contra los actos de transfobia

Ayer en Guadalajara agredieron a una mujer disca cisgénero y a su novia, una mujer trans en una “Mercadita Feminista”. Les dijeron que estaban “invadiendo espacios de mujeres”. A la mujer disca le golpearon la silla de ruedas y le pedían que rodeara la mercada (14/nov2021)


Las cosas como son:

Estas son las consecuencias directas del feminismo supuestamente radical que defienden Marcela Lagarde, @PatyOlamendi @AmeliaValcarcel y que en Aguascalientes están reuniéndose para armar su agenda contra el “neopatriarcado neoliberal”.

Esos discursos están teniendo consecuencias nefastas en las poblaciones trans más oprimidas y seguirán teniéndolo. Tristemente, aún existe una gran indiferencia del entorno ante estas violencias disfrazadas de “libertad de expresión” o “feminismo” .

Parece que la “sororidad” solo es exclusiva si eres mujer cis y que está herramienta cancela la capacidad de auto critica ante la transfobia, el cissexismo y actos violentos de ciertos sectores del feminismo y algunas “vacas sagradas”.

‪Recordemos que en Jalisco cuando sucedió el ataque de ácido a Zoé las TERF sacaron un horrible comunicado exigiendo que no se tratara como intento de feminicidio, donde le malgenerizaron y con una ausencia de sensibilidad humana y empatía ‬

Los discursos trans excluyentes tienen consecuencias directamente violentas en la vida cotidiana de las personas trans, en particular quienes condiciones múltiples y complejas de opresión .

(Artículo) “Desde el otro lado de las violencias de género” (Serie “El sesgo cissexista como origen de injusticias “ 2 de 4)


Publicado en la edición del mes de noviembre de 2021 de la Revista “Voz y Voto” con el título “Lo que no se mira”.

Por Luisa Rebeca Garza López y Ericka López Sánchez (1)

Históricamente, en los Estados modernos la humanidad ha sido comprendida desde la base epistémica de lo que Blas Radi y Moira Pérez llaman “dimorfismo sexual” (2), este concepto parte de la creencia que sustenta la existencia de dos y sólo dos tipos de cuerpos -hembras y machos- y, consecuentemente, el binario de género como la creencia de que existen sólo dos géneros, mujeres y varones que, a pesar de ser culturalmente construidos tendrían un sustrato biológico que no se pone en cuestión.

De esta forma, los gobiernos han administrado a las poblaciones para poder distribuir bienes, servicios, generar política pública, diseñar reglamentos, entre otros andamiajes políticos, económicos y sociales. Esto ha creado imperativos inamovibles y fuertemente sancionables en torno a la concepción humana que dirigen, constriñen y violentan determinadas trayectorias de vida que no se ajustan a este “orden de lo normal”.

Esta gestión de las poblaciones se ha sustentado desde una “laguna hermenéutica” (3); es decir, desde la ausencia de recursos de comprensión colectivos para nombrar experiencias sociales específicas, lo que da pauta a la “injusticia hermenéutica” o “injusticia epistémica” que refiere a grupos de población cuando son involuntariamente rebajados y/o desaventajados en su estatus de agente epistémico, es decir, se les invalida su capacidad de autonomía para enunciarse de tal forma que en la construcción del saber colectivo se niegan y borran sus saberes y experiencias. En este contexto histórico se han administrado a las poblaciones para vigilar y castigar (4) la vida cotidiana bajo lógicas de ortopedias corporales.

Con esta ausencia de categorías para interpretar fenómenos sociales se han construido estructuras sociales, políticas y económicas que desconocen trayectorias de vida de las mujeres y hombres diversos (5) y que a pesar de lo anterior proyectan la ilusión de que esas categorías existen; es decir, se crea un “espejismo hermenéutico” que aparentemente engloba a la humanidad, pero siempre desde sesgos de exclusión que dejan en los bordes de la vida digna a las personas que no se ajustan dentro de esos marcos de inteligibilidad basados en un género binario y en categorías normativas.

Las consecuencias de esta laguna epistémica tienen efectos prácticos para las poblaciones directamente afectadas porque les impide acceder a marcos de comprensión para identificar y combatir las opresiones y violencias en la vida cotidiana, por ejemplo, cuando se habla de género se piensa sólo en mujeres cisgénero y cuando se habla de personas trans* se reducen a los debates y a las políticas relacionadas con la “identidad de género”, siendo que todas las personas poseemos una identidad de género, así las personas trans* no parecen ser sujetas a demandas atendibles más allá de este reconocimiento como lo señalan Radi y Pérez.

Bajo estas concepciones estrechas por su binarismo las asimetrías sociales, la desigualdad de de oportunidades y las violencias de género suelen ser tratadas a partir de un sesgo cissexista que universaliza la violencia de género como un fenómeno que sucede solamente entre hombres y mujeres cisgénero. El cisseximo (6) instaura la idea hegemónica de que hay unos “cuerpos verdaderos” entendidos como “más auténticos” y por tanto, sus necesidades son más urgentes y sus derechos más prioritarios de ser atendidos.

Es importante subrayar que las violencias de género no se reducen solo a las violencias que los hombres cis ejercen contra las mujeres cis, pues no todas las manifestaciones de violencia motivadas por el género son casos de violencia contra mujeres y menos aún solo contra mujeres cis. (7)

El patriarcado se ha sostenido históricamente a través de la violencia machista que se ejerce cotidianamente hacia aquello que se considera femenino y todo aquello que ponga en riesgo el régimen binario y cissexista incluyendo la morfología genital de los cuerpos.

A partir de esta creencia, la perspectiva de género se ha concebido desde lagunas hermeneúticas que explican la génesis y sostenimiento de las normatividades y políticas públicas enfocadas únicamente a determinadas mujeres cisgénero llevándoles a ser sistemáticamente excluyentes de otras experiencias atravesadas por el sexo y el género como las que viven las mujeres trans* e invisibilizando y negando necesidades, experiencias y derechos como los sexuales y reproductivos de los hombres trans*, a partir de una ficción de privilegio masculino al momento que transicionan dentro de este espectro. (8)

Los efectos de esta injusticia epistémica con respecto al análisis de las violencias de género se agravan aún más al dejar en el desamparo jurídico las violencias de género que hombres trans y personas no binarias con vulva viven de manera cotidiana y que van desde la violencia ginecobstétrica, por parte de personal médico, hasta las llamadas “violaciones sexuales correctivas”. Este desamparo jurídico les aleja del acceso a la justicia y a la reparación del daño.

Instrumentos como la Convención de Belem do Pará, ampliamente reconocida por sentar las bases en los tipos y ámbitos de violencia de género suele estar supeditada a un entendimiento de la violencia que experimentan las mujeres que surge de esta laguna hermenéutica cissexista y que deja fuera del marco de interpretación las violencias que experimentan los hombres trans, las personas no binarias, las mujeres trans y otras experiencias de vida con identidades y expresiones de género no normativo.

Es importante tener en cuenta, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sido muy clara en señalar que a partir de los diferentes instrumentos internacionales de derechos humanos que incluyen la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas (“CEDAW”, por sus siglas en inglés), la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y la Convención de Belém do Pará, los Estados deben considerar las diversas necesidades de los diferentes grupos de mujeres incluyendo elementos como la edad, raza, etnia, discapacidad, orientación sexual, identidad de género, posición socioeconómica, entre otros factores.

Cuando estos mandatos internacionales caen dentro de la jurisdicción de los Estados Nación para reconocer derechos, legislar y reparar, estas observaciones que hace la Corte acerca de cómo se debe comprender a la diversidad humana son sistemáticamente omitidas debido a que los marcos de inteligibilidad con los que operan escapan de sus perspectivas de derechos humanos y reproducen estructuralmente la exclusión e invisibilizan las violencias que viven.

Las violencias de género, como la llamada “violencia política hacia las mujeres en razón de género”, se han construido bajo lagunas epistémicas que invalidan marcos de comprensión de otras trayectorias de vida que no se ajustan a análisis de género tradicionalmente anclados en los genitales, de tal forma que limita el estudio de las violencias de género al supuesto de que todos los cuerpos con vulva son mujeres y sólo estos cuerpos son quienes viven opresión (“opresión basada en el sexo”) .

Desde estos esquemas de injusticia epistémica tanto las cuotas de género, la paridad y las acciones afirmativas, así como el concepto de “violencia política hacia las mujeres en razón de género” han sido aprehendidos e implementados. Al mismo tiempo reproducen la validez sólo de los cuerpos de ciertas mujeres cis mientras que generan un espacio de “otredad” que justifica la exclusión para el otro, para la diversidad de mujeres por su identidad de género y orientación sexual no normativa, pero también atravesadas por su origen étnico, clase, discapacidad, estatus migratorio, edad, entre otras matrices de dominación.

Si bien la definición de violencia política hacia las mujeres en razón de género no queda sujeta al reconocimiento de las mujeres a partir de sus genitales, como tampoco a su condición de clase, raza, entre otras, las dinámicas de comprensión de los cuerpos basadas en dichas injusticias hermenéuticas legitiman prácticas violentas que constituyen espacios de marginalidad para las mujeres diversas y otras personas que no se constriñen a trayectorias de vida binarias y normativas.

A partir de la frontera que da consistencia a conceptos como el de “violencia política hacia las mujeres en razón de género” y su correspondiente interpretación y ejecución se constituye un lugar para lo “otro”, al mismo tiempo que se naturaliza y legitima un marco de análisis limitado a lo “verdadero”, “urgente” e “importante” con consecuencias graves en su ejecución en la práctica. El espejismo hermenéutico lleva a concluir que dicho marco de análisis es completo por lo que impide identificar las profundas complejidades de las violencias de género, todas ellas legítimas.

Esto se explica en la configuración de acciones afirmativas o medidas de nivelación para corregir los sesgos excluyentes en la representación política. Dichos logros son producto de las luchas colectivas e individuales que han hecho las poblaciones que han quedado marginadas e invisibilizadas de las condiciones de vida digna y en consecuencia de derechos político-electorales, y que tras esas acciones colectivas de larga data lograron que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordenara en enero de 2021 al Instituto Nacional Electoral (INE) la aprobación de acciones afirmativas a favor de cubrir cuotas para obtener cargos de representación popular para personas afromexicanas, indígenas, con discapacidad, migrantes y de la llamada “diversidad sexual”. (10)

La construcción e implementación de las medidas de nivelación como la elaboración y aprobación del Protocolo para adoptar las medidas tendientes a garantizar a las personas trans el ejercicio del voto en igualdad de condiciones y sin discriminación en todos los tipos de elección y mecanismos de participación ciudadana (11), así como el Protocolo para la Inclusión de Personas con Discapacidad como funcionarios y funcionarias de Mesas Directivas de Casilla (12), dan cuenta de que la condición ciudadana no es universal, de que como lo ha señalado Mouffe (13), el demos construye su igualdad sólo a partir de los iguales, pues en México como en el resto del mundo hay diversas poblaciones fuera de esa universalidad la cual es finita y excluyente tanto en el ejercicio de la ciudadanía como en la construcción de marcos de inteligibilidad para ésta.

Estas acciones afirmativas también dan cuenta de las lógicas de exclusión desde las cuales se ha creado la estructura jurídica electoral evidenciando a los cuerpos que sí importan y que no son ajenas al orden imperante en el Estado puesto que también es un reflejo de las mismas lógicas de exclusión normalizadas en el ámbito de lo social y lo simbólico.

Desde esta posición hegemónica se hilan narrativas legales que establecen como territorios robustos a los cuerpos que importan: hombres y mujeres sujetos a la “verdad” que aseguren la certeza de un “orden estable” (14), por lo que serán sus necesidades las tareas urgentes e importantes a atender, y luego, cuando el tiempo alcance (que en la práctica lleva a la judicialización de los derechos) se crearán islas de derechos mediante las acciones afirmativas o medidas de nivelación para incluir a los cuerpos con trayectorias diversas no hegemónicas, ya sea por su identidad de género y orientación sexual no normativa, su estatus migratorio, su origen étnico, su edad o su estatus de funcionalidad corporal.

En este entendido primero estarán los hombres y mujeres sobrerrepresentados y luego todas las “otras” personas que no se acercan a esos “cuerpos verdaderos”, con trayectorias de vida legitimadas y aseguradas social y jurídicamente.

Las acciones afirmativas y medidas de nivelación hacen visible las líneas fronterizas entre los hombres y las mujeres con trayectorias de vida consideradas como “más legítimas”, quienes están “acá”, de “este lado”, en contraposición de quienes están “allá”, del “otro lado”. (15)

Las acciones afirmativas abren espacios dentro de la composición monolítica y homogénea de los dos grandes bloques generizados en binario que da forma a la paridad constitucional; dan carta de legitimidad a las personas que han sido excluidas de la participación política por su identidad de género y orientación sexual no normativa, su origen étnico como en el caso de las poblaciones indígenas y afromexicanas, su discapacidad, su edad, o su situación migratoria. Es importante subrayar que desde el inicio de la implementación de medidas de reparación como lo fueron las cuotas de género y ahora la paridad constitucional, todas estas personas, “las del otro lado”, no estuvieron contempladas.

Contrario a lo que suele afirmarse, las acciones afirmativas no pretenden que las mujeres cis cedan sus espacios a otros grupos minoritarios, todas ellas mujeres diversas. Su objetivo es incrementar la pluralidad política en la competición de cargos públicos para ambos bloques de género, de tal forma que se esperaría que los partidos políticos así como las autoridades administrativas y jurisdiccionales hagan lo propio para visibilizar en candidaturas a hombres trans* y personas no binarias, hombres con discapacidad, hombres indígenas y afromexicanos así como hombres migrantes.

Las violencias de género son complejas, por tanto su análisis y estudio nos exigen marcos de análisis que incorporen diversos factores porque en cada cuerpo no sólo habita el género sino que le atraviesan diversas categorías que le colocan en contextos adversos también complejos e históricamente desatendidos. De ahí la relevancia de no relacionar exclusivamente la genitalidad al género ni tampoco que la comprensión del género esté aislada a ese aspecto.

Incluir no significa adicionar sino modificar las estructuras de poder, por lo tanto, tenemos el desafío de incorporar en el análisis de los estudios de género otras matrices de dominación que atraviesan los cuerpos, todos generizados, y que determinan sus trayectorias de vida para comprender las violencias de género como dinámicas complejas con el objeto de implementar medidas de atención, prevención y reparación que verdaderamente modifiquen las estructuras de poder asimétricas, las relaciones sociales desiguales y la narrativa simbólica del “otro”.

Pies de página

(1) Luisa Rebeca Garza López, transfeminista, Maestra en Procesos e Instituciones Electorales e integrante fundadora de QuereTrans, S.C. @Rivka_Azatl / Ericka López Sánchez, profesora-investigadora de la Universidad de Guanajuato. @ErickaEliberte

(2) Moira Pérez y Blas Radi. (2018), “El concepto de “violencia de género” como espejismo hermenéutico”. En Igualdad, Autonomía Personal y Derechos Sociales, Asociación de Derecho Administrativo de la Ciudad de Buenos Aires, vol. 8, p.73.

(3) A partir de los trabajos de Miranda Fricker.

(4) Estas lógicas de control y sanción se filtran en los abordajes punitivistas para sancionar la violencia de género secundando la importancia de la prevención y reparación.

(5) Mujeres con pene, hombres con vulva y personas no binarias con genitalidad diversa que también son víctimas de diferentes formas de violencia de género.

(6) Creencia de que las identidades, trayectorias de vida, experiencias y saberes de las personas trans* son menos naturales, menos legítimas, menos verdaderas y menos auténticas que los correspondientes a las personas que no son trans*.

(7) Las violencias de género que viven cotidianamente las personas trans* se detonan en todos los espacios (familiares, escolares, comunitarios, laborales, políticos, entre otros) a lo largo de toda su trayectoria de vida. Asimismo, tener una identidad y/o expresión de género no normativa se vuelve en un factor que dispara las violencias percibidas en relación con la sóla orientación sexual no normativa (ENDOSIG 2018, CONAPRED, México).

(8) Sigue siendo una deuda histórica hacia los hombres trans* el abordaje de sus derechos sexuales y reproductivos como los relacionados con la menstruación digna, la violencia ginecobstetricia, el acceso al aborto libre y gratuito, la prevención del embarazo, entre otros, fuera de la narrativa sensacionalista y centrada en la dignidad de la persona. La supuesta ficción del privilegio masculino de los hombres trans* borra las opresiones y violencias padecidas durante su trayectoria de vida en la que fueron leídos socialmente como mujeres.

(9) Acciones afirmativas que se han identificado como insuficientes y con diversas áreas de mejoría como se señala en el artículo “Acciones afirmativas en materia electoral: del regateo de derechos al oportunismo de los partidos porque ” (Garza López, Luisa Rebeca y López Sánchez Ericka) disponible en https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/acciones-afirmativas-del-regateo-de-derechos-al-oportunismo-de-los-partidos-politicos/

(10) El concepto de “diversidad sexual” también padece del espejismo hermenéutico cissexista cuando en la interpretación de dicho concepto se subsumen las experiencias de vida no normativas por identidad de género como subgrupo de las orientaciones sexuales no normativas.

(11) Aprobado por el INE el 22 de diciembre de 2017 mediante el Acuerdo INE/CG626/2017 y que desde entonces no ha tenido adaptaciones o actualizaciones a partir del seguimiento y evaluación que tentativamente ha tenido.

(12) Aprobado por el INE el 10 de mayo de 2017 mediante el Acuerdo INE/CG161/2017 y que tampoco ha tenido actualizaciones desde entonces.

(13) Chantal Mouffe. (2010), La paradoja democrática, Gedisa.

(14) Ese orden se mantiene “estable” en tanto no se desborde de las fronteras imaginarias geográficas, sociales y políticas, y conserven la narrativa de “certeza” de un sistema binario, cisgénero, heterosexual, corporalmente funcional, mestizo o blanco así como de su “identidad nacional”.

(15) Ese “otro lado” puede ser geográfico-político y devenir en estatus migratorio, de “género” como inicialmente lo han sido las mujeres cis y actualmente las personas con identidades de género y orientaciones sexuales no normativas, de funcionalidad corporal y devenir en discapacidades o de esa “otra raíz” genealógica que construye nuestra identidad nacional que deviene en identidades indígenas o afromexicanas.

Memoria de publicación en revista “Voz y Voto”

Campaña #YoDenunciéPero… #YoDenunciéPorqué…


Fuente: Tania Morales / 12 de noviembre de 2021

Convocatoria

Queridas, Queridxs, Queridos

Les compartimos la Campaña
#YoDenunciéPero…
#NoDenunciéPorque…
La violencia sexual en razón de género en México aumenta cada día y protegernos es un reto constante.

Ser sobreviviente de violencia sexual tiene consecuencias en todas las áreas de la vida y siendo victima, no sabes cómo actuar, que decir o a quien pedir ayuda.

Aquí un documento que explica 👇🏾

Campaña

(Video) Foro “Litigio Estratégico para exigir a @INEMexico la inclusión de orientación sexual y/o identidad de género autopercibida en la credencial de elector” en @MX_Diputados organizado por @SalmaLuevano de @DiverSexQR (03/nov/2021)


Convocatoria

Convocatoria

El miércoles 03 de noviembre la Diputada Salma Luévano Luna, presidenta de la Comisión de Diversidad de la Cámara de Diputados organizó el foro virtual “Litidio Estratégico para exigir al INE la inclusión de orientación sexual y/o identidad de género autopercibida en la credencial de elector” donde participaron también:

  • Mtro. Eurípides Flores Pacheco, representante suplente de Morena ante el Consejo General del INE.
  • Lic. Miguelina Orozco Palma, Abogade, docente y activista por los Derechos LGBTTTIQ.
  • Mtre. Jesús Ociel Baena Saucedo, presentado como defensor de los derechos políticos electorales LGBTIQ+.
  • Arq. Kevin Bejamín Hernández Murillo, primera persona solicitante de casilleros no binario en credencial de elector.

Video

El video se puede ver en la página de facebook de Prensa Diputados Morena LXV.

Fotografías

Redes sociales relacionadas con esta iniciativa

(Video) Foro Virtual “Legislación federal en materia de infancias y adolescencias trans” en @MX_Diputados organizado por @SalmaLuevano de @DiverSexQR (10/nov/2021)


Convocatoria

El miércoles 10 de noviembre se realizó en la Cámara de Diputados de la LXV Legislatura el Foro Virtual “Legislación en materia de infancias y adolescencias trans” donde participaron:

  • C. Martha Rico Llanas, madre de una adolescente trans.
  • Lic. Jaime Morales Beltrán, Director de Diversidad Sexual y Derechos Humanos del Gobierno de la Ciudad de México.
  • Lic. Laura Arias Paris, psicóloga especialista en terapia cognitivo conductual en infancias trans y adolescencias de la diversidad sexual.

Video

El video se puede ver en la cuenta de facebook de Prensa Diputados Morena LXV .

Fotografías

Redes sociales

(PDF) “Cuaderno de cuidados pre, durante y post aborto (con pastillas) por Colectiva #MansaBallena de #Argentina 🇦🇷


Fuente: Ginecología Feminista