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Trans*: entre lo personal y lo político. Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México desde 1990 dentro del sistema electoral mexicano” por Rebeca Garza


El libro se puede conseguir aquí.

Las violencias de género que vivimos las personas trans suelen ser invisibilizadas en los discursos, los diagnósticos así como en las forma en que se construyen marcos jurídicos, normativos  e institucionales para propiciar espacios  y vidas libres de violencias.

En este trabajo se hace un ejercicio de visibilización al conceptualizar y dar nombre a las diferentes formas de violencia que vivimos las personas trans para, posteriormente reflexionar cómo estas formas de violencias están presentes dentro del sistema electoral mexicano y los medios masivos de comunicación, con el objeto de que las instituciones que le conforman –partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales- nos interpelen como ciudadanas y ciudadanos con los mismos derechos, no sólo de jure sino también de facto, especialmente en los contextos actuales de omisión legislativa de parte de los Congresos Federal y locales que, a excepción de la Ciudad de México, se niegan a reconocer en las leyes, el derecho al libre desarrollo de la personalidad que tenemos las personas trans, como el reconocimiento a nuestra identidad como puerta de acceso al ejercicio de otros derechos fundamentales.

La consolidación del sistema democrático mexicano no puede continuar avanzando sin reconocer que existimos grupos de personas que históricamente seguimos siendo invisibilizadas, violentadas y revictimizadas simbólica, social e, incluso, legalmente por las propias instituciones de nuestro sistema democrático mexicano.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo, se ha pretendido poner en el centro y bajo la luz una de las corposubjetividades, aún hoy en día consideradas por muchas personas, como abyectas: las personas trans*.[1]

Ese lugar abyecto en el que somos ubicadas las personas trans* nos vuelven ininteligibles subjetiva, social y políticamente.

Por lo tanto, este trabajo pretende proporcionar elementos que abonen a su inteligiblidad repasando dos aspectos:

Que las corposubjetividades trans* y no trans*, todas, son socialmente construidas. Que no existe una identidad o un cuerpo que sea producto de la naturaleza, por lo tanto, deben ser leídos y posicionados en sus contextos sociales e históricos. Que dentro de esta construcción operan cotidianamente lógicas que buscan dar orden por medio de la clasificación y jerarquización a través de reglas que subordinan y excluyen para dar materialidad al cuerpo individual y colectivo (entre ellos las ideas de ciudadanía y Estado-Nación).

Que en este orden subjetivo, social y político participan diferentes formas de violencia que legitiman y perpetúan la exclusión de unos cuerpos con respecto de otros.

Se ha puesto especial atención en cómo participan en el ejercicio de la política y, por lo tanto, del poder las  tensiones entre las políticas de identidad de asimilación y de resistencia.

Como un ejercicio de visibilización se ha realizado una revisión histórica del surgimiento de las identidades trans* en sus dos narrativas principales: la identidad transexual y las identidades transgénero en un nivel general. Así como los riesgos de mantener fronteras entre las identidades travesti, transexual y transgénero.

Posteriormente, en la lógica de lo que “no se nombra no existe” se proponen una serie de conceptualizaciones de formas de violencia de género que padecemos las personas trans*. Daremos nombre a formas de violencias de género que ya existen, pero que son socialmente aceptadas, porque la única forma de erradicarlas es a partir de su reconocimiento. Estas formas de violencias, pueden presentarse en todos los contextos, por lo que el político-electoral no está exento sino que también tiene una participación importante en el grado de democratización de nuestra forma de gobierno y en la manera de vivir la democracia.

De esta forma, se reflexiona también sobre la importancia de reconocer que gran parte del ejercicio democrático ha sido androcéntrico y que, si el horizonte del ideal democrático es que todas las personas puedan ejercer efectivamente sus derechos políticos, es imperante que los trabajos alrededor de una mejora en la calidad de la ciudadanía reconozcan la verdadera protección y ejercicio de todos los derechos humanos. Es decir, la importancia de transitar de una ciudadanía minimalista a una integral requiere re-pensar a quienes siguen permaneciendo fuera del ejercicio de sus derechos fundamentales, entre estos grupos las personas trans*.

Por lo tanto, en la siguiente mitad del trabajo se ha buscado hacer un bosquejo muy general sobre la participación política de las personas trans* en México de 1990 hasta 2016, a partir de los siguientes cuestionamientos: ¿Las personas trans* son vistas y reconocidas por el sistema electoral mexicano, entendido en este apartado como partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales? ¿Existimos en sus registros históricos? ¿Existen acciones o políticas que se hayan realizado para garantizar nuestros ejercicios político-electorales?

Asimismo, se buscó recuperar la percepción de las personas trans* que han tenido experiencias en el ejercicio de sus derechos político-electorales ya sea como militantes o como personas candidatas. Ocho personas  trans* de diferentes partes del país participaron en una encuesta en donde compartieron sus percepciones sobre las diferentes formas de violencia conceptualizadas en su relación con los partidos políticos, con las autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales y los medios de comunicación.

Si bien, la muestra no es representativa ni los resultados son concluyentes se propone como un primer ejercicio para medir percepciones de violencias de género hacia las personas trans* por parte del sistema electoral mexicano. Los resultados abren la ventana para profundizar más sobres estas formas de violencias de género en éste y otros contextos.

Y, con el objeto de profundizar un poco más en la forma en que las personas trans* ejercen sus derechos políticos-electorales, se presentan dos entrevistas a dos mujeres trans* que fueron candidatas en procesos electorales locales de 2016: Jakelyne Barrientos, como candidata a una diputación local en el estado de Chihuahua y Rubí Suárez Araujo, candidata a regidora por el ayuntamiento de Guanajuato, actualmente en funciones. Es importante reconocer las contribuciones históricas de cada una puesto que Barrientos ha sido la primera candidata trans*  en Chihuahua mientras que Suárez no sólo ha tenido ese mismo logro histórico al ser candidata en el estado de Guanajuato sino que también se convirtió en la primera en ejercer el cargo, mismo que actualmente desempeña.

Como epílogo se recuperan, adicionalmente a las historias de Barrientos y Suárez,  breves historias de quienes han sido pioneras en la lucha por la participación política de las personas trans*: Amaranta Gómez Regalado, primera candidata muxe en la historia de México; Diana Bayardo, primera candidata trans* en el Estado de México; Samantha Fonseca, primera candidata trans* en la Ciudad de México; y Alondra Hernández, primera candidata trans* en Jalisco. Y, como una forma de visibilizar otras historias por el ejercicio de los derechos políticos electorales se presentan también las historias de Silvia Susana Jácome García y Diana Sánchez Barrios, la propuesta inconclusa y la lucha aún vigente por una candidatura, respectivamente.

El epílogo busca ser un primer ejercicio para recuperar las historias de personas trans* que han tenido el coraje y el valor de luchar por el ejercicio de derechos políticos en contextos violentos que no sólo nos sigue excluyendo sino que también  ha borrado sus aportaciones. Sus logros son tan importantes como en su tiempo lo fueron los del Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Aurora Jiménez, entre otras.

Seguramente existen otros nombres y otras historias dignas de ser recuperadas, y también estoy segura que cada historia requiere mayores líneas por lo que este trabajo no espera ser ni exhaustivo ni final sino al contrario, desea poner en el centro y bajo la luz de los partidos políticos, las autoridades electorales la historia de quienes hemos sido silenciadas e invitar a otras personas –incluida la academia- a profundizar en sus vidas y en las formas de violencias que coexisten en el entorno social y político.

Finalmente, este trabajo propone que el reto de los sistemas democráticos modernos consiste en cuestionar periódicamente ¿quiénes siguen sin interpelación de parte del Estado? ¿quiénes aún siguen siendo ininteligibles dentro de las políticas que buscan generar mayores índices de bienestar e igualdad?

Por lo tanto, el desafío consiste en mirar no sólo hacia el centro sino a la periferia y hacia los límites de lo que consideramos válido y normal y que da materia a conceptos como ciudadanía. Es en esa frontera donde las mujeres, las personas indígenas y afrodescendientes han luchado por años y en la que, actualmente, nos ubican y desde la que luchamos las personas trans* y las personas migrantes, por ejemplo.

La búsqueda por la igualdad exige mirar hacia esas fronteras imaginarias  que legitiman la exclusión de un grupo de personas y, por supuesto, cuestionarlas.  Este trabajo invita a repensar y cuestionar la neutralidad  jurídica y política del sistema electoral mexicano hacia las personas trans*, invita a visibilizar las violencias de género que actualmente son socialmente aceptadas y jurídicamente legales y a reflexionar cómo nuestro sistema puede, efectivamente, ser democrático mientras se sigue excluyendo a diferentes grupos humanos en la lucha política por el ejercicio del poder.

Luisa Rebeca Garza López

[1] Para este trabajo se usará el apócope “trans*” como un concepto paragüas para abarcar aquellas identidades sexo-genéricas que no necesariamente se ubican dentro del binario hombre-mujer independientemente de la presencia o ausencia de los procesos quirúrgicos, hormonales e incluso legales que afirmen dicha identidad autopercibida. De igual forma, el asterisco (*) tiene el significado de dejar abierto este concepto para abarcar otras expresiones de pueblos originarios, locales y/o emergentes como aquellas que tienen fuertes intersecciones étnicas como las identidades muxe del Istmo o biza’ah de Teotitlán del Valle, ambas en Oaxaca, así como las adscripciones identitarias no asimilables a las ideas convencionales de masculinidad o feminidad. Si bien, el concepto transgénero o transexual tiene un origen moderno reciente y muchas personas muxe o biza’ah no se identifican con este concepto también es cierto que, producto de los efectos de la globalización, empieza a ser visible la emergencia de nuevas generaciones, principalmente muxe, con un discurso identitario transgénero o transexual. En ese sentido, el apócope trans* pretender ser un concepto abierto, amplio y fluido, y no limitativo, consciente de que los procesos sexo-genéricos de construcción identitaria son dinámicos y sujetos a complejos procesos históricos y socioculturales, tanto locales como globalizados. Esta propuesta es recuperada de los trabajos de Alba Pons Rabasa, de quien agradezco la sugerencia, quien a su vez lo retomó de Mauro Cabral  (Pons Rabasa y Garosi, Trans 2016). Por lo anterior, las observaciones o comentarios personales se harán en números al pie de página y no mediante asteriscos para no confundir a la persona lectora.

(D) Derechos de Autora en trámite. (Actualización: ¡ya están tramitados !)




[Video) México Invisible | “Aquí no hay de esos”. La invisibilización de las personas #trans con Daniela Vázquez @JessicaMarjane @nambriz @alehass en @JusticiaTV_MX


“Manifiesto Trans*” de ‪@JessicaMarjane ‬


Manifesto histórico por Jessica Marjane, una de las voces trans más potentes que he conocido, radicalmente afectiva y abras(z)adora palabra a palabra ♥️

La aparición del #Emmy de Laverne Cox hizo una gran declaración para los derechos de las personas#trans


La actriz llevó una bolsa que se enfoca en una fecha importante para los derechos LGBTQ +

POR SERENA SONOMA / DE OUT / 22 DE SEPTIEMBRE DE 2019 7:36 PM EDT

Es la noche del Premio Emmy y antes de que las estrellas puedan llevarse a casa esos codiciados trofeos que tienen que llevar en la alfombra púrpura. Una de los primeros en levantarse esta noche: Laverne Cox, quien decidió usar la moda como detonante de conversación.

Cox está nominada a la Mejor Actriz Invitada en una categoría de Serie Drama para la temporada final de Orange is the New Black. Después de recibir tres nominaciones por su actuación en la serie de Netflix, Cox ha dicho que está más que lista para convertirse en la primera actriz trans en llevarse a casa un Emmy. Pero en la alfombra morada decidió decir algo más.

Cox llevaba un vestido Monsoori escalonado, completo con un volante en el hombro, así como una falda lila completa. Pero lo que fue más poderoso fue lo que trajo consigo: un bolso de acrílico y su invitada, abogada y activista Chase Strangio.

La bolsa, que fue diseñada por la propia Cox y realizada en colaboración con Edie Park, dice “8 de octubre” y “Tribunal Supremo del Título VII”. Como ella y Strangio explicaron en la alfombra, el 8 de octubre es una fecha importante en la que el Tribunal Supremo considerará la protección laboral federal para los empleados LGBTQ +.

“El 8 de octubre todos deben saber que la administración [Trump] está pidiendo a la Corte Suprema que legalice el despido de personas trabajadoras solo porque son LGBTQ”, dijo Strangio, abogado de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos. “Esto realmente va a transformar la vida de las personas LGBTQ y las personas que no son LGBTQ, cualquiera que se aparte de los estereotipos sexuales, incluidas todas las personas fabulosas aquí, por ejemplo. Así que realmente tenemos que aparecer el 8 de octubre y prestar atención porque nuestras vidas están realmente en juego “.

Cox dice que quiere que todos “muestren a sus amigos y familiares” sobre el caso y alentó a los espectadores a usar el hashtag de Twitter “#RiseUpOct8” para dar a conocer.

Patricia Arquette pronunció un poderoso discurso sobre los derechos de las personas #trans en los #Emmy


“Eliminemos este sesgo que tenemos en todas partes”, dijo Arquette.

Por Krystie Lee Yandoli / De Buzz Feed News / Publicado el 22 de septiembre de 2019 a las 10:19 p.m. ET

Patricia Arquette en los Emmy 2019.

Después de ganar el premio a la Mejor Actriz de Reparto en una Serie o Película en los Premios Emmy 2019, Patricia Arquette dio un poderoso discurso sobre los derechos de las personas trans.

“Solo tengo que decir que estoy agradecida de estar trabajando. Estoy agradecida a los 50 por vivir los mejores momentos de mi vida y eso es genial ”, dijo Arquette. “Pero en mi corazón, estoy tan triste que perdí a mi hermana Alexis y que las personas trans todavía están siendo perseguidas”.

En septiembre de 2016, la hermana de Arquette, Alexis, murió de un paro cardíaco mientras luchaba contra el VIH. Alexis era un actriz y activista trans que hizo la transición a principios de la década de 2000. Tres años después de la muerte de Alexis, Patricia usó su victoria de los Emmy para celebrar a su hermana y crear conciencia sobre los problemas que enfrenta la comunidad LGBTQ.

“Estoy de luto, Alexis, y seré el resto de mi vida para ti hasta que cambiemos el mundo, hasta que las personas trans no sean perseguidas”, dijo Arquette.

Alexis Arquette.

“Y darles trabajo, son seres humanos, démosles trabajo, eliminemos este sesgo que tenemos en todas partes”.

Arquette ganó su premio por interpretar el papel de Dee Dee Blanchard en The Act de Hulu.

Mucha gente respondió positivamente a su discurso en línea, alabándola por usar este tiempo para hablar sobre Alexis.

Un usuario de Twitter escribió: “Patricia Arquette está aquí rindiendo homenaje a su hermana Alexis Arquette, una actriz y mujer trans que murió en 2016, y demandando trabajos para personas trans. La amo tanto.”

“Alexis Arquette fue la primera persona trans a la que estuve expuesto cuando era un preadolescente”, escribió otro usuario de Twitter. “Le agradezco su pequeño papel en alentarme a aprender más sobre la comunidad trans. No ha sido olvidada # Emmys2019 “.


Krystie Yandoli es editora de entretenimiento para BuzzFeed News y tiene su sede en Nueva York.

Póngase en contacto con Krystie Lee Yandoli en krystie.yandoli@buzzfeed.com.

Frases Machistas como “Además de bonita eres inteligente” por Cecilia Lavalle Torres


Bianka Rodríguez, mujer #trans de #ElSalvador recibió el Premio Nansen 2019, entregado por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a aquellas personas que destacan en su labor humanitaria con las víctimas de desplazamientos forzados.


POR EFE Y AFP / 19 de septiembre de 2019

La trans salvadoreña Bianka Rodríguez recibió el Premio Nansen 2019, entregado por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Foto EDH/ AFP
Este premio es entregado a aquellas personas que destacan en su labor humanitaria con las víctimas de desplazamiento forzado. Foto EDH/ AFP
Elisa Carlaccini, jefa de la Oficina de ACNUR en El Salvador, entregó a Rodríguez el Premio Nansen como un reconocimiento por su trabajo en defensa de los derechos humanos de las personas LGTBI que por diversas razones son obligados a huir de sus comunidades de origen. Foto/ AFP

La salvadoreña se mostró emocionada en el momento que recibió el reconocimiento. Foto/ Cortesía
Bianka y se comprometió a continuar su “incansable” lucha para proteger los derechos humanos de la población LGTBI, en especial aquella que sufre de desplazamiento forzado. Foto/ AFP
Bianka Rodriguez posa con otros integrantes de la población LGTBI tras recibir el premio enn Salvador. Foto/ AFP
Bianka es directora de la Asociación Comunicando y Capacitando Trans (COMCAVIS-TRANS). Foto/ Cortesía
La activista dijo que el premio es para aquellas personas que han tenido que pagar con sangre la desprotección de los derechos de la población LGTBI en El Salvador. tienen. Foto/ Cortesía

La activista #trans Mariana Sepúlveda, llegó a la Corte Suprema paraguaya para rectificar su nombre. Un caso que marcaría un precedente histórico en #Paraguay


De Agencia Presentes / Por Juliana Quintana / Foto: Jess Insfrán

Aunque Paraguay es uno de los países sujetos a la jurisdicción de la Corte Internacional de Derechos Humanos, todavía las personas trans deben atravesar por una serie de obstáculos legales para cambiar su nombre asignado al nacer por falta de una ley de identidad de género.

La activista trans Mariana Sepúlveda, luego de haber ganado la primera instancia judicial en el trámite de cambio de nombre en la cédula de identidad paraguaya, llegó a la Corte Suprema. 

Luego del fallo de la jueza Karen Leticia González, que salió favorable a la Constitución y conforme al derecho internacional, la Cámara de Apelaciones sometió el caso a una opinión consultiva de la Corte. El fallo fue apelado por la fiscala Sara González Valdez, quien alegó que la resolución de la magistrada viola el artículo 56 de la ley 1266/1987 del Registro Civil que establece: “El Oficial del Registro Civil no inscribirá nombres ridículos o que puedan inducir a error sobre sexo, ni más de tres nombres”.

Sin ley que lo prohíba, con marco internacional que lo avala 

En Paraguay hoy no existe una ley que prohíba a una persona trans cambiar su nombre. Además, los argumentos de la Fiscalía colisionan con el criterio sostenido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, al que el país suscribe. En el marco de la opinión consultiva solicitada por la República de Costa Rica, la Corte IDH señaló que las personas tienen derecho a definir de manera autónoma su identidad sexual y de género tanto en los registros, como en los documentos de identidad

“La fiscalía utiliza fundamentos completamente arcaicos, trans-odiantes y fuera del derecho constitucional e internacional. Pero el Ministerio Público es el único órgano estatal, hasta ahora, que ha promovido la discriminación flagrante y abiertamente, no el Poder Judicial. Al contrario, hay que destacar la resolución de primera instancia de la jueza, eso es histórico.

El problema es que esa resolución ahora puede quedar sin efecto porque la fiscalía apeló”, dijo a Presentes Maximiliano Mendieta, abogado defensor de derechos humanos.

“La ley está como una protección al menor de edad”

“Esta ley es inaplicable al caso de Yren y Mariana porque, el registro civil interviene solo cuando papá, mamá, uno o ambos, van a inscribir a su hijo o hija. La ley está como una protección al menor de edad. En este caso estamos hablando de dos personas mayores que solicitan el cambio de su nombre a través del juez. Entonces, ya no interviene el oficial del registro civil porque el cambio lo hace el juez o la jueza”, sostuvo Diego Molina, el abogado de Mariana, en diálogo con Presentes. 

El caso de Mariana es paradigmático porque, a diferencia del caso de Yren Rotela, el juicio fue tratado como un traspaso de “nombre masculino” a “femenino”. El nombre de Yren no aparece en ninguna lista taxativa de nombres. “La fiscalía le dio un trato diferenciado a los dos casos. El de Yren no se trató tanto como un nombre masculino que se convirtió en femenino, el de Mariana sí. Yren lo que hizo fue invertir su nombre”, explicó Molina. 

“¿Quién define lo que es de hombre o de mujer?  Acá lo que pasa es que la religión y el machismo está sobre todo. Carlos Benítez mandó una nota a los magistrados para que retrasen el cambio de nombre porque eso altera el orden público y las buenas costumbres, además del derecho de terceros. Que es completamente absurdo. El problema es que estamos acostumbrados al uso de nombres masculinos o femeninos pero ese es un concepto binario y machista”, manifestó Mariana.

Un caso que marcaría un precedente histórico”

“La Corte Suprema de Justicia, en este momento, tiene fuego”, opina Mendieta. El encargado de los informes anuales sobre discriminación y violencia hacia las personas trans de la Asociación Panambi considera que estamos ante un “juicio histórico” que marcará un cambio de paradigma en Paraguay, ya sea por una resolución positiva o negativa. 

En este momento, siglo XXI, año 2019, el tema más importante para sentar precedente por parte del sistema interamericano de derechos humanos es, definitivamente, la violación de las personas LGBTI, como lo fue en los 90 los pueblos indígenas o como lo fue en los 80 los desaparecidos. En cada década hubo sentencias muy importantes de la corte. Yo creo que en este momento, la corte está frente al tema más importante de su época”, afirmó Mendieta.

Victoria en primera instancia

El año pasado, la jueza en lo Civil y Comercial, Karen González, resolvió hacer lugar a la demanda civil planteada por Mariana. Por sentencia definitiva N° 22, del 20 de febrero ordenó la rectificación del acta de nacimiento y dispuso el cambio de nombre. Señaló el artículo 25 de la Constitución que garantiza el pluralismo ideológico y establece que “toda persona tiene el derecho a la libre expresión de su personalidad, a la creatividad y a la formación de su propia identidad e imagen”.

La magistrada resaltó que, en el expediente, se acreditó la afectación de la dignidad y personalidad de Mariana, en detrimento de su integridad psíquica y emocional, cuyo cuidado, según lo instaurado por el artículo 4° de la Carta Magna, es una tarea encomendada al Estado. Además, según el artículo 46 se deben remover los obstáculos que propician conductas desiguales o discriminatorias.

“La gente se burla por nuestros nombres en el ámbito de la salud, de la educación y del trabajo. Cuando se dan cuenta de que somos biológicamente hombres y rechazamos el poder por el sometimiento de nuestro sexo, nos disciplinan. Para cualquiera, cambiarse el nombre es un trámite administrativo. En cambio, nosotras tenemos que llegar a las instancias más elevadas de la justicia”, enfatizó Mariana. 

[Video] Panel @somee_mx 2019: Panel “La condición ciudadana y la participación política de las personas LGBT+”


Retos y desafíos de lo trans y desde lo trans para el Sistema Político-Electoral Mexicano
Por Luisa Rebeca Garza López

El avance en materia de igualdad en el ámbito de los derechos políticos electorales, especialmente con una mirada interseccional, requiere repensar lo trans como una propuesta ética, política y afectiva no sólo para relacionarnos en lo social sino que tiene el potencial de reconfigurar las reglas y las dinámicas en el espacio público a favor de una mayor diversidad política y una convivencia más pacífica.

Posiblemente se pueda situar a la primera década del nuevo milenio como el inicio de lo que serían los cimientos por la lucha de los derechos humanos de las poblaciones originalmente llamadas transexuales, transgénero y travesti, de forma autónoma, fuera del discurso LGB.

En el año 2003, Amaranta Gómez Regalado fue la primera candidata muxe a competir por una diputación federal por el entonces 07 distrito electoral federal con cabecera en Juchitán en el estado de Oaxaca.

Si bien, esta candidatura tiene dos grandes méritos: en primer lugar, fue la primera persona muxe que puso en jaque la narrativa binaria en la contienda del poder y, en segundo lugar, logró que el entonces Instituto Federal Electoral aprobara que apareciera su nombre de Amaranta Gómez Regalado en las boletas electorales dado que en ese entonces no contaba con una rectificación de su acta de nacimiento por lo que legalmente aparecía otro nombre asignado al nacer, por lo tanto, su campaña electoral reconocía su identidad como Amaranta lo cual era inédito; tanto la candidatura como la medida implementada por el Instituto no trascendieron en lo político ni en lo social a partir de esta hipótesis de la mirada cisgénero normativa que se asume como incapaz de documentar y reconocer avances que rompan la idea binaria en la manera en que se convive en el orden social y en lo político. A esta dinámica hegemónica se le ha llamado Transborrado.

En otras palabras, ambos sucesos no significaron una modificación en la estructura que a la postre facilitaría el acceso a derechos político electorales de las poblaciones trans porque tampoco se había avanzado con otros derechos fundamentales como el ejercicio de una autonomía elemental: la sexual y la corporal en relación al reconocimiento de la identidad de género de estas poblaciones.

Por esa razón, se puede considerar al año 2008 en el que se avanza en el reconocimiento de la autonomía sexual (pero no necesariamente corporal) de las poblaciones trans mayores de 18 años a partir de la reforma al código civil de la ciudad de México que permitía que en ese entonces las poblaciones transexuales y transgénero pudieran acceder al reconocimiento de la identidad de género pero a partir de un juicio en donde se demandaba al registro civil quien inicialmente se oponía por lo que la persona demandante tendría que incorporar un abogado y dos dictámenes periciales emitidos por personas especialistas en “procesos de reasignación para la concordancia sexo-genérica”.

Se asume este avance como condicionado ya que el reconocimiento de la identidad de género de las personas transgénero y transexuales estaba subordinado a que otra dos personas cisgénero erigidas como autoridades expertas en los llamados “procesos de reasignación para la concordancia sexo-genérica” primero tendrían que documentar y, posteriormente testificar, que la persona trans en verdad era lo que decía ser con la finalidad de convencer a la autoridad del registro civil (persona cisgénero también) para que permitiera rectificar el acta de nacimiento. Asimismo, tampoco incorporaba la posibilidad que niñas, niños y adolescentes trans pudieran acceder al reconocimiento de su identidad de género.

A pesar de que este procedimiento era inaccesible para una gran parte de las poblaciones trans, aun así generó una masa crítica de personas trans que una vez fortalecida la autonomía sexual y corporal exigieron al Estado el fortalecimiento de su autonomía de toma de decisiones, es decir, la generación de condiciones para facilitar el acceso al ejercicio del voto a partir del año 2011 por activistas organizaciones trans y alianzas de la ciudad de México en coordinación con el Instituto Electoral del entonces Distrito Federal (IEDF).

Ese trabajo se materializó en una circular que bajo la misma lógica de que una tercera persona debe acreditar la identidad de una persona trans, se trasladaba a la presidencia de la mesa directiva de casilla; en 2015 los trabajos del IEDF con los activismos trans llevaron a la elaboración de trípticos y carteles que si bien también hacían visibles a las personas con tatuajes y con percings, mantenía la lógica que la presidencia de la mesa directiva de casilla determinaría si una persona trans podía o no votar pero no tomaba en cuenta la violencia estructural y sistemática a la que viven estas poblaciones así como los prejuicios sociales que atraviesan e influyen en lo institucional. Sin embargo, se reconoce que ambas acciones fueron las primeras que se realizaron en el ámbito político electoral a nivel local y en el país.

Entre 2006 y 2016 habría candidaturas de personas trans que se pierden en la memoria histórica e institucional derivado de la ineficacia de las autoridades electorales para documentar experiencias políticas fuera del binario de género: como el de Glenda Prado Cabrera, primera candidata trans a una diputación local en 2003, a diputación federal en 2006 y 2009 en el Estado de Nuevo León y a una regiduría en Saltillo, Coahuila en 2017; el de Alondra Vázquez Hernández candidata a una regiduría de Tlaquepaque en el año 2012; y en 2016 los casos de Jakelyne Barrientos Martínez, candidata a una diputación por el distrito electoral federal 09 con cabecera en Ciudad Juárez, Chihuahua y el de Rubí Suárez Araujo quien fue candidata suplente a una regiduría en el ayuntamiento de Guanajuato y que ejerció el cargo como regidora. Todas ellas fueron candidatas como personas trans pero NO tuvieron la oportunidad de aparecer en la boleta electoral con el nombre con el que eran socialmente conocidas.

También, producto de la reforma al código civil del Distrito Federal hubo candidaturas de mujeres trans que, con actas de nacimiento rectificadas en el apartado de nombre y sexo, pudieron acceder al reconocimiento de su identidad en la contienda política y en las cuotas de género o paridad respectiva, como: Diana Marroquín Bayardo, primera candidata trans en el Estado de Hidalgo a la presidencia municipal de Hidalgo como suplente y en el año 2012 a una diputación federal por el 04 distrito electoral federal de Tulancingo, Hidalgo; así como Samantha Carolina Gomes Fonseca quien en 2016 fue candidata a diputada propietaria a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

Por otra parte, entre 2011 y 2015 suceden dos grandes reformas que modificarían completamente el reconocimiento de los derechos de las poblaciones trans, a favor: la reforma de junio de 2011 que convirtió a nuestra constitución en una basada en derechos humanos que reconoce el Estado y la reforma de 2015 de la ciudad de México al código civil que, incorporando los criterios de derechos humanos más altos en ese momento, reconoció la rectificación de las actas de nacimiento de las personas trans mayores de 18 años a partir de un trámite administrativo, gratuito y rápido no sólo para las personas nacidas en la ciudad de México sino para cualquier persona que pueda documentar su residencia.

Por lo tanto, si la reforma al código civil de la ciudad de México de 2008 generó una masa crítica en esa misma ciudad de activismo trans político; la reforma de 2015 tuvo un impacto en todo el país que ha llevado a que en cuatro años ya sean ocho las entidades de la República que permiten rectificar actas de nacimiento de las poblaciones trans mayores de 18 años mediante un trámite administrativo, gratuito y rápido.

Éstas ocho entidades son, además de la ciudad de México: Michoacán, Nayarit, Coahuila, Hidalgo, San Luis Potosí, Colima y Oaxaca. Esta última aprobada en el año 2019 y que además es la única que, aparentemente, incorpora el reconocimiento a menores de edad a través De una persona tutora.

Las modificaciones a los códigos civiles ya han empezado a reconfigurar otros sistemas como el político electoral mexicano a partir de dos ejemplos que pueden ser considerados como buenas prácticas, incluso por organismos a favor de los Derechos LGBT+ : El protocolo para adoptar las medidas tendientes a garantizar a las personas trans el ejercicio del voto en igualdad de condiciones y sin discriminación en todos los tipos de elección y mecanismos de participación ciudadana del Instituto Nacional Electoral (INE) y el artículo 16 de los lineamientos de paridad del Instituto estatal electoral y de participación ciudadana del estado de Oaxaca(IEEPCO), ambos aprobados en diciembre de 2017.

El primero, fue aprobado en armonía con las últimas reformas que reconocen el derecho humano al desarrollo de la personalidad de las poblaciones trans y elimina cualquier figura de autoridad en la casilla que cuestione su identidad afirmando que ninguna persona en ese lugar y/o durante el proceso de votación pueda cuestionar la identidad de la persona trans o intentar impedir el ejercicio de su voto.

También significó la campaña más importante a nivel federal, y quizás a nivel nacional, enfocada en hablar a la ciudadanía acerca de que las poblaciones trans como sujetos de derechos.

Solamente en la elección concurrente de 2018 se estima que los carteles, folletos y capacitaciones que realizó la estructura del INE a través de sus 332 órganos desconcentrados en coordinación con los OPL respectivos impactó a 1.5 millones de personas. Sin embargo, aunque esta no es la única medida del protocolo, se destaca su permanencia en los procesos electorales federales, locales, extraordinarios y mecanismos de participación ciudadana como la consulta popular por lo que los procesos de evaluación continua pueden ser su principal gran área de oportunidad.

Por otra parte, el artículo 16 de los lineamientos del paridad del IEEPCO reconoció la importancia de eliminar obstáculos de las poblaciones muxe, trans e intersex de Oaxaca para acceder a candidaturas, incluida la paridad de género, en un contexto en donde históricamente el congreso local había negado el reconocimiento a acceder este derecho.

La histórica negativa de los partidos políticos por hacer cumplir las cuotas de género desde 2003 y el mandato constitucional de la paridad de género de 2014 aunado a una falta de regulación normativa de este artículo desencadenó los lamentables sucesos de las “falsas candidaturas trans” que en su momento fue denunciado como una sofisticada forma de violencia política hacia las mujeres a partir de usurpar el discurso de las poblaciones trans por parte de hombre cisgénero con antecedentes de violencia machista.

Ambos avances no han estado exentos de fuertes controversias y cuestionamientos. En el caso del Instituto Nacional Electoral el debate fue centrado fuertemente en el principio de legalidad que se podía interpretar vulnerado pero que fue superado, quizás, por dos argumentos fundamentales: el compromiso del Instituto por reconocer y proteger el derecho humano al libre desarrollo de la personalidad de las poblaciones trans que al mismo tiempo fortalecería su autonomía de toma de decisiones al eliminar obstáculos donde los prejuicios sociales podrían insertarse dentro de los procedimientos de la votación de la casilla como lo es el momento en el que la presidencia identifica a la persona electora; y en segundo lugar, el reconocimiento de las otras medidas de seguridad que históricamente se han construido alrededor de todo el proceso del ejercicio del voto como la lista nominal, la tinta indeleble que se coloca en el pulgar de la persona electora, el momento en que se perfora la credencial del elector, entre otras medidas.

En el caso del IEEPCO, surgieron dos reclamos: uno de las poblaciones trans que denunciaban candidaturas fraudulentas que no les representaban, así como la usurpación de su discurso político y otro, de parte de los colectivos de mujeres feministas cisgénero que veían a la propia medida como una que vulneraba al propio principio de paridad constitucional.

Si bien, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió sobre este caso a favor del desarrollo de la personalidad de las poblaciones trans -que dejó el terrible antecedente de una persona registrada bajo el principio de paridad de género y que hizo campaña electoral con su nombre masculino asignado al hacer y expresión de género masculina también- es cierto que dejó muchas preguntas sobre cómo se podría articular el cumplimiento del principio de paridad constitucional en armonía con el desarrollo de la personalidad de las poblaciones trans, en particular las mujeres trans que en un momento dado decidan acceder a una candidatura. Esto también generó fuertes tensiones aún sensibles y vigentes entre ciertas alianzas de mujeres cis y trans, muchas de ellas feministas.

A pesar de lo anterior, en el año 2018 se registraron en Oaxaca 4 candidaturas muxe más reconocidas por las propias comunidades muxe y colectivos trans : Felipa Santiago y Mística Sánchez, candidatas propietarias y suplentes respectivamente al distrito local 20 con cabecera en Juchitán de Zaragoza; Grecia Jiménez, candidata a la presidencia municipal de Magdalena Tlacotepec; y Kristel Ramírez,Kristel candidata a la presidencia municipal de San Pedro Mixtepec.

Preocupa que el tema sólo se ha analizado críticamente en pocos espacios ¿Qué medidas o lineamientos están previendo el resto de los Institutos Estatales Electorales o el resto de Tribunales Electorales Locales para no vulnerar algún derecho político en el caso de mujeres trans que deseen acceder a una candidatura ya sea con acta de nacimiento rectificada o sin ella? ¿cómo se articulará lo anterior con el principio de paridad constitucional?

El hecho de que en entidades como en Oaxaca, ya se haya reconocido a nivel local la identidad de género como un derecho humano evidentemente facilitará el acceso al ejercicio de una candidatura de poblaciones trans y no binarias pero también implicará el reto de cómo incorporar a estas poblaciones en todos los procesos y procedimientos democráticos para no generar discriminación directa indirecta y/o re-victimización.

Ahora ya son ocho entidades que están facilitando el reconocimiento a la identidad de género de las poblaciones trans que junto con la revolución silenciosa que ha significado la paridad constitucional seguramente tendrán un mayor impacto o deberán tener un mayor impacto en la participación directa en el ejercicio del voto activo y pasivo de poblaciones más diversas.

Posiblemente, cuando se realice la siguiente elección en 2021 serán mayores entidades incluso algunas, como en Oaxaca, que reconocerán la existencia de las infancias y las juventudes trans y que esto también tendrá que incidir en la manera en cómo trabajamos la construcción de una ciudadanía integral tal y como ya empezó a hacerlo el INE con la Consulta Infantil y Juvenil 2018 en donde por primera vez se incluyeron preguntas que consultaron por auto-adscripciones no binarias para las poblaciones de 10 a 17 años que ascendieron a nivel nacional a 53,581 personas sin embargo, al analizarlo por grupo etario, y a pesar que el INE no aprobó la pregunta para registrar identidades no binarias en el rango de 6 a 9 años se registraron 3,313 boletas donde marcaron ambas opciones.

Por lo tanto, conviene preguntarnos ¿cómo se están preparando las instituciones que integran el sistema electoral mexicano para reconocer, proteger y fortalecer el derecho de las poblaciones trans a participar libremente y en igualdad de oportunidades en la toma de decisiones de nuestra vida política y de nuestras comunidades a partir de estos antecedentes? ¿qué están haciendo los partidos políticos para canalizar dentro de sus filas a estos movimientos políticos? ¿se están abriendo los espacios colegiados ciudadanos dentro de las autoridades electorales como los consejos municipales, distritales federales y locales a las poblaciones de las diversidades sexuales y de género? ¿hay vínculos formales con los grupos de activistas y organismos de la sociedad civil de las diversidades sexuales y de género, y en particular con las poblaciones trans, como un sector prioritario al momento que se emiten convocatorias para fortalecer la inclusión laboral? ¿cuál será el papel de las diferentes autoridades electorales para articular el reconocimiento de estos derechos en armonía con otros como la paridad constitucional? ¿las autoridades electorales locales y federales ya están preparadas con los más altos estándares para atender con perspectiva de género, de derechos humanos y con interseccionalidad no solamente casos de personas trans en el ámbito político electoral sino justamente sobre la ponderación de este derecho con el derecho a la paridad constitucional o en armonía con el principio de legalidad o cualquier otro conflicto de derechos o principios?

Estamos a tiempo de que el sistema electoral mexicano incorpore medidas de nivelación y afirmativas más allá de protocolos que faciliten el ejercicio del voto pasivo. La presencia de las poblaciones trans dentro del sistema político electoral mexicano implica revisar los procesos y candados normativos que han surgido a partir de miradas hegemónicas y privilegiadas históricamente situadas reconociendo los propios prejuicios sociales que les atraviesan a favor de desmontar obstáculos bajo una lógica de fortalecer la inclusión y la diversidad sexual, de género, corporal, funcional y por categoría étnica-racial lo que inevitablemente fortalecerá a una pluralidad política más desafiante y con tres posibles beneficios adicionales: simplificar los procedimientos, abaratar los procesos y fortalecer la confianza ciudadana.


El debate alrededor de la revisión de todo el andamiaje jurídico institucional dentro de nuestro sistema electoral mexicano así como sus procesos y procedimientos a través del cual se materializa la participación política y se legitima el ejercicio del poder que a la postre incidirá directamente en el debate público de lo que habrán de constituir las políticas públicas podrán ofrecer beneficios tangenciales hacia otros debates por venir como el ejercicio del voto de la población penitenciaria, el de las personas con discapacidad motriz y, por supuesto, de las poblaciones migrantes porque el debate de lo trans y desde lo trans nos lleva a releer, a revisar y a reinterpretar las fronteras imaginarias a través de las cuales delimitamos esas ideas de normalidad-legalidad alrededor de los conceptos de “persona”, “ciudadanía” y “Estado-Nación” así como las prerrogativas inherentes a ellos.

Presentado en el Panel “La condición ciudadana y participación política de las personas LGBT+” realizado en el XXX Congreso Internacional de Estudios Electorales: Democracia representativa y democracia participativa en tiempos de cambio el día 11 de septiembre de 2019.

https://somee.org.mx//Congreso/programa.php

Decía la sabia anciana:


Tomado de Altiplano Temanaztle / 8 de septiembre de 2019

Si vienes a mí como víctima no te apoyaré.
Pero tendré el coraje de caminar contigo a través del dolor que estás sufriendo.
Te pondré en el fuego, te desnudaré y te sentaré en la tierra.
Te bañaré con hierbas, te purgaré y vomitarás la ira y la oscuridad dentro de ti.
Golpearé tu cuerpo con buenas hierbas, y te pondré en el pasto, mirando hacia el cielo.
Luego soplaré tu corona para limpiar los viejos recuerdos que te hacen repetir el mismo comportamiento.
Te soplaré la frente para ahuyentar los pensamientos que nublan tu visión.
Te soplaré la garganta para liberar el nudo que no te deja hablar.
Soplaré tu corazón para asustar al miedo, de modo que vaya muy lejos donde no pueda encontrarte.
Soplaré tu plexo solar para extinguir el fuego del infierno que llevas dentro, y conocerás la paz.
Soplaré con fuego tu vientre para quemar los apegos, y el amor que no fue.
Soplaré a l@s amantes que te dejaron, a los niños que nunca vinieron.
Soplaré tu corazón para calentarte, para reavivar tu deseo de sentir, crear y comenzar de nuevo.
Soplaré con fuerza tu centros energéticos , para limpiar la puerta sexual de tu alma.
Desecharé la basura que recolectaste tratando de amar lo que no quería ser amado.
Usaré la escoba, la esponja y el trapo, y limpiaré con seguridad toda la amargura dentro de ti.
Te soplaré las manos para destruir los lazos que te impiden crear.
Soplaré tus pies para desempolvar y borrar los recuerdos de las huellas, para que nunca puedas volver a ese mal lugar.
Giraré tu cuerpo, así tu rostro besará la tierra.
Soplaré tu columna vertebral desde la raíz hasta el cuello para aumentar tu fuerza y ayudarte a caminar erguido.
Y te dejaré descansar.
Después de esto llorarás, y después de llorar dormirás.
Y soñarás sueños hermosos y significativos,
y cuando despiertes te estaré esperando.
Te sonreiré, y tú me devolverás la sonrisa.
Te ofreceré comida que comerás con gusto, saboreando la vida y te lo agradeceré.
Porque lo que estoy ofreciendo hoy, me lo ofrecieron antes, cuando la oscuridad vivía dentro de mí.
Y después de que me curé, sentí que la oscuridad se iba y lloré.

Anónimo

[Video] “El Derecho a la Identidad Jurídica: un Derecho llave para la infancia #Trans” por Familias DDHH


De Familias DDHH / 5 de septiembre de 2019

El Derecho a la Identidad Jurídica: un Derecho llave para la infancia Trans (1/2) TRANSinfancia Brave Och Vackra Ljusa Mountain Hazel Rosaslanda Toño Carrasco

El Derecho a la Identidad Jurídica: un Derecho llave para la infancia Trans (2/2) TRANSinfancia Brave Och Vackra Ljusa Mountain Hazel Rosaslanda Toño Carrasco

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