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Trans*: entre lo personal y lo político. Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México desde 1990 dentro del sistema electoral mexicano” por Rebeca Garza


El libro se puede conseguir aquí.

Escucha Luisa Rebeca Garza nos presenta su libro: “Trans entre lo personal y lo político: Violencia de género y participación política y electoral de las personas trans en México” en W Radio México

Las violencias de género que vivimos las personas trans suelen ser invisibilizadas en los discursos, los diagnósticos así como en las forma en que se construyen marcos jurídicos, normativos  e institucionales para propiciar espacios  y vidas libres de violencias.

En este trabajo se hace un ejercicio de visibilización al conceptualizar y dar nombre a las diferentes formas de violencia que vivimos las personas trans para, posteriormente reflexionar cómo estas formas de violencias están presentes dentro del sistema electoral mexicano y los medios masivos de comunicación, con el objeto de que las instituciones que le conforman –partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales- nos interpelen como ciudadanas y ciudadanos con los mismos derechos, no sólo de jure sino también de facto, especialmente en los contextos actuales de omisión legislativa de parte de los Congresos Federal y locales que, a excepción de la Ciudad de México, se niegan a reconocer en las leyes, el derecho al libre desarrollo de la personalidad que tenemos las personas trans, como el reconocimiento a nuestra identidad como puerta de acceso al ejercicio de otros derechos fundamentales.

La consolidación del sistema democrático mexicano no puede continuar avanzando sin reconocer que existimos grupos de personas que históricamente seguimos siendo invisibilizadas, violentadas y revictimizadas simbólica, social e, incluso, legalmente por las propias instituciones de nuestro sistema democrático mexicano.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo, se ha pretendido poner en el centro y bajo la luz una de las corposubjetividades, aún hoy en día consideradas por muchas personas, como abyectas: las personas trans*.[1]

Ese lugar abyecto en el que somos ubicadas las personas trans* nos vuelven ininteligibles subjetiva, social y políticamente.

Por lo tanto, este trabajo pretende proporcionar elementos que abonen a su inteligiblidad repasando dos aspectos:

Que las corposubjetividades trans* y no trans*, todas, son socialmente construidas. Que no existe una identidad o un cuerpo que sea producto de la naturaleza, por lo tanto, deben ser leídos y posicionados en sus contextos sociales e históricos. Que dentro de esta construcción operan cotidianamente lógicas que buscan dar orden por medio de la clasificación y jerarquización a través de reglas que subordinan y excluyen para dar materialidad al cuerpo individual y colectivo (entre ellos las ideas de ciudadanía y Estado-Nación).

Que en este orden subjetivo, social y político participan diferentes formas de violencia que legitiman y perpetúan la exclusión de unos cuerpos con respecto de otros.

Se ha puesto especial atención en cómo participan en el ejercicio de la política y, por lo tanto, del poder las  tensiones entre las políticas de identidad de asimilación y de resistencia.

Como un ejercicio de visibilización se ha realizado una revisión histórica del surgimiento de las identidades trans* en sus dos narrativas principales: la identidad transexual y las identidades transgénero en un nivel general. Así como los riesgos de mantener fronteras entre las identidades travesti, transexual y transgénero.

Posteriormente, en la lógica de lo que “no se nombra no existe” se proponen una serie de conceptualizaciones de formas de violencia de género que padecemos las personas trans*. Daremos nombre a formas de violencias de género que ya existen, pero que son socialmente aceptadas, porque la única forma de erradicarlas es a partir de su reconocimiento. Estas formas de violencias, pueden presentarse en todos los contextos, por lo que el político-electoral no está exento sino que también tiene una participación importante en el grado de democratización de nuestra forma de gobierno y en la manera de vivir la democracia.

De esta forma, se reflexiona también sobre la importancia de reconocer que gran parte del ejercicio democrático ha sido androcéntrico y que, si el horizonte del ideal democrático es que todas las personas puedan ejercer efectivamente sus derechos políticos, es imperante que los trabajos alrededor de una mejora en la calidad de la ciudadanía reconozcan la verdadera protección y ejercicio de todos los derechos humanos. Es decir, la importancia de transitar de una ciudadanía minimalista a una integral requiere re-pensar a quienes siguen permaneciendo fuera del ejercicio de sus derechos fundamentales, entre estos grupos las personas trans*.

Por lo tanto, en la siguiente mitad del trabajo se ha buscado hacer un bosquejo muy general sobre la participación política de las personas trans* en México de 1990 hasta 2016, a partir de los siguientes cuestionamientos: ¿Las personas trans* son vistas y reconocidas por el sistema electoral mexicano, entendido en este apartado como partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales? ¿Existimos en sus registros históricos? ¿Existen acciones o políticas que se hayan realizado para garantizar nuestros ejercicios político-electorales?

Asimismo, se buscó recuperar la percepción de las personas trans* que han tenido experiencias en el ejercicio de sus derechos político-electorales ya sea como militantes o como personas candidatas. Ocho personas  trans* de diferentes partes del país participaron en una encuesta en donde compartieron sus percepciones sobre las diferentes formas de violencia conceptualizadas en su relación con los partidos políticos, con las autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales y los medios de comunicación.

Si bien, la muestra no es representativa ni los resultados son concluyentes se propone como un primer ejercicio para medir percepciones de violencias de género hacia las personas trans* por parte del sistema electoral mexicano. Los resultados abren la ventana para profundizar más sobres estas formas de violencias de género en éste y otros contextos.

Y, con el objeto de profundizar un poco más en la forma en que las personas trans* ejercen sus derechos políticos-electorales, se presentan dos entrevistas a dos mujeres trans* que fueron candidatas en procesos electorales locales de 2016: Jakelyne Barrientos, como candidata a una diputación local en el estado de Chihuahua y Rubí Suárez Araujo, candidata a regidora por el ayuntamiento de Guanajuato, actualmente en funciones. Es importante reconocer las contribuciones históricas de cada una puesto que Barrientos ha sido la primera candidata trans*  en Chihuahua mientras que Suárez no sólo ha tenido ese mismo logro histórico al ser candidata en el estado de Guanajuato sino que también se convirtió en la primera en ejercer el cargo, mismo que actualmente desempeña.

Como epílogo se recuperan, adicionalmente a las historias de Barrientos y Suárez,  breves historias de quienes han sido pioneras en la lucha por la participación política de las personas trans*: Amaranta Gómez Regalado, primera candidata muxe en la historia de México; Diana Bayardo, primera candidata trans* en el Estado de México; Samantha Fonseca, primera candidata trans* en la Ciudad de México; y Alondra Hernández, primera candidata trans* en Jalisco. Y, como una forma de visibilizar otras historias por el ejercicio de los derechos políticos electorales se presentan también las historias de Silvia Susana Jácome García y Diana Sánchez Barrios, la propuesta inconclusa y la lucha aún vigente por una candidatura, respectivamente.

El epílogo busca ser un primer ejercicio para recuperar las historias de personas trans* que han tenido el coraje y el valor de luchar por el ejercicio de derechos políticos en contextos violentos que no sólo nos sigue excluyendo sino que también  ha borrado sus aportaciones. Sus logros son tan importantes como en su tiempo lo fueron los del Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Aurora Jiménez, entre otras.

Seguramente existen otros nombres y otras historias dignas de ser recuperadas, y también estoy segura que cada historia requiere mayores líneas por lo que este trabajo no espera ser ni exhaustivo ni final sino al contrario, desea poner en el centro y bajo la luz de los partidos políticos, las autoridades electorales la historia de quienes hemos sido silenciadas e invitar a otras personas –incluida la academia- a profundizar en sus vidas y en las formas de violencias que coexisten en el entorno social y político.

Finalmente, este trabajo propone que el reto de los sistemas democráticos modernos consiste en cuestionar periódicamente ¿quiénes siguen sin interpelación de parte del Estado? ¿quiénes aún siguen siendo ininteligibles dentro de las políticas que buscan generar mayores índices de bienestar e igualdad?

Por lo tanto, el desafío consiste en mirar no sólo hacia el centro sino a la periferia y hacia los límites de lo que consideramos válido y normal y que da materia a conceptos como ciudadanía. Es en esa frontera donde las mujeres, las personas indígenas y afrodescendientes han luchado por años y en la que, actualmente, nos ubican y desde la que luchamos las personas trans* y las personas migrantes, por ejemplo.

La búsqueda por la igualdad exige mirar hacia esas fronteras imaginarias  que legitiman la exclusión de un grupo de personas y, por supuesto, cuestionarlas.  Este trabajo invita a repensar y cuestionar la neutralidad  jurídica y política del sistema electoral mexicano hacia las personas trans*, invita a visibilizar las violencias de género que actualmente son socialmente aceptadas y jurídicamente legales y a reflexionar cómo nuestro sistema puede, efectivamente, ser democrático mientras se sigue excluyendo a diferentes grupos humanos en la lucha política por el ejercicio del poder.

Luisa Rebeca Garza López

[1] Para este trabajo se usará el apócope “trans*” como un concepto paragüas para abarcar aquellas identidades sexo-genéricas que no necesariamente se ubican dentro del binario hombre-mujer independientemente de la presencia o ausencia de los procesos quirúrgicos, hormonales e incluso legales que afirmen dicha identidad autopercibida. De igual forma, el asterisco (*) tiene el significado de dejar abierto este concepto para abarcar otras expresiones de pueblos originarios, locales y/o emergentes como aquellas que tienen fuertes intersecciones étnicas como las identidades muxe del Istmo o biza’ah de Teotitlán del Valle, ambas en Oaxaca, así como las adscripciones identitarias no asimilables a las ideas convencionales de masculinidad o feminidad. Si bien, el concepto transgénero o transexual tiene un origen moderno reciente y muchas personas muxe o biza’ah no se identifican con este concepto también es cierto que, producto de los efectos de la globalización, empieza a ser visible la emergencia de nuevas generaciones, principalmente muxe, con un discurso identitario transgénero o transexual. En ese sentido, el apócope trans* pretender ser un concepto abierto, amplio y fluido, y no limitativo, consciente de que los procesos sexo-genéricos de construcción identitaria son dinámicos y sujetos a complejos procesos históricos y socioculturales, tanto locales como globalizados. Esta propuesta es recuperada de los trabajos de Alba Pons Rabasa, de quien agradezco la sugerencia, quien a su vez lo retomó de Mauro Cabral  (Pons Rabasa y Garosi, Trans 2016). Por lo anterior, las observaciones o comentarios personales se harán en números al pie de página y no mediante asteriscos para no confundir a la persona lectora.

(D) Derechos de Autora en trámite. (Actualización: ¡ya están tramitados !)




Hoy pude leer y tener impreso la la edición de Alianza por la Dignidad y Vidas Trans* “Florecemos Rebeldes: Epistemologías Disidentes para Resistir en Libertad “.La frase es mía, mientras se publicaba yo cerraría después una etapa de mi vida justo por contextos hostiles.


(Video) Discusión del proyecto de dictamen del Amparo en Revisión 155/2021 de la Ministra Norma Piña Hernández sobre infancias trans. Caso Emi, Querétaro (13/oct/2021, 11:00 hrs)


Transmisión Vía Suprema Corte de Justicia de la Nación (13/oct/2021)

Asunto

Fuente:

  • Se debatirá el requisito de tener 18 años cumplidos para la adecuación del acta de nacimiento por identidad de género ante las autoridades del Registro Civil.
  • Un juez de distrito de la Ciudad de México concluyó que los preceptos previamente transcritos son constitucionales en atención a que el superior interés del menor, y en general el orden público que rige la determinación del estado civil, exige y justifica que sus derechos en materia de alteración de la identidad sexual, etc. no sean ejercitados en su nombre antes de la mayoría de edad.
  • Señaló que el requisito de tener 18 años para efectuar dicho trámite está plenamente justificado, ya que la persona debe tener una madurez física y emocional para tomar una decisión que afectará su vida. Por tanto, dijo, con la regla establecida en los numerales tildados de inconstitucionales, se cumple con el deber establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño de tener como consideración primordial atender el interés superior de los menores, al impedir que sin tener un desarrollo emocional y físico adecuado, se tome una decisión por conducto de sus padres o quien ejerza su patria potestad, que vaya a generar un cambio trascendental en su vida.

Agravio

Fuente:

  • La parte recurrente aduce en sus agravios que la conclusión a la que arribó el juez de Distrito en el fallo recurrido es desacertada, injustificada y discriminatoria, pues los menores de edad sí tienen derecho a que se proteja su derecho a la identidad de género autopercibida; por ende, alega que el Estado sí tiene la obligación de garantizar el derecho a la identidad de género, incluso de las personas menores de edad o menores de 18 años.
  • La parte quejosa refiere que los argumentos y conclusiones desarrollados por el juez de amparo son estigmatizantes, pues es erróneo considerar que el reconocimiento de la identidad de género podría suponer para los menores de 18 años un menoscabo o perjuicio irreparable.
  • El reconocimiento de la identidad de género de las personas trans es lo que les permite acceder a otros derechos básicos como el derecho a la dignidad y a la no discriminación.
  • Dicho concepto de violación es esencialmente fundado, pues el derecho a la identidad de género es un derecho fundamental que debe ser reconocido a todas las personas sin importar su edad, lo que conlleva el derecho a la adecuación de sus documentos de identidad, como lo es primordialmente el acta de nacimiento.
  • Son incorrectas las conclusiones a las que arribó el juez de Distrito relativas a que los derechos en materia de adecuación del acta de nacimiento con motivo de la identidad sexo-genérica no pueden ser ejercidos antes de la mayoría de edad, ni siquiera por conducto de sus padres o quien ejerza la patria potestad.
  • El el Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación ha precisado que el derecho al libre desarrollo de la personalidad comprende, entre otras expresiones, la libertad de contraer matrimonio o no hacerlo; de procrear hijos y cuántos, o bien, decidir no tenerlos; de escoger la apariencia personal; la profesión o actividad laboral, así como la libre opción sexual, en tanto que todos estos aspectos son parte de la forma en que una persona desea proyectarse y vivir su vida y que, por tanto, sólo a ella corresponde decidir autónomamente.
  • Relacionado con el derecho al libre desarrollo de la personalidad está el derecho a la identidad personal y, particularmente, el derecho a la identidad de género, el cual supone la manera en que la persona se asume o percibe a sí misma.
  • La falta de reconocimiento de la identidad puede implicar que la persona no cuente con una constancia legal de su existencia, dificultando el pleno ejercicio de sus derechos.
  • El Amparo Directo 6/2008, ya ha dicho que tratándose de las personas transexuales que, por su condición, son sujetos de rechazo y discriminación, el legislador debe implementar los mecanismos necesarios para el reconocimiento, tutela y garantía de sus derechos fundamentales, para lo cual es de suma relevancia que puedan adecuar su sexo psicológico al legal, lo que sólo se logra a través de la rectificación registral del nombre, el sexo y el género. De lo contrario, se negaría su derecho a la identidad personal y, de ahí, a su libre desarrollo de la personalidad como parte del derecho a la dignidad, a partir de los cuales se afirman frente a sí mismos y frente a los demás, aunado a la vulneración de su derecho a la intimidad y a la
  • El derecho de las personas a definir de manera autónoma su propia identidad sexual y de género se hace efectivo garantizando que tales definiciones concuerden con los datos de identificación consignados en los distintos registros, así como en los documentos de identidad.
  • Lo anterior, se traduce en la existencia del derecho de cada persona a que los atributos de la personalidad anotados en esos registros y otros documentos de identificación coincidan con las definiciones identitarias que tienen de ellas mismas y, en caso de que no exista tal correspondencia,
  • La Corte Interamericana de Derechos Humanos también ha indicado que los Estados tienen la obligación de adoptar las medidas legislativas, administrativas y de cualquier otra índole que sean necesarias “para respetar plenamente y reconocer legalmente el derecho de cada persona a la identidad de género que ella defina para sí”, así como para que “existan procedimientos mediante los cuales todos los documentos de identidad emitidos por el Estado que indican el género o el sexo de una persona —incluyendo certificados de nacimiento, pasaportes, registros electorales y otros documentos— reflejen la identidad de género profunda que la persona define por y para sí.”
  • La falta de reconocimiento de la identidad de género autopercibida puede configurar una injerencia en la vida privada. En este sentido, el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, recomendó a los Estados expedir, a quienes los soliciten, documentos legales de identidad que reflejen el género preferido del titular; de igual manera, facilitar el reconocimiento legal del género preferido por las personas trans y disponer lo necesario para que se vuelvan a expedir los documentos de identidad pertinentes con el género y el nombre preferidos, sin conculcar otros derechos humanos.
  • La falta de correspondencia entre la identidad sexual y de género que asume una persona y la que aparece registrada en sus documentos de identidad implica negarle una dimensión constitutiva de su autonomía personal, lo que a su vez puede convertirse en objeto de rechazo y discriminación por los demás –derecho a vivir sin humillaciones– y a dificultarle las oportunidades laborales y educativas que le permitan acceder a las condiciones materiales necesarias para una existencia digna.
  • La falta de reconocimiento del derecho a la identidad de género puede a su vez obstaculizar el ejercicio de otros derechos fundamentales y por ende tener un impacto diferencial importante hacia las personas transgénero, las cuales suelen encontrarse en posición de vulnerabilidad.
  • El derecho de cada persona a definir de manera autónoma su identidad sexual y de género y a que los datos que figuran en los registros, así como en los documentos de identidad sean acordes o correspondan a la definición que tienen de sí mismos, se encuentra protegido por la Convención Americana a través de las disposiciones que garantizan el libre desarrollo de la personalidad (artículos 7),5 el derecho a la privacidad (artículo 11.2),6 el reconocimiento de la personalidad jurídica (artículo 3),7 y el derecho al nombre (artículo 18).
  • El Estado debe garantizar a las personas que puedan ejercer sus derechos y contraer obligaciones en función de esa misma identidad, sin verse obligadas a detentar otra identidad que no representa su individualidad, más aún cuando ello involucra una exposición continua al cuestionamiento social sobre esa misma identidad afectando así el ejercicio y goce efectivo de los derechos reconocidos por el derecho interno y el derecho internacional.
  • Dado que cada persona tiene el derecho de definir de forma autónoma su identidad sexual y de género y a que los datos que figuran en los registros oficiales –como son las actas de nacimiento–, y otros documentos de identidad, sean acordes o correspondan a la definición y/o percepción que tienen de sí mismos, el Estado tiene la obligación de reconocer, regular y establecer los procedimientos adecuados para tales fines.

Se pospone discusión para fines de octubre de 2021

Pues la sesión para debatir este tema tan importante para las infancias diversas fue pospuesto, tentativamente para dentro de 15 días.

Manifestaciones en contra

Los grupos de la ultraderecha mexicana, dirigidos principalmente por la iglesia católica a la que el Estado no ha sabido como evitar que siga incidiendo en contra del reconocimiento de los derechos humanos de poblaciones diversas, organizaron el Hashtag #ConMisHijosNoTeMetas (ya usada por Vox en España) y se movilizaron con amenazas en contra de las ministras y los ministros:

Imágenes a partir de las cuales los grupos anti derechos difunden sus prejuicios

También hubo las respuestas a estos discursos de prejuicio y de odio

Súmate al pronunciamiento en contra de iniciativa de Ley 5940El Congreso de la República de Guatemala conoció la iniciativa de ley 5940 que atenta contra la vida e integridad de la niñez y adolescencia trans.



Si estás de acuerdo con el contenido de este comunicado y deseas mostrar tu apoyo a la niñez y adolescencia trans, llena el siguiente formulario.

https://docs.google.com/forms/d/1k9_BWSEuztOAyEbPfpbDGsyGgNpfZuANOo5atvi2xzA/edithttps://docs.google.com/forms/d/1k9_BWSEuztOAyEbPfpbDGsyGgNpfZuANOo5atvi2xzA/edit

Boletín sobre la “iniciativa de ley que dispone aprobar ley para garantizar la protección integral de la niñez y adolescencia con transtornos de la identidad de género

Fecha: 05 de octubre de 2021 Por: LAMDA, página de facebook

Aquí puedes descargar el boletín en pdf.

(Artículo) “El giro a víctima de los discursos trans excluyentes” (Serie “El sesgo cissexista como origen de injusticias” 1 de 4) por @Rivka_Azatl y @ErickaEliberte publicado en @Pajaropolitico el 26/oct/2021


Fecha de escritura: 24 de septiembre de 2021 / Texto publicado originalmente en el periódico digital mexicano “Animal Político” el 26 de septiembre de 2021

Por Luisa Rebeca Garza López y Ericka López Sánchéz

Transfeminista, Maestra en Instituciones y Procesos Electorales e integrantes fundadora de Queretrans, SC / Profesora investigadora de la Universidad de Guanajuato

Los discursos transexcluyentes se caracterizan por promover la segregación de las personas trans*1 de lugares, espacios, agrupaciones y eventos a partir de negar la identidad de género y considerar solo como válido natural el sexo asignado al nacer.

A partir de la transexclusión se da consistencia a las fronteras que legitiman a los cuerpos cis,2 desde un discurso biologicista que reafirma lo normal pues colocan lo trans* en el lugar de lo abyecto, de lo anormal, produciendo así una estrategia de exclusión basada en un orden “natural” y “verdadero”.

Los discursos transexcluyentes suelen apoyarse en la malgenerización, estrategia que tiene una fuerte base discursiva para desconocer intencionalmente la identidad de género trans*; por ejemplo, emplean las palabras “los transfemeninos” para referirse a las mujeres trans* y “los transmasculinos” para aludir a los hombres trans*. Esta práctica discursiva estigmatizante de malgenerizar antecede y legitima las propuestas y acciones transexcluyentes.

Parte de la estrategia de la malgenerización consiste en realizar dos distinciones irreconciliables al hecho de ser mujer: la que “nace” mujer entendiendo que la vulva y las características sexuales primarias como los ovarios y el útero son la “realidad material” por la que se sustenta la “opresión basada en el sexo” versusaquellas mujeres “que decidieron serlo” para referirse a las mujeres trans*: es decir, “las otras”, las no validadas” por la materialidad corporal que no son sujetas del feminismo (generalmente del feminismo llamado “radical” y un sector del abolicionista)3.

En el caso de las mujeres trans* suelen referirse a ellas como “transfemeninos”, como una forma de señalar que no son mujeres o si lo son deben ubicarse en un plano discursivo, social y legal diferente porque se asume que sus contextos de opresión y violencias son diferentes en tanto no surgen de la naturaleza biológica, sino de un constructo cultural, el cual no es verdadero.

En consecuencia las violencias hacia las mujeres trans* son ininteligibles para estos discursos transexcluyentes, de ahí su lógica de “cada quien sus luchas”, “nosotras sufrimos feminicidios, los otros son crímenes de odio”. Los genitales se convierten en signo corpóreo de verdad del orden binario: la vulva, las mamas y la maternidad como signo que constata el acto de la funcionalidad orgánica de las mujeres. Así se construye la legitimidad del cuerpo femenino con el que se borra la experiencia de los hombres trans* y se les regresa a ser considerados como mujeres por el solo hecho de “haber nacido con vulva”, mientras que la esencia de la violencia patriarcal se concentra en el falosin importar si la experiencia subjetiva, corporal y social es de una niña o una mujer trans*.

Este error argumentativo les lleva a concluir que los hombres trans* sólo por el hecho de tener o haber tenido vulva sí son sujetos del feminismo aunque ellos se manifiesten en contrario. En este sentido, la malgenerización y la transexclusión que sostienen estos discursos reducen la dimensión humana a los genitales como estrategia de verdad inapelable.

En los discursos transexcluyentes que reconocen la identidad de género prevalece la falsa creencia de que sólo las personas trans* tienen identidad de género a modo de colocarles desde la semántica del “otro-abyecto”, pues las personas cisgénero, al ser “cuerpos verdaderos”, no se encuentran atravesadas por la dimensión del género, ocupando así en la geografía humana la posición de lo “normal”.

En este entendido, el concepto cisgénero es considerado una ofensa, pues lo “normal” no requiere ser nombrado con conceptos específicos, ya está dado y entendido. Las experiencias de vida de las personas cisgénero son por tanto “verdaderas” y el de las otras-abyectas son simplemente ficciones.  Bajo esta premisa las personas cisgénero se desgenerizan4 y se invisten de autoridad moral desde donde aseguran su certeza cotidiana y desde donde señalan a qué sexo corresponde cada cuerpo con el objeto de mantener estable la conformación binaria y el status quo biológico que ordena a la población y la administra.

Por lo tanto, ¿a qué se tiene derecho y a qué no bajo una lógica irreconciliable de que falo es igual a hombre y hombre es igual a opresor-violento mientras que vulva es igual a mujer y mujer es igual a oprimida-violentada? Su error consiste en centrar el discurso y el movimiento político contra las personas (con pene) en lugar de dirigirlos en modificar las estructuras que sostienen el sistema patriarcal.

Los discursos transexcluyentes invocan al “tabú” para reclamar el derecho de hablar o de debatir de temas que en los hechos buscan segregar a las personas trans*. Este giro vuelca a los discursos transexcluyentes como si fueran un tópico disruptivo necesario para asegurar un sistema social y político “estable”, libre de opresiones, por lo que invocan a pánicos morales a partir de conformar una narrativa de víctimas que les hace enunciarse como discriminadas, violentadas e incluso perseguidas.

Los pánicos morales suelen sostenerse con el argumento de que las víctimas pueden ser “el 52 % de la población de mujeres nacidas mujeres”5, a partir de la hipótesis llamada “borrado de mujeres”6 que surgió en Reino Unido como movimiento transexcluyente con la llamada Declaración sobre los derechos de las mujeres basados en el sexo (WHRC)7 definido a sí mismo como un “grupo de mujeres voluntarias comprometidas con la protección de nuestros derechos basados en el sexo” y tienen como objetivo “representar toda la variedad de experiencias de la hembra de la especie humana”.

Las fundadoras de la WHRC afirman que crearon la Declaración sobre los derechos de las mujeres basados en el sexo con el “objetivo de presionar a los gobiernos de los países y hacer que el lenguaje siga representando a las mujeres y a las niñas por su sexo y no por el “género” o “identidad de género””. Es importante señalar que no ha sido reconocido por ningún Estado, pero sí ha sido firmado por personas usando cargos públicos así como instituciones y partidos políticos para hacer pasar como institucional una posición que es más bien personal.

Otra forma de propagar pánicos morales mediante el discurso de víctimas es por medio de la instrumentalización de las infancias y adolescencias al momento que se difunden mentiras relacionadas con el “uso irresponsable e impuesto de cirugías y hormonas para cambiar de sexo”, para categorizar dichos procesos de transición como “peligrosos” y promover su prohibición.  En discursos extremistas terminan legitimando los ECOSIG8, los cuales han sido considerados como actos de tortura. En los hechos los bloqueadores hormonales en adolescentes trans* se administran a quienes lo solicitan, pero es importante decir que los efectos son reversibles, mientras que no se puede soslayar que el acceso a las cirugías históricamente han correspondido al ámbito de la lucha por  la autonomía corporal.

La instrumentalización de las infancias y adolescencias suele sostenerse con argumentos adultocentristas, con lo que se desconoce su autonomía progresiva. Las personas adultas podrán acompañarles en sus procesos de transición, éste es un ideal, pero son éstas quienes deben ser escuchadas como las personas completas que son.9

Otra variante de este discurso consiste en señalar el peligro de las “de-transiciones de cambio de sexo” que es una forma sensacionalista y prejuiciosa de difundir casos de personas que experimentaron la vivencia trans* y posteriormente deciden regresar a la vivencia cisgénero. A partir de estos casos se promueve la idea de los “peligros” de crear políticas públicas que reconozcan y acompañen a las  infancias y adolescencias trans*.  Al respecto es importante señalar  que estadísticamente son mínimos los casos de de-transición comparados con la innumerable cantidad de casos cotidianos y diarios de personas trans* que transicionan y manifiestan una mejoría en sus condiciones de aceptación así como en sus condiciones de vida en tanto les rodea un contexto que les incluya y proteja.

El reconocimiento de la identidad de género como trámite administrativo, gratuito y rápido incluyendo infancias y adolescencias garantiza que cualquier tránsito sea libre y sin obstáculos justo para proteger el libre desarrollo de la personalidad de todas las personas.

En los casos más extremos y endebles de pánicos morales estos discursos arguyen a un “lobby cuir” financiado por las “grandes farmaceúticas” para que las infancias y adolescencias “se vuelvan consumidoras de por vida de tratamientos hormonales”, cuando se ha documentado que las poblaciones trans* suelen estar excluidas de los poderes políticos y económicos derivado de las violencias cotidianas a las que sobreviven. El acceso gratuito y universal a terapias de reemplazo hormonal por parte del Estado aún es una deuda pendiente así como el acceso a servicios de salud dignos, por lo que este argumento no se sostiene.

La incorporación de los discursos transexcluyentes por parte de personas que integran instituciones que representan funciones del Estado son graves y deben ser señalados porque en un giro hacia un discurso de víctima  y como estrategia para evadir la responsabilidad de las consecuencias de sus actos denuncian como intolerantes a quienes le señalan las características que se han enunciado anteriormente.

La filtración de los discursos transexcluyentes dentro de las instituciones y su correspondiente permisividad son graves porque desde un lugar privilegiado que da el acceso al poder político, a la toma de decisiones, a los recursos económicos, así como el acceso a medios de comunicación10 deslegitiman las demandas trans* por un reconocimiento igualitario, sin exclusiones y libre de toda modalidad de violencia.

Por lo tanto, se considera como relevante y urgente que se vigile y denuncie el uso de recursos públicos y aparatos del Estado como la formación política a militantes de  un partido político o conversatorios y foros de parte de instituciones públicas para difundir prejuicios y estigmas hacia las poblaciones trans* y que tengan por objeto limitar el reconocimiento de derechos como el de la identidad de género.

Cuando los discursos transexcluyentes buscan legitimarse por personalidades con trayectorias políticas construidas desde el aparato político del Estado surge un borrado de las acciones colectivas y luchas políticas que las personas LGB y Trans* han organizado y desarrollado desde la década de los años sesenta del siglo XX.

Las personas con discursos transexcluyentes que aparecen en escenarios de importante difusión cuentan con trayectorias visibles y desde espacios de privilegio suelen apropiarse de los derechos ganados por las acciones colectivas de las disidencias sexuales y de género, invisibilizando así sus históricas luchas en aras de crear ficciones narrativas sobre la forma en cómo se han conseguido derechos. En este vuelco narrativo parece ser que los derechos logrados se han alcanzado de manera inmediata, a partir de las  gestiones de un determinado partido político o institución en particular, eliminando de la narrativa histórica los procesos de resistencia y lucha política duraderos de los grupos LGBT de sociedad civil.

Los discursos transexcluyentes suelen centrar sus argumentaciones en una biología recalcitrante y, como suelen actuar los grupos conservadores, caen en los lugares comunes como base de su supuesta discriminación: lo objetivo, lo normal, lo estable, lo inamovible  y lo natural.

Contrario a los discursos de  Simone de Beauvoir que en 1949 sentó las bases  de la deconstrucción biológica del ser mujer, los discursos transexcluyentes hacen una distinción entre el concepto biológico del sexo macho-hembra con el concepto de cultura de género (masculino-femenino). Los discursos transexcluyentes en su sustento biologicista desconocen dicha deconstrucción al reificar que cuerpo es destino. Suelen fortalecer el pánico moral basado en el principio de que la realidad ya no se sustenta en lo físico, sino en la creencia cultural del género, promovido esto por las ciencias sociales, concretamente las corrientes “posmodernas”, las cuales generan políticas que “borran a las mujeres” (¿cuáles mujeres?) por lo que el enemigo patriarcal a vencer es el reconocimiento de la identidad de género.

Aunque el discurso transexcluyente no se considera a sí mismo conservador, sus argumentos sí lo son, especialmente cuando señalan a las feministas y alianzas que apoyan a las políticas que reconocen los derechos de las personas LGB, en particular los de las personas trans*, como “feministas liberales (libfem)” o “liberales” con agendas “libertarias” o “progres”, puesto que asumen que lo trans* está de moda y que “las mujeres jóvenes que desconocen de teoría feminista son las más susceptibles en caer en la falacia de que las mujeres trans puedan caber en el feminismo”.

Es importante señalar que se propaga una mentira cuando se argumenta que el reconocimiento de la identidad de género en las entidades federativas del país ha dado surgimiento a los casos llamados de “falsas candidaturas trans”, como en Oaxaca en 2018 y en Tlaxcala en 2021.

Las “falsas candidaturas trans” han surgido del uso fraudulento por parte de los partidos políticos a las medidas de nivelación que  reconocen el principio de auto-adscripción a la identidad de género11 al momento de registrar candidaturas y que son medidas proporcionalmente necesarias ampliamente debatidas por parte de las autoridades administrativas y jurisdiccionales electorales12 apegadas a los más altos estándares en derechos humanos.

Al respecto es  importante decir que ninguno de los casos llamados “falsas candidaturas trans” ha realizado una rectificación de su acta de nacimiento bajo el amparo de las reformas a los códigos del registro civil que reconocen la identidad de género en alguna de las entidades.

Los discursos transexcluyentes son anticientíficos porque reducen la constitución humana a un binario (mujer-hombre) y reifican el género porque asumen que a partir de una determinada morfología genital (vulva vs pene) que llaman “realidad material” se “nace hombre” o “nace mujer”. Es decir, los genitales y la trayectoria de vida de ese cuerpo son atados indisolublemente y generizados desde un supuesto filtro de la biología que narran en binario a los cuerpos, de tal forma que niegan la experiencia interna y subjetiva sobre cómo cada persona vive su identidad de género y cómo ésta se relaciona con su expresión de género rechazando que esta articulación puede ser tan variada como número de personas existen.

Los discursos transexcluyentes son antiderechos porque niegan el reconocimiento de la identidad de género que ya ha sido reconocida y protegida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Opinión Consultiva 24/2017) y ratificada por criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Cabe señalar que el avance de este reconocimiento está vinculado a la dimensión del derecho humano que refiere al libre desarrollo de la personalidad y es acatado ya en 17 entidades federativas del país13.

Estos argumentos son antiderechos cuando sostienen posicionamientos para excluir a las personas trans* de espacios, de prerrogativas, de beneficios sociales e incluso del reconocimiento legal a la identidad de género. Los casos más extremos cuestionan la dimensión del principio de progresividad de la teoría de los derechos humanos para detener, limitar o retroceder su reconocimiento.

La gravedad de los discursos transexcluyentes no es menor. Pretenden generar dos estándares de razonamiento: uno para las experiencias de vida cisgénero que es más natural y, por lo tanto, más legítima, y otro para las experiencias de vida trans* que, en el mejor de los casos se asumen como culturales, pero en el peor como patologías o comportamientos criminales.14

A partir de esta lógica el discurso de defensa de derechos humanos de quienes en particular se asumen como feministas de la igualdad y radicales pugnan para que la perspectiva de género sólo aplique a favor de las mujeres cisgénero en tanto “nacidas mujeres” y no a las mujeres trans*. Así, se considera que su vivencia es más bien un “sentimiento” por lo que trasladan las protestas trans* al ámbito de lo privado para despolitizarlas bajo el argumento que no se oponen a que sean “felices”, sino que se oponen a que “borren” las fronteras que definen el “ser mujer” del “ser hombre” desde la materialidad corpórea, lo que es un eufemismo a la oposición directa a las medidas de reconocimiento y protección por la identidad de género que benefician a las poblaciones trans*.

Los discursos transexcluyentes marcan un retroceso al reconocimiento a la dignidad humana de las personas trans*, a tener una vida libre de violencia  y al avance en la protección de sus derechos humanos, ya de por sí muy difíciles de disfrutar en la vida cotidiana. Regresan la perspectiva humana a esquemas de pensamiento básicos como los reduccionismos biologicistas contra los cuales lucharon los movimientos feministas  de la segunda mitad del siglo XX, estableciéndose así como contradictorios y muy endebles en su fundamentación; no obstante, la sobreexplotación que hacen de argumentos basados en ser víctimas de censura, intolerancia y de imposición por asuntos relacionados con el reconocimiento de la identidad de género y el lenguaje incluyente conecta sorpresiva y peligrosamente a movimientos políticos aparentemente opuestos como los grupos conservadores15 y algunas corrientes feministas transexcluyentes dentro y fuera de las instituciones del Estado.16

* Luisa Rebeca Garza López (@Rivka_Azatl) es transfeminista, Maestra en Procesos e Instituciones Electorales, e integrante fundadora de QuereTrans, S. C. Ericka López Sánchéz (@ErickaEliberte) es profesora-investigadora de la Universidad de Guanajuato.

Pies de página

1 Personas transexuales, travestis, transgénero, trans, no binarias de pueblos originarios y emergentes.

2 Cisgénero, es decir, aquellas personas que no son trans*.

3 Abolicionista del trabajo sexual al que llaman “prostitución” y se posicionan tanto en contra de las políticas de regulación del trabajo sexual de parte de lo que llaman “Estado proxeneta y prostituidor”, abolicionista de la gestación subrogada a la que llaman “vientres de alquiler” y  lo vinculan como parte de una agenda LGBT y a veces trans*  contrario a las estadísticas que señalan que los principales usuarios son las personas cis-hetero blancas de los países del norte global y abolicionistas de la pornografía como parte nodal para desmantelar las violencias contra las mujeres.

4 De la misma manera que anteriormente sólo se hacían evidente las orientaciones sexuales no normativas derivado de la naturalización de la heterosexualidad sucede actualmente lo mismo con la identidad de género donde sólo se hace evidente cuando la experiencia de vida no corresponde con el sexo asignado al nacer, es decir, con las  experiencias trans*.

5 Este argumento borra a los hombres trans e identidades no binarias asignadas mujer al nacer.

6 Este argumento tergiversa y confunde los avances en el lenguaje incluyente que eliminan estereotipos de género que desgenerizan las funciones corporales relacionadas con la feminidad y la masculinidad como cuando se habla de personas menstruantes, personas lactantes o cuerpos gestantes que incluye también a hombres trans y personas no binarias de la misma forma como sucede con personas con próstata o personas donadoras de semen para incluir mujeres trans y personas no binarias. También sostienen la tesis de que el reconocimiento de la identidad de género borrará a las mujeres (cisgénero) de las estadísticas lo que es falso si se incorpora la herramienta de la interseccionalidad que permite distinguir trayectorias de vida entre mujeres cisgénero y mujeres trans* de la misma forma que permite distinguir entre orientación sexual e identidad de género del concepto monolítico llamado “diversidad sexual”.

7 Liga disponible aquí.

8 ECOSIG, esfuerzos para cambiar la orientación sexual y la identidad de género que van desde llevar a la persona a terapia para “cambiar” hasta encerrarle contra su voluntad por parte de su familia en “clínicas” donde reciben gritos, maltratos, mala alimentación, son sometidas a aislamiento y otras prácticas violentas que atentan contra la salud física y mental,  vulnerando  directamente derechos elementales. Los  ECOSIG parten del rechazo hacia las orientaciones sexuales y las identidades de género no normativas por lo que deben ser denunciadas y prohibidas, como ya sucede en algunos estados de la República.

9 De las entidades que actualmente reconocen y protegen  la identidad de género como un trámite administrativo, gratuito y rápido sólo Jalisco elimina el obstáculo de edad mientras que en la Ciudad de México se permite a partir de los 12 años. En el resto de las 15 entidades se les obliga a las infancias y juventudes trans* a esperar hasta los 18 años para que se les reconozca el nombre y sexo lo que en muchos casos participa en los contextos de hostilidad que viven diariamente.

10 Condiciones a las que históricamente no tienen ni han tenido acceso las poblaciones trans* por lo que la incorporación de los discursos trans excluyentes en las instituciones que representan el Estado acrecientan el clima de hostilidad y fortalece la asimetría del debate. Estos contextos asimétricos e históricamente violentos hacia las poblaciones trans* deben ser tomados en cuenta durante sus actos de protesta pública.

11 Mismo principio apegado a los más altos estándares de derechos humanos para reconocer la auto adscripción indígena y que también ha sido usurpado por algunas candidaturas de blancos o mestizos pero ahí no se posiciona el pánico moral porque sería evidente su racismo, situación que no sucede actualmente con la transfobia.

12 Generalmente en acuerdos, sentencias o lineamientos como los relacionados con el registro de candidaturas en cada proceso electoral federal, local o extraordinario.

13 Baja California Sur, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala.

14 Este doble estándar ya ha sido estudiado ampliamente y se le ha llamado cissexismo.

15 Como el Frente Nacional por la Familia en México y Vox en España.

16 Como las auto denominadas radicales y algunas corrientes del feminismo abolicionista ya descritas.

[Video] ¿Por qué los discursos trans excluyente son anti derechos y anti científicos?


Más información aquí

#MemoriaTrans Congreso de #Oaxaca aprueba reconocimiento de identidad de género de adolescentes #trans de 12 años en adelante


Noticia

Fuente: Expansión Política / Fecha: 05 de octubre de 2021

Oaxaca volvió a hacer historia, al convertirse en la segunda entidad de la República que aprueba que los menores de edad puedan ejercer su derecho de decidir sobre su identidad de género.

Con 29 votos a favor, el Congreso del estado aprobó reformar su código civil para que a partir de los 12 años, los adolescentes puedan elegir la identidad de género que aparece en sus actas de nacimiento.

La iniciativa fue presentada por la diputada local Magaly López Domínguez, quien también impulsó las propuestas de la prohibición de la venta de comida chatarra a menores de edad y el declarar a los concursos de belleza como “violencia simbólica” en contra de las mujeres.

“¡Lo Logramos! Congreso de Oaxaca aprobó la propuesta de su servidora y reformó el código civil, con ello, se establece que menores de edad podrán elegir su identidad de género”, expresó la legisladora en su cuenta de Twitter.

La reforma aprobada fue al artículo 137 del código civil, en el que se establecía que las rectificaciones o modificaciones al acta de nacimiento solo se podrían utilizar bajo los siguientes supuestos:

Cuando hubiera error de los datos contenidos en el acta respectiva.

Por enmienda, cuando se solicite variar, agregar o suprimir un nombre o alguna otra circunstancia esencial del acto registrado.

Cuando una persona solicite el reconocimiento de su identidad de género, en el ejercicio al libre desarrollo de la personalidad (la norma solo era aplicable para mayores de 18 años).

Ahora, el código civil garantizará este derecho a las personas adolescentes, aunque con el consentimiento de los padres de familia; esto es porque, ante la ley, son menores de edad.

Para la reasignación de género en el acta de nacimiento, los padres de familia o tutores tendrán que acudir a la Oficialía del Registro Civil, presentar identificación oficial y manifestar, en compañía del menor de edad, la decisión respecto a cómo quiere ser identificado.

Redes sociales

“Foro de Identidad de Niñas, Niños y Adolescentes” con diputadas y diputados de la LXIV Legislatura del H. Congreso del Estado de Oaxaca

Convocatoria de Foro para reconocimiento de identidad de género para menores trans* de 12 años en adelante en Oaxaca

El 13 de septiembre de 2021 se realizó de manera virtual un “Foro de Identidad de Niñas, Niños y Adolescentes” ante diputadas y diputados de la LXIV Legislatura del H. Congreso del Estado de Oaxaca donde participaron:

  • Rebeca Garza, integrante fundadora de QuereTrans y quien participó en el Foro ante diputadas y diputados en 2017 para el reconocimiento de la identidad de género. En dicho foro compartió la experiencia del reconocimiento de la identidad de género en Oaxaca en el año 2019 a partir de rememorar las actividades en las que participaron diversas personas activistas LGBT (Manolo Salmorán, Daniel Nizcub, Azul Month, Melissa Boijseauneau, Vilma Katt y Jesús Morales Ramírez) y repasó las experiencias recuperadas por el informe PUICA de la OEA ante RENAPO en relación a la diversidad de implementación dentro de los registros civiles acerca de las reformas locales que reconocen la identidad de género (las que en 2018 fueron analizadas).
  • Tania Morales, fundadora de Infancias Transgénero, AC y quien desde esa organización impulsó y dio seguimiento a la reforma. Asimismo, convocó e integró el panel. Recuperó las experiencias como madre de un adolescente trans y como presidenta de la asociación acerca de la importancia del reconocimiento de la identidad de género en las infancias y adolescencias trans. Atendió puntualmente cada una de las preguntas que se hicieron.
  • Andrés Treviño, director de diversidad del estado de Jalisco. Compartió la valiosa experiencia acerca de como se logró en Jalisco este año el reconocimiento de la identidad de género sin restricción de edad, convirtiendo en Jalisco en la primera entidad del país en este logro. Asimismo , compartió la experiencia que han tenido con los procesos y procedimientos implementados en los registros civiles de Jalisco a partir de un discurso apegado a los mas altos estándares en derechos humanos.
  • Daniel Nizcub, poeta y director de Oaxaca Trans, AC. Compartió su experiencia infantil y juvenil como hombre trans Mixteco-zapoteco y sus experiencias y reflexiones relacionadas con la importancia del reconocimiento de la identidad de género para infancias y adolescencias trans.
  • Pol Martínez Peredo, Terepeuta y Directorx de Musas de Metal, AC, Compartió sus experiencias y reflexiones relacionadas con la importancia del reconocimiento de la identidad de género para infancias y adolescencias trans.

[Video] Entrevista “Fuera Máscaras: ser persona #trans en tiempos machistas” con @Rivka_Azatl por Radio #Chiapas (06/oct/21 21:30 hrs) organizado por Colectiva “La Puerta Negra”


Convocatoria

Se transmitirá en la página de Facebook de la Colectiva “La Puerta Negra” (Chiapas)
Convocatoria en facebook

Liga al video

Próximamente

(Estudio,PDF) “#InfanciasEncerradas Reporte Especial: Niñez y adolescencias no binarias por @CDHCMX


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Liga de interés

https://euforia.org.es/tag/no-binarie/

https://www.amazon.es/Disidentes-g%C3%A9nero-generaci%C3%B3n-Bornstein-Bergman/dp/8494793888/ref=as_li_ss_tl?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&dchild=1&keywords=disidentes+de+genero&qid=1604169085&sr=8-1&linkCode=sl1&tag=euforiafta-21&linkId=0f9975d3cc1e35d55a45581183fc4366&language=es_ES

https://www.oas.org/es/CIDH/jsForm/?File=/es/cidh/prensa/comunicados/2021/079.asp

MemoriasTrans Recuerdos de #Chonburi #Tailandia en febrero-marzo de 2010


Fotos como estás no las hice públicas con detalle en su momento porque a pesar que solicité al entonces IFE el permiso de ausentarme con cinco meses de anticipación NUNCA obtuve una respuesta por escrito ni mucho menos favorable.

Como había cierta insistencia que regresara a laborar lo más pronto posible lo que no podía hacer y me llevó a ausentarme como dos meses y medio temía que si publicaba estas fotos serían mal entendidas. No sé nota pero solo podía estar de pie 20 mins y después tener descansos de 2-3 horas porque mi cuerpo estaba muy agotado.

El día que llegué a Chonburi, la Junta General Ejecutiva del entonces IFE aprobó un acuerdo -muy mal testado, por cierto, por lo que hoy en día me sigue violentando mi derecho a la privacidad- donde se me otorgaba permiso sin goce de sueldo. Así eran los apoyos.

Lo que no sabían es que había tramitado licencia médica al ISSSTE de Tehuacán y tuve la fortuna que Jessica Limon Lozano quien era la responsable de dichas licencias supo mi caso y con una sensibilidad humana que sigo agradeciendo le dio seguimiento y pude ausentarme y mi querida Balbina, mi actual comadre, iba cada semana a recoger la licencia médica.

Con eso pude sostenerme y recuperarme 37 días en Chonburi y los 4-5 que hice de escala en Paris porque no tenía visa y era la ruta mas económica pero no la más corta y el regreso ya me pesaba, pero fue hermosa la estancia allá porque la Vida y mi necedad de conocer me llevó a pasito tun-tun a al Sena, la Torre Eiffel un 21 de marzo (inolvidable pero fueron horas de fila), recorrer el metro y el tren urbano y como bono extra pude admirar con estos ojitos las obras de Edvard Munch que se exhibían en un museo.

Los cuadros de atrás están elaborado de joyas preciosas como rubíes, zafiros, etc. Es en el museo del diamante o algo así, no recuerdo si en Bangkok o en Pattaya
Mientras comíamos una noche en los changarros sobre la baqueta pasó el muchacho con el elefante.
El hotel que se ubica a dos cuadras de la Clínica Suporn. Ahí solíamos reunirnos mujeres muchas partes del mundo. Si mal no recuerdo, la de lentes es de Texas y la otra compañeras de Australia. Esas charlas durante las comidas eran riquísimas y como Babel, se oía alemán, español, inglés, japonés, etc.
Esta es una fondita de Chonburi con Emily. Yo tenía mucho miedo de salir debido a un percance médico pero con ella me animé a comer en los changarros de la baqueta o en las fonditas porque eran más baratas que en el hotel y además riquísimo además.
Ya no recuerdo su nombre pero especialmente ella se portó lindísima cuando tuve un percance médico y mi ánimo decayó mucho que me encerraba en el cuarto. Siempre me hacía sonreír y cuando me preparaba para regresar a México me tomé esta foto con ella. Recuerdo que le obsequie un vestido blanco de manta de Tehuacán que le había fascinado.
Mi tocaya Beka y su madre, pintora. Ambas son originarias de Inglaterra pero su madre vivía en España. Admiraba su relación amorosa y cercana. Era de las pocas pacientes que llegaron acompañadas y con un familiar. La gran mayoría llegábamos solas y quizás la importancia de reunirnos en la comida y socializar para acompañarnos.
Recuerdo que esta foto es en un centro comercial de Chonburi sino de Pattaya que está a 40 mins y que originalmente fue una base militar gringa y ahora es un centro turístico muy importante. Ahí estaba con los pies dentro de una especia de pecera donde unos pececillos se comen la piel muerta o al menos ese entendí con mi inglés de Sofía Vergara.
Con Dawn de Sudáfrica. Ella llegó acompañando a su hija de 16 años!!!. En ese entonces no se hablaba de infancias o adolescencias trans (2010) pero admiré su apoyo a su hija.
Tengo claro cómo nos conocimos: una vez que me dieron de alta, como a los dos días y reconozco que no debí hacerlo porque de ahí surgió mi percance médico, mi querida amiga de Francia, Laura, y yo fuimos a visitar a quienes les tocaba convalecer una semana en el hospital y estaban solas. Ella iba acompañando a su mejor amiga y fue hermoso. Su sonrisa como de sol me atrapó y desde entonces seguimos en contacto. Son de Texas.
Ciertas noches en el hotel, tocaban música. A mi me fascinaba. Una vez le pedí que tocaran “Take Five” y me dijeron que no se la sabían y tocaron “Cielito Lindo”. Otra noche que me acerqué a escucharles, me dijeron que ya habían practicado la rola y me tocaron Take Five!!! En esa foto la están tocando y yo estaba extasiada.