La influencia de la Mujer Salvaje


“Teniéndola a ella por aliada, jefa, modelo —y maestra, vemos no a través de dos ojos sino a través de los ojos de la intuición, que tiene muchos. Cuando afirmamos nuestra intuición somos como la noche estrellada: contemplamos el mundo a través de miles de ojos.

La naturaleza salvaje acarrea consigo los fardos de la curación; lleva todo lo que una mujer necesita para ser y saber. Lleva la medicina para todas las cosas.
Lleva relatos y sueños, palabras, cantos, signos y símbolos. Es al mismo tiempo el vehículo y el destino.”

Clarissa Pinkola Estés, “Mujeres que corren con los lobos” (“Cantando sobre los huesos”)

La separación de la naturaleza salvaje


“La separación de la naturaleza salvaje provoca que la personalidad de una mujer adelgace, se debilite y adquiera un carácter espectral y fantasmagórico. no estamos hechas para ser unas criaturas enclenques de cabello frágil, incapaces de pegar un salto, de perseguir, dar a luz y crear una vida. Cuando las vidas de las mujeres se quedan estancadas o se llenan de aburrimiento, es hora de que emerja la mujer salvaje; es hora de que la función creadora de la psique inunde el delta.”

Clarissa Pinkola Estés, “Mujeres que corren con los lobos” (“Cantando sobre los huesos”)

La naturaleza de la mujer salvaje


Una mujer sana se parece mucho a una loba: robusta, colmada, tan poderosa como la fuerza vital, dadora de vida, conciente de su propio territorio, ingeniosa, leal, en constante movimiento.”

Clarissa Pinkola Estés, “Mujeres que corren con los lobos” (“Cantando sobre los huesos”)

La Mujer Salvaje


La Mujer Salvaje

“Y esta criatura es siempre una hechicera—creadora o una diosa de la muerte o una doncella que desciende o cualquier otra personificación. Es al mismo tiempo amiga y madre de todas las que se han extraviado, de todas las que necesitan aprender, de todas las que tienen un enigma que resolver, de todas las que andan vagando y buscando en el bosque y en el desierto.”

Clarissa Pinkola Estés en “Mujeres que corren con los Lobos” (Introducción: Cantando sobre los huestos)

 

Hambre del alma


Hambre del alma

“Como otras muchas mujeres antes y después de mí, viví mi vida como una criatura disfrazada. Tal como habían hecho mis parientes y amigas, mayores que yo, me contoneaba—tambaleaba sobre zapatos de tacón y me ponía vestido y sombrero para ir a la iglesia. Pero mi espléndida cola asomaba a menudo por debajo del dobladillo de la falda y movía tanto las orejas que el sombrero me caía por lo menos sobre los ojos y, a veces, hasta cruzaba volando la habitación.”

Clarissa Pinkola Estés en “Mujeres que corren con los Lobos” (Introducción: Cantando sobre los huestos)

Cantando sobre los huesos


Lobo en el bosque

“No es difícil comprender por qué razón los viejos bosques y las ancianas se consideran unos recursos de escasa importancia. No es ningún misterio. Tampoco es casual que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida. Todos ellos comparten unos arquetipos instintivos semejantes y, como tales, se les considera erróneamente poco gratos, total y congénitamente peligrosos y voraces.”

Clarissa Pinkola Estés en “Mujeres que corren con los lobos”, Cantando sobre los huesos

La sombra de la mujer salvaje


La sombra de la mujer salvaje

“La sombra de la mujer salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Donde quiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas”.

Clarissa Pinkola Estés.

Recopilación de “Mujeres que corren con los lobos”


“Aquél, que no puede aullar, no podrá encontrar su manada.”

Hoy ha sido un día que ha consistido en salir de la comodidad de la cueva, merodear, husmear, correr y saltar. Reconocer los aullidos de otras lobas, de otras manadas, y de la mía propia. Desentumir las patas que habían olvidado la maravilla de correr, y el alma de volar. Dejar florecer el espíritu creador y la esencia sanadora, más importante aún cuando se sana a sí misma. ¡Qué maravilloso ha sido salir de la cueva!