El Río bajo el Río

Toda mujer tiene potencialmente acceso al «Río bajo el Río» . Llega allí a través de la meditación profunda, la danza, la escritura, la pintura, la oración, el canto, el estudio, la imaginación activa o cualquier otra actividad que exija una intensa alteración de la conciencia. Una mujer llega a este mundo entre los mundos a través del anhelo y la búsqueda de algo que entrevé por el rabillo del ojo. Llega por medio de actos profundamente creativos, a través de la soledad deliberada y del cultivo de cualquiera de las artes. Y, a pesar de todas estas actividades tan bien practicadas, buena parte de lo que ocurre en este mundo inefable sigue en-vuelta en el misterio, pues rompe todas las leyes físicas y racionales que conocemos.

Clarissa Pinkola Estés, “Mujeres que corren con los lobos” (“El aullido: la resurrección de la Mujer Salvaje”)