Primera tarea: dejar morir a la madre demasiado buena.


En toda nuestra vida como hijas, llega un momento en que la buena madre de la psique —la que nos había sido útil anteriormente— se convierte en una madre demasiado buena que, en su exagerado afán de protegernos, empieza a impedirnos responder a los nuevos retos, obstaculizando con ello un desarrollo más profundo.

En el proceso natural de nuestra maduración, la madre demasiado buena tiene que adelgazar y menguar progresivamente hasta que nos veamos obligadas a cuidar de nosotras mismas de una manera distinta. Y, aunque siempre conservemos la esencia de su calor, esta transición psíquica natural nos deja solas en un mundo que no es maternal con nosotras.

Clarissa Pinkola Estés, “Mujeres que corren con los lobos” (“El rastreo de los hechos: La recuperación de la intuición como iniciación”)

Las 9 tareas de inic iación para recuperar la intuición


Primera tarea: Dejar morir a la madre demasiado buena.

Aceptar que la solícita madre psíquica perennemente vigilante y protectora no es adecuada como guía central de la propia vida instintiva futura. Emprender las tareas de actuar con autonomía y desarrollar la propia conciencia del peligro, la intriga y la política. Ponerse en guardia por sí misma y para sí misma. Dejar morir lo que tiene que morir. Cuando muere la madre demasiado buena, nace la nueva mujer.

Segunda tarea: Dejar al descubierto la tosca sombra.

Aprender de una manera todavía más consciente a soltar a la madre excesivamente positiva. Descubrir que el hecho de ser buena, dulce y amable no permite alcanzar la felicidad en la vida. Experimentar directamente la oscuridad de la propia naturaleza, y concretamente los aspectos excluyentes, envidiosos y explotadores del yo . Reconocerlo de manera inequívoca. Establecer las mejores relaciones posibles con las peores partes de una misma. Permitir que crezca la tensión entre aquella que la mujer está aprendiendo a ser y la que realmente es. Y, finalmente, ir permitiendo que muera el viejo yo y nazca el nuevo yo intuitivo.

Tercera tarea: Navegar a oscuras.

Acceder a adentrarse en el lugar de la profunda iniciación y empezar a experimentar el nuevo numen de la posesión de la capacidad intuitiva, percibido por la mujer como peligroso. Aprender a desarrollar la percepción del misterioso inconsciente y confiar exclusivamente en los propios sentidos internos. Aprender el camino de regreso a la casa de la Madre Salvaje. Aprender a alimentar la intuición. Dejar que la frágil doncella ignorante se muera un poco más. Desplazar el poder a la intuición.

Cuarta tarea: El enfrentamiento con la Bruja Salvaje.

Poder resistir la contemplación del rostro de la temible diosa salvaje sin temblar, es decir, poder enfrentarse con la imago* de la madre feroz. Familiarizarse con el arcano, lo extraño, la “otredad” de lo salvaje. Incorporar a nuestras vidas algunos de sus valores, convirtiéndonos con ello en unos seres un poco raros en el buen sentido. Aprender a enfrentarnos con un gran poder, con el de los demás y posteriormente con el nuestro.

* En psicoanálisis, la representación inconciente que preside la relación del sujeto con las cosas
que lo rodean.

Quinta tarea: El servicio a lo irracional.

Aclimatarse a los grandes poderes salvajes de la psique femenina. Comprender su poder (el propio poder) y el de las purificaciones interiores; limpiar, clasificar, dar de comer, construir energías e ideas.

Sexta tarea: La separación entre esto y aquello.

Aprender a separar una cosa de la otra con el mejor criterio posible, aprender a establecer sutiles distinciones de juicio. Observar el poder del inconsciente y su funcionamiento incluso cuando el ego no es conciente de ello. Aprender algo más acerca de la vida y la muerte.

Séptima tarea: La indagación de los misterios.

Preguntar y tratar de aprender algo más acerca de la naturaleza de la Vida/Muerte/Vida y de sus funciones. Aprender la verdad acerca de la capacidad de comprender todos los elementos de la naturaleza salvaje (“saber demasiado puede hacer envejecer prematuramente a una persona”).

Octava tarea: Ponerse a gatas.

Asumir un inmenso poder para ver e influir en los demás. Contemplar las situaciones de la propia vida bajo esta nueva luz.

Novena tarea: La modificación de la sombra.

Utilizar la agudeza visual para identificar las sombras negativas de la propia psique y/o a los aspectos negativos de las personas y los acontecimientos del mundo exterior, y para reaccionar ante ellos. Modificar las sombras negativas de la propia psique . Ser una mujer que camina precedida por su poder.

Adaptado del Libro “Mujeres que corren con los Lobos” de Clarissa Pinkola Estés (“El rastreo de los hechos: La recuperación de la intuición como iniciación”).