Ritual de afinidad con los antepasados


La antropología decimonónica consideraba erróneamente que la reverencia tribal a los ancianos y los abuelos difuntos y la conservación ritual de los relatos acerca de la vida de los ancianos eran una forma de “culto”. Esta desafortunada proyección sigue estando presente en distintas literaturas “modernas”. A mi juicio, sin embargo, tras haberme pasado varias décadas participando en el ritual familiar del Día de los muertos, el “culto ancestral”, término forjado hace mucho tiempo por la antropología clásica, debería llamarse más propiamente afinidad con los antepasados, es decir, una relación constante con los venerados antepasados. El ritual de la afinidad respeta a la familia, sanciona la idea de que no estamos separados los unos de los otros, de que una sola vida humana no carece de significado y, especialmente, de que las buenas obras de los que nos han precedido poseen un valor inmenso, pues nos enseñan y nos guían.

Tomado del Libro “Mujeres que corren con los Lobos” de Clarissa Pinkola Estés (“El rastreo de los hechos: La recuperación de la intuición como iniciación”).

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