Chavela: la extranjera.


Una mujer –no solo una voz– diferente, extranjera en el más amplio sentido del término (en francés, extranjero y extraño son la misma palabra), que llegó a México desde su Costa Rica natal en plena adolescencia, desclasada y aislada del entorno social, ajena a los roles sexuales tradicionales y con una definida predilección por las mujeres; combativa, bohemia, parrandera y radical en la forma de ser, de vivir y de vestir: el rostro desnudo sin sombra de maquillaje, los blancos pantalones campesinos de algodón, los jorongos multicolores de dibujos indígenas, los tragos de tequila y el humo de los puros y de las pistolas.

La misma actitud radical que empleó para vestir –o mejor dicho, desnudar– las canciones. Al prescindir de los violines y los vientos del mariachi, se alejó del bullicio de la fiesta multitudinaria para buscar la compañía del solitario, para compartir su intimidad, para descubrirnos –con las frases arrastradas, el ritmo, las síncopas y el único acompañamiento de las guitarras– el luminoso corazón de las canciones. Sus interpretaciones rompieron para siempre la rigidez de los cánones establecidos y las fronteras de la ortodoxia: no era un hombre quien cantaba, sino una mujer, pero que tampoco respondía a los modelos de la profesión ni a los estereotipos sociales. Era una suerte de canción andrógina que combinaba la asertividad, la fuerza y el rango vocal masculino con la intuitiva, vulnerable y sofisticada intensidad emocional de una mujer.

Enrique Helguera de la Villa en “Chavela, una voz oscura con hilos de fósforo y luna”. tomado de la revista “Letras Libres” edición septiembre de 2012.

El inicio de la edad democrática


Yo muy pronto en mis escritos llegué a la conclusión de que estábamos viviendo el final de la edad moderna. Fueron mis estudios sobre Tocqueville los que me hicieron entender que el gran corte en la historia era el que dividía la época en que dominaban las aristocracias minoritarias de la época en que rigen las democracias de masas. De acuerdo con Tocqueville, este fue un cambio enorme que rige sobre las costumbres; por ejemplo, las relaciones entre el hombre y la mujer. El problema de la edad democrática es que los valores y las virtudes, al expandirse, se degradan. Una universidad de masas expande la educación, pero al mismo tiempo disminuye su nivel.

John Lukacs, tomado de la entrevista a Angel Jaramillo de la revista “Letras Libres”, edición septiembre de 2012

Populismo moderno


El populismo ha sido muy fuerte en Latinoamérica sobre todo como retórica. En este sentido, el populismo puede definirse como una estructura de liderazgos basados en la idea de que se puede hablar en nombre de los pueblos al tiempo que se tiene su apoyo. Esta, sin embargo, era la forma clásica en que apareció el populismo. A mí me parece que este ya no es el caso y ya no lo será. Ahora se gobierna en nombre del pueblo, aunque no se cuente con su apoyo. La razón de ello, en mi opinión, es que la proliferación de los medios de comunicación ha vuelto irreal la relación entre los gobernantes electos democráticamente y el pueblo: un populismo virtual más que real.

John Lukacs, tomado de la entrevista a Angel Jaramillo de la revista “Letras Libres”, edición septiembre de 2012.