«(…) Van a tratar de detenernos empleando las armas del ridículo (…) Pero. francesas, ahora que los progresos de las luces os hacen llamar a reflexionar, comparad lo que somos con lo que deberíamos ser en la sociedad. Para conocer nuestras leyes y nuestros deberes, debemos tener la razón por árbitro» (Poderosa y vigente idea del Siglo XVIII de Théorigne de Méricourt).