Planète Océan / Planeta Océano / Ocean Planet


Acabo de ver este documental francés y me parece importante difundirlo.

Adicional a su excelente factura, como siempre en los documentales franceses, el contenido es estupendo y valioso.

Comparto el inicio que bien podría ser contener una de las versiones más bellas del génesis del planeta:

Durante mucho tiempo
contemplé el océano sin entenderlo.

Podía percibir la inmensa energía
de sus aguas.
Me maravillaba la profundidad de sus azules.
Respiraba el aire del mar abierto.
Pero, en realidad, no veía nada.

Aquí, en la australiana Bahía del Tiburón,
los acantilados me susurran
la historia de la Tierra.
Nacieron de la vida del océano,
un enorme cementerio de miles de millones
de esqueletos de animales marinos
que se acumularon en el fondo del mar
cuando la propia Tierra era un gran océano.

Aquellos organismos
crearon el aire que respiro
y la atmósfera que me protege.

Veo las formidables mareas
que trazan surcos en la arena.
No veo que ese movimiento
da origen a toda la vida.

Veo los vientos que dan forma a las dunas.
No veo la compleja relación
que vincula tierra y mar.

Veo la sal que blanquea la tierra árida.
No veo la vida que brinda el océano
a los continentes.

Veo las inmensas praderas
que colonizan las profundidades
hasta un extremo inimaginable en tierra.

Pero la Bahía del Tiburón no se limita a eso.
Aquí se halla el origen de nuestra historia,
de la humanidad.

Todo comenzó aquí,
con una colonia de fósiles vivientes,
De bacterias que habitan en la superficie
del océano, llamadas estromatolitos.

Yo desciendo de esta forma de vida,
la más antigua de la Tierra,
que surgió hace 4.000 millones de años.

De aquí provengo yo: del océano.

Y ahora,
al contemplar el océano, solo nos veo
a nosotros, a los seres humanos.

Hay 7.000 millones de personas.
Más que el total de que personas
que han vivido en la Tierra
desde los albores de la humanidad.

Hemos creado un mundo
a nuestra imagen y semejanza.

En el litoral
hemos edificado ciudades enteras
habitadas por millones de personas.

Hemos excavado puertos
y allanado islas para construir fábricas.

El océano nos ha proporcionado
toda la riqueza mineral del mundo.

Transformamos los materiales,
fundimos el acero, cortamos y rebanamos.

Cien mil barcos surcan los mares.

Nada de lo que crece en la Tierra
escapa a nuestro férreo agarre.

Incluso transportamos los bosques.

Incansables nos adentramos en el océano
en busca de alimento.

Nos hemos convertido
en superdepredadores.

Hemos enlatado el mundo entero,
600 millones de contenedores
que transportamos gracias al océano.
El océano que hizo posible la globalización.

El planeta es nuestro.
Pero ¿hacia dónde nos dirigimos ahora?

Cada vez soy más consciente
de las repercusiones de mi poder.
Sobrepesca, calentamiento global,
agotamiento de recursos, contaminación,
mi perseverancia me ha llevado lejos.

Lo sé
porque soy capaz de comprender
lo que me ocurre.

¿Cómo he llegado hasta un punto
en el que ya no veo lo que me rodea?
Para comprenderlo,
hemos de remontarnos al comienzo de todo.

Al principio,
la Tierra se consumía a sí misma
agitada por violentas convulsiones.

La materia fundida estaba sometida
a violentos bombardeos de meteoros
procedentes del sistema solar.

De aquel campo de batalla
surgió una atmósfera,
tormentosa y roja, compuesta
de nitrógeno, carbono e hidrógeno
y vapor de agua llegado de la galaxia.

La superficie de la Tierra
era como una burbuja gigantesca
calentada bajo presión
hasta superar los 700 grados centígrados.

Entonces, el infierno se enfrió
y los vapores se condensaron,
provocando una inundación terrestre
de gran magnitud.

Aquello sucedió
hace 4.000 millones de años.

La inundación cubrió
casi toda la corteza de la Tierra.
El agua desgastó la roca primigenia,
enriqueciéndose de sales al erosionarla.

La Tierra se transformó
en un mundo de agua salada.
Aquella agua se dio en llamarse océano.
Había nacido un planeta oceánico.

 

De igual forma, rescato la parte final, las recomendaciones urgentes:

1. Respetar las cuotas.
2. Eliminar las subvenciones a la pesca industrial.
3. Prohibir la pesca abisal permanentemente.
4. Promover la pesca a pequeña escala.
5. Comprar pescado con certificado ecológico.
6. Controlar la contaminación.
7. Limitar la explotación de las aguas profundas.
8. Cumplir el tratado antártico.
9. Establecer un tratado para el ártico.
10. Todavía se desconoce el 80% de la biodiversidad marina, debemos invertir en investigación y proteger nuestro patrimonio genético marino.
11. Proteger ecosistemas completos para que se regenere la vida marina.
12. En 2012, las zonas protegidas representaban solo el 1% del océano. Protejamos el 20% del océano antes de 2020.
13. Es hora de diseñar una protección internacional del océano.

Les recomiendo ampliamente verlo. Tiene unas imágenes hermosas del océano en todos sus ángulos pero, sobre todo, su mensaje es valiosísimo.

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