“La metamorfosis” como obra erótica y de masoquismo


“(…) Kafka, quien, para no dejar dudas de su profesión de fe, no sólo parodió La Venus de las pieles en La metamorfosis, sino que tomó el mismo nombre para que la identificación fuera completa. En su viaje por Italia, disfrazado de criado de Fanny von Pistor, Leopold tomó el nombre de Gregorio —Gregor—, que fue el nombre que tomó Federico Kusinski como esclavo de Wanda Dunaiev en La Venus de las Pieles, un nombre derivado de “Sacher-Masoch”, al que Kafka le agregó el apellido “Samsa”, para que el nombre de su personaje “Gregor Samsa” se derivara por completo de “Sacher-Masoch”, y no quedaran dudas de sus intenciones, ni de la identidad de la dama del retrato vestida de pieles, que Gregorio ve cuando despierta en su cuarto la mañana de la transformación.

La metamorfosis es una obra cumbre del masoquismo en la que Kafka conjuga La Venus de las pieles y Crimen y castigo para rendir un sentido homenaje a sus maestros Sacher-Masoch y Dostoievski113. En esta magnífica pieza de la literatura erótica, escrita en la cima de su entusiasmo por Felice y cuando atravesaba el período más intenso y fecundo de su vida literaria, Kafka vive un fantástico matrimonio con su musa que es parodia del contrato de La Venus de las pieles donde el esclavo Gregorio se transforma en un monstruoso insecto — de inspiración dostoievskiana— y Wanda Dunaiev está representada por el retrato de la Dama de las pieles que Gregorio pone en un lindo marco dorado y cuelga enfrente de su cama. Pero esa orgía ultrasensualista no tiene nada que ver con el matrimonio, en la prosaica y dura realidad, donde la opulenta Venus es una mujer de cuarenta años, que en vez de un látigo y un abrigo de pieles, lleva un delantal de cocina, cuyas tiras levanta al caminar, personaje que, en El proceso, será la señora Grubach, ante cuya presencia K. solía dirigir “la vista a la cinta de su delantal, que se hundía de forma inútilmente profunda en su imponente cuerpo”.

Guillermo Sánchez Trujillo en “El enigma de los manuscritos. Desciframiento de “El Proceso” de Franz Kafka”.

El presentimiento del único biógrafo


” Kafka sentía una necesidad imperiosa de escribir sobre su vida personal más íntima, pero era a la vez un hombre afecto al secretismo como pocos e incapaz de exponer su corazón al desnudo ante la mirada curiosa de los lectores. La manera  como resolvió el dilema honra su genialidad: utilizó, cual cazador furtivo, Crimen y castigo para que fueran los ocultos personajes de Dostoievski los que contaran su biografía íntima, y dejó a sus propios personajes la tarea de representar una obra magnifica, cautivante y misteriosa, que no impidiera a los lectores más agudos sentir la historia latente, ya que Kafka amaba más el juego que el secreto. Para Kafka era muy fácil ocultar herméticamente la historia íntima que encierra la novela; hubiera bastado con no utilizar de manera literal el texto de Crimen y castigo para que las huellas de Dostoievski desaparecieran, y con ellas la conexión entre la ficción y la realidad. Pero Kafka hizo lo contrario, y por eso esta literatura críptica ofrece
generosa las claves para descifrarla. Al fin y al cabo, la historia secreta exigía para su disfrute —pleno y póstumo—, que los lectores reconocieran a las víctimas, al verdugo y los hechos que entrecruzaron sus vidas.”

Guillermo Sánchez Trujillo en “El enigma de los manuscritos. Desciframiento de “El Proceso” de Franz Kafka”.