Asignatura pendiente: Paridad de género en el Instituto Nacional Electoral.


El Instituto Nacional Electoral nace de una cuestionada reforma político electoral. Sin embargo, uno de los aspectos positivos a destacar ha sido la elevación a rango constitucional de la paridad de género en la integración de las candidaturas al Congreso Federal y a los congresos locales como uno más de los fines de los partidos políticos.

Con la pasada aprobación de la integración del Consejo General del INE se fue una oportunidad para la Cámara de Diputados de actuar en congruencia con dicha reforma político electoral al conformarlo sólo con  27% de mujeres.

En términos de candidaturas al INE, si partimos de las 11 quintetas presentadas por el Comité Técnico de Evaluación a la Junta de Coordinación Política observamos que 40% de las candidatas a la presidencia del Consejo General son mujeres (Quinteta 1).

Por otra parte, para el resto de los cargos al Consejo General vemos que la participación de las candidatas cayó a un 30% (Quintetas 2 a 11).

La integración de mujeres al Consejo General se encuentra lejos con respecto a la participación de mujeres en la actual LXII Legislatura (2012-2015) que alcanza el 36.09%.[1]

Nuevamente, la Cámara de Diputados parece enviar el mensaje que el tema no es transcendente y que puede ser postergado. Por ejemplo, Silvano Aureoles Conejo, presidente de la Junta de Coordinación Política señaló que “Debido a la premura de enderezar el proceso electoral que tenemos en puerta, el de 2015, por este motivo no se planteó de manera formal una cuota de género”.

A pesar de la recomendación No. 23 de la CEDAW al Estado Mexicano  para que se “cumplan con los marcos jurídicos electorales en los planos federal y estatal, inclusive enmendando o derogando las disposiciones discriminatorias contra la mujer, como el párrafo 2 del artículo 219 del Código Federal de Instituciones y Procedimiento Electorales, y estableciendo sanciones en caso de incumplimiento de los cupos de género” en los diferentes estudios y diagnósticos sobre la participación política de la mujer subsiste un importante déficit en su derecho a ocupar cargos políticos (electos o no electos).

Conforme el cargo a competir representa un mayor acercamiento al poder político y a la toma de decisiones la participación de las mujeres decae drásticamente.

En ese sentido, retomo las siguientes cifras con respecto a la actual LXII Legislatura (2012-2015) del documento “Participación política de las mujeres en México: a 60 años del reconocimiento del derecho del voto femenino”: 25.09% son Presidentas de Comisiones Legislativas en la Cámara de Diputados y 30.6%, en la Cámara de Senadores; 14.3% son Jefas de Bancadas en la Cámara de Diputados, y 0.0%, en la Cámara de Senadores.

Respecto a la actual Cámara de Diputados, que eligió al Consejo General del INE, se observan tres aspectos que pudieran poner en contexto la ausencia de paridad en el INE al analizar cuáles comisiones se presiden por género[2]:

Las comisiones donde se concentra un gran poder político y económico con respecto a los temas que se discuten en su seno siguen siendo presididas por hombres.

  1. La mayor parte de las comisiones presididas por mujeres atienden asuntos relacionados con el cuidado y la protección a la niñez y a grupos vulnerados, al medio ambiente y al campo, a la población o el desarrollo social, entre otros. Parecen ser una extensión en política de los estereotipos  tradicionales de género.
  2. Solo existe una comisión integrada 100% por un solo género: la Comisión de Igualdad de Género integrada sólo por mujeres.

El reto en materia de igualdad sustantiva está vinculado a los retos en materia de derechos humanos que tiene el Estado Mexicano y del que ha recibido diversos señalamientos. Es decir, no es suficiente reformar la Constitución, expedir nuevas normas ni generar más burocracia si se pervierte la esencia pública de cada institución en generar mejores y mayores condiciones de bienestar hacia la población a favor de una mayor concentración de poder político y económico de unas cuántas personas.

Por Rebeca Garza

 

[1] Ver “Participación política de las mujeres en México: a 60 años del reconocimiento del derecho del voto femenino” editado por Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, ONU Mujeres; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, IDEA Internacional, 2013.              
[2] https://beckgza.wordpress.com/2013/06/24/pensamiento-cientifico-complejidad-y-participacion-politica-de-las-mujeres-en-las-comisiones-ordinarias-de-la-lxii-legislatura-de-la-camara-de-diputados/
 

La verdad


La verdad es una experiencia humana. Es el resultado del choque entre nuestros sentidos, instrumentos a través de los que percibimos, y el objeto o la cosa observada. Ciertamente depende del contexto o marco de referencia, de la sociedad, la cultura y el lenguaje. Y mucho ha tenido que ver el instrumento por medio del cual se vive la experiencia de la observación o percepción de la realidad.

 

En este sentido, queda claro que la verdad, como se señala, depende del instrumento que sirva de puente entre el objeto o la cosa observada y la persona que observa. Por lo tanto, adicionalmente, tendrá que ser dinámica.

 

Más allá de los cincos sentidos, hemos creado diferentes instrumentos que han enriquecido la experiencia de cómo percibimos el mundo. El telescopio catapultó a nuestros ojos hacia otras colosales composiciones que nos eran desconocidas y que dimos por llamar estrellas, planetas, sistemas y galaxias. El microscopio hizo al ojo humano escudriñar otras formas de manifestación de vida que coexisten en el mismo tiempo y en el espacio que nosotros y que dimos por llamar átomos, células, tejidos, órganos y sistemas.

 

El lugar en que nos ubicábamos en el Universo pasó de ser el centro hasta ser un grano de arena, en tanto no alcancemos a medir más allá de lo que conocemos por Universo, hasta en tanto no podamos medir o comprobar que existan las 11 dimensiones como se ha postulado, quizás entonces, la forma en que concebimos nuestro lugar, cambiará.

 

Por lo tanto, inevitablemente el acto de observar cambia a quien observa. El conocimiento es un detonador de cambios. El lugar en el que se ubicaba el ser humano en sus orígenes ha ido cambiando de conformidad con sus conocimientos acumulados. De ser un sujeto pasivo y temeroso de los fenómenos de la naturaleza la humanidad se ha vuelto en, aparentemente, el único ser viviente que ha colonizado cualquier, aparentemente, ecosistema  así como el depredador más destructivo.

 

Pareciera, irónicamente, que la ignorancia nos hizo creernos el centro del universo, sin embargo, aunque ahora sabemos que remotamente estamos de eso, el exceso de información, de expectativas sociales que se espera de la persona en la actual sociedad que demanda consumos constantes –de conocimiento, de diversión, de metas, de sueños, de necesidades artificiales o no- vuelve a colocar a la persona en el centro de SU realidad.  Una realidad que ignora a 1,500 millones de personas que viven con un dólar o menos al día y, cuyo 70% lo componen mujeres.

 

¿Para qué es útil la verdad? El conocimiento no solo tendrá que ser un elemento creador o destructor dirigido por el mero pragmatismo económico o político. La ciencia y el conocimiento han hecho mucho por el bienestar de la raza humana pero puede hacerlo aún más. En el caso de Latinoamérica, donde la pobreza y la marginación coexisten con gobiernos democráticos es urgente la incorporación del triángulo Gobierno-Ciencia/Tecnología-Bienestar.

 

Erróneamente se ha pensado  (¿o se nos ha manipulado a pensar?) que invertir mucho en democracia instrumental, es decir, que tener una democracia electoral cara y sofisticados sistemas de representación resolverán la pobreza y la marginación. Eso es una mentira.

 

Si en las  democracias el poder reside en el pueblo. Y el conocimiento es poder. Es urgente entonces masificar el pensamiento científico. Acercar la ciencia y la tecnología a la gente dará mejores herramientas para atender los problemas de la mentira y la manipulación de la vida diaria que van desde un líder religioso, desde una televisión egoísta, desde un producto sobrevalorado hasta un candidato frívolo o un gobierno irresponsable.

 

“Que el mundo tiemble cuando yo no tiemble”


“Considero que el arte que no problematiza es arte inútil. Mi arte es transgresor, siempre digo que soy mujer trans no por transexual o transgénero, lo digo porque soy una mujer transgresora. La función de generar pensamiento mediante el arte nace en el artista que busca transgredir, y su crecimiento depende del artista que pasa hambre dentro del espectador, del espectador que necesita algo que lo despierte”.  
Elizabeth Mía Chorubczyck

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El pasado 28 de marzo nos enteramos del lamentable fallecimiento de Elizabeth Mía Chorubczyck (o Effy Beth como era conocida por muchas de nosotras), una artista conceptual, performática y feminista queer con un discurso sólido, congruente y provocador sobre las violencias basadas en género que vivimos las mujeres, pero sobre todo las personas no conformes con el binario de género.

Su prematura conciencia de no estar dentro de las normas así como la claridad de sus cuestionamientos se comprenden al conocer las diferentes formas de violencias que vivió  por ser encontrarse en las intersecciones de ser una mujer transexual, bisexual, casta, judía, atea y extranjera en Argentina.

Di con ella en 2011, con la que creo fue su obra más emblemática, la serie de menstruaciones del performance “Nunca serás mujer” (http://nuncaserasmujer.blogspot.mx/).

Este Blog-Proyecto Performativo es un documento tan sensible como inteligente al momento de documentar su proceso de construcción de identidad y denunciar el rechazo, la burla, la indiferencia, y la indolencia de la familia, de compañeras y compañeros del trabajo, de personas del servicio público, de la gente de la calle y hasta de la pareja.

A lo largo de este blog muestra 13 Actos Performativos llamados “Menstruaciones” en donde, de una forma intensa y dolorosa, comparte esa soledad que se vive en el duro camino hacia la propia identidad. Ella sabe quién es. Los demás no lo quieren aceptar. Y ahí radicó la catarsis de su discurso.

Mostrarse en clase, ante el espejo, en una calle transitada, en una cena familiar afirmando su identidad fue su grito de guerra. La sangre, ese rojo ardiente con todo su simbolismo, como su bandera. Su adarga y su lanza, los mismos conceptos normativos que la aprisionaron y violentaron.

El hilo conductor entre sus obras y su discurso fue su cuerpo físico para visibilizar  el ejercicio de identidades fluidas alejadas de las ideas rígidas y binarias, para reivindicar la genuina igualdad de género y exigir la despenalización del aborto.

Para quienes les  interese tener un acercamiento a los temas de las violencias basadas en género y el feminismo queer desde una visión artístico-conceptual les invito a visitar el blog http://www.effymia.com/.

Encontrarán, entre otros proyectos, el comic “TRANSita rápido. Dando sentido al absurdo cotidiano” donde reflexiona, cuestiona y se burla de los estereotipos y normas rígidas de género; “EFFYMINE, la serie” ejercicio introspectivo y reflexivo; “Soy tu creación”, colección de dibujos donde personas de diversas ciudades se apropian de su identidad; “Machorismos”, video performance con frases que normalizan la violencia machista del patriarcado, etc.

El movimiento transfeminista latinoamericano ha perdido una voz singular y contundente. Muchos corazones la empezaremos a recordar insistentemente.

Luisa Rebeca Garza López

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