Las diversidades identitarias femeninas en Oaxaca no las exenta de la violencia.


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“Coyolxauhqui” de Laura Hernández, pintora oaxaqueña

Ya no comparto la idea que haya una “esencia de mujer” como tampoco considero que haya una esencia de “ser hombre” o de cualquier otra identidad. Al contrario, comulgo con los diferentes estudios que consideran que todas las identidades son productos socialmente construidos dentro de un contexto histórico y cultural determinado, por lo tanto, las identidades no son fijas, inmutables ni monolíticas sino en constante cambio, fluidez e influencia constante de su entorno.

En el caso de Oaxaca, me parece que diversos órdenes simbólicos participan en la construcción de las diferentes  identidades femeninas –porque no existe una sola- tanto en su género social como subjetivo, principalmente el ordenador de género que atraviesa a todas las sociedades en todos los momentos históricos y que asume como superior lo masculino sobre lo femenino.

Pero también hay un fuerte componente  étnico que participa en la construcción de las identidades femeninas oaxaqueñas a partir de la discursividad zapoteca, mixteca, mixe, huave, chinanteca, cantina,  mazateca, triqui, cuicateca, cantina, amuzga,  chocholteca, afrodescendiente, entre otras, y que amplía el abanico identitario.

La diversidad cultural en Oaxaca incluso permite la existencia de geografías identitarias no binarias como sucede con las identidades muxe y nguiu de las sociedades zapotecas istmeñas  o las biza’ah de Teotitlán del Valle, donde se borran o atraviesan las fronteras de lo considerado femenino y masculino, como espacios separados, opuestos, excluyentes y complementarios.

Asimismo, Oaxaca no está exento de las influencias de la globalización con sus diferentes efectos tanto positivos relacionados a la visibilización de otras identidades con un fuerte discurso político como las mujeres lesbianas, bisexuales, trans, intersex, entre otras, como sus efectos negativos relacionados con la perpetuación de estereotipos de género que pretenden asimilar y homologar el resto de posiciones identitarias a un discurso hegemónico de validez, superioridad y/o belleza con características relacionadas con el color de piel, la estatura, la complexión física, el ingreso económico, entre otras,  y que participan en la hipersexualización y cosificación de los cuerpos de todas las mujeres.

Cualquiera que sea la geografía social y subjetiva en la que surgen las identidades femeninas en Oaxaca ninguna está libre de las diferentes formas de violencia que se derivan de la forma en que cada orden simbólico –de género, étnico, de clase, etc- jerarquiza y valora qué es superior y qué es inferior de tal forma que no hay ningún espacio social donde los cuerpos identificados como mujeres sean consideradas inferiores a aquellos reconocidos como hombres y que se refleja en el acceso inequitativo a las estructuras e instituciones que representan los poderes políticos, económicos, sociales y religiosos.

El problema de esencializar la identidad femenina mediante un discurso que lo mistifica al sobrevalorar ciertas funciones ligadas con la reproducción o ciertos atributos que se asumen como naturales como la sensibilidad, la espiritualidad, la intuición, entre otros, es que oculta los discursos y prácticas que a partir de su iterabilidad construyen la normatividad simbólica, social, institucional y legal que determina qué espacios y funciones corresponden a las mujeres y cuáles a los hombres.

Este orden normativo no sólo justifica el status quo porque “así siempre ha sido” sino que justifica las diferentes formas de violencias que surgen como respuesta a las exigencias, prácticas y discursos que buscan generar mejores condiciones de igualdad a partir de una lógica democrática en clave de igualdad y de derechos humanos y que van desde la negación de espacios y prerrogativas sociales y políticas (como ejercer ciertos cargos o participar en determinados mecanismos democráticos) hasta las diferentes formas de violencia física, psicológica o sexual así como el la violencia doméstica, callejera, institucionalizada, comunitaria y la más grave, la feminicida que se ejerce contra cualquier niña, adolescente o mujer adulta (solamente este año se han registrado más de 84 casos de mujeres cisgénero mientras que el de las mujeres trans no se lleva la cuenta).

Las cifras de violencia hacia las mujeres en México que hablan de más de dos mil mujeres cisgénero asesinadas cada año, más de siete mil desaparecidas en cuatro años y el segundo lugar de México a nivel mundial en asesinatos transfóbicos revelan que ninguna mujer está segura en el país.

Sin embargo, la suma de factores relacionados con la precariedad, ser mujer indígena, estar en situación de calle, ser migrante, ser lesbiana, bisexual, trans, intersex, ejercer el trabajo sexual y/o ser defensora de derechos humanos aumentan la situación de vulnerabilidad.

A pesar que actualmente se cuenta con un robusto andamiaje jurídico local, nacional e internacional, producto de las demandas feministas, para generar mecanismos para proteger a las mujeres a una vida libre de violencia y acabar con la impunidad persiste la apatía de gran parte de la ciudadanía y la indiferencia de las autoridades para evitar que nos sigan excluyendo, invisibilizando, cosificando  y asesinando.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

 

Sobre la educación sexual en la infancia


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El pasado 9 de noviembre la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló la obligación del Estado para impartir educación sexual a menores de edad.[1]

Una mujer de Aguascalientes había impugnado algunos artículos de la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, emitida en diciembre de 2014 porque, entre otras cosas, consideraba que el Estado interfería excesivamente en la patria potestad cuando reconoce que niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la educación y a servicios en materia de salud sexual y reproductiva.

Claro que esta ley ha alarmado a un gran sector movido por prejuicios machistas que consideran inapropiado que el Estado asuma su papel en educar en temas como la “preferencia sexual” o sobre métodos de control reproductivo y consideren que esto genera un “ambiente nocivo”[2] para la niñez mexicana.

En diversos apartados, la ley establece las obligaciones de las autoridades federales, estatales y municipales para asegurar el acceso a derechos humanos (como la educación) por parte de niñas, niños y adolescentes especialmente para quienes viven situación de vulnerabilidad, entre otros, por aspectos de género, preferencia sexual o prácticas culturales.

Sin embargo, la existencia de la ley ni este criterio de la SCJN garantiza que la discriminación y vulneración de derechos humanos a niñas, niños y adolescentes dejen de suceder dada la introyección de prejuicios raciales, de género, religiosos, clasistas, corporales y funcionales que siguen legitimando socialmente la exclusión  y consideran a estas leyes una imposición a su “derecho de madres y padres” de educar a sus hijas e hijos sin cuestionarse sus propios prejuicios y aislándose de la convivencia democrática que debe existir en sociedades plurales.

Por ejemplo, en el pasado mes de octubre estudiantes y madres y padres de familia se manifestaron en contra de una alumna trans de una preparatoria de Colima quien además era violentada por la directora e ignorada por la SEP y en 2014 un colegio privado de Nuevo León tuvo que pagar 161 mil pesos después de 7 meses de litigios a una pareja de hombres gay por expulsar a su hija de 3 años sólo por pertenecer a una familia homoparental.

El problema es que estos prejuicios también están introyectados en las personas que integramos las instituciones públicas y aunado a la ausencia de una verdadera convicción democrática se traducen en  pasividad e incluso contubernio que legitiman violencias y que judicializan y encarecen el acceso a derechos humanos fundamentales resultando nuevamente más perjudicados los sectores más desprotegidos colocándoles en una espiral de vulnerabilidad por razones de pobreza, falta de acceso a la educación o a un empleo negados por su origen étnico, su condición sexo-genérica o sus funciones corporales.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

[1] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2016/11/9/suprema-corte-avala-que-menores-reciban-educacion-sexual

[2] http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/11/09/scjn-constitucional-derecho-de-los-menores-a-educacion-sexual

 

El efecto Trump y el incremento de odio hacia población más vulnerable.


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La reciente victoria de Trump ha levantado señales de alarmas no sólo por su agenda política sino porque su triunfo ha dado carta de naturalización a los prejuicios racistas, misóginos y hacia la  población de la diversidad sexual.

Poco después de su triunfo,  han surgido agresiones homofóbicas y racistas. Aparecieron en escuelas de Estados Unidos pintas que decían “bye bye Latinos hasta la vista”, “la vida de los negros no importan, tampoco su voto”, “poder blanco” y han llamado “recolectores de algodón” a las personas negras e incluso han llegado a las agresiones físicas.

Esto me parece preocupante por las siguientes razones:

  1. Sin los pronunciamientos y respuestas institucionales eficaces y prontas que rechacen y sancionen estas agresiones se corre el riesgo de normalizar el discurso de odio y sus manifestaciones.
  2. Esta normalización no sólo generaría más violencia, sino que pudiera permear en la institucionalización de la discriminación bajo un malentendido discurso de la mayoría por medio de acciones u omisiones que signifiquen estancamiento, en el mejor de los casos, o retrocesos en materia de derechos humanos.
  3. Lo anterior, puede tener un efecto en México donde grupos conservadores que ya se han pronunciado contra los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, contra el matrimonio igualitario y las leyes de identidad de género, pueden ver también legitimadas sus aspiraciones al intensificar acciones que rechacen los pocos avances logrados o que modifiquen el entramado institucional que protegen derechos.

El escenario tanto en Estados Unidos como en México parece complicado, especialmente para aquellas personas que encarnan múltiples categorías de opresión: como las mujeres y personas no binarias en situación de precariedad, racializadas y/o con una condición translésbica.

Por lo tanto, me parece que  las instituciones y los procedimientos democráticos creados para proteger derechos humanos seguirán estando a prueba ante la constante tensión propia del principio de mayoría que no puede existir si se vulneran derechos de las minorías.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

Día de #RemembranzaTrans #Oaxaca2016 #TDoR



Te invitamos a que nos acompañes a recordar s nuestras hermanas y hermanos trans que fueron asesinadxs por el odio transfóbico y misogino.

Te invitamos a que nos acompañes a leer sus nombres, a encender una veladora por su memoria y exigir justicia y alto al odio transfóbico. 

Sobre “Sujetos Excéntricos de: la teoría feminista y la conciencia histórica” de Teresa de Lauretis… y otros textos 


Aquí el texto de referencia. 

Teresa de Laurentis propone desarrollar lo que llama la conciencia entendida como “la reconstitución crítica y colectiva del sentido de la experiencia social de las mujeres, como lo viven ellas mismas…) para dar forma a una teoría crítica feminista que se cuestiona a sí misma al cuestionar su “su propia relación o complicidad con esas ideologías, su propio cuerpo heterogéneo de escritos e interpretaciones, sus supuestos y términos básicos y las prácticas que la capacitan y son la base de su surgimiento”.

El término de la conciencia me parece un punto de partida muy complejo porque señala de Laurentis que “no es sólo una reacción a (luchar contra) la opresión. Es también una revaloraciónconceptual de todo el mundo social, su nueva reorganización con nuevos conceptos, desde el punto de vista de la opresión… un llamado a la práctica subjetiva y cognitiva.”.

A esto, de Laurentis le llama el tercer momento de la teoría feminista (¿tercera ola?) al inicio de su escrito cuando propone las características, que incluso ya empezamos a identificar en los debates contemporáneos relacionados con el género, el cuerpo y la sexualidad, como: del pasar a un sujeto monolítico y estable a uno fluido y sin fronteras definidas y el de re-articular el debate relacionado con los diferentes intersecciones de opresión que no serían como capas que se superponen sino que se vinculan, mezclan e interactúan “encarnadamente” en los diferentes niveles sociales y subjetivos.

Dado que el proceso de “comprensión” del sujeto o de la conciencia está contextualizado a un momento histórico, geográfico, social y subjetivo en constante cambio entiendo así la razón por la que de Laurentis hace un repaso entre las teorías marxistas, el feminismo de la igualdad y el de la diferencia que si bien lograban aprehender una parte de la compleja relación de la opresión de las mujeres por parte de los hombres eran insuficientes al universalizar y/o esencializar las categorías de opresión de forma aislada y ajenas a otros contextos.

Entonces, sugiere la herramienta del psicoanálisis lacaniano para desarrollar un punto o herramienta de resistencia contra la institución de la heterosexualidad que cosifica, objetiva y erotiza los cuerpos de las mujeres a partir de la construcción de una geografía identitaria fuera del binario femenino-masculino consciente además de las especificidades e incluso las contradicciones que se puedan dar entre las diferentes categorías capitalistas, raciales o colonialistas.

Retoma a Witting (en realidad cita a varias autoras pero retomo lo que refiere de ella) cuando propone el sujeto llamada lesbiana (sociedad lesbiana) que va más allá de la orientación sexual y de la negación por desempeñar “rol de mujeres” sino como una especie de comunidad imaginaria fuera de la institución de la heterosexualidad al negarse tanto como hombres y mujeres.
Esto me recordó al texto”El ojo saturado de placer” de María Rubio que sugiere la desaparición o negación del cuerpo femenino aún a costa del propio placer visual como la estrategia más crítica y radical para destruir el “placer del ojo masculino” que ejerce el poder de legitimar la diferencia  sexual para subordinar lo que se considere femenino bajo lo masculino.

De Laurentis, propone que esta tercera etapa de la teoría crítica feminista “renuncie a su hogar como lugar seguro” que entiendo no solo implica mirarse a sí misma y cuestionarse sus propios discursos hegemónicos sino aventurarse a lo conceptualmente desconocido y riesgoso donde ni siquiera contamos con el lenguaje para asirlo pero que existe encarnado en las personas y que cuando han tenido la oportunidad han hecho su propia crítica como cuando narra las reivindicaciones de las mujeres negras y, así entiendo, cuando se refiere a la “teoría de la carne” (cuando retoma a Cherrie Moraga).

Y, aquí es donde pienso en Alba Pons Rabasa cuando señala que el estudio de lo Trans* (no limitado sólo a lo transgénero/transexual pero también enriquecido de sus reflexiones críticas y experiencias) como epistemología puede significar lo que Celia Amorós llamó “Vetas de ilustración” -entendido como “procesos crítico-reflexivos dentro de culturas ajenas o diferentes a la Ilustración Occidental y que amplían su concepto de universalidad y, por ende, lo vuelven más plural”- a la teoría crítica feminista en esta tercera etapa.

Es decir, lo trans* como herramienta conceptual tiene el potencial de dotar de mayor pluralidad e inclusión la nueva teoría crítica feminista que emerja a partir de cuestionarse sus propios discursos que invisibilizan privilegios al mismo tiempo que puede permitir tender los puentes entre los espacios que se han abierto a partir de las construcciones identitarias que han ido surgiendo y se piensan fijas, definidas, con intereses, agendas y luchas propias.

Es pues, esta conciencia de la que habla de Laurentis y que alimentaría esta teoría feminista lo que permitiría pasar de las identidades a las identificaciones, como lo señala Sofía Argüello, en donde ésta última constituiría “grupos emergentes en relación con demandas políticas” y “formas en las que los actores sociales asumen una posición de sujeto en las configuraciones sociales en las que interactúan”. Esta idea tendría presente el carácter procesual, relacional y colectivo de la emergencia de las identidades al mismo tiempo que se evitaría el borrado de las diferencias intragrupales.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

Fortalecimiento de derechos humanos en las estrategias para integrar mesas directivas de casilla.



La más reciente estrategia de capacitación y asistencia electoral aprobada por el Consejo General del Instituto Nacional electoral contiene dos innovaciones relacionadas con la inaplicación del requisito legal relacionado con la edad máxima para ser integrante de la mesa directiva de casilla así como para ejercer funciones para la capacitación y la supervisión electoral.

Esta inaplicación de ciertos artículos de la LEGIPE está relacionado con el nuevo paradigma de derechos humanos a partir de la reforma de junio de 2011 así como de la Constitución Mexicana.

Estas dos innovaciones instrumentadas por primera vez en las elecciones de las cuatro entidades que renovará encargos elección popular como el Coahuila, Estado de México y Nayarit y Veracruz seguramente serán heredadas a la estrategia de integración de mesas directivas de casilla de las elecciones a celebrarse en el año 2018.

 Estas decisiones me parecen relevantes porque representa el inicio para la incorporación del principio pro persona en la integración de los procedimientos para realizar elecciones y que amplían derechos hacia la ciudadanía dejando el paradigma de beneficiar los intereses de los partidos políticos.

 Si bien, es menester preguntar por qué estas decisiones no se tomaron en cuenta para elección de 2012 puesto que ya existía el marco jurídico también es importante cuestionar que otras leyes dentro del andamiaje electoral es necesario inaplicar bajo el razonamiento de que puedan ser discriminatorias como el requisito de saber leer y escribir para ser integrante de la mesa directiva de casilla o los requisitos de edad para acceder a una candidatura por un cargo de elección popular.

 Rebeca Garza 

@Rivka_Azatl

 

20 de Noviembre, día de la remembranza Trans*… también en Oaxaca! #TDoR


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“Nadie debería vivir violencia simplemente por su identidad o su expresión de género. A nadie se le deberían negar derechos básicos que limiten su seguridad. Nadie debería siquiera   considerar la posibilidad de quitarse la vida para escapar del acoso y la intimidación. Únete a nosotros en este día para recordar a nuestras amistades, personas amadas seres queridos e integrantes de nuestra comunidad”.

Transgender Day of Remembrance (TDoR)

Cada año se celebra el 20 de noviembre el día de la remembranza Trans* en donde se recuerda a todas las personas que en el mundo han sido asesinadas por odio o prejuicio Transfóbico.

El 28 de noviembre de 1998 fue asesinada en Allston, Massachutetts, Rita Hester, mujer Trans* afroamericana. Y como ha sucedido con los asesinatos de las personas Trans*, su caso jamás fue resuelto por la justicia, no se encontraron culpables además que se le revictimizó al negarle el reconocimiento a su identidad de género, aún después de muerta.

A partir de este hecho, Gwendolyn Ann Smith, una mujer Trans*, diseñadora gráfica, columnista y activista impulsó que el 20 de noviembre se conmemorara en diversas partes de Estados Unidos y después se sumaron otros lugares del Mundo, lo que se ha dado por llamar Día de la Remembranza Trans* con el objetivo de buscar conciencia sobre los crímenes de odio hacia las personas Trans* e invitar a las personas ser aliadas por una sociedad libre de violencia, recordando las que han sido asesinadas por violencia Transfóbica y visibilizando su existencia.

Si bien, se pudiera pensar que en México y en el mundo se han logrado avances como el reconocimiento al matrimonio igualitario así como una mayor visibilización de personas Trans* en los medios masivos de comunicación tampoco podemos dejar de ver que estos avances y beneficios siguen recayendo en los grupos más privilegiados ya sea por clase (media o alta), por grupo étnico (personas blancas)  e incluso por género (hombres gays) a lo que llamamos comunidad de la diversidad sexual.

Las mujeres Trans* y las personas no conformes con el género, especialmente para aquellas personas que se encuentran en situación de calle, en situación de prostitución, aquellas de grupos étnicos minoritarios, que padecen precariedad o que forman parte de la diversidad funcional  y corporal gran parte de estos avances y visibilizaciones les significan nada ante un contexto de violencia estructural que les obliga a sobrevivir. Sin embargo, muchas vidas se pierden en este muy difícil camino.

Desgraciadamente no contamos con muchas cifras en México, pero te comparto unos datos de Estados Unidos que revelan el difícil contexto de violencia en el muchas no logran sobrevivir: el 41% de las persona Trans* ha intentado suicidarse, el 97% ha sufrido acoso, el 19% vive sin hogar y  las tasas de asesinato de personas Trans* son las más altas en cualquier grupo. Las cifras en México sugieren ser peores, dado que nuestro país el segundo país con más asesinatos por Transfobia, las violencia machistas estructural y la violencia, impunidad y corrupción generalizadas.

En Oaxaca organizaremos por primera vez la Remembranza Trans* este sábado 19 de noviembre el lugar y el horario lo podrás conocer en mi cuenta de Twitter. También te invito a unirte a las remembranzas que se realizarán por tu lugar de origen o sumarte en la difusión que se realizará en las redes sociales.

Rebeca Garza

@Rivka_Azatl

Noviembre es #Trans #NovemberIsTrans


Comparto la campaña de “Noviembre es transgénero” tomada de la página Facebook de Terri Sharp, mujer trans de Maine, EU:

41% de las personas trans han intentado suicidarse
Respeta nuestros pronombres
Los hombres trans son hombres
Las mujeres trans son mujeres
La palabra “transgénero” es un adjetivo … No un sustantivo (Ni la palabra transexual)
97% de las personas trans son acosadas
0 (cero), es el número de personas acosadas en los sanitarios por una persona trans
Las tasas de asesinato de personas trans son las más altas en cualquier grupo
Ser trans no es lo mismo a ser gay
El promedio de ingreso de una persona en Estados Unidos en un año es inferior a $10,000 dólares
Solamente el 10% de la población de Estados Unidos cree que ha conocido alguna vez a una persona trans
Hay 1.4 millones de personas trans en EU
15,500 personas trans actualmente sirven en la milicia norteamericana
19% de las personas trans viven en situación de calle

Decálogo para personas cisgénero que desean escribir sobre las personas trans* de Sandy Stone 



Decálogo para personas cisgénero que desean escribir sobre las personas trans* de Sandy Stone (4)

1. Plantea tu tema con un sentido de humildad. No eres la persona experta acerca de la transexualidad, el transexualismo, las personas transexuales o trans*. Las personas trans* lo son. 

2. Cuestiona tus propios privilegios. Es decir, la forma en la que tienes un poder que las personas trans* no tenemos, incluyendo privilegios de acceso judicial, institucional, material o de inteligibilidad subjetiva.(1) Estos privilegios afectan la manera en cómo percibes y en cómo lo describes, cuáles son tus intereses y forman parte incluso de tus intereses iniciales así como en el deseo de lo que observarás  y contarás mientras continúas con tu trabajo. Por ejemplo, Bernie Hausman cuenta sobre cómo surgió su interés inicial: estaba leyendo sobre trasvestismo y corrió a la biblioteca por material sobre transexualismo, “eso era fascinante”. Por qué ? “Porque las posibilidades de entender la construcción del ‘género’ a través de un análisis del transexualismo parecía enorme y no había mucho material crítico allá afuera”.  Recuerde que usar a quienes tienen menos poder dentro de las estructuras institucionales, materiales y discursivas como su boleto de comida (de retención, de tenencia, o promoción) es objetable. 

3. Ten cuidado en replicar el siguiente movimiento discursivo (que Sandy Stone señala en “El Imperio Contraataca“, y nos recuerda que es familiar de otros discursos coloniales): la fascinación inicial con lo exótico; la negación de la subjetividad, la falta de acceso al discurso dominante; y seguido de una especie de rehabilitación.

4. No borres nuestras voces ignorando lo que decimos y escribimos, a través de una grosera tergiversación (como lo hace Hausman a Sandy Stone y Kate Bornstein), negando nuestras credenciales académicas si las tenemos (como lo hace Hausman a Sandy Stone), o insistiendo en que debemos tener credenciales académicas para ser tomadxs en serio.

5. Ten en cuenta que nuestras palabras son muy a menudo parte de las conversaciones que estamos teniendo dentro de nuestras comunidades y que podemos estar participando en conversaciones superpuestas dentro de múltiples comunidades, por ejemplo, nuestras comunidades trans, nuestras comunidades académicas (tanto interdisciplinarias como aquellas que son disciplinariamente limitadas), las comunidades feministas, las comunidades queer, las comunidades de color. Sé consciente de estas conversaciones, de nuestros lugares dentro de ellas y de nuestros lugares dentro de las estructuras comunitarias y de poder. De lo contrario, no entenderás nuestras palabras.

6. No nos totalices ni nos representes a nosotrxs ni a nuestros discursos como monolíticos o unívocos; mira cuidadosamente cada uso de ‘el’, y los plurales.

7. No cites acríticamente a las “personas expertas” no transexuales, por ejemplo, Harry Benjamin, Robert Stoller, Leslie Lothstein, Janice Raymond, Virgina Prince, Marjorie Garber. Aplica la misma perspicacia crítica a sus escritos como lo harías con cualquier otra persona.

8. Empieza con lo siguiente como, mínimo, una hipótesis de trabajo que sería odioso abandonar: “Las vidas transexuales son vividas, por lo tanto habitables” (como Naomi Scheman lo puso en “Queering the Center Centering the Queer“).

9. Cuando hables de los discursos, fenómenos, experiencias, vidas, subjetividades, formas de vida, etc., de las personas trans* (2), hazlo explícito y mantenlo explícito en todo momento; Declararlo una o dos veces no es suficiente para socavar los paradigmas. No hagas referencias ocasionales a discursos, fenómenos, experiencias, vidas, subjetividades, encarnaciones, etc. de personas trans*, sin preguntar para qué objetivos te sirven esas referencias y si esos propósitos son o no legítimos.

10. Ten en cuenta que si nos juzgas con referencia a tu agenda(s) política (s) tomada como la medida o estándar, especialmente sin siquiera preguntar si tu agenda (s) podría entrar en conflicto con la nuestra y no puedes tener automáticamente la prioridad sobre la nuestra, es igualmente legítimo (o ilegítimo, según sea el caso) para que utilicemos nuestra (s) agenda (s) política (s) como medidas para juzgarte así como a tu trabajo.

11. Enfócate en: “Al estudiar las personas transexuales, el transexualismo, la transexualidad,etc,. Que te dice acerca de “ti mismx” y “no” que te dice acerca de lo trans?

12. Pregúntate si puedes viajar en nuestros mundos trans. Si no es así, probablemente no entiendas lo que estamos hablando. Recuerda que vivimos la mayor parte de nuestras vidas en mundos no trans, por lo que probablemente obtendremos lo que hables.

13. No imagines que puedas escribir sobre la transexualidad, o sobre los discursos y las posturas transexuales sin escribir sobre subjetividades transexuales, sus vidas, sus experiencias, o sus encarnaciones. Pregúntate a ti mismx: qué relaciones mantienen entre sí éstas construcciones categóricas, así como qué implicaciones tienen sobre lo que escribes y sobre lo que no escribes.

14. No imagines que sólo hay una idea de la transexualidad, sólo una figura de lo transexual, o sólo un discurso transexual en cualquier lugar temporal y cultural.

15. Si atendemos tu trabajo lo suficientemente cerca como para involucrarnos en una crítica enojada y detallada, no tomes esto como un rechazo, irritabilidad desordenada o desvarío delirante, o los efectos del envenenamiento por las hormonas (3). Es un regalo*. (Y es alabanza: debe haber algo que valoramos sobre ti para molestarte en involucrarte, especialmente porque tal compromiso es a menudo doloroso, así como demandante para nosotrxs.)

(1) Entiendo que el poder acceder a una inteligibilidad subjetiva tiene que ver con la posibilidad de que las personas cis tienen marcos de referencia, muchos de ellos considerados “normales”, en donde encuentran figuras de referencia que les permitan construirse así mismos. en cambio, las personas trans contamos con pocas referencias para hacernos inteligibles, es decir, para dar coherencia, sentido y solidez a nuestras experiencias e identidades más allá de los discursos que nos patologizan o criminalizan.

(2) Stone se refiere en su escrito original solamente las mujeres trans, sin embargo, considero que éste decálogo aplica para cualquier estudio o abordaje que alguna persona cisgénero deseé realizar sobre cualquier persona trans*.

(3) En el texto original habla de la testosterona. He puesto “hormonas” para que en su lectura se representen también los hombres trans. 

(4) Si hay algo que se pueda conrregir con gusto lo hago. Gracias.

Fuente: http://sandystone.com/hale.rules.html