Paola Jiménez: legislar por los derechos ciudadanos de la comunidad #trans


Por Zurya Escamilla Díaz / De: Expediente Político / Tlaxcala, Tlax., : Fecha: 30 de julio de 2019 /
Se define como una joven transgresora e idealista que a sus 23 años llegará al Octavo Parlamento Juvenil, convocado por el Congreso del Estado, con la misión de hacer notar lo que “está mal: las desigualdades, injusticias y discriminación.”

Paola Jiménez Aguirre es psicóloga de profesión y coordinadora estatal de la Red de Mujeres Trans en el estado y directora del Colectivo Pares en un Mundo de Nones, organización local que fundó hace dos años y que éste permitió, junto a la suma de otras personas, una amplia participación en la marcha por los derechos de la comunidad LGBT+ que tuvo lugar el 1 de junio.

Es la primera persona trans en participar en este evento que reúne las voces de jóvenes de toda la entidad y sabe que su lugar fue ganado a pulso, gracias a las habilidades que el activismo y su formación profesional le han permitido desarrollar.
Conoce perfectamente el largo camino que lleva el reconocimiento de su identidad de género, las trabas administrativas que la Coordinación del Registro Civil en Tlaxcala impone para ello, a pesar de las determinaciones constitucionales y las resoluciones judiciales.
Por esta razón, es plenamente consciente de las limitaciones que este procedimiento implica para los derechos laborales, de acceso a la salud, a la educación y a la impartición de justicia. Sobre todo, la mella que hace en la participación de la comunidad trans en la vida política y también de la afectación a sus derechos político-electorales.
En consecuencia, busca exhortar a que se legisle sobre el derecho a la identidad de género, a que se termine con los crímenes de odio contra la comunidad trans y se ponga fin a la discriminación. Esa inquietud la ha llevado por este trayecto, del cual platica a Expediente Político.Mx.

 Soy una joven muy inquieta. Siempre me ha movido el quehacer social y el poder contribuir a mi contexto social. No es la primera vez que veo la convocatoria. De hecho, un amigo mío participó en la primera edición y para mí fue muy significativo que él participara porque era un joven muy talentoso y lo sigue siendo. Él me animaba a ser partícipe de este evento. En ese momento no era lo que yo perseguía o aspiraba, pero a través de todo lo que he ido haciendo a través del activismo y todo lo que me he involucrado en lo político y lo social es como me he dado cuenta que es necesaria la toma de decisión a través del consenso, de la participación de la ciudadanía.

Sobre todo, este año fue un reto más personal porque ya contaba con el reconocimiento de identidad. Quise ver cómo eran las bases para que pueda participar una persona trans en este Octavo Parlamento. 


¿Cuáles son tus expectativas respecto a esta participación?
Tienen que ver con generar sinergia con mis compañeros parlamentarios. Crear una voluntad juvenil y que a través de este ejercicio político, podamos llegar a impulsar iniciativas que están paradas. 
Por ejemplo, el tema que yo quiero impulsar en mi participación es la identidad de género, una iniciativa pendiente en el estado. Una iniciativa necesaria porque no soy la única persona que necesita ese reconocimiento, ya lo tengo a través de un proceso ajeno al estado, pero quiero que las nuevas generaciones, si quieren hacer uso de este derecho, lo puedan hacer. 
Mis expectativas tienen que ver con eso, con generar voluntad con mis compañeros y compañeras, con romper los prejuicios de ellos y de ellas porque hay muchos que no conocen del tema. Yo quiero compartirles un poco de él y que al final del Parlamento podamos, mínimo, dominar los puntos clave de lo que es la identidad de género y la orientación sexual
¿Cómo te has sentido en lo que va de este proceso?
Yo me sentí muy cómoda, en ningún momento me sentí discriminada, ni mucho menos excluida. Solamente me gustaría lanzar la pregunta de cuáles serían los mecanismos para aquellas personas trans que quieran participar en ediciones posteriores y que no cuenten con el reconocimiento de la identidad. Cómo sería si al momento de ser acreedores a una participación y pasar a recoger sus constancias, si se les llamaría por el nombre con el que se sienten identificados e identificadas o respetarían la identidad legal. Ésa sería la pregunta que me gustaría lanzar a los organizadores.
Lo que sí puedo reconocer a la organización de este parlamento y a quienes lo conforman es que hay inclusión. Hay una persona con una discapacidad auditiva y me gustaría recalcar que no estoy ahí por ser una mujer trans, sino estoy porque fui competente para el puesto. 
No me regalaron un espacio. No por el hecho de ser trans me dijeron “te lo vamos a dar”, jamás. Yo, al igual que todos, participé, hice lo propio y afortunadamente fue la capacidad que tengo la predominante, la que calificó, no el hecho de que fuera una mujer trans. Independiente de si lo soy o no, soy una persona con capacidades y habilidades que fue lo que se tomó en cuenta.
¿Qué tan complicado ha sido el proceso legal y administrativo?
Es un proceso que requirió de mi tiempo, esfuerzo y dinero. El estado no prevé en su Código Civil local el cambio de identidad, a diferencia de otros estados de la República que ya lo tienen legislado. En Tlaxcala no lo está y tuve que trasladarme a la ciudad de México a hacer mi cambio, regresar a la capital, ir a la Coordinación Estatal de Registro Civil y solicitar que se hiciera el resguardo de mi acta. En seguida me dieron la negativa. Me dijeron “no se puede porque el Código Civil no lo prevé.” Entonces, solicité que me dieran una respuesta por escrito y fue a través de ella que yo tramité un amparo.
Cabe resaltar que ésta es una acción discriminatoria porque en otros estados, donde no está legislado el tema, cuando llegan las chicas de la Ciudad de México con su reconocimiento de identidad, las coordinaciones estatales del registro civil hacen el resguardo del acta, les dicen: “¿sabes qué? son 200 pesos por el trámite, hacemos el resguardo y no pasa nada.” En cambio, en Tlaxcala, se escudan en el código civil y te dicen “sabes qué no lo podemos hacer, hazle como puedas.”
Nos llevan a hacer un recurso de amparo para verse obligados, a través de la resolución de un juez, a hacer válido mi derecho y resguardar mi acta. Ha sido un proceso cansado, hay muchas chicas que al final dejan el trámite. Van a la Cdmx, hacen su cambio, regresan a Tlaxcala, ven esa situación y lo dejan. Hay quienes sí tenemos la determinación de concluir nuestro trámite y estamos ahí en el proceso.  Yo tuve el reconocimiento de mi identidad el 17 de marzo y estamos a julio y aún no tengo respuesta del resguardo de mi acta. Ya tengo el proceso, pero está demorando.
Para mí es muy gratificante participar en el parlamento. Yo no me asumo como representante de la comunidad trans porque muchas mujeres no tuvieron la oportunidad que yo hoy tengo de acceso a la educación y espacios de decisión; pero sí una interlocutora, una portavoz de todas las necesidades que como población trans, tenemos. La que principalmente hoy nos apremia que es el reconocimiento de nuestra identidad porque eso va a disminuir la discriminación laboral, en salud, impartición de justicia, educación. 
Mi principal motivo para hacer mi cambio fue que yo egresé de la licenciatura y quiero que mi título aparezca como Paola Jiménez. Para que eso suceda debe haber de por medio un acta de nacimiento que ratifique que me llamo así. Por eso fue que promoví este cambio para que el esfuerzo de cuatro años y medio de la carrera se vea reflejado en el reconocimiento de mi título.
Hay muchas chicas a las que no les dan empleo porque sus documentos legales no corresponden a la identidad de género.  Les dicen “óyeme, aquí dice que te llamas tal y lo que veo es totalmente diferente, entonces discúlpame, no te puedo contratar.”  Si yo llego con mi identidad reconocida y expresada, ya no tendría por qué haber pretexto
Como activista, seguramente sabes de muchos casos de discriminación y cómo afecta la participación ciudadana y política de las personas trans.
Algo que tenemos que reconocer es que el INE ha sido pionero y ha podido avanzar en que podamos ejercer nuestros derechos político-electorales. Prueba de ello es que el año pasado en las elecciones presidenciales hubo un protocolo, detrás del cual hubo esfuerzo y dedicación de activistas trans que impulsaron el tema.
Hasta el año pasado no podíamos votar porque al ver que la identidad de género no correspondía con la credencial, nos negaban el derecho a votar. El año pasado se implementó este protocolo y tenemos este avance.
Esto surge a partir de ciertas actitudes de discriminación como el no poder votar, como el no poder ir a un antro -algo de diversión y no tan importante que también repercute en la dignidad de las personas. Hace poco una chica llega al hospital y no la atendieron por esa misma razón, ella ya lleva muchos años de transicionar. Entonces, su identidad física no correspondía para nada con el documento del INE y le dijeron en el Hospital General que no le pueden prestar su servicio.
Tú ya has tramitado tu credencial de elector, ¿cómo ha sido este proceso?
Fue un proceso muy amable, en todo momento el personal del INE me atedió de una manera muy atenta, muy profesional. Yo llegué con mi documentación que fue mi acta de nacimiento, comprobante de domicilio, mi identificación anterior y la notificación d e la ciudad de México en la que hace constar que hice un cambio de identidad. Fueron los únicos requisitos que me solicitaron para hacer mi trámite y no hubo ningún problema, a los nueve días ya tenía mi credencial de elector.
Entonces esto fue lo que lo que dio paso a tu participación en el Parlamento Juvenil…
Cumplí con los requisitos, actualmente cuento con acta de nacimiento, CURP e INE. Fueron los que me solicitaron en el parlamento, acudí con ellos, los entregué y no hubo mayor problema. Sin embargo, eso es lo que quiero cuestionar para cuando una persona que se asuma trans y no tenga el reconocimiento legal de su identidad.
Espero que para la próxima edición del Parlamento ya se haya legislado en el Estado el tema y ya puedan, mujeres y hombres trans, acceder a la identidad de género. Pero, en caso de que aún no fuera así, ¿qué pasaría en el parlamento si una persona llegara y sus documentos muestran otra identidad?
Es algo que merma la participación de las juventudes trans. Si no se quiere reconocer su identidad legal, esto va a impedir que se acerquen a los espacios de decisión, van a sentirse discriminados, porque no nos van a dar el trato que debe de ser.
Eso realmente repercute bastante en la participación de las personas. Yo puedo decir eso, porque conté con el reconocimiento legal fue me animé a participar, si no lo tuviera, no lo hubiera hecho, sí sentiría esa incomodidad. Hoy ya puedo decir, si alguien me llamara de manera despectiva o con referencia masculina, yo ya tengo un documento con el que les puedo decir, “sabes qué aquí mi identidad es tal, respétala.”
¿Qué espera Paola Jiménez de sus compañeros de la legislatura juvenil?
 Esperaría mucho respeto, solidaridad y mucha empatía-. Eso me anima a pensar que son profesionales. Si bien no somos todólogos, eso no nos exime de aprender. Si alguien desconoce el tema, con todo gusto, estaría dispuesta a que se acerquen y me pregunten para explicar cómo es.  
Será así de mi parte para ellos y lo mismo espero para mí. Te repito, a mí no me regalaron nada por ser trans. Yo contendí y gané ese espacio porque mis habilidades y aptitudes fueron suficientes. Eso me llena de mucho orgullo, ni por dádivas ni por cumplir una cuota, realmente me gané el lugar.
¿Cuál ha sido el aprendizaje hasta el momento?
Aunque lo más importante es en las próximas fechas, me llevo el conocer a otros jóvenes que actúan desde otros sectores: la salud, la ecología, social, combate al crimen. Lo poco que he podido convivir con ellos fue en la entrega de la constancia, pero podré convivir un poco más durante los tres días trabajando
¿Cuál consideras que será la parte más complicada?
La voluntad de la gente, que las y los mexicanos tengan un mayor conocimiento porque muchos de ellos actúan desde la ignorancia, porque les aterra y viven con una visión muy cerrada sobre el ser humano. Ellos piensan que es blanco o negro cuando el ser humano es tan diverso, es toda una gama de grises, maravilloso y cerrarnos es negar todas las posibilidades.
¿Qué viene para ti? ¿Te gustaría continuar en la política?
Me gustaría bastante hacer algo porque realmente sea capaz y competente. Me gustaría, por su puesto, ser la primera legisladora local trans. Me gustaría empezar por ese aspecto rumbo al 2021 y que algún partido me dé la oportunidad de poder contender y ser aspirante a una diputación, soy del distrito 9, me gustaría ser su representante. Convertirme en una diputada joven y la primera trans en el Estado de Tlaxcala. Para mí sería un gran orgullo servir a mi Estado y a mi distrito desde el Congreso Local.

Échele la culpa a la posmodernidad


Fuente: Blog de Xabel Vegas / Fecha: 29 de julio de 2019

¿Quiere usted criticar algún fenómeno social contemporáneo que le resulte antipático? No le dé más vueltas. Échele la culpa a la posmodernidad. No tendrá usted que reflexionar mucho ni dar más explicaciones. Nadie entenderá lo que quiere usted decir. Ni siquiera usted mismo. Pero todos asentirán ante su aguda y solemne reflexión.

En realidad da lo mismo que usted no haya leído ni un solo párrafo de Lyotard, Foucault, Deleuze o Derridá. Y si es de los pocos que sí los ha leído, da igual que no haya entendido ni media frase. No se preocupe. En realidad no es culpa suya. Lo cierto es que los autores postestructuralistas son muy oscuros y sus textos particularmente complejos y alejados del lenguaje académico habitual de la filosofía occidental. No son fáciles de entender y adentrarse en su pensamiento requiere de mucha práctica. Y esa dificultad ha servido para atribuirles todo tipo de posiciones disparatadas y contradictorias. La posmodernidad sería de ese modo sinónimo de individualismo egoísta, al más puro estilo Ayn Rand. Y al mismo tiempo sería también sinónimo de comunitarismo y de exaltación de las identidades colectivas. Es decir, sirve lo mismo para un roto que para un descosido.

La posmodernidad se utiliza también como sinónimo de relativismo. Y de frivolidad. Y de anticientificismo. Pero solo una caricatura simplificadora podría desvirtuar hasta tal punto la que fue una de las principales corrientes filosóficas del siglo XX. Lo cierto es que la posmodernidad se ha convertido en el anticristo de aquellos que desconfían de los nuevos movimientos sociales. Se ha convertido en el epítome del mal para la izquierda más rancia y ortodoxa, que considera que el feminismo, el movimiento LGTBI, el antirracismo o el ecologismo son productos culturales que diluyen el sujeto revolucionario en una miríada de sujetos reformistas. Y además distraerían del que es el antagonismo fundamental, de origen netamente material: la lucha de clases. En realidad el debate no es nuevo y fue un discurso muy habitual en los partidos leninistas de los años 80, que veían como los nuevos movimientos sociales les arrebataban la hegemonía sobre una izquierda en transformación, que trataba de adaptarse a unas sociedades cada vez más diversas. Afortunadamente la caída del Muro de Berlín se llevó consigo a la mayoría de aquellos partidos leninistas. Y con ellos, aquella mirada tóxica hacia el feminismo, el ecologismo, el movimiento LGTBI o el antimilitarismo. Pero casi treinta años después ha resurgido, como el Ave Fénix, para alertarnos sobre los peligros de la diversidad.

Este revival rancio le permite a usted utilizar conceptos como “lucha de clases” o “proletariado” sin explicar siquiera someramente de qué está hablando. Al fin y al cabo son expresiones puramente performativas que dicen más sobre aquel que las utiliza y sobre cómo quiere presentarse ante el mundo que acerca de las realidades que presuntamente pretende caracterizar. Lo cierto es que utilizar categorías analíticas del siglo XIX en el siglo XXI, haciéndolas encajar a martillazos, no suele proporcionar buenos resultados. Si utilizamos la expresión “lucha de clases”, al menos deberíamos tener la honestidad intelectual de contextualizarla y desarrollarla. Porque hasta el más conspicuo marxista se dará cuenta de que la estratificación y la movilidad social de 2019 se parece tanto a la de 1850 como una paloma mensajera a un smartphone.

La posmodernidad, dicen los defensores de la trampa de la diversidad, es un producto del neoliberalismo. Y se quedan tan anchos. Al fin y al cabo neoliberalismo es otra de esas palabras performativas. No hace falta que usted haya leído a Hayek para utilizarla. Basta con querer presentarse ante los demás como un irredento anticapitalista. Porque precisamente son quienes se erigen en críticos del presunto identitarismo posmoderno quienes pretenden construir una identidad de izquierdas en sentido fuerte, que trascienda todo conjunto de valores más o menos definido, a base de utilizar un léxico vacío y rancio pero inequívocamente izquierdista. De hecho han sido los autores postestructuralistas los principales críticos de las identidades plomizas y esencialistas propias de la modernidad: nación, clase, religión… Grandes relatos que se presentaban como emancipadores y que acabaron siendo el origen de algunas de las peores opresiones que han sufrido los seres humanos. Frente a esos grandes relatos identitarios, la posmodernidad ha opuesto unas identidades plurales, efímeras, provisionales, cambiantes, contradictorias y contingentes que operan más en el dominio del juego que en el de la construcción social.

No cabe duda de que en las batallas culturales de las que han sido protagonistas los nuevos movimientos sociales se han cometido excesos. Y no deberíamos ocultarlos. Pero en muchos casos esos excesos han estado provocados precisamente por aquellos que consideraban que los nuevos movimientos sociales eran solo una parte subalterna de un discurso anticapitalista más amplio, lo que conduce inevitablemente a excluir a una mayoría social que no se siente identificada con el discurso anticapitalista. El último manifiesto del 8 de marzo en Madrid es un buen ejemplo de ello. Parecía más bien el programa político de un partido anticapitalista antes que el manifiesto de un movimiento tan plural como es el feminismo. Y lo peor es que las reivindicaciones sobre la igualdad de género quedaban diluidas en una impugnación a la totalidad forzada y maximalista.

La corrección política asfixiante y los excesos autoritarios que a veces es posible detectar en algunos movimientos de nuevo cuño también son producto de una ortodoxia izquierdista que considera que la realidad social se puede leer científicamente, en términos de verdad o mentira. Como si se tratase de la mismísima Ley de la Gravedad. Y con esos mimbres se ha construido un discurso autoritario, antipluralista y antidemocrático en una parte de la izquierda que no deja espacio para la opinión y el disenso, prerrequisitos de la democracia. Es la negación de la política: no se trata de construir convivencia a partir de opiniones diversas sino de aprehender “la verdad social” y defenderla con uñas y dientes. Porque sobra decir que la verdad está siempre de nuestro lado. Ese discurso ha impregnado en parte a los nuevos movimientos sociales, a los que la izquierda tradicional siempre ha tratado de instrumentalizar. Al fin y al cabo esa izquierda melancólica puede ser rancia pero no es estúpida. Y saben que moviliza infinitamente más el 8 de marzo o el Orgullo LGTBI que un llamamiento vago e impreciso a la lucha de clases o a una revolución anticapitalista que siempre está por llegar, como si se tratase del mismísimo Mesías redivivo.

Y es que precisamente el feminista y el LGTBI han sido los dos movimientos sociales que más y mayores transformaciones sociales han logrado en las últimas décadas. Y lo han hecho sin violencia y con una capacidad de hablarle al conjunto de la sociedad, y no solo a cuatro iluminados, que es ajena a la izquierda tradicional. En eso el Orgullo LGTBI es ejemplar, más incluso que el 8 de marzo, por su carácter inclusivo y por su capacidad de reivindicar derechos sin apelar a una presunta superioridad moral y sin reñir a la ciudadanía. Y ha logrado en muy pocos años una normalización de las orientaciones sexuales distintas a la heterosexual que hace tres o cuatro décadas era impensable. Pero para la izquierda purista y melancólica, el Orgullo es un ejemplo de cómo los nuevos movimientos sociales son un producto del neoliberalismo: la participación de grandes empresas y multinacionales pondría en evidencia que el movimiento LGTBI no incomoda al capital. Como si el capital fuese un señor con chistera que enciende puros con billetes de millón. Y como si el objetivo del movimiento LGTBI tuviera que ser incomodar al capital. Lo cierto es que la participación de grandes empresas en el Orgullo, más allá de la crítica que se le pueda hacer a los convocantes por la excesiva mercantilización, es síntoma de una victoria rotunda del movimiento LGTBI. Y la crítica de la izquierda melancólica es síntoma de algo mucho más grave: una homofobia encubierta de quien piensa que el homosexual, o al menos “el buen homosexual”, tiene que ser anticapitalista.

Bien es cierto que el terreno de los derechos laborales es probablemente aquel en el que más retrocesos hemos vivido en las últimas décadas. Y que es necesario hacer un esfuerzo por recuperarlos. Pero es arbitrario señalar la desigualdad material como la contradicción fundamental, por delante del racismo que viven las personas racializadas, el machismo que sufren las mujeres o la homofobia que aún padece el colectivo LGTBI. Establecer una jerarquía de los males sociales es absurdo, poco útil e injusto. Más aún en una sociedad abierta y plural, en la que el bienestar material es comparativamente alto con respecto a la inmensa mayoría de países del mundo, a pesar de que aún queda un camino muy largo por recorrer en lo que respecta a la igualdad económica y al reparto de la riqueza. Conviene recordar, además, que los fallidos experimentos estatales anticapitalistas que, salvo excepciones caribeñas, hemos visto nacer y morir en el siglo XX no lograron atenuar las desigualdades étnicas, de género o de orientación sexual. En no pocos casos las agravaron, de hecho. Y paradójicamente fueron los regímenes democrático-liberales los que abordaron esas cuestiones desde criterios mucho más progresistas que las naciones del socialismo real. Probablemente porque derechos fundamentales como la libertad de expresión, de prensa o de reunión permitieron la cristalización de aquellos nuevos movimientos sociales en las décadas de los 70 y 80 del pasado siglo.

Resulta desolador que una parte de la intelectualidad progresista, afortunadamente residual, considere que el gran problema de la izquierda es la diversidad, caracterizada como una gran trampa que nos ha puesto el neoliberalismo, posmodernidad mediante, para distraernos del gran proyecto emancipador. Y es que precisamente la diversidad ha sido una de las mayores y mejores conquistas que hemos logrado en las sociedades abiertas. El conflicto es inherente a la diversidad y haber sido capaces de gestionarlo de forma pacífica y razonable en términos de convivencia es una victoria colectiva que deberíamos proteger, por más excesos que detectemos susceptibles de ser corregidos.

Conviene decirlo claro. El gran problema de la izquierda, aquel que la sitúa más cerca de la irrelevancia que de la capacidad de transformación, no es la diversidad. Es precisamente lo contrario. El gran problema de la izquierda es que aún perviven en ella actitudes autoritarias y uniformizantes, antipluralistas y antidemocráticas. El gran problema es que somos incapaces de hablarle a la sociedad sin regañarla. Ni siquiera somos capaces de gestionar nuestra propia diversidad interna sin purgas ni insultos, lo que nos sitúa en un mal lugar para dirigirnos a aquella sociedad a la que decimos defender. La izquierda uniforme que algunos anhelan con una dosis preocupante de melancolía solo se entiende en una sociedad infinitamente menos diversa, como era la de hace 150 años. Hoy no solo sería imposible. También sería indeseable.

La trampa de la diversidad

‪@UN_Women (‬ONU Mujeres) organiza el primer evento de alto nivel sobre diversidad de género e identidades no binarias en la sede de la ONU #BeyondBinaries #LBGTIQ


De ONU Mujeres / Fecha: 18 de julio de 2019

La periodista Imara Jones modera el evento sobre diversidad de género e identidades no binarias en Nueva York el 15 de julio. Foto: ONU Mujeres / Jodie Mann

En la primera reunión de alto nivel sobre diversidad de género e identidades no binarias celebrada en la sede de la ONU en Nueva York, los Estados miembros, las entidades de la ONU y la sociedad civil se reunieron para discutir el estado actual de los derechos LGBTI a nivel mundial.

🙌🏿 El poeta Kay Ulunday Barrett, @brownroundboi, realiza una pieza conmovedora en el evento #BeyondBinaries 👏🏽

“Estamos en una etapa en la que hay un progreso tremendo, uno podría decir que no tiene precedentes”, dijo Imara Jones, periodista y moderadora del evento. “Hay personas transgénero y no conformes con el género y personas homosexuales, y personas lesbianas y bisexuales que han sido elegidas para cargos en todo el mundo. Hay una tremenda cantidad de avances de derechos, tanto en el norte global como en el sur global, y por supuesto una tremenda representación en los medios … Pero la violencia y la reacción violenta tampoco tienen precedentes y, en algunos lugares del mundo, son históricos “.

El evento, organizado por ONU Mujeres, OutRight Action International, la Misión Permanente de Argentina ante las Naciones Unidas, ONU Globo, ACNUDH de la ONU y el Reino de los Países Bajos, dio espacio a personas trans y no conformes con el género para hablar sobre sus experiencias y experiencias. Llamamos a las Naciones Unidas y a la comunidad global a tomar medidas para proteger sus derechos humanos.

El activista, artista multidisciplinario y miembro de Religión de OutRight Action International, Katlego Kai Kolanyane-Kesupile, enfatizó la importancia de ver y escuchar a personas trans y con diversidad de género en todos los espacios en todos los temas.

“Las personas trans no son solo cirugía, psicoanálisis y política corporal. Algunos de nosotros nos preocupamos por el clima, algunos de nosotros realmente nos preocupamos por la agricultura o la moda. Somos seres humanos completos y si no permites que las personas trans y de género diverso sean realmente más que la política tratando de descubrir cómo y cuándo existimos, realmente eso conlleva a que dejemos de existir plenamente “, dijo.

Geena Rocero, fundadora de Gender Proud, estuvo de acuerdo sobre el impacto significativo que la representación tiene en la comunidad.

“Creo que la representación digna, matizada y precisa de personas trans y de género diverso, salva vidas. Podría salvar miles, todas nuestras vidas ”, dijo Rocero. “Si no está obteniendo una representación precisa, está siendo deshumanizado … Si vamos a utilizar los medios como una herramienta de defensa, quiero centrar las voces de los más marginados”.

“¿Cómo seguimos adelante para que se nos entienda realmente no solo como ‘¿Cuál es tu pronombre preferido?'” – @kkolkes, @OutRightIntl Religion Fellow #BeyondBinaries

“Esta es quien soy. No necesito debatir con nadie sobre quién soy”. – @GeenaRocero, Fundadora de @GenderProud #BeyondBinaries #LGBTQI

La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, destacó el papel de la ONU y ONU Mujeres en impulsar a la comunidad global para la igualdad para todas, mediante el establecimiento de estándares y la exigencia de leyes que protejan a las mujeres y personas con diversidad de género.

“La ONU tiene una voz única para apoyar los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas, especialmente aquellas que pueden estar de espaldas contra la pared”, dijo la Sra. Mlambo-Ngcuka. “Nos manifestamos en contra de las violaciones de los derechos humanos en todas partes, por lo que es natural para nosotros apoyar la agenda LGBTI … Las mujeres y las personas con identidades de género no binarias deben tener sus propios espacios para hablar, ejercer el poder, actuar, poseer y conducir. su propio movimiento “.

“Todos tenemos derecho a ser únicos y distinguibles de cualquier otra persona en el mundo”. – @victor_madrigal, @UN Experto independiente en protección contra la violencia y la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género #BeyondBinaries

“Los derechos son derechos y son indivisibles” – @phumzileunwomen, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres #BeyondBinaries #LGBTQI

Victor Madrigal-Borloz, experto independiente de las Naciones Unidas sobre protección contra la violencia y la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género, hizo eco del sentimiento y subrayó la necesidad crítica de defender los derechos humanos de las personas con diversidad de género.

“La vida de nadie debe ser determinada por las circunstancias en las que nazcas o con las que hayas nacido”, dijo. “No existe una relación inextricable entre la configuración genital particular y el papel que desempeñas dentro de una sociedad. Hay libertad y autonomía para ser implementada en cada momento de nuestras vidas ”.

Además de una mayor visibilidad y aceptación social, los miembros de la comunidad LGBTI también necesitan reconocimiento y protección legal.

“Nuestro compromiso con LGBTQI + también está relacionado con nuestra ley”, dijo el Embajador Martín García Moritán, Representante Permanente de Argentina ante las Naciones Unidas. “Hoy es el noveno aniversario de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo en 2010”.

El evento fue convocado al margen del Foro Político de Alto Nivel de la ONU sobre Desarrollo Sostenible 2019.

Declaración universal del cissexismo por ‪@akntiendz ‬o la estrategia TERF contra los Derechos de las personas #trans e intersex


Fuente: Akntiendz Chic / Fecha: 11 de junio de 2019

Aquí se puede descargar la declaración:

docs.wixstatic.com/ugd/618571_4b1fa624536e486fa3b57ce4d7e284fd.pdf

El Género Duele, la lucha feminista contra el Género (y contra las personas transgénero) ya está aquí.

Sheila Jeffreys, académica feminista anti-trans 2a derecha a izquierda acompañada de jóvenes mujeres ex-varones transgénero, activistas críticas de lo trans, captura de video oficial The Pique Resilence.

Sheila Jeffreys, académica feminista anti-trans 2a derecha a izquierda acompañada de jóvenes mujeres ex-varones transgénero, activistas críticas de lo trans, captura de video oficial The Pique Resilence.

La abolición del género (y de las personas transgénero), al menos de intención, con argumentos revisitados y nuevas estrategias llega «La Declaración sobre los Derechos de las Mujeres basados en el Sexo», (Declaration on Women’s Sex-based Rights) ideología TERf recargada y empacada al mejor estilo alt-right para las nuevas generaciones de feministas!

En marzo recién pasado ocurrieron varios eventos significativos prácticamente desapercibidos para el activismo trans en idioma español y que a nuestro jucio y el de más de unx bloguerx transfeminista, tienen posibilidades de alcance mundial e histórico dentro del feminismo. Dirigidos contra la existencia de las personas transgénero y más, tuvieron por protagonistas a líderes, académicas y activistas de lo que hasta ahora se ha dado en llamar feministas radicales trans excluyentes o TERfs por sus siglas en inglés. Y decimos «hasta ahora» porque las TERfs han llevado su lucha contra las personas transgénero a un nuevo nivel de enormes proporciones que tendríamos que utilizar adjetivos burdos de exageración como los de Trump en Twitter para tratar de describirlos, y que dadas sus proporciones nos parece volverán innecesario el término así como el ir y venir de las escaramuzas argumentativas y activistas de las TERfs contra las personas transgénero y las consecuentes acciones defensivas de lxs activistas transgénero, las cuales por cierto habían demostrado ser sumamente ágiles y efectivas. Y ya que mencionamos a Trump, ¿sí habías escuchado que el presidente de la nación más influyente del planeta está por lanzar en cualquier momento su propia definición oficial «científica y medible» del sexo como, no del género éste queda descartado, como ya sea hombre o mujer respectivamente, basándose en sus atributos biológicos, los cuales serían según ellos innatos e inmodificables? Lo ha venido advirtiendo el New York Times.

Bien, el 15 de marzo y coincidiendo con la 63ava sesión de la comisión de la ONU sobre el Estatus de las Mujeres (CSW63) la académica feminista australiana anti-trans Sheila Jeffreys presentó «La Declaraci[on sobre los Derechos de la Mujer basados en el Sexo» que van justamente de eso, de abolir el género y dejar únicamente el sexo, éste último como un punto de partida biológico e inmutable, para luchar desde allí contra los estereotipos de género y a favor de los derechos de las mujeres. Jeffreys fue la figura central de un panel titulado como su libro de 2014, «El Género Duele: La Lucha Feminista contra el Género.» la académica lésbica feminista que lleva más de 40 años escribiendo y exponiendo sobre el tema se presentó acompañada por 3 chicas adolescentes, ex-varones transgénero del grupo activista de crítica a lo trans y de apoyo a quienes quieran desistir, «The Pique Resilence Project.» El evento fue armado por Wolf, el grupo de cabildeo político de feministas radicales que ha venido avanzando en su objetivo de frenar y eliminar los derechos de las personas transgénero, presentado proyectos para tal fin en conjunto con poderosas agrupaciones evangelistas como la Heritage Fundation, senadores y diputados de extrema derecha, así como redes de mujeres conservadoras que luchan por los valores familiares, anti-abortistas y anti-LGTB, no importa, lo que cuenta es que sean anti-trans.

De forma coordinada el grupo feminista radical de choque y mediático, «Object!» realizó una protesta frente a la sede de Naciones Unidas con gran cobertura de prensa, en donde destacó la ponencia de Sheila Jeffreys e hizo suyo el texto de «La Declaración sobre los Derechos de las Mujeres basados en el Sexo» simplificando como un manifiesto, «La Declaración de las Mujeres», estableciendo de facto la categoría mujer en base a sus atributos biológicos, y reclamando además por tres temas, la lucha contra la despenalización del trabajo sexual, la abolición de la prostitución, luego la lucha contra la existencia misma de las personas transgénero, centrándose en lxs niñxs y tercero combatir el borrado de las lesbianas. Object! se puede traducir como Objeto!, pero con significado múltiple, objeción, resistirse, como en objeción de conciencia, o el famoso «Objeción su señoría», por otro lado «Objeto» para representar la lucha contra la cosificación de las mujeres, «las mujeres no somos objetos.»

Sheila Jeffreys ha continuado su serie de presentaciones por distintos lugares del Reino Unido como en Leeds donde se hizo acompañar por una experta en legislación y otra «experta» médica y psicológica para evitar que lxs niñxs se «transgenericen». Otras viejas figuras del terfismo como la periodista de grandes medios Julie Bindel incansable activista feminista anti-trans, también han comenzado a llevar «La Declaración de los Derechos de la Mujer basados en el Sexo» a universidades y centros educativos, justamente la presencia de Bindel avalada por la Universidad de Edimburgo, hizo que el comité del orgullo LGTB de ese centro educativo renunciara en pleno en apoyo a sus compañerxs trans, noticia de la que partimos para terminar en esta mega operación contra las personas transgénero y a favor de la fijación de la asignación de hombre y mujer como únicas opciones y basadas en el sexo considerado como atributos biológicos inmodificables.

Lo cual nos parece nos deja más cerca de Steve Bannon (googléalo) y su influencia en las ultraderechas del mundo, como Vox en España o Bolsonaro en Brasil, que de las listas de argumentos y contra argumentos, memes o frases ingeniosas contra las ideas ‘térficas’, las TERfs lo entendieron pronto y se subieron a la línea de Bannon y similares que hicieron de la lucha anti-trans no un simple acto de discriminación y transfobia, sino la bandera para canalizar el odio a favor de sus objetivos de alcanzar el poder político y económico para las ultraderechas.

Como cuando se realizó en Navarra, España, si recordamos bien, el congreso donde se lanzó el concepto muy trabajado de «La Ideología de Género» años antes que se convirtiera en tema político central y masivo.

Ah, y por favor no te extrañe si no respondemos si alguien comenta con insultos a las TERfs, que sólo sirve para que se victimicen más, o las típicas negaciones como, «las TERfs son pocas», «son de otra generación», «nadie les hace caso», «Esencialistas!» para ellas, equivocadamente, nosotrxs seríamos quienes creemos son innatos los estereotipos de género, ellas plantean la realidad del sexo físico como base de la imposición de estereotipos para la opresión de las mujeres, de allí, hablan de abolir el género, «no son realmente feministas», «son derecha» en realidad es materialismo de izquierda modernizado para hacer alianzas con la derecha, según sus propios términos, o bien variantes del «no les hagas caso» o peor, «hashtag no todas las feministas,» todo eso nos hace poner una mirada fija con grandes ojeras como Mafalda cuando se pone escéptica y de mal genio. : )

¿Qué hacer? Lo que sea es algo es colectivo, sin duda. Quizás, para empezar, googlear, leer, enterarse, traducir, prepararse, reflexionar con lxs amigxs, países como Portugal, Argentina, España, México que en alguna medida demuestran que se puede evitar que ese neoliberalismo salvaje que lleva a la ultraderecha se afiance más.

¿O conseguir la película Brexit o textos sobre el tema, lo que tenga que ver con el alt-right y similares, pensarlo en relación a temas de género y comenzar a darle la vuelta a favor de los proyectos de justicia social en las realidades de hoy?

Algunos enlaces,

Declaración sobre los Derechos de la Mujer basados en el Sexo PDF en español sitio oficial – Declaration on Women’s Sex-Based Rights sitio oficial – Gender Hurts NYC 03-15-19  Panel del 15 de marzo en Nueva York en el que Sheila Jeffreys presentó «La Declaración de los Derechos de las Mujeres basados en el Sexo» – Gender Hurts: The Feminist Fight Against Gender – Flyer del panel – OBJECT in New York! – activistas feministas anti-trans por los derechos de las mujeres basados en el sexo – Pique Resilence Project, grupo de ex-varones transgénero críticos de lo trans y que apoyan a quienes desean desistir. – Women meet to discuss sex-based rights in Leeds amid accusations of transphobia – Leeds Launch of The Declaration of Women’s Sex-based Rights – Speech by Dr Heather Brunskell-Evans – Edinburgh University’s entire LGBT committee resigns in ‘censorship’ row

Cortometraje: “The real thing”, sobre la empatía y la aceptación a las #infanciastrans vía ‪@akntiendz ‬


Fuente: Akntiendz Chic / Fecha: 27 de julio de 2019

Las chicas de Akntiendz Chic Han compartido este muy conmovedor cortometraje sobre la aceptación, amor y empatía hacia una hija trans. Las infancias trans existen. RG.

Olvídate de Juego de Tronos, “Orange Is the New Black” es la serie de televisión más importante de la década #OrangeForever 🍊 #OITNB 🍊


Por Judy Berman / De Time / Fecha: 22 de julio de 2019

“La prisión no es tan romántica como en todas las películas de explotación de los años 70,” Nicky Nichols, una reclusa interpretada por Natasha Lyonne, le dice a Alex Vause (Laura Prepon) en la séptima y última temporada emocional de Orange Is the New Black. “Quiero mi dinero de vuelta.”

La broma funciona en múltiples niveles: Nicky y Alex son lesbianas. También son mujeres blancas privilegiadas que no pudieron haber previsto lo que les esperaba cuando ingresaron a Litchfield Penitentiary, la prisión ficticia de seguridad mínima del estado de Nueva York, donde se realizan las primeras cinco temporadas del programa. Pero el estallido es también un comentario-guiño sobre las expectativas que los espectadores han estado proyectando sobre la dramaturgia de Netflix incluso antes de su estreno en julio de 2013. Creada por Jenji Kohan, la inconformista escritora y productora detrás de “Showtime’s Weeds”, y basada en las memorias de Piper Kerman del mismo nombre, “The Orange… “ sonaba, al principio, como una mirada maliciosa de las mujeres en prisión sobre como el público amigablemente ve a través de los ojos de una chica WASP (blanca, anglosajona y protestantes) además de guapa bisexual de un Brooklyn gentrificado (Taylor Schilling).

De hecho, como saben los fans, 105 millones de ellos, según Netflix, que han hecho que sea la serie original más vista y el programa más querido en el servicio de streaming, “The Orange… “siempre fue un proyecto más ambicioso. Kohan concibió a la famosa Piper Chapman de Schilling como un caballo de Troya para contrabandear a docenas de mujeres históricamente ignoradas de Hollywood: mujeres pobres, mujeres negras, mujeres morenas, mujeres trans, mujeres inmigrantes, mujeres ancianas, mujeres con enfermedades mentales y mujeres con vestimenta de dos dígitos de tamaño.

Cuando HBO y Showtime no pudieron abrir sus puertas, se llevó el caballo a Netflix. La sincronización de Kohan fue perfecta: nueva en el desarrollo de la programación original, el servicio le otorgó un gran margen de maniobra. Debido a su visión expansiva en un momento crítico en el auge de la transmisión, esa libertad produjo una serie que suavizó la transición de la edad de oro de la década de 2000 a la vibrante y diversa, aunque fragmentada, época que se conoce como Peak TV. Más que un audaz experimento en un juego de manos de representación, Orange se convirtió en el espectáculo más influyente de la década.

ORANGE IS THE NEW BLACK JoJo Whilden/Netflix

Seis años pueden no parecer mucho tiempo en la historia de la televisión: “Friends” recorrió toda una década y “Los Simpson” están a punto de cumplir 30 años. Pero sería difícil subestimar cuánto ha cambiado la pantalla pequeña desde 2013. Netflix lanzó su primer original de alto perfil, “House of Cards”, en febrero. Hulu y Amazon también estaban metiéndose en el grupo de contenido original, aunque este último era esencialmente de crowdsourcing y ninguno había producido una serie de firmas. (“Transparent” de Amazon llegó en 2014. Hulu careció de un gran éxito hasta que “The Handmaid’s Tale” se estrenó en abril de 2017).

Como tal, la frase “observación compulsiva” apenas comenzaba a ganar dinero cuando apareció la primera temporada de “The Orange…”, las 13 horas, en Netflix. Los espectadores que ahora consumen con regularidad el contenido de una serie determinada de una temporada determinada dentro de las 24 horas todavía no estaban seguros de poder acostumbrarse a esta nueva forma de sofá-maratón. El espectáculo de Kohan jugó un papel importante en la conversión de los escépticos. Recuerdo haber maratonado la temporada en un fin de semana, estimulada por mi impaciencia por conocer a todas en el tremendo reparto de personajes de “The Orange…”. Para bien o para mal, el atracón es ahora tan común que un término para ver un episodio de TV a la vez sería más útil.

A pesar del consenso de que estábamos viviendo un renacimiento en pantalla pequeña, los lanzamientos aún eran deprimentes y homogéneos en 2013. Las presentaciones de Shonda Rhimes fueron las excepciones que demostraron la regla: cuando debutó el año anterior, “Scandal” se convirtió en el primer drama de la red con una mujer negra liderada desde los años setenta. Con una lista corta de drama sobresaliente compuesta por “Mad Men”, “Game of Thrones”, “Downton Abbey”, “Homeland”, “House of Cards” y la ganadora “Breaking Bad”; los Premios Emmy 2013 fueron atestados de nominados que protagonistas blancos, la mayoría de ellos hetero y acaudalados.

“The Orange ….” rompió ese molde en casi todas las formas posibles. Cuando se trató de representación, este no fue simplemente la primera serie de prestigio desde que “The Wire” se desarrolló alrededor de personas pobres y no blancas, o el raro programa destinado a una audiencia general que presentaba más que un testimonio queer ordinario. También dotó a cada uno de estos personajes con una especificidad que desafía el estereotipo. En 2014, cuando esta revista declaró que Estados Unidos había alcanzado un “punto de inflexión transgénero”, el avance de Laverne Cox como la reclusa Sophia Burset la convirtió en la cara de ese momento. Por una vez, las mujeres a quienes habitualmente ignoraba la sociedad estaban siendo representadas en la cultura pop como personas con virtudes y defectos, en lugar de como una masa monolítica de degeneradas o zorras.

Laverne Cox en la portada de TIME, 2014 Fotografía de Peter Hapak para TIME

La mezcla de humor en la cárcel y la alta tragedia interrumpieron las categorías de género en la medida en que los Emmy lo pasaron de la comedia al drama entre las estaciones 1 y 2. Y a lo largo de los años, su descripción inquebrantable del sistema de justicia estadounidense ha reflejado y catalizado la intensificación de los debates en torno al encarcelamiento masivo, las cárceles privadas, el racismo sistémico, la desigualdad económica y la violencia policial contra las personas de color. Algunas de estas líneas de historia han sido controvertidas: Kohan recibió un fuertes críticas por haber matado a un guardia. La muerte de Samira Wiley, Poussey Washington, les complació al final de la temporada 4. Tal vez el punto era que incluso la reclusa más amable de Litchfield podría ser víctima de la brutalidad policial, pero muchos fans vimos otro cuerpo negro sacrificado al servicio de una trama torcida. Aún así, las conversaciones que han surgido de los errores percibidos de “The Orange…” se han sentido tan vitales como las de sus éxitos.

Si el programa ya no genera tanta atención como la que disfrutó en sus primeras dos o tres temporadas, es probable que la televisión haya absorbido rápidamente sus innovaciones. Los últimos cinco años han sido definidos tanto por un aumento en la programación apuntalada con buenos guiones, uno impulsado por la fábrica de contenido de Netflix que Orange ayudó a construir, y un auge relacionado en programas que representan a comunidades marginadas. Ahora, una serie tan diferente como la virtuosa “Atlanta” de Donald Glover y la exitosa comedia “Fresh Off the Boat”, que comienza su sexta temporada, son protagonizadas por personajes negros. “GLOW”, un drama más ligero sobre mujeres luchadoras de la productora ejecutiva Kohan, presenta a otro gran y diverso reparto de mujeres. Antes del problema #MeToo de Jeffrey Tambor, “Transparent” siguió el ejemplo de Kohan de honrar cada letra de LGBTQ en donde la historia gira casi en su totalidad alrededor de personas de color queer y trans de bajos ingresos. El actor no binario Asia Kate Dillon tuvo un papel en “The Orange… “ antes de hacer historia como un personaje no binario en “Billions”.

“The Orange…” ha servido como una verdadera cantera llena de mujeres talentosas de todas las identidades. Wiley ahora protagoniza la serie “The Handmaid’s Tale”. Uzo Aduba, quien ganó dos premios Emmy por su interpretación profundamente humana de la reclusa mental Suzanne Warren, interpretará a Shirley Chisholm en un drama de FX sobre la Enmienda de Igualdad de Derechos. Dascha Polanco, Daya Díaz de Orange, brilló en el proyecto de DuVernay “When They See Usy” y aparecerá en una adaptación cinematográfica de “In the Heights” de Lin-Manuel Miranda. La poderosa actuación de Danielle Brooks como la mejor amiga de Poussey, Taystee Jefferson, la llevó a competir por una nominación al Tony en “The Color Purple”. Después de que “The Orange…” reavivó la carrera de Lyonne, ella co-creó y protagonizó su propio drama idiosincrásico de Netflix, “Russian Doll” que es uno de las mejores series nuevas del año.

Mientras la temporada final decepcionante de “Juego de tronos” generó más fanfarria, también se sintió como un réquiem para una clase de series épicas, costosas y creadas para dominar la conversación cultural, que la era del streaming más peculiar, más fragmentada y politizada no puede sostener. Desde “Westworld” de HBO hasta “Shannara Chronicles”, de corta duración, de MTV, ningún intento de producir los próximos “Tronos” ha atraído a tantos espectadores; su sucesor más probable, la precuela de “El Señor de los Anillos” de Amazon, no se estrenará hasta 2021. Según las propias métricas de Netflix, incluso “Stranger Things” no ha generado tanto interés como “The Orange…”, y nunca hubo nada especialmente revolucionario en el programa anterior de todas formas. Uno de mis dramas favoritos de la década de 2010, “Mad Men”, representó la realización más completa de la edad de oro de la década anterior, la de los hombres blancos y antihéroes más que un nuevo paradigma para la televisión. Otro, “Twin Peaks: The Return”, es simplemente demasiado singular para replicar.

“The Orange…” es la serie más importante de la década, en parte porque viste su importancia tan a la ligera. Aunque el momento en que se sintió verdaderamente audaz ha pasado, aún siguen experimentando. Dedicada por completo a un levantamiento de presas que duró tres días, la temporada 5 fue tan emocionante como agotadora. Más series pasadas de primer nivel debieron lanzarse al vacío con tal salvaje renunciación.

Taryn Manning, izquierda, y Uzo Aduba en ‘Orange Is the New Black’ JoJo Whilden / Netflix

****SPOILER****

En su temporada final algo accidentada pero en su mayoría satisfactoria, el 26 de julio en Netflix, “The Orange…” continua su atención a la inmigración en otra línea narrativa sin precedentes, si acaso algo apresurada. Se le dedica demasiado tiempo a la relación de Piper con Alex, quien ahora es su esposa, y hay una transición difícil a la vida de la ciudad neoyorquino-bohemia de Nueva York. Sin embargo, en otros lugares, los personajes queridos tienen finales que se sienten bien incluso cuando son aplastantes, que no reflejan tanto la justicia como el cálculo áspero de privilegios, experiencia, unidad, suerte y apoyo social que rigen los resultados para las personas encarceladas.

Pero mi trama favorita imagina cómo podría verse la prisión bajo un liderazgo progresista, con clases de justicia restaurativa y un fin al aislamiento. Si bien estas reformas no pueden poner fin al problema del encarcelamiento en masa, son un paso en la dirección de ofrecer a las personas la dignidad humana que el programa insiste en que se merecen. Como la misma “The Orange …” el nuevo Litchfield Max no es perfecto, pero sus innovaciones representan una amenaza radical para el status quo.

Contáctanos en editors@time.com.

La denigración, el abuso y la tergiversación del Movimiento para la igualdad #trans en la prensa por ‪@hackinginquiry ‬Hackeado off


Tomado de Mermaids en Facebook el día 18 de julio de 2019.

Hackeado off ha publicado su último informe sobre la transfobia en la prensa del Reino Unido. Ahora, dentro del informe encontrarán un festín de transfobia en 3 AÑOS.

Un día las infancias y juventudes #trans van a mirar hacia atrás en algunas de las historias publicadas sobre ellxs y se preguntarán cómo podrían haber sido denigrados de tal forma ⤵️

https://hackinginquiry.org/wp-content/uploads/2019/07/Media-transphobia-report-final.pdf

◦ Este reportaje detalla 24 artículos que incluyen una seria tergiversación del Informe del Comité Selecto de Mujeres e Igualdad (Equalities Select Committee, WESC) sobre la Igualdad Trans, ya sea porque son transfóbicos o son inexactos sobre el efecto transfóbico hacia las personas transgénero.

◦ Los medios de comunicación deben atender las publicaciones de WESCReport y sus recomendaciones, y este informe no hace ningún comentario sobre el partidismo o la campaña sobre el tema. Pero los medios de comunicación no deben involucrarse en el abuso y la falsedad, lo que, según este Informe, ha ocurrido en una escala significativa. También se han publicado varios artículos abusivos sin conexión explícita con el Informe WESC.

◦ La ausencia de un ente regulador en los medios de difusión ha permitido que estas inexactitudes y abusos persistieran; que hayan sido atendidas inadecuadamente o en lo absoluto.

◦ Entonces, la asociación de documentos y el gestor de quejas “IPSO” no ha podido o no tiene atribuciones para responsabilizar a los editores de noticias por la publicación de información errónea y abuso. IPSO no está “Reconocido” para una regulación de medios independiente y efectiva.

Existe un grave problema con la transfobia y la desinformación relacionada con las personas trans y las reformas legales propuestas en los medios no impresos. Se debe establecer una regulación independiente para reemplazar a IPSO, para garantizar que el público esté protegido, y se puede tener un debate basado en hechos, y sin abuso, en cualquier reforma propuesta.

Antecedentes

El informe de la comisión y las reformas propuestas.

El 14 de enero de 2016, el Comité Selecto de Mujeres e Igualdad publicó un informe sobre “Igualdad Transgénero”, que siguió a la investigación del Comité sobre la igualdad para las personas transgénero en el Reino Unido.

Las recomendaciones de ese informe incluían lo siguiente:

◦ Dentro del actual Parlamento, el Gobierno debe presentar propuestas para actualizar la Ley de Reconocimiento de Género, en línea con los principios de autodeclaración de género que se han desarrollado en otras jurisdicciones. En lugar del presente proceso de aplicación médico, cuasi judicial, se debe desarrollar un proceso administrativo, centrado en los deseos del solicitante individual, en lugar de un análisis intensivo por parte del personal médico y de la abogacía.

◦ Recomendamos que se enmiende la Ley de Igualdad para que la disposición de requisitos ocupacionales y / o la prestación de servicios de un solo sexo / servicios separados no se aplique en relación con la discriminación contra una persona cuyo género adquirido haya sido reconocido en virtud de la Ley de Reconocimiento de Género de 2004.

El efecto de la primera de estas recomendaciones, si se implementa, sería actualizar el proceso actual para obtener un Certificado de Reconocimiento de Género (GRC). En lugar de un proceso que dura más de dos años y requiere que un panel considere el caso del solicitante, el Comité recomendó que se establezca un proceso más ágil.

Es importante tener en cuenta que la mayoría de las personas trans actualmente no solicitan un GRC, y no se requiere un GRC para que una persona cambie el marcador de género en su pasaporte, cuentas bancarias, registros personales con el NHS y otros sistemas. Una persona no tiene necesidad de obtener un GRC para ser considerad trans de acuerdo a la Ley de Igualdad 2010 (referido como “transexual” en esa Ley). El efecto práctico de esta reforma, por lo tanto, no sería enormemente significativo. El beneficio clave de la reforma sería un sentido de mayor dignidad para las personas trans, quienes podrían ver su identidad de género reflejada por el estado. Existen algunos derechos legales limitados conferidos por la obtención de un GRC, principalmente relacionados con el matrimonio, la pensión, la herencia y la asignación de prisión por defecto, aunque algunos de estos derechos están sujetos a algún tipo de discreción.

La segunda de estas recomendaciones se relaciona con las disposiciones de la Ley de Igualdad 2010, que permite que los servicios sean prestados por o para personas con una característica protegida específica, donde esté justificado. Un ejemplo hipotético podría ser una organización benéfica que brinde apoyo a las mujeres que son víctimas de violencia doméstica, para las cuales solo las mujeres son elegibles para el apoyo ofrecido y solo las mujeres pueden asumir un rol trabajando para la organización benéfica y administrar ese apoyo. En virtud de esa Ley, una mujer trans puede ser excluida de los servicios que de otra manera están disponibles para las mujeres, a la discreción del proveedor del servicio, pero solo cuando tal discriminación “es un medio proporcionado para lograr un objetivo legítimo”.

El Comité recomienda que esta discreción, para que los proveedores de servicios excluyan a las personas transgénero en ciertas circunstancias, nunca se aplique cuando la persona transgénero haya obtenido un Certificado de Reconocimiento de Género. El Comité considera que es poco probable que se cumpla la prueba del “objetivo legítimo” en tales casos, independientemente.

El efecto de esto ha sido impugnado. Los opositores argumentan que esto debilitaría las protecciones legales en espacios y servicios para un solo sexo.

Los reformistas argumentan que, como se mencionó anteriormente, la prueba de “objetivo legítimo” existente significa que esta reforma tendría poco efecto sustantivo en la práctica. Los reformistas argumentan además que muchas personas trans utilizan servicios de un solo sexo sin un GRC ya. El efecto de la discreción más amplia que existe actualmente es discriminar entre las personas trans que son reconocidas con su género adquirido por los proveedores de servicios en el punto de contacto, y las que no lo son: quienes que no pueden enfrentar preguntas personales e intrusivas sobre su identidad de género para confirmar su elegibilidad y quienes pueden beneficiarse de tales servicios bajo el supuesto de que no tienen antecedentes transgénero.

Cuestiones complejas

Ambas recomendaciones se relacionan con asuntos complejos, sobre los cuales es correcto y apropiado tener un debate público respetuoso. Este informe no hace comentarios sobre el contenido de ese debate, y ninguno debe leerse en ese sentido.

Sin embargo es fundamental que cualquier debate se base en hechos y no se convierta en algo abusivo o que los hechos se confundan con la desinformación. Esto no ha sucedido.

En cambio, algunos periódicos nacionales, como se demuestra en este informe, han sido responsables de lo siguiente:

1. Tergirversación de las propuestas de WESCR y del gobierno; incluso:

a) Alegando que el informe llama a poner fin a los espacios de un solo sexo

b) Argumentos para reescribir la definición de género.

c) Emiten mensajes que a los hombres se les permitirá permitir usar instalaciones de mujeres como de vestidores y sanitarios.

2. Desinformación (implícita, explícita) sobre el panorama legal actual del género

3. Lenguaje que ridiculiza y agrede a las personas trans y frivoliza sus preocupaciones

4. Cobertura maliciosamente inexacta sobre las personas trans.

La cobertura de algunos grupos de periódicos en estos aspectos es especialmente preocupante, dado que el Gobierno está reflexionando sobre posibles cambios a la ley luego del Informe del Comité. La tergiversación del Informe publicado en los sitios web de los medios de comunicación más leídos en el país podría tener un efecto muy perjudicial en el debate público y en los procesos democráticos mediante los cuales el Gobierno decide el camino a seguir.

Falla regulatoria

La raíz de la transfobia mediática es la ausencia de una regulación para los medios de comunicación independiente en el Reino Unido.

Mientras que los medios de difusión están regulados por OfCom, los sitios web y los periódicos no están regulados. A pesar de que el gobierno de Cameron 2013 legisló para un sistema independiente de regulación de medios, el gobierno actual no lo ha implementado.

Esto ha dejado en funcionamiento un regulador independiente, pero la membresía es completamente opcional. Como resultado, ninguno de los principales sitios web o periódicos se han registrado.

En cambio, la mayoría de los editores son miembros de IPSO, que es una asociación de periódicos y un administrador de quejas bajo el control de los ejecutivos de los periódicos. En repetidas ocasiones no ha logrado que los editores se responsabilicen por una cobertura inexacta. Todos los artículos en este informe fueron producidos por miembros de IPSO.

IPSO ha anunciado recientemente una revisión ”sin dientes” para informar sobre personas transgénero. No ha prometido ninguna acción para solucionar activamente el problema y proteger al público. Es un cuerpo impotente bajo el control de los ejecutivos de los periódicos.

Contenido del Informe: Resumen

Este informe incluye cobertura periodística de desacuerdo legítimo, precisa discusión de los hechos, y aporta contribuciones a importantes debates sobre género.

  Lamentablemente, también incluye múltiples inexactitudes, tergiversaciones, distorsiones y ocasionalmente, la transfobia descarada.

  Temas de política como estos requieren un debate adecuado y el compromiso con los hechos, pero cuando los hechos no se tienen en cuenta para promover una agenda en particular, entonces todos los puntos de vista son afectados.

  Los argumentos de los individuos que tienen objeciones a las reformas propuestas a la GRA suelen desacreditarse, porque los argumentos de sus alianzas se muestran como falsedades. Las opiniones de los partidarios de la reforma son silenciadas por las falsas afirmaciones, hechos inventados y, a veces, odio transfóbico publicado por sus oponentes en los medios impresos.

En este sentido, quienes requieren un debate basado en hechos y respeto son decepcionados por la ausencia de regulación para los medios.

Lo que este informe no cubre

Todos estos artículos, y mucho más, sugieren una agenda de prensa contundente en contra de la reforma. Todos los periódicos tienen derecho a hacer campañas sobre temas como este, y no es un requisito de estar equilibrado. Este informe no cuestiona ese desequilibrio, que es una cuestión para los editores.

  Los puntos resaltados son aquellos que se pueden probar empíricamente que son falsos. Muchas afirmaciones podrían ser cuestionadas pero no se destacan en este

  informe.

  Este informe ha sido escrito y revisado por individuos de un espectro de identidades de género y puntos de vista en relación con la reforma propuesta de la GRA.

Ejemplo del contenido del informe