ENTREVISTA Nancy Fraser: “El feminismo liberal ha fallado a la mayoría de mujeres”


Por Ana Requena Aguilar / De: Eldiario.es / Fecha: 22 de marzo de 2019

La intelectual y teórica feminista cree que la nueva ola gira sobre la ‘reproducción social’: “Eso lo diferencia del feminismo liberal centrado en permitir a algunas mujeres ascender mientras subcontratan el trabajo de cuidados a mujeres migrantes mal paga

“No hay un sujeto universal abstracto del feminismo. Las mujeres reales tienen identidades étnicas, sexuales, de clase. Un movimiento para el 99% debería representarlas a todas y no podemos hacerlo diciendo que no vamos a hablar de algunos problemas”, señala

“Cualquiera que crea que la desigualdad de género existe, es injusta y debe desaparecer, puede considerarse feminista. Pero hay muchas interpretaciones diferentes y en conflicto de cómo abordar esa desigualdad de género“.

Nancy Fraser. FOTO: Fernando Sánchez

Es una de las intelectuales más relevantes de las últimas décadas, una de las teóricas del feminismo que los libros seguirán citando pasados los años. Nancy Fraser (Baltimore, 1947), profesora de Ciencias Políticas, Sociales y también de Filosofía en Nueva York, está en España en pleno auge del feminismo. El Museo Reina Sofía y Medialab Prado han traído a la filósofa política para, entre otras cosas, impartir un seminario que, ante la afluencia de solicitudes, ha terminado por convertirse en una encuentro multitudinario. Fraser cree que vivimos “un momento especial” y que la mejor forma de gestionar este éxito del feminismo es pensar “qué feminismo queremos”. Y para quién.

Porque esta intelectual ha criticado con dureza a un feminismo liberal que, considera, ha sido colaboracionista de un sistema opresor. Por contra, subraya que la nueva ola se articula sobre los cuidados y el conflicto entre lo productivo y lo reproductivo y que apela e incluye a una masa de mujeres mucho más amplia y con posiciones sociales diferentes. La coautora, junto a otra referente, Judith Butler, de ‘Redistribución o reconocimiento’, uno de los clásicos feministas contemporáneos, fue de hecho muy crítica con la candidatura de Hillary Clinton. ¿Beneficiarían sus propuestas a todas las mujeres o solo a unas pocas?, lanzaba. Se muestra hoy, sin embargo, entusiasmada con Alexandria Ocasio-Cortez, la nueva estrella demócrata. “Ella sí representa un feminismo para el 99%”.

Teniendo en cuenta lo que está sucediendo en países como España, Argentina, EEUU, India… ¿estamos asistiendo a la cuarta ola del feminismo?

No sé exactamente cómo contarlas, pero definitivamente es una ola, una nueva ola. Es extraordinario, es un potencial de cambio enorme respecto al feminismo de las dos décadas anteriores. Pertenezco a la generación de los 60, a la segunda ola, que cuando empezó fue muy radical, pero que cuando la nueva izquierda se vino abajo y resurgió el neoliberalismo, especialmente en EEUU, se convirtió en un feminismo muy liberal. Ese feminismo está en crisis, como lo está el liberalismo en general, y ciertamente estamos viendo un nuevo impulso de gente joven que no quiere el feminismo liberal, quiere inventar un nuevo feminismo y eso es algo maravilloso.

¿Y cómo definiría está ola, qué está pasando exactamente?

Primero, diría que esta ola aún está en formación, su identidad aún no está del todo clara y podría ir en diferentes direcciones. El contexto es el de una crisis general de la sociedad a escala global, una crisis de la democracia, de la economía, de las finanzas y, especialmente interesante para el feminismo, hay una crisis de la reproducción social, un término con el que me refiero al trabajo de cuidados y a todas las acciones que funcionan como pegamento social y como sostenimiento de los seres humanos, que son vistas tradicionalmente como un trabajo de las mujeres, con frecuencia no pagado, pero a veces pagado.

Ese sector entero de la sociedad está bajo una presión muy profunda porque tenemos la austeridad, los recortes de gasto, la crisis financiera, todo el apoyo público está menguando y al mismo tiempo tenemos una economía que demanda la participación a tiempo completo de las mujeres en el empleo remunerado. Tenemos retos enormes por delante que tienen que ver con la sanidad pública, con los cuidados que se prestan desde los servicios públicos, la educación pública, el transporte público, la provisión de agua y aire limpio… Todo esto se está convirtiendo en el frente, en la vanguardia de la lucha, especialmente en un momento en que los sindicatos se han debilitado, en que la industria se ha deslocalizado…

Este nueva ola del feminismo gira entorno a la reproducción social y eso le da un aura completamente diferente al feminismo corporativo liberal que ha estado centrado en permitir a algunas mujeres escalar a posiciones altas mientras subcontratan su trabajo doméstico y de cuidados a mujeres migrantes o racializadas mal pagadas. Ahora este feminismo incorpora también a estas trabajadoras en su centro y en su primera línea así que es muy diferente, se opera desde asuntos diferentes y apela a más sectores de la población. Su composición en términos de clase es diferente, no hablamos solo de mujeres privilegiadas, sino de cualquier persona afectada por la austeridad, preocupada por la educación pública o por la sanidad de calidad. 

También tenemos la violencia sexual como otro de los componentes que parecen estar articulando la movilización de esta nueva ola, al menos así lo señalan otras pensadoras, ¿está de acuerdo? En España lo hemos vivido con ‘la manada’, y a nivel global el movimiento MeToo.

Sí, es otro de los elementos importantes e inspiradores de lo que está sucediendo. Creo que mucha gente no entiende que el MeToo es también un movimiento laboral, es una lucha para conseguir un entorno de trabajo más seguro, sin acoso o discriminación. Así que aunque los medios se centren en las estrellas de Hollywood, que están en una situación buena en general, las tripas de este movimiento están entre las trabajadoras de la agricultura, de los hoteles, entre las empleadas domésticas, que son muy vulnerables. Aunque el MeToo podría parecer una lucha de las privilegiadas no lo es. Y por supuesto tenemos la violencia de género en las parejas, que seguimos encontrando en todas las clases sociales, grupos étnicos y lugares, pero que se vuelve especialmente pronunciada en momentos de crisis como los actuales, porque existe mucha presión en la intimidad de los hogares. Es muy importante que en este momento aseguremos la financiación para atender este asunto, tenemos que asegurarnos de que las mujeres tienen lugares seguros a los que acudir con sus hijos, sitios donde vivir.

Las mujeres necesitan opciones de salida. Si tú eres más dependiente que tu compañero, tu compañero puede irse fácilmente, pero tú no. Quién va a tener el poder y la voz en una relación así. Así que una parte de la solución, no toda, es darle a las mujeres posibilidades de salida asegurándonos de que son autosuficientes y pueden sostenerse a ellas y a sus hijos.

Nancy Fraser, durante la entrevista en Madrid. FOTO: Fernando Sánchez

En España ha habido un debate polémico sobre quién debe ser el sujeto del feminismo. Hay quien habla de un sujeto más abierto, que incluya a las personas LGTBi, hay quien defiende el sujeto mujeres y alerta incluso del peligro de abrir ese sujeto. ¿Qué opina?

‘Mujeres’ incluye a las lesbianas, a las trans, a las queer, a las mujeres cis [mujeres cuya identidad sexual y/o de género se corresponde con el sexo asignado al nacer], a las blancas, a las negras. Quiero decir que claro que hay muchas mujeres, y ¿cuál es el objetivo de decir que no podemos hablar de esto o de aquello o incluir ciertos temas en nuestros debates? Eso debilita el movimiento, decir que solo hablamos de mujeres en abstracto. Las mujeres reales tienen identidades étnicas y raciales, sexuales, de clase, etc. No hay un sujeto universal abstracto del feminismo, hay todas estos tipos de mujeres ocupando diferentes posiciones, en lugares diferentes con intereses y necesidades diferentes. Y un movimiento para el 99% debería representarlas a todas y no puedes representarlas a todas diciendo que no vamos a hablar de algunos problemas, solo de lo que nos afecte absolutamente a todas. Eso es volver al pasado, a centrarse solo en las mujeres blancas cis heterosexuales de clase media, volver a un sujeto restringido, algo que ha sido fuertemente contestado por el feminismo negro, el feminismo queer, etc. No queremos volver al pasado.

Conforme hemos ido viviendo este auge del feminismo, los partidos políticos también han ido tomando posiciones. En España, Ciudadanos se ha definido como un partido liberal que defiende un feminismo liberal. Hay quien dice, sin embargo, que el feminismo no puede serlo. ¿Es así?

Existe, en Estados Unidos es el feminismo de Sheryl Sandberg, de Christine Lagarde, de Hillary Clinton. Así que claro que existe ese feminismo, pero no es el que creo que debiéramos apoyar. Me alegra que tengan un manifiesto para poder argumentar en contra de ese feminismo. Hay más de un feminismo, el feminismo no es una posición, es un campo de debate y discusión. Cualquiera que crea que la desigualdad de género existe, es injusta y debe desaparecer, puede considerarse feminista. Pero hay muchas interpretaciones diferentes y en conflicto de cómo abordar esa desigualdad de género, de cuál es su origen y causas… y ahí hay argumentos liberales, socialistas, populistas…

Contra ese feminismo liberal usted propone el feminismo para el 99%, ¿podría explicar en qué consiste?

Como sugiere el nombre, es el feminismo que toma como referencia la situación vital, las demandas, las necesidades de la inmensa mayoría de mujeres. Ese es el punto de partida, no la situación de un grupo de mujeres ejecutivas que quieren llegar más alto. Empieza en la vida de las mujeres que trabajan en hoteles, restaurantes, o que no tienen trabajo, en mujeres migrantes… Empezando ahí diagnostica dónde están las raíces del problema, de este sistema, y ahí es donde hablamos de la reproducción social y de la crisis entre lo productivo y lo reproductivo y otro tipo de contradicciones que vivimos actualmente. Criticamos también como el feminismo liberal falla a la mayoría de mujeres y proponemos una alternativa, un feminismo centrado en derechos laborales, en derechos para las personas migrantes, en acabar con la violencia hacia las mujeres, apoyar a minorías sexuales…

En este contexto, ¿cómo lee la llegada de la gestación subrogada, los debates por su regulación, sus efectos sobre la igualdad?

No me gustaría responder a favor o en contra de esta práctica, sino que me gusta decir que es un síntoma de algo que tiene también que ver con ese conflicto de lo productivo y lo reproductivo. Está por ejemplo la idea de que mujeres privilegiadas con problemas para concebir con sus compañeros están agarrándose a un fetiche biológico cuando hay muchos niños que podrían adoptar. Por otro lado, está la cara de las mujeres que se prestan, cómo de limitadas son sus posibilidades y opciones para que esto parezca un buen negocio para ellas. En EEUU tienes mujeres más bien pobres, que han tenido pocas oportunidades educativas, recibiendo 10.000 dólares que ven como una fortuna. Durante el embarazo muchas desarrollan apego y de repente tienen que desprenderse del bebé. Algunas tratan de deshacer el contrato y hemos vivido auténticas batallas legales. Así que esto va de las opciones vitales tan restringidas que tienen algunas mujeres y del fetiche biológico. También tiene que ver con el posponer la llegada de los hijos por la exigencia del mercado… Todo forma parte del mismo problema. 

Ha dicho en varias ocasiones, también en sus artículos, que algunas ideas feministas han acabado siendo sirvientas del neoliberalismo. ¿No es eso una forma de culpar al feminismo en lugar de señalar al sistema, al patriarcado o al neoliberalismo, por apropiarse de unas ideas para reforzarse y neutralizar su amenaza?

Diría que la culpa principal de la neoliberalización no es desde luego del feminismo. El villano principal de esta historia es el capitalismo financiero. Pero el feminismo liberal del que hablo no ha sido pasivo, ha sido un colaborador activo, quizá amateur, pero activo. Alguien como Sheryl Sandberg no es una víctima. Sus ideas han tenido mucha influencia. Es una apropiación de otras formas anteriores de feminismo más crítico.

Pero, por ejemplo, una de esas ideas que usted señala es la crítica feminista al salario familiar, a la idea de que un salario, ganado por el hombre, bastaba, y que las mujeres solo tenían cabida en un espacio privado, sin recursos propios. Eso no es una idea del feminismo liberal…

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Hay una ironía, el feminismo criticó la idea del salario familiar, un salario que sostenga a toda la familia y que dejaba a las mujeres en dependencia. Nuestra crítica acabó convergiendo con la idea neoliberal de abaratar los puestos de trabajo y de tener trabajadoras baratas, y ahí, efectivamente, no hay que culpar al feminismo. Pero hay que decir que una parte importante del feminismo hizo una alianza con fuerzas que han destruido los derechos laborales y las condiciones de vida de la clase media trabajadora.

ANA REQUENA AGUILAR

Periodista. Trabajé en el diario Público desde 2008 hasta su cierre en papel. Antes, en Tiempo, Europa Press, UN-Instraw o AmecoPress, entre otros. He escrito crónicas y reportajes desde Bangladesh, Siria, Gaza o México. Formo parte de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género y escribí una tesina sobre periodismo con perspectiva de género. Desde hace dos años, enfrascada en reformas laborales, consecuencias de la crisis y protestas. Coautora del libro ‘Las voces del 15M.’

Conferencia “Derechos de las personas #trans: Identidad y Ciudadanía” por @Rivka_Azatl en @UABCOficial


Como parte de la 8a Jornada Cultural de la lucha contra la homofobia, lesbofobia, bifobia, transfobia y contra los géneros no binarios y las sexualidades no heterosexuales.

Por qué es peligrosa la polémica sobre la participación de las trans en espacios feministas por ‪@BeatrizGimeno1 ‬


Por Beatriz Gimeno / De Pinkara Magazine / Fecha: 02 de marzo de 2017

Un artículo de Plataforma Antipatriarcado ha encendido un debate en el que se han dirimido cuestiones como si las trans son feministas o antifeministas, o si se puede justificar su exclusión de espacios feministas seguros. Beatriz Gimeno responde a algunos de los argumentos más repetidos.

Manifestación contra los feminicidios y travesticidios en Buenos Aires./ Constanza Portnoy

Manifestación contra los feminicidios y travesticidios en Buenos Aires./ Constanza Portnoy

Una conocidísima feminista de los años 70, una de las pioneras, mantenía en aquel tiempo que la irrupción de las lesbianas en el movimiento feminista se debía a una conspiración de la CIA para acabar con dicho movimiento. Esta historia me ha venido a la cabeza estos días pensando en la cuestión de la disputa entre la Plataforma Antipatriarcado y algunas personas trans y lo que de allí derivó. Cuando comenzó esta polémica se cumplía precisamente el primer aniversario de la muerte de Lohana Berkins, activista feminista, abolicionista, transexual, comunista. Una mujer que murió hace un año, a la que tuve la oportunidad de conocer y que me ayudó a entender muchas cosas que antes entendía mal o desconocía. Un ejemplo de lucha y de dignidad, un referente, para mí, de la lucha feminista y de lucha trans. Una persona cuya existencia fue muy importante para mi propio feminismo y a quien he recordado mucho estos días. 

Tengo que decir que nunca estoy a favor de cerrar páginas, de prohibir libros o músicas. Creo que esta deriva prohibicionista se llevará la libertad de expresión por delante y ya lo estamos viendo y no nos estamos asustando bastante de ver que es posible ser condenado a tres años de cárcel por un tuit. Esta opinión la he mantenido desde siempre y para cualquier tema. Creo que la libertad de expresión incluye la posibilidad de ser racista, machista, o simplemente imbécil. La libertad de expresión consiste en aceptar que existe el derecho a decir aquello que nos parece equivocado, estúpido o incluso nocivo socialmente.Así que yo no hubiera pedido el cierre de ninguna página cuyo contenido no fuera directamente delictivo; pero más allá de esto, la cuestión con la Plataforma Antipatriarcado y la “cuestión” trans derivó enseguida en una especie de bronca en la que se dirimían otras cuestiones como si las trans son feministas, si son antifeministas, si lo que late debajo de esto es la regulación o prohibición de la prostitución o, simplemente, la relación de la lucha trans y la lucha feminista. 

Empecemos por el principio. Leí el post de la discordia en la Plataforma Antipatriarcado antes de que la cosa se incendiara y sí, me pareció transfóbico. Así pues, entiendo que muchas personas trans se sintieran indignadas. Igual que nosotras cuando leemos comentarios antifeministas. Es verdad que la Plataforma tiene también artículos en los que condena la violencia que sufren las personas trans (sólo faltaba) y es verdad que luego pidió disculpas. Su post transfóbico me pareció más bien fruto de la ignorancia y el prejuicio, como la feminista que dijo aquello de las lesbianas, pero si se tiene una página feminista, lo menos que se puede hacer es informarse antes de dejar por escrito opiniones que resultaban hirientes para muchas personas. En todo caso, lo interesante de la cuestión vino en el debate que se abrió en las redes a raíz de esto. 

Una parte del feminismo tiene muchos prejuicios contra las personas trans. Por mucho que nadie lo reconozca, claro, pero yo lo vivo cotidianamente. He discutido muchas veces a propósito de opiniones transfóbicas que no le parecían transfóbicas a quien las emitía. Algunas feministas suelen sostener que las mujeres trans tienen opiniones antifeministas sobre algunas cuestiones y eso lo he leído mucho estos días. Y es que el principal prejuicio es ese: pensar que las mujeres trans tienen una determinada opinión común; es decir, convertir a todas ellas en lo mismo. Las mujeres trans tienen opiniones tan diferentes sobre todas las cosas como cualquier otro grupo grande de personas. Es prejuicioso decir que las personas trans son esto o lo otro. Las personas trans son como cualquiera y tienen opiniones políticas tan diversas como las de cualquiera. Y etiquetarlas de esa manera, sin escucharlas, sin leerlas, es cosificarlas. En ese sentido, es un puro prejuicio afirmar que las mujeres trans piensan esto o lo otro del feminismo porque hay mujeres trans muy feministas y otras antifeministas. Y hay mujeres transexuales que se dicen feministas y que a mí no me lo parecen. Pero eso me pasa también con mujeres cis que se dicen feministas y, en todo caso, también hay mujeres trans que creo que son compañeras de lucha imprescindibles y que son tan feministas como la que más. 

Pretender que el problema de fondo (lo he leído varias veces también estos días) es si las mujeres violadas tienen derecho a no ver penes en sus espacios… no debería ni entrar a comentarlo; de hecho lo comento pero con cierta vergüenza. Ese argumento sí que me parece escandaloso. Verdaderamente no sé cuantos penes de personas trans se ponen a la vista de mujeres violadas. No sé cuántos espacios mixtos en los que los penes estén a la vista conocemos, no sé cuántas mujeres trans utilizan sus penes para violar a otras mujeres. Lo que sí sé es que el 99% de los penes violadores pertenecen a hombres y las feministas no hemos planteado que se les impida salir a la calle por la noche o entrar en espacios en los que hay muchas mujeres. La verdad es que no he visto protestas por la cuestión de los cada vez más frecuentes baños mixtos en locales o en lugares de trabajo. No violan los penes ni los hombres, violan los violadores. A mí me parece que hablar de violaciones de personas trans en la situación de absoluta vulnerabilidad en la que que estas personas están (la esperanza de vida de las mujeres trans en Latinoamérica es de 35 años, por ejemplo) viene a ser como hablar de mujeres maltratadoras. 

La transexualidad es un desafío que interpela prejuicios, creencias o certezas que tenemos acerca del cuerpo, el sexo y el género. En todo caso la manera en la que las mujeres trans se enfrentan a ese desafío es igual que la de cualquiera. Es decir, tienen todo tipo de opiniones sobre lo que es ser mujer, sobre lo que hace que una persona sea mujer, sobre cómo se construye el género. Hay mujeres trans que creen que la transexualidad tiene que ver con la biología y hay otras que no. Hay algunas que cuestionan el género igual que muchas feministas y hay otras que son esencialistas del género, lo contrario de lo que soy yo. Vamos, son como todo el mundo y hay de todo. Yo soy admiradora de Miquel Misse y suelo estar de acuerdo con él en todo. En relación con esto también me parece importante no pensar que podemos exigir a las personas que desafíen el género de una manera en la que nosotras mismas no lo hacemos. No tienen por qué hacerlo. Si hay mujeres trans que se manifiestan reafirmando el género tienen tanto derecho a hacerlo como cualquiera. Las feministas combatimos el género, sí, pero también lo reafirmamos cada día con nuestro comportamiento, nuestro aspecto e incluso nuestra propia subjetividad, inevitablemente traspasada por éste. Desafiar el género es una elección, no puede ser una obligación para nadie. 

Hay una lucha específica trans, sí: por ser consideradas seres humanos en igualdad de dignidad y de derechos, y por poder llevar una vida libre de violencia. Esa es la base de su lucha como es la base de casi cualquier lucha emancipatoria. No todas las luchas trans nos incumben a todas las feministas de la misma manera, igual que el feminismo también mantiene diferencias importantes en ciertos temas e igual que no todas las feministas nos sentimos interpeladas de igual forma por todo lo que se engloba bajo el término “lucha feminista”. Discrepo de muchos planteamientos de los movimientos trans y estoy muy de acuerdo con otras. Pero me parece obvio que hay una parte de esa lucha trans que está muy relacionada con el feminismo en cuanto que tiene que ver con cosas que nos afectan especialmente, como la construcción del género, del sexo , del cuerpo, la violencia patriarcal, la prostitución, etc.Hay muchas trans que son feministas y que militan en ambas luchas. La lucha de las lesbianas no siempre ha sido la lucha de todas las feministas, recordemos. Aquí habría que ver desde que “nosotras” hablamos y quienes son “ellas”. 

La Plataforma Antipatriarcado es abolicionista, sí. Yo también. Pero eso no quiere decir que comparta todo lo que dicen las abolicionistas. Hay un abolicionismo con el que yo no comparto casi nada y en todo caso, las mujeres transexuales son víctimas del sistema prostitucional en muy alto grado. Y muchas son abolicionistas también (otras no). La lucha por la abolición de la prostitución tiene en América Latina a muchas organizaciones de trans y travestís como protagonistas. Muchas de ellas se dejan la vida en la prostitución y también en la lucha por combatirla. 

Finalmente, tengo la impresión de que muchas feministas que estos días se han puesto a escribir sobre lo que piensan las mujeres trans o no conocen a ninguna o no han leído nada acerca de lo mucho que hay escrito, desde todas las perspectivas posibles, acerca de la transexualidad. El lenguaje utilizado para hablar de las personas trans por algunas(que no todas) de estas feministas dolía también. Si queremos que se use con las feministas un lenguaje inclusivo, adecuado y feminista, lo menos que podemos hacer cuando hablamos de otro colectivo es nombrarlas como quieren ser nombradas y no hablar de “ellas” como si no estuvieran presentes. 

Nota de las editoras: No podemos enlazar al artículo de la discordia porque ya no está accesible. Plataforma Antipatriarcado ha publicado en su web un comunicado dando su punto de vista y sus razones.

Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

Cómo decir que eres #trans en el trabajo por Melanie Morton


Por: / De: Cromosoma X / Fecha: Sin fecha

Navegar por el lugar de trabajo como persona transgénero puede ser una experiencia estresante, y salir del clóset puede resultar increíblemente desalentador.

PinkNews habló con Melanie Morton, una abogada del bufete de abogados de Nelson, para averiguar cuál es, legal y exhaustivamente hablando, la mejor manera de hacerlo.

Cuando usted decide decir que es trans en el trabajo, ¿con quién debe hablar primero y qué debe decir?

Melanie Morton: Es una elección muy personal, pero creo que la primera opción podría ser tu superior inmediato, tu departamento de RRHH, si tienes uno, o hablar primero con un compañero, antes de hablar formalmente con alguien.

Pero, en cierto modo, tiene sentido decírselo a alguien bastante mayor desde el principio, teniendo en cuenta que existe protección para las personas en esta situación, por lo que podría ser beneficioso que alguien importante lo supiera. A menudo, su superior inmediato o la persona de RR.HH. será lo suficientemente importante.

No hay una regla dura y rápida

Y desde la perspectiva de un empleador, cuanto más sepan desde el principio, más informados estarán y podrán apoyarlo mejor.

El tipo de cosas que usted podría querer cubrir son: comunicaciones – como en cómo usted podría querer que esta información sea comunicada, cuándo, y a quién; y cuándo podría ser el primer día de su trabajo después de haber cambiado su presentación de género.

No existe una regla estricta sobre qué información debe compartir.

Así que, estas protecciones que has mencionado. ¿Podemos repasarlas? ¿Cómo protege la ley a los empleados trans de la discriminación?

Hay diferentes tipos de discriminación, pero básicamente es cuando tratas a alguien de manera menos favorable por ser trans.

Hay tres tipos principales de discriminación.

La discriminación directa es cuando alguien recibe un trato menos favorable debido a la reasignación de género. El ejemplo más básico sería si salieras como trans y fueras degradado.

La discriminación indirecta es cuando un empleador aplica un criterio provisional a todo el personal que pone en desventaja a las personas que son trans en comparación con otros. Es menos obvio. Por ejemplo, si un empleador tuviera sesiones de inducción para nuevos principiantes que incluyeran ejercicios de rompehielo, y pidiera a todos los miembros del personal que trajeran una foto de sí mismos cuando eran niños pequeños. 

En este escenario, una mujer trans, que no quiere que la gente sepa que es trans, no trae una foto. Podría ser criticada por no participar. Por lo tanto, el requisito de que todo el mundo tiene que traer una foto indirectamente discrimina a alguien que tiene una característica protegida de reasignación de género.

Finalmente, el acoso es cuando alguien te trata de una manera que tiene el propósito de violar tu dignidad o crear una atmósfera ofensiva e intimidante para ti. Es el que es más probable que reconozcas si ocurre.

 (Zackary Drucker/The Gender Spectrum Collection)

¿Cómo cambias el nombre y los pronombres que usas en tu lugar de trabajo? ¿Necesitas cambiar formalmente tu nombre por medio de una encuesta de escritura

No, en absoluto. 

La característica protegida de la reasignación de género bajo la Ley de Igualdad es una definición más amplia de lo que la gente piensa. No tiene que ser un cambio físico, no tiene que ser un diagnóstico médico o un certificado de reconocimiento de género, no tiene que haber ninguna supervisión médica, no tiene que ser un cambio de nombre por medio de una encuesta – es suficiente que alguien diga, `me estoy proponiendo vivir el resto de mi vida de esta manera”.

Así que, si dices:”Quiero que la gente use estos pronombres y este nombre de ahora en adelante”, es suficiente, y tu derecho a hacerlo y a que la gente lo respete está protegido por la ley.

¿Qué tal si se lo dices a tus compañeros de trabajo?

Creo que, suponiendo que se lo hayas dicho a alguien en el trabajo, ya sea a tu jefe o a Recursos Humanos, es una buena práctica que el empleador acuerde una estrategia de comunicación contigo. 

Algunas personas podrían estar -comprensiblemente- en contra de una ruta de tipo anuncio generalizada. Pero igualmente, podría ser molesto y prolongado si los compañeros de trabajo lo descubren de manera fragmentaria, porque si no se trata de una manera sucinta, lo que podría resultar en una prolongación de las preguntas – la persona podría no tener inconveniente en tener las preguntas, pero si aún así continúan cuatro meses más tarde, entonces tal vez haya mérito en tomar un enfoque bastante específico. 

Tampoco es una petición irrazonable pedirle a su gerente que se encargue de la comunicación por usted.

Y creo que eso puede tomar cualquier forma. Esa puede ser la persona que va a hablar con sus colegas, pueden delegar eso a su gerente si no se sienten cómodos, creo que pueden tener reuniones, hacer un correo electrónico realmente lo que sea que haga que ambas partes se sientan cómodas.

Tampoco es una petición irrazonable pedirle a su gerente que se encargue de la comunicación por usted. Creo que es una forma colaborativa de hacer las cosas. Pero tenga en cuenta los recursos y el tamaño de la empresa en cuestión. Si le pides a tu jefe que se reúna con mil personas, es evidente que no lo harán. Otra opción es ir con el jefe de línea, contar con el apoyo de alguien y organizar un par de reuniones para que pueda recorrer los departamentos pertinentes.

 (Zackary Drucker/The Gender Spectrum Collection)

¿Qué debes hacer si alguien reacciona mal una vez que has salido como trans?

Si la gente reacciona de manera desagradable o amenazante, eso no está bien. 

El principio simple de la Ley de Igualdad es que es ilegal. Los gerentes individuales también pueden ser considerados individualmente responsables. Es ilegal discriminar por motivos de reasignación de género. 

Por lo tanto, si un colega se involucra en lo que llamaremos conducta no deseada, eso está relacionado con la reasignación de género, y como resultado de ello la persona siente que su dignidad ha sido violada o que ha sido degradada o humillada – eso es acoso. Es un reclamo procesable. 

Es ilegal discriminar por motivos de reasignación de género

Si eso sucede, es perturbador, y en esa situación depende del individuo – ¿quieren dirigirse informalmente a él diciéndole al colega que mire, por favor, no me hable así o puede no hacerlo? O si van a ir al supervisor para ver si pueden resolverlo – claramente, para asuntos que son prolongados y serios, usted tiene que presentar una queja formal al respecto. 

Como con cualquier problema en el trabajo, algunas personas están más inclinadas a plantearlo que otras.

Con todo este tipo de cosas, va a haber un error humano. Va a haber errores en el primer caso por un período más corto de tiempo, a medida que la gente se acostumbra al cambio. Lo que es diferente es cuando la gente no se refiere a ti de una manera significativa e intencional de la que te has preguntado con el fin de molestarte. La intención es importante, y creo que en la mayoría de los casos es probablemente bastante evidente, para ser honesto contigo.

 (Zackary Drucker/The Gender Spectrum Collection)

¿Qué hay de las personas que trabajan en trabajos orientados al cliente – en la venta al por menor o en la industria alimentaria?

La protección contra la discriminación no se extiende al acoso de terceros. 

Lo que creo que deja a la gente es que si alguien ha sido objeto de acoso o maltrato por parte de un tercero -ya sea un cliente, un contratista, alguien de la tienda- de nuevo, está sucediendo en el lugar de trabajo, así que es cuestión de llamar la atención del empleador, y es realmente la forma en que el empleador trata con eso, lo que informará lo que sucede a continuación”. 

Algunos empleadores tomarán una respuesta realmente robusta a ese tipo de cosas, y en los foros públicos abiertos como las tiendas se ven las señales, las cosas que dicen `no toleramos tal o cual cosa’. Creo que es realmente importante que los empleadores respondan rápidamente a las quejas de esa naturaleza y vean lo que pueden y no pueden hacer. 

Si usted decide transición más que social – con cirugía u hormonas – ¿necesita informar a su jefe? Y, lo que es más importante, ¿puedes conseguir tiempo libre para ello?

En el artículo 16 de la Ley de igualdad se prevé una protección específica en relación con el tiempo libre. Pero no hay derecho a tiempo extra para las citas médicas que pertenecen a una transición médica. Por lo tanto, lo que la ley dice es que el personal no debe ser tratado de manera menos favorable de lo que el empleador trataría a un miembro del personal que está ausente por cualquier otra razón – ¡pero usted no tiene tiempo extra para la transición médica!

Sería útil proporcionar información a su empleador desde el principio sobre qué tipo de tiempo libre para las citas que podría necesitar, si lo sabe. 

Hay ausencias planificadas y ausencias de emergencia, y todos los empleadores tienen diferentes maneras de manejar las cosas y a veces esto se reduce a las reglas en su lugar de trabajo. Y si las reglas en su lugar de trabajo son que usted debe tratar de concertar citas médicas fuera del horario de trabajo siempre que sea posible y que se aplica de manera consistente, eso es algo con lo que usted tendrá que lidiar. 

¿Y si eres autónomo?

Si eres un trabajador autónomo, estás por tu cuenta – lo mismo que con las vacaciones y todo lo demás.

Con un feminismo así quién necesita enemigo por Camila Sosa Villada


Por Camila Sosa Villada / De Página 12 Argentina / Fecha: 8 de febrero de 2019

Es muy fuerte leer las declaraciones de las llamadas Rad Fem. Para ellas, travestis y trans somos hombres. Lo cual me trae sin cuidado, lo que sí me angustia son las amistades en común que al leer estas declaraciones permanezcan inmutables. 

Las mujeres trans hemos sufrido muchísimo por este tipo de declaraciones que, por supuesto, nunca han venido sólo de los varones. Cuando tenía 16 años, un grupo de chicas me acusó de orinar en los lavatorios del baño de mujeres del boliche del pueblo, así que el dueño de Naturaleza me invitó amablemente a retirarme y ponerme un pantalón en caso de que quisiera volver a entrar. Cuando vivía en la pensión, una de las vecinas llamaba siempre a la policía acusándome de “acosar” a su hijo, un anabolizado que después terminó pagándome por sexo. Una de las pensionadas de la casa me acusó con el dueño de drogarme, cuando tenía apenas 18 años y no tomaba ni siquiera alcohol. No me sorprende que un grupo de personas que dicen ser mujeres y creen detentar un poder sobre nuestras identidades tan sólo por haber nacido con vagina, ahora resulte en semejante acto de transodio, de insensibilidad, de falta de ética, de despilfarro de energía sobre un grupo de personas que a ellas no les perjudica en nada. Quisiera saber cuántas de estas RadFem han sido asesinadas por el discurso trans, cuántas han sido echadas de espacios por el discurso trans, cuántas han sido insultadas por el discurso trans.

El discurso de las personas Trans está muy por detrás del feminismo, vamos elaborando nuestras teorías como podemos, sobre un cementerio de hermanas, amigas, madres, tías que han sido muertas por el uso desmedido de estas prácticas. Siempre supimos que hay un problema en el patriarcado y es la hétero norma, la cisnormalidad. No es novedad que estas llamadas “mujeres” ahora ataquen de esa manera a las mujeres trans. Fuimos traicionadas una y otra vez por “mujeres” como éstas. Y si el título les resulta tan importante, si tienen tanta necesidad de ser ellas únicamente las nombradas mujeres, pues que se lo queden. ¡Miren si les vamos a rogar justamente a estas “mujeres” que nos reconozcan como pares!  

Yo me quedo con el recuerdo de mis hermanas, tías, amigas travestis y amigas mujeres, las que se mezclaron con nosotras y pelearon a nuestro lado, no por un título, no por la exclusividad de una marcha. Nosotras peleamos por la vida, de las mujeres, niñes, animales. Peleamos por una vida que pueda ser vivida con alegría y libertad. No quiero más cadáveres a nuestro paso y estoy segura de que las travas de mi vida tampoco. Pero quiero saber quién es mi enemigo, quién desea matarme, quién quiere que muera discriminada, exiliada, enferma y oprimida. De modo que si para estas “mujeres” el “título” las lleva a cometer semejantes actos de muerte, yo prefiero ser colibrí como dice la Tía Susy Shock, prefiero ser despropósito, como decía Stella Díaz Varín. Si el amor es soportar esta persecución y escarnio poniendo la otra mejilla, tampoco quiero el amor. Si la militancia es pedir la cabeza de las travestis, prefiero ser la persona menos comprometida políticamente del mundo. Yo tengo trabajo, el amor me rodea, la creatividad me hierve, transformé una historia de mucho dolor en palabras, en obras de teatro, en canciones. Yo no me merezco esta mierda. Quédense con todo. Nada de lo que me ofrece el Cistema, me entusiasma ni me genera deseo. Su mundo es horrible. Ustedes mismas lo están haciendo horrible.