Échele la culpa a la posmodernidad


“Resulta desolador que una parte de la intelectualidad progresista, afortunadamente residual, considere que el gran problema de la izquierda es la diversidad, caracterizada como una gran trampa que nos ha puesto el neoliberalismo, posmodernidad mediante, para distraernos del gran proyecto emancipador. Y es que precisamente la diversidad ha sido una de las mayores y mejores conquistas que hemos logrado en las sociedades abiertas. El conflicto es inherente a la diversidad y haber sido capaces de gestionarlo de forma pacífica y razonable en términos de convivencia es una victoria colectiva que deberíamos proteger, por más excesos que detectemos susceptibles de ser corregidos.”