“El apocalipsis de la heteronorma” por Celeste Giachetta #Argentina


Por Celeste Giachetta / de La Voz de Argentina / 16 de agosto de 2019

Dice el sagrado libro de los heterosexuales que llegará el día en que la heteronomatividad desaparezca. Sangrarán los pater familias al ver a sus hij@s¹ expresar en libertad sus afectividades; llorarán las señoras de la hipocresía que adjudican la podredumbre de su realidad a las nuevas formas de vincularse, olvidándose de la cantidad de secretos que mal guardan bajo sus vestidos. También dicen que aquellos que permanezcan fieles a la tradición gritarán más fuerte, pero que sus frases carecerán de sentido común, siendo su calvario el decir una y otra vez palabras que contradigan a la anterior.

En el fin de los días, habrá personas “raras” pavoneándose en las calles que antes les pertenecían a unos pocos y que ahora “esa gente” reclamará como un espacio de expresión política y colectiva.

Tendremos mujeres amándose libremente unas a otras; habrá tolerancia a cualquier forma de autopercepción; a nadie le interesará más la vida sentimental, sexual y privada del otro. También tendremos familias compuestas por el amor, eligiéndose por libertad y no por usanza. En definitiva, será un tormento difícil de aguantar para las mentes más conservadoras.

Un punto interesante en el apocalipsis de los heterosexuales es que les será arrebatado el monopolio biológico de concebir. Los divers@s¹ también serán capaces de traer niños al mundo. Tendremos hij@s¹ de dos mamás o papás, hij@s¹ de familias múltiples y ensambladas, hij@s¹ gestados por hombres con la panza llena de vida.

El final de los tiempos. El final de un ciclo siempre fue en realidad un nuevo inicio. Un nuevo comienzo dentro de la larga historia de la humanidad, donde diferentes poblaciones venimos liberándonos de las cadenas que nos imponían simplemente por nacer pobres, negros, mujeres, indios, divers@s¹…

Es por eso que ¡viva el apocalipsis! ¡Viva el fin de la heteronorma! Que viva la revolución de las mujeres que no se callan más con un silencio de monja los abusos de un decadente patriarcado; que viva la mariquita que sale de tacos y frondosa barba a revolucionar las calles de esta Córdoba ermitaña; que viva la travesti en la esquina, ya no ejerciendo el trabajo sexual si no con una pancarta para exigir sus derechos.

¡Que viva la libertad y este fin del mundo lleno de arco iris!

¹ Ortografía de la autora.

*Secretaría de Género del Observatorio de Participación Ciudadana

Publicado por @Rivka_Azatl Rebeca Garza

Este es un blog que nació por el simple deseo de compartir lo que leo, lo que veo, lo que escucho, lo que hago, aquello que me gusta y disgusta también. No tiene mayor pretensión que esa, el simple y profundo deseo de compartir.

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