Tomado del grupo Budismo Tibetano de Telegram

El Ser

Desde tiempos inmemoriales hemos sido adictos al yo. Así es como nos identificamos. Es lo que más amamos. También es lo que a veces odiamos más ferozmente. Su existencia es también lo que más nos cuesta validar. Casi todo lo que hacemos, pensamos o tenemos, incluido nuestro camino espiritual, es un medio para confirmar su existencia. Es el yo el que teme el fracaso y anhela el éxito, teme el infierno y anhela el cielo. El yo detesta el sufrimiento y ama las causas del sufrimiento. Hace la guerra estúpidamente en nombre de la paz. Desea la iluminación, pero detesta el camino hacia ella. Desea trabajar como un socialista, pero vive como un capitalista. Cuando el yo se siente solo, desea la amistad. Su posesividad hacia los que ama se manifiesta en una pasión que puede llevar a la agresión. Sus supuestos enemigos, como los caminos espirituales diseñados para conquistar el ego, a menudo se corrompen y son reclutados como aliados del yo. Su habilidad en el juego del engaño es casi perfecta. Teje un capullo a su alrededor como un gusano de seda; pero a diferencia de éste, no sabe cómo encontrar la salida.

Dzongsar Khyentse Rinpoche

Lama budista (Bután 1961)

del libro «What Makes You Not a Buddhist» (Lo que hace que no seas budista)

ISBN: 978-1590305706 – https://amzn.to/19Myf5j

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