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Trans*: entre lo personal y lo político. Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México desde 1990 dentro del sistema electoral mexicano» por Rebeca Garza


El libro se puede conseguir aquí.

Escucha Luisa Rebeca Garza nos presenta su libro: “Trans entre lo personal y lo político: Violencia de género y participación política y electoral de las personas trans en México” en W Radio México

Las violencias de género que vivimos las personas trans suelen ser invisibilizadas en los discursos, los diagnósticos así como en las forma en que se construyen marcos jurídicos, normativos  e institucionales para propiciar espacios  y vidas libres de violencias.

En este trabajo se hace un ejercicio de visibilización al conceptualizar y dar nombre a las diferentes formas de violencia que vivimos las personas trans para, posteriormente reflexionar cómo estas formas de violencias están presentes dentro del sistema electoral mexicano y los medios masivos de comunicación, con el objeto de que las instituciones que le conforman –partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales- nos interpelen como ciudadanas y ciudadanos con los mismos derechos, no sólo de jure sino también de facto, especialmente en los contextos actuales de omisión legislativa de parte de los Congresos Federal y locales que, a excepción de la Ciudad de México, se niegan a reconocer en las leyes, el derecho al libre desarrollo de la personalidad que tenemos las personas trans, como el reconocimiento a nuestra identidad como puerta de acceso al ejercicio de otros derechos fundamentales.

La consolidación del sistema democrático mexicano no puede continuar avanzando sin reconocer que existimos grupos de personas que históricamente seguimos siendo invisibilizadas, violentadas y revictimizadas simbólica, social e, incluso, legalmente por las propias instituciones de nuestro sistema democrático mexicano.

INTRODUCCIÓN

En este trabajo, se ha pretendido poner en el centro y bajo la luz una de las corposubjetividades, aún hoy en día consideradas por muchas personas, como abyectas: las personas trans*.[1]

Ese lugar abyecto en el que somos ubicadas las personas trans* nos vuelven ininteligibles subjetiva, social y políticamente.

Por lo tanto, este trabajo pretende proporcionar elementos que abonen a su inteligiblidad repasando dos aspectos:

Que las corposubjetividades trans* y no trans*, todas, son socialmente construidas. Que no existe una identidad o un cuerpo que sea producto de la naturaleza, por lo tanto, deben ser leídos y posicionados en sus contextos sociales e históricos. Que dentro de esta construcción operan cotidianamente lógicas que buscan dar orden por medio de la clasificación y jerarquización a través de reglas que subordinan y excluyen para dar materialidad al cuerpo individual y colectivo (entre ellos las ideas de ciudadanía y Estado-Nación).

Que en este orden subjetivo, social y político participan diferentes formas de violencia que legitiman y perpetúan la exclusión de unos cuerpos con respecto de otros.

Se ha puesto especial atención en cómo participan en el ejercicio de la política y, por lo tanto, del poder las  tensiones entre las políticas de identidad de asimilación y de resistencia.

Como un ejercicio de visibilización se ha realizado una revisión histórica del surgimiento de las identidades trans* en sus dos narrativas principales: la identidad transexual y las identidades transgénero en un nivel general. Así como los riesgos de mantener fronteras entre las identidades travesti, transexual y transgénero.

Posteriormente, en la lógica de lo que “no se nombra no existe” se proponen una serie de conceptualizaciones de formas de violencia de género que padecemos las personas trans*. Daremos nombre a formas de violencias de género que ya existen, pero que son socialmente aceptadas, porque la única forma de erradicarlas es a partir de su reconocimiento. Estas formas de violencias, pueden presentarse en todos los contextos, por lo que el político-electoral no está exento sino que también tiene una participación importante en el grado de democratización de nuestra forma de gobierno y en la manera de vivir la democracia.

De esta forma, se reflexiona también sobre la importancia de reconocer que gran parte del ejercicio democrático ha sido androcéntrico y que, si el horizonte del ideal democrático es que todas las personas puedan ejercer efectivamente sus derechos políticos, es imperante que los trabajos alrededor de una mejora en la calidad de la ciudadanía reconozcan la verdadera protección y ejercicio de todos los derechos humanos. Es decir, la importancia de transitar de una ciudadanía minimalista a una integral requiere re-pensar a quienes siguen permaneciendo fuera del ejercicio de sus derechos fundamentales, entre estos grupos las personas trans*.

Por lo tanto, en la siguiente mitad del trabajo se ha buscado hacer un bosquejo muy general sobre la participación política de las personas trans* en México de 1990 hasta 2016, a partir de los siguientes cuestionamientos: ¿Las personas trans* son vistas y reconocidas por el sistema electoral mexicano, entendido en este apartado como partidos políticos y autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales? ¿Existimos en sus registros históricos? ¿Existen acciones o políticas que se hayan realizado para garantizar nuestros ejercicios político-electorales?

Asimismo, se buscó recuperar la percepción de las personas trans* que han tenido experiencias en el ejercicio de sus derechos político-electorales ya sea como militantes o como personas candidatas. Ocho personas  trans* de diferentes partes del país participaron en una encuesta en donde compartieron sus percepciones sobre las diferentes formas de violencia conceptualizadas en su relación con los partidos políticos, con las autoridades electorales administrativas y jurisdiccionales y los medios de comunicación.

Si bien, la muestra no es representativa ni los resultados son concluyentes se propone como un primer ejercicio para medir percepciones de violencias de género hacia las personas trans* por parte del sistema electoral mexicano. Los resultados abren la ventana para profundizar más sobres estas formas de violencias de género en éste y otros contextos.

Y, con el objeto de profundizar un poco más en la forma en que las personas trans* ejercen sus derechos políticos-electorales, se presentan dos entrevistas a dos mujeres trans* que fueron candidatas en procesos electorales locales de 2016: Jakelyne Barrientos, como candidata a una diputación local en el estado de Chihuahua y Rubí Suárez Araujo, candidata a regidora por el ayuntamiento de Guanajuato, actualmente en funciones. Es importante reconocer las contribuciones históricas de cada una puesto que Barrientos ha sido la primera candidata trans*  en Chihuahua mientras que Suárez no sólo ha tenido ese mismo logro histórico al ser candidata en el estado de Guanajuato sino que también se convirtió en la primera en ejercer el cargo, mismo que actualmente desempeña.

Como epílogo se recuperan, adicionalmente a las historias de Barrientos y Suárez,  breves historias de quienes han sido pioneras en la lucha por la participación política de las personas trans*: Amaranta Gómez Regalado, primera candidata muxe en la historia de México; Diana Bayardo, primera candidata trans* en el Estado de México; Samantha Fonseca, primera candidata trans* en la Ciudad de México; y Alondra Hernández, primera candidata trans* en Jalisco. Y, como una forma de visibilizar otras historias por el ejercicio de los derechos políticos electorales se presentan también las historias de Silvia Susana Jácome García y Diana Sánchez Barrios, la propuesta inconclusa y la lucha aún vigente por una candidatura, respectivamente.

El epílogo busca ser un primer ejercicio para recuperar las historias de personas trans* que han tenido el coraje y el valor de luchar por el ejercicio de derechos políticos en contextos violentos que no sólo nos sigue excluyendo sino que también  ha borrado sus aportaciones. Sus logros son tan importantes como en su tiempo lo fueron los del Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto, Aurora Jiménez, entre otras.

Seguramente existen otros nombres y otras historias dignas de ser recuperadas, y también estoy segura que cada historia requiere mayores líneas por lo que este trabajo no espera ser ni exhaustivo ni final sino al contrario, desea poner en el centro y bajo la luz de los partidos políticos, las autoridades electorales la historia de quienes hemos sido silenciadas e invitar a otras personas –incluida la academia- a profundizar en sus vidas y en las formas de violencias que coexisten en el entorno social y político.

Finalmente, este trabajo propone que el reto de los sistemas democráticos modernos consiste en cuestionar periódicamente ¿quiénes siguen sin interpelación de parte del Estado? ¿quiénes aún siguen siendo ininteligibles dentro de las políticas que buscan generar mayores índices de bienestar e igualdad?

Por lo tanto, el desafío consiste en mirar no sólo hacia el centro sino a la periferia y hacia los límites de lo que consideramos válido y normal y que da materia a conceptos como ciudadanía. Es en esa frontera donde las mujeres, las personas indígenas y afrodescendientes han luchado por años y en la que, actualmente, nos ubican y desde la que luchamos las personas trans* y las personas migrantes, por ejemplo.

La búsqueda por la igualdad exige mirar hacia esas fronteras imaginarias  que legitiman la exclusión de un grupo de personas y, por supuesto, cuestionarlas.  Este trabajo invita a repensar y cuestionar la neutralidad  jurídica y política del sistema electoral mexicano hacia las personas trans*, invita a visibilizar las violencias de género que actualmente son socialmente aceptadas y jurídicamente legales y a reflexionar cómo nuestro sistema puede, efectivamente, ser democrático mientras se sigue excluyendo a diferentes grupos humanos en la lucha política por el ejercicio del poder.

Luisa Rebeca Garza López

[1] Para este trabajo se usará el apócope “trans*” como un concepto paragüas para abarcar aquellas identidades sexo-genéricas que no necesariamente se ubican dentro del binario hombre-mujer independientemente de la presencia o ausencia de los procesos quirúrgicos, hormonales e incluso legales que afirmen dicha identidad autopercibida. De igual forma, el asterisco (*) tiene el significado de dejar abierto este concepto para abarcar otras expresiones de pueblos originarios, locales y/o emergentes como aquellas que tienen fuertes intersecciones étnicas como las identidades muxe del Istmo o biza’ah de Teotitlán del Valle, ambas en Oaxaca, así como las adscripciones identitarias no asimilables a las ideas convencionales de masculinidad o feminidad. Si bien, el concepto transgénero o transexual tiene un origen moderno reciente y muchas personas muxe o biza’ah no se identifican con este concepto también es cierto que, producto de los efectos de la globalización, empieza a ser visible la emergencia de nuevas generaciones, principalmente muxe, con un discurso identitario transgénero o transexual. En ese sentido, el apócope trans* pretender ser un concepto abierto, amplio y fluido, y no limitativo, consciente de que los procesos sexo-genéricos de construcción identitaria son dinámicos y sujetos a complejos procesos históricos y socioculturales, tanto locales como globalizados. Esta propuesta es recuperada de los trabajos de Alba Pons Rabasa, de quien agradezco la sugerencia, quien a su vez lo retomó de Mauro Cabral  (Pons Rabasa y Garosi, Trans 2016). Por lo anterior, las observaciones o comentarios personales se harán en números al pie de página y no mediante asteriscos para no confundir a la persona lectora.

(D) Derechos de Autora en trámite. (Actualización: ¡ya están tramitados !)




Diálogo *Trans* mutualidades. Voluntades, resistencias y devenires colectivos con la participación de Dani Damian, @XhanNuilah @SiobhanFGM @nambrix y con la moderación de Leah Muñóz en @17_instituto (25/ene/2022 de 11:30 a 13:30 hrs) en 17radio.org ¡Te esperamos!Gracias Roy !!! 🏳️‍⚧️


Se podrá escuchar aquí.

Galería fotográfica

Pasos para tramitar el acta de nacimiento de personas trans* en Consulados de #México por @infanciastrans


Fuente: Asociación de Infancias Transgénero

Redes sociales

Carta de despedida y renuncia a Consejería de Consejo Consultivo de @inmujeres por @Rivka_Azatl


COMPAÑERAS INTEGRANTES DE LOS CONSEJOS CONSULTIVO Y SOCIAL DE INMUJERES 2021-2024.

P R E S E N T E

A partir del 01 de diciembre de 2021 he tenido el honor de formar parte del Consejo Consultivo de INMUJERES. En 20 años de existencia de dicho instituto, fue la primera vez que una mujer trans logró ocupar un espacio tan importante para incidir en la rectoría de la política pública a favor de la igualdad entre hombres y mujeres.

A lo largo de poco más de un mes de desempeño he portado dicho nombramiento con el mismo compromiso, responsabilidad y profesionalismo con el que me he dedicado a lo largo de 20 años de trayectoria en el ámbito político-electoral pero también dentro de las actividades de incidencia social como integrante fundadora de QuereTrans, Colectiva de Personas Trans de Querétaro, entre otros espacios.

Sin embargo, como algunas de ustedes se habrán enterado renuncié en mayo de 2021 al INE, instituto donde trabajé por casi 20 años y denuncié un entorno laboral hostil. Por lo tanto, con este antecedente y dado el actual contexto transfóbico que ha aumentado en México y en Latinoamérica me integré con algunos temores.

Mi recibimiento por parte de todo el personal que labora en INMUJERES fue siempre con respeto y mucho profesionalismo. También reconozco el trabajo de los Consejos salientes por abrir las puertas a mujeres diversas por lo que me dio mucho alegría coincidir con mujeres de diversos pueblos originarios, otras con trayectorias con personas con discapacidad y neurodivergencia. Me sentí integrada desde las primeras jornadas de trabajo.

Todas ellas, en particular mis compañeras del Consejo Consultivo, me recibieron de una forma que noté con alegría por la ausencia de esa mirada que llamo “no me odias pero tampoco me ves como tu igual” como una forma de reconocer el cissexismo cotidiano que muchas personas trans vivimos de manera diaria y normalizada en diversos espacios. A todas ellas sólo tengo palabras de agradecimiento y ternura.

El 28 de diciembre , la Consejera Presidenta del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO), Elizabeth Sánchez, primera mujer presidenta, zapoteca, migrante y feminista en la historia de Oaxaca, me invitó a colaborar con ella como Encargada de Despacho de la Dirección de Educación Cívica y Participación Ciudadana. A partir de entonces, mi vida dio un giro.

Si bien, inmediatamente compartí la noticia con ustedes tomó algún par de semanas que el personal de INMUJERES me comunicara por WhatsApp que a pesar de no formar parte de una entidad de gobierno, ya que el IEEPCO es un organismo autónomo, ya dejaba de cumplir uno de los requisitos que consiste en residir dentro del estado que represento, en este caso, Querétaro.

He de confesarles que mi deseo más profundo es continuar permaneciendo dentro del Consejo Consultivo pero quiero ser respetuosa de la normatividad, por lo que les informo que he decidido presentar mi renuncia para cuidar la formalidad de nuestro colegiado.

Cuando reflexiono sobre este deseo de seguir permaneciendo inevitablemente no dejo de pensar en la Economía Feminista, en los diversos contextos de complejas violencias y exclusiones que vivimos las mujeres diversas, entre ellas las mujeres trans, y sus implicaciones dentro una estructura que originalmente no fue diseñada para atender las particularidades de quienes solemos ser llamadas “poblaciones históricamente vulneradas”, como sucede con INMUJERES así como con el resto de instituciones públicas porque es parte de un problema sistémico y estructural.

Particularmente, me refiero a la inexistencia de dietas económicas o compensaciones a quienes integran tanto el Consejo Consultivo y Social para realizar actividades donde además de compartir sus conocimientos, saberes y experiencias deben conocer y actualizarse con las normas y procedimientos para tomar decisiones que participarán en la dirección de las políticas a favor de la igualdad de hombres y mujeres en todo el país, lo que implica también cierto grado de responsabilidad ética, política y administrativa.

¿Por qué los órganos colegiados para defender los derechos humanos de las mujeres como en INMUJERES o a otros grupos históricamente discriminados como sucede con CONAPRED fueron concebidos a partir de un trabajo honorario pro bono, no renumerado mientras que otros colegiados que protegen y garantizan derechos políticos electorales como el INE y los 32 OPL o el derecho a la transparencia y el acceso a la información pública como el INAI, en cambio, fueron concebidos con una estructura donde sí se reconoce económicamente la aportación de conocimientos especializados y el trabajo colaborativo y de gestión de sus integrantes?

Esta pregunta me parece pertinente porque tiene que ver con las diferentes formas en que se han estructurado y, evidentemente, con el presupuesto asignado. ¿Cada conjunto de derechos humanos es más importante que otro? Si la respuesta es no, ¿cómo se justifica el trato diferenciado?

Reconozco la trayectoria de cada una de mis compañeras y su cúmulo de conocimientos y experiencias así como el compromiso por la igualdad. Algunas atienden la consejería con otras actividades que sí son renumeradas como clases, asesorías, financiamiento de sus organismos sociales, entre otros. Algunas, como en mi caso, no teníamos ingresos o ingresos estables.

Lo anterior, implica que la actividad de consejera como cargo honorario no renumerado se sume a una segunda o tercera jornada de trabajo de muchas mujeres que además de trabajadoras son madres o realizan trabajos de cuidados.

¿Qué mujeres pueden sortear estos obstáculos para poder ejercer el cargo honorario del Consejo Consultivo y Social de INMUJERES? Debe tener un ingreso semi-fijo que le permita poder acudir los compromisos del Consejo que pueden implicar incluso una semana completa de trabajo fuera de su entidad de origen, pero ese trabajo no puede ser dentro de algún órgano de gobierno por lo que sino proviene de un organismo autónomo, como es mi caso, tendría que ser de la iniciativa privada o de sociedad civil con cierto grado de ingreso o financiamiento. Evidentemente, durante su gestión no puede emigrar a otro estado porque, como en mi caso, pierde el requisito para permanecer.

Esta pregunta surgió de otra que me hice: ¿cuántas personas trans podrán atender los requisitos de la convocatoria y mantenerse en su encargo teniendo un ingreso semi-estable dada las altas tasas de desempleo y entornos hostiles y violentos que se registran en México y padecen las poblaciones trans, en particular las mujeres trans, donde migrar forma parte de un gran sector de la población?

Temo sinceramente que tengan que pasar varios años para que otra persona trans pueda llegar a ocupar este espacio o, que le suceda como a mi, que su trayectoria tenga que ser corta para buscar mejores condiciones de vida. Misma situación que me llevó a dejar al INE en mayo de 2021.

Comparto estas inquietudes y temores porque estoy consciente que caerán en tierra fértil dado el espacio de confianza que sentí pudimos construir durante estas semanas de trabajo. De mi parte, reitero mi promesa de mantener los compromisos asumidos tanto como Rebeca Garza como integrante de QuereTrans, SC en dado caso que se deseé dar continuidad. También reitero mi absoluta disponibilidad como parte de QuereTrans para seguir colaborando desde sociedad civil organizada a favor de la igualdad y entornos libres de violencias para todas las personas.

Finalmente, les solicito encarecidamente que aunque ya no exista una persona integrante trans dentro de algún Consejo de INMUJERES, por favor, NO NOS DEJEN SOLAS. Desde 2019 se ha incrementado el discurso de odio hacia las personas trans y las violencias siguen en aumento. Hoy 16 de enero quisieron asesinar en la Ciudad de México a Natalia Lane, hermana y activista por los derechos humanos, las personas trans y las trabajadoras sexuales. Es urgente que INMUJERES se pronuncié sobre la exigencia a favor de #JusticiaParaNatalia pero también es imperioso que los derechos de las personas trans seamos parte de la agenda cotidiana de INMUJERES desde una perspectiva interseccional.

Es importante que la puerta que se abrió no solo se mantenga así sino que se amplíe más, es urgente que se eliminen los obstáculos que han generado participaciones históricamente inequitativas y es imperioso revisar las condiciones que aseguren la permanencia de las mujeres diversas como actos de igualdad en entornos de justicia y reparación.

ATENTAMENTE

___________________________________

Luisa Rebeca Garza López

Secretaria de Queretrans

queretrans@gmail.com

Errata: debe decir en el último párrafo “El 28 de diciembre “.

Carta de respuesta de INMUJERES

Despedida

Agradezco la oportunidad histórica brindada al poder integrar este espacio, al extraordinario y cálido trabajo de todas las personas de INMUJERES y al arropamiento feminista de mis compañeras consejeras.

Rebeca Garza

Documental “Alive Inside”: música, recuerdos, identidad y vejez digna.


Este documental resultó ser una sorpresa inesperada. Recupera la buena práctica de un trabajador social de Estados Unidos que ayuda a personas que viven en asilos y que cuentan con diagnóstico de Alzheimer o de otra naturaleza mental.

Tiene una crítica al sistema de cuidados de personas ancianas que bajo la lógica capitalista pasó a un sistema hospitalario que abusan de drogas que no fueron diseñadas para estas personas pero son usadas como forma de control donde su libertad y dignidad humana son desentendidas.

Es cuando prueban con música. La música que les gusta. Por eso necesitan conocer su historia. A partir de ahí empiezan a conectar son las personas. Les integran una lista de reproducción con las canciones que les gustan. Se las reproducen en unos audífonos y sucede la magia: sus ojos se abren, el rostro cambia y se ilumina, algunas dejan sus sillas de apoyo y se levantan e incluso bailan.

En algún momento me recuerda a la película “Despertares” solo que considero que aquí conectan con lo humano, con esa parte de nuestra humanidad que es tocada hasta el final por el Alzheimer y son nuestras emociones. La música, nuestra música, la que se ancla a nuestros recursos y nos libera emociones conecta con pensamientos que se creían olvidados y regresan esos pensamientos, esos recuerdos, y vuelve la persona, parte de su identidad. Algunas reaccionan llorando, otras sonriendo y el cuerpo obedece ante la mirada incrédula del personal médico.

La recomiendo mucho porque es un documental que me pareció profundamente humano y, por lo tanto, bellísimo.

Qué la música rescate nuestros recuerdos y nuestra memoria.

Rebe

Violencias Separatistas: Consecuencias de los Discursos Trans Excluyentes por @Rivka_Azatl


“(…)mi nombre es Dea Molina, soy una mujer discapacitada cis género y Zafiro Medina es mi pareja, una mujer trans. El sábado 13 de noviembre inició la semana de la visibilidad trans y en Guadalajara lo vivimos así: nos encontrábamos en el Parque Rojo con el motivo de realizar unas compras como en los últimos sábados lo habíamos hecho, cuando empezamos a ser atacadas por las integrantes de la mercadita resistencia. ¿Cuáles eran sus motivos? El que mi pareja tiene pene, que «no es una mujer» y que ese era un espacio separatista.”

Dea Molina

El pasado domingo 13 de noviembre, Dea Molina y Zafiro, pareja de mujeres desde el Parque Rojo en Jalisco difundieron en twitter un video donde un grupo de mujeres jóvenes las encapsularon, muchas de ellas afirmándose menores de edad, algunas con el rostro cubierto, otras tapando la cámara con sus manos pero todas identificadas como radfems (feministas abolicionistas radicales). En la grabación les dicen que ese no es su espacio, que es separatista, que no pueden estar ahí, les dijeron “pedófilos” y les pidieron que se retiraran.

“Hicimos denuncias tanto por redes sociales como con las autoridades y a raíz de esto salieron a la luz más testimonios de abusos cometidos por éstas mismas agresoras, por lo cual quienes hemos sido víctimas de su violencia. En conjunto con diferentes colectivas feministas trans incluyentes nos estamos organizando para darle solución y visibilidad a este problema, empezando con una concentración pacífica este sábado 20 de Noviembre.”

Dea Molina

El video se acompañó de una denuncia pública en Facebook donde Dea señala que eran más de veinte mujeres quienes les rodearon armadas con un bate metálico y máquinas de toques, que gritaron consignas en contra de las mujeres trans, que le jalaron la silla de ruedas y golpearon sus llantas.

La denuncia generó reacciones agresivas, en particular revictimización (“ellas tuvieron la culpa por entrar a un espacio que no es suyo”), acoso misógino-capacitista hacia Dea (burlas a su capital erótico como mujer disca), transfóbico hacia Zafiro (donde estigmatizaron sus lazos afectivos) y putofóbico hacia ambas (donde acusaron de proxeneta a Zafiro).

Desgraciadamente, estos actos de violencia transfóbicas surgen de un contexto que hemos dejado pasar. El 19 de octubre, Zoé, una mujer trans, sufrió un ataque de ácido por una persona desconocida en Jalisco. Junto con la indiferencia de la sociedad se sumó el pronunciamiento público de Aquelarre Radical de Guadalajara donde malgenerizaron a Zoé llamándole en masculino, afirmando que como “no es mujer” tendría que tipificarse como “crimen de odio y homofobia” y que buscara justicia en “las instancias correspondientes”. Evidentemente se denunció la transfobia y la nula empatía.

Sería un error asumir que estos actos y otros que surgen en las redes sociales y en los espacios públicos (componente social feminista, diría Amorós) no se articula con sus otros dos componentes que han permanecido en silencio sin asumir sus responsabilidades, es decir, quienes integran la parte filosófica y la política del feminismo abolicionista radical puesto que producen, reproducen y legitiman ideologías, discursos y prácticas sociales cada vez más trans excluyentes.

Por ejemplo, de acuerdo a una convocatoria pública ese mismo fin de semana del 11 al 13 de noviembre se llevó a cabo el Congreso Fundacional del Movimiento Nacional Feminista Abolicionista (MNFA) con el objeto de consolidar los siete principios de la Agenda Feminista Abolicionista (AFA) pues consideran son siete los eslabones del “neopatriarcado neoliberal”: “la abolición de la trata; de la prostitución; de la pornografía; de la venta de niñas y niños y de los vientres de alquiler; de la violencia familiar, psicológica, sexual, patrimonial, laboral, digital, institucional y el feminicidio; de la abolición del generismo -y de sus estereotipos: masculinidad/feminidad- cuyo propósito es despojar y borrar a las mujeres, y la abolición de los bloqueadores y modificadores de la pubertad en niñas, niños y adolescentes”. Algunas feministas abolicionistas como Rosa Cobo Bedía hablan de una”cuarta ola feminista” cuyo cuerpo vindicativo es la “violencia sexual hacia las mujeres” (cisgénero). Consideran parte de esa violencia sexual a las leyes y políticas que reconocen y protegen la identidad de género de las personas trans ante un supuesto “borrado de mujeres”.

Asimismo, durante 2021 se han realizado diferentes eventos en espacios institucionales como en el Instituto Electoral del Estado de Tabasco o en el propio PRD para debatir sobre el problema del “borrado de mujeres” y posicionar la agenda abolicionista como LA agenda feminista. Se les ha denunciado que los discursos trans excluyentes son anti derechos, anti científicos, anti feministas y que no es correcto el uso de recursos públicos y del aparato del Estado para promover discursos y acciones que segregan a las personas trans de espacios, prerrogativas, derechos y beneficios sociales. Ante eso, giran su discurso a víctima, acusan de misoginia e intolerancia, exigen su derecho a la libertad de expresión y, por lo tanto, no asumen los costos de estos actos que están teniendo consecuencias desastrosas en las poblaciones trans y no binarias.

Desde esta postura filosófica, asumen que las instituciones y organizaciones que trabajan a favor de los derechos de las personas trabajadoras sexuales, quienes reivindican su agencia dentro de las prácticas pornográficas, quienes trabajan las complejidades de la gestación subrogada, pero en particular, todo lo relacionado con los derechos de las personas trans incluyendo las infancias trans imponen agendas regulacionistas o reglamentarias (AR) sustentadas en lo que llaman “Teoría Queer” (sic).

Estos discursos trans excluyentes no son nuevos. Existen desde los años 70, pero el feminismo trans excluyente no había gozado ni del respaldo ni la legitimidad como ahora. Particularmente, identifico el verano de 2019 como el inicio oficial y formal de esta corriente feminista abolicionista como trans excluyente cuando se realizó la XVI Escuela Feminista Rosario Acuña: Política Feminista, libertades e identidades celebrada en España y encabezada por feministas filosóficas como Amelia Varcácel. Algunos de sus posicionamientos son: “Lo que no es sujeto del feminismo es la diversidad” (Victoria Sendón, filósofa y feminista radical española), “Promulgar leyes de identidad sexual, fusionado con el género, no sujetas a nada verificable salvo la voluntad de cada momento es problemático para las mujeres” (Lourdes Hernández, presidenta del Consejo de Mujeres de Madrid), “El sexo es una realidad políticamente significativa y, si no frenamos esta borrado, la igualdad quedará entrampada en la diversidad” (Manifiesto del Movimiento Feminista de Madrid), entre otras.

Estos discursos y prácticas trans excluyentes se suman a los terribles contextos de violencias con las que las personas trans sobreviven en México. De acuerdo a la organización Visible, desde 2019 76 personas trans han sido asesinadas siendo los estados con mayor número de asesinatos Veracruz, Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara, Chihuahua y Chiapas; 54 de esos asesinatos corresponden al rango de edad de 18 a 35 años; se reporta el asesinato de un hombre trans, dos menores de edad pero 75 corresponden a mujeres trans, principalmente mujeres trans trabajadoras sexuales.

Como ya lo ha documentado la CIDH, la expectativa de vida en mujeres trans trabajadoras sexuales en Latinoamérica es de 35 años. Muchos asesinatos ocurren en sus propios hogares, en la calle (porque ahí laboran o transitan) o en sus estéticas. Los disparos, los golpes (incluso lapidaciones) y el estrangulamiento son las principales causas de muerte.

Por lo tanto, es preocupante lo sucedido ya que ideológicamente es afín a una agenda filosófica y política con estructura organizada que se afirma feminista pero que en los hechos es anti derechos porque promueve políticas segregacionistas en contra de las personas trans, que se extiende por diferentes países y que cuenta con acceso a recursos y espacios institucionales. De ahí las consecuencias peligrosamente violentas de estos discursos trans excluyentes para todas las mujeres y personas diversas.

“Por último nos gustaría agradecer a todas las personas que nos han brindado de su apoyo y han dado difusión al tema ya que consideramos urgente el cese de éste tipo de violencia en espacios públicos.” Dea Molina.

Por Rebeca Garza (@Rivka_Azatl), integrante fundadora de @QuereTrans, Colectiva de Personas Trans de Querétaro.

Muchas gracias a Visible por las gráficas realizadas para este artículo.

Rebeca Garza

Trans*, pánicos morales ante las elecciones de 2021 por Rebeca Garza @Rivka_Azatl


Resumen:

Ante los pálidos avances de los derechos de las personas trans* en México surgen voces que se oponen tanto de grupos ideológicamente ubicados como conservadores dado su argumento de defensa a la familia y el interés superior de la niñez como voces feministas que manifiestan su preocupación del aparente borrado del sujeto político mujer tanto del feminismo como de las políticas públicas. ¿Cómo articular el reto de reconocer los derechos de las personas trans*, en particular la identidad de género, ante dichas inquietudes? Se revisarán los avances en materia de reformas al código civil que reconozcan la de identidad de género en México así como una iniciativa que regulan las falsas candidaturas trans en Oaxaca aprobada en mayo de 2020.

Texto elaborado para su discusión en el Seminario Internacional “Las reformas políticas a la representación en América Latina”, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas, de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Organización de Estados Americanos, en la Ciudad de México, del 30 de septiembre al 2 de octubre de 2020.

TRANS* , PÁNICOS MORALES ANTE LAS ELECCIONES DE 2021

Luisa Rebeca GARZA LÓPEZ

SUMARIO:

I. Introducción
II. Avances y desafíos en México en cuanto al reconocimiento a la identidad de género como un derecho humano
III. Contextos de violencias en México en razón de identidad o expresión de género
IV. Miradas trans* a la Reforma a la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales en el estado de Oaxaca de 2020 que regula la usurpación de la identidad de género
V. Conclusiones
VI. Bibliografía

Con cada teoría habla la cultura a través de la voz de un individuo, quienes no tienen voz dentro de esta teorización son las personas transexuales

Sandy Stone

A partir de las elecciones de 2018 se está asentando una narrativa que promueve una construcción deliberada de pánicos morales en contextos electorales cuando se incorpora el reconocimiento de la identidad de género. Estos pánicos morales suponen un miedo irracional o un fenómeno fuera de control que se presenta de manera estereotipada en algunos medios, donde personas acreditadas socialmente proponen diferentes soluciones y, posteriormente, el pánico aparentemente desaparece. Algunos criterios para identificar estos pánicos morales van desde la exageración, la protección y promoción de valores, la ansiedad y la hostilidad y el interés exagerado hacia comportamientos o personas que se consideran perturbadoras y que deben ser detenidas porque les caracterizan tres elementos: ser una otredad que les vuelve el enemigo, la emergencia de una víctima con la que es fácil identificarse y un sentido de emergencia, es decir, que de no hacer algo a la brevedad las consecuencias serán graves y devastadoras (Treviño, 2009: 644-646).

Los pánicos electorales en México no son nuevos pero es importante reconocer que muchos de esos problemas o peligros en realidad son construcciones subjetivas promovidas por prejuicios, estereotipos o creencias preestablecidas; que al denominar a una persona o suceso como peligrosx no significa que lo sea; lo anterior exige una mirada crítica y ética a las agendas políticamente correctas en particular aquellas que están íntimamente ligados a ciertos medios de comunicación (Treviño, 2009: 647).

La complejidad es aún mayor cuando el enemigo, en este caso el término trans* es polisémico lo que problematiza a las políticas institucionales que pretenden abordar a las personas trans* como un corpus homogéneo e identificable y que tienen consecuencias graves para estas poblaciones cuando las creencias cissexistas preestablecidas no sólo no se cuestionan sino que se consideran como verdaderas, naturales y auténticas como sucede con las personas con experiencias, conocimientos y saberes a partir de trayectorias de vida que no son trans, es decir, que son cisgénero por lo que existe un punto ciego, una miopía epistémica que se vuelve históricamente injusta y se materializa en el cissexismo entendido como la creencia de que las personas cisgénero son más auténticas, naturales y verdaderas que las personas trans* y la transfobia que es entendida como el odio irracional hacia las personas trans, como una forma de extrema violencia cissexista (Garza, 2017, Radi, 2014:2019; Serano, 2007).

Se entenderá a la ignorancia que alimenta estos pánicos morales como un: “fenómeno activo y deliberado que implica un patrón de hábitos de (des)atención socialmente autorizados a beneficio de los grupos dominantes, lo que lleva a errores conceptuales y a la ignorancia activa como práctica epistémica sustantiva en donde la desatención se vuelve en un patrón o incluso un hábito socialmente autorizado y siempre presente” (Pérez y Radi, 2018:84-85; Radi, 2020:33) Esto sostiene un concepto que se llama cisnormatividad entendido como la expectativa de que todas las personas son cis, es decir, se asume socialmente que todas las trayectorias de vida estarán siempre alineadas con el sexo asignado al nacer y esta creencia con(forma) parte de los valores, las subjetividades hegemónicas y nuestra forma de vivir la sexualidad así como las estructuras y entrañas de las instituciones sociales, políticas y económicas y sus procedimientos que hace que la presencia de las personas trans sea vista como una suerte de imprevisto o algo excepcional que genera una emergencia social y que se suele resolver con dos estrategias alternativas: la que excluye para mantener intacta la norma y la que incluye a la fuerza pero sin hacer los ajustes estructurales necesarios, lo que perpetúa a la cisnorma. Evidentemente ambas alternativas son problemáticas y éticamente cuestionables (Radi, 2020:26-27)

Teniendo en cuenta lo anterior: hay que tematizar la significación epistemológica y las implicaciones ético-políticas del concepto género, particularmente cuando se compara con los usos y alcances del concepto de identidad de género acuñados por los principios de Yogyakarta en 2007 en donde conviven armónicamente la teoría feminista de la afirmación del género como construcción social con la afirmación de la bioanatomía como fundamento y como verdad (Radi, 2019:2-3) de tal forma que como sucede en Argentina y México, las medidas que apuntan a la paridad, al establecimiento de cupos o la implementación de techos suelen ser cisnormativas por lo que cuando se habla de género parece que se habla de mujeres cisgénero mientras que cuando se habla de identidad de género parece que se habla sólo de personas trans* lo que lleva a que, por una parte, las personas trans* puedan ser reconocidas y atendidas en temas de identidad de género pero no con demandas relacionadas con violencias y desigualdades sociales, políticas y económicas por razón de género (Radi, 2014:2020; Garza, 2017).

Como señalan Pérez y Radi (2018:73-82) toda expresión de violencia hacia las mujeres puede ser motivada por el género pero no todas las violencias motivadas por género son casos de violencia contra las mujeres, en otras palabras, existen minorías particularmente en situaciones de extrema vulnerabilidad que no alcanzan a ser reconocidas ni protegidas por las políticas públicas para erradicar la violencia contra las mujeres de tal forma que hay que analizar críticamente las consecuencias del uso y extensión del concepto violencia de género para quienes no son mujeres pero que sí experimentan violencia en función de género a partir de dos fenómenos relacionados: una laguna hermenéutica entendida como la falta de categorías para interpretar un fenómeno social o experiencia de opresión y que es producida y sostenida, en gran parte, en esa misma opresión a la que cuesta darle sentido lo que lleva a una injusticia hermenéutica que es estructural en donde el grupo social excluido o borrado participa de manera desigual en las prácticas por las que se generan los sentidos sociales como sus propias experiencias de violencia y exclusión; y, el otro fenómeno es el espejismo hermenéutico entendido como la ilusión de que esas categorías existen como sucede con diversas políticas públicas de Argentina y México relacionadas con la violencia de género o la violencia política en razón de género que en realidad se está refiriendo a la violencia contra las mujeres (cisgénero) por lo que genera la ilusión que dichos marcos normativos abarcan todas las experiencias de violencia motivadas por el género cuando no es así, lo que a su vez es ignorado sistemáticamente y tiene consecuencias directas en mantener y legitimar las violencias de quienes excluye. Este espejismo hermenéutico a su vez deviene en una injusticia epistémica de estructuras cisnormativas que también genera una injusticia testimonial entendida como una forma de exclusión o borrado en la que el prejuicio hace que quien escuche atribuya un nivel inferior de credibilidad a la palabra de quien habla.

¿A qué se debe que las condiciones por las que se generan significados colectivos sean desiguales? A las desigualdades sociales perpetuadas por dinámicas de marginación a partir de prejuicios estructurales que ocasiona que grupos históricamente discriminados y excluidos tengan poca o ninguna participación en los recursos para interpretar y dar sentido a sus propias experiencias mientras que dicha desigualdad de participación ocasiona a que los grupos hegemónicos pretendan dar sentido a experiencias significativas que no les atraviesan y aunque les pueden resultar satisfactorios dichos ejercicios no son funcionales o bien, son miopes. La desventaja epistémica de tinte cissexista a su vez acarrea desventajas prácticas en donde los grupos afectados tampoco están en condiciones para tomar medidas para combatir las opresiones que sufren lo que perpetúa los obstáculos para que participen en debates e iniciativas de ampliación de derechos (Pérez y Radi, 2018:79-80).

Por lo anterior, en este ensayo se reflexionará en una primera parte por qué los avances en materia de identidad de género son insuficientes para reconocerla como un derecho humano accesible debido a que no se adaptan a los más altos estándares así como a los obstáculos burocráticos que han surgido para impedir el ejercicio pleno e integral para las personas trans* a partir de creencias y prácticas cissexistas, centralistas, capacitistas y adultocéntricas.

Posteriormente, se reflexionarán los contextos de violencia por identidad y expresión de género en donde las personas trans* buscan sobrevivir y subsistir en México, muchas veces en condiciones precarias. Este contexto violento y precario debe ser leído y comprendido al abordar las luchas que implican el reconocimiento a la identidad entre otros derechos fundamentales como al hogar, a la salud, al empleo y a una vida libre de violencia en el que algunas personas trans* también buscan ejercer sus derechos político-electorales.

Finalmente, se analizará bajo diversas miradas trans* la reforma a la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales de Oaxaca (LIPEO) del 27 de mayo de 2020 que adiciona el concepto de usurpación de identidad de género para reflexionar que dicha reforma realmente no protege los derechos político-electorales de las personas trans* sino que además perpetúa la cisnorma e incurre en injusticias epistémicas y prácticas que son ética y políticamente cuestionables en particular porque provienen de representantes del Estado como en este caso la LXIV Legislatura del Estado de Oaxaca y sus Comisiones Permanentes de Democracia y Participación Ciudadana y de Igualdad de Género.

II. Avances y desafíos en México en cuanto al reconocimiento a la identidad de género como un derecho humano

Hasta antes del 2008 las personas trans* no tenían un reconocimiento específico de parte del estado mexicano para acceder a rectificaciones de sus documentos de identidad.

El 10 de octubre de 2008 el activismo transexual, transgénero y travesti acompañado de diversas alianzas cis logró la reforma al Código Civil del Distrito Federal (DF) -ya derogada- donde se reconoció el procedimiento para el levantamiento de una nueva acta de nacimiento por reasignación de concordancia sexo-genérica mediante una demanda donde posteriormente se realizaría una audiencia pública donde la persona promovente debía incorporar un dictamen que certificara que se encontraba bajo un proceso de reasignación por concordancia sexo-genérica con un mínimo de cinco meses y que debía ser expedido por dos personas peritas con experiencia clínica en materia de procesos para la reasignación sexo-genérica con la condición adicional que una de estas personas fuera la que tutelara dicho proceso. A pesar que cualquier persona trans* residente del entonces DF podía beneficiarse de esta reforma tenía importantes obstáculos emocionales, de salud y económicos por los costosos que llegaron a ser los dictámenes médicos así como los honorarios de las personas que realizarían el peritaje al mismo tiempo que vinculaba el derecho a la identidad con la obligación de someterse al llamado proceso de reasignación por concordancia sexo-genérica por lo que no era una decisión libremente autónoma al mismo tiempo que excluía a quienes no quisieran o no pudieran optar por dicho proceso (Flores y Rubio, 2015:16-18; Garza, 2017).

Si bien, la reforma de 2008 del DF no contemplaba explícitamente el derecho a la identidad de menores de 18 años en México, de acuerdo con Flores y Rubio (2015:16-23) presentaba más dificultades ya que generalmente las personas juzgadoras solicitaban la emisión de un tercer dictamen pericial para salvaguardar el interés superior de la infancia. En estos casos, las objeciones aumentaban dentro de los ministerios públicos adscritos a los juzgados familiares.

En enero de 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió el Amparo Directo Civil 6/2008, en el que sostuvo que por virtud del derecho a la identidad que tienen todas las personas, las personas trans* pueden exigir que sus documentos de identidad reflejen su propia identidad de género sin restricciones injustificadas de tal forma que es exigible que se les expida una nueva acta de nacimiento que refleje su identidad sin imposición de condiciones injustificadas como someterse a procedimientos quirúrgicos u hormonales, o bien, restricción de estatus civiles como divorciarse de tal forma que reconoce como parte del derecho humano el libre desarrollo de la personalidad y la libre opción sexual que tiene toda persona para proyectar y vivir su vida de forma autónoma, lo que incluye el derecho a la intimidad y a la propia imagen.

Derivada de experiencias locales e internacionales en materia de identidad de género y producto de la incidencia de los diferentes activismos trans* y alianzas cis la Ciudad de México aprobó el 5 de febrero de 2015 una segunda reforma que cuenta entre sus avances con: la despatologización de las identidades trans* al eliminar los dictámenes periciales y clínicos que avalen una patología o trastorno mental; precisa que la nueva acta de nacimiento se levantará en el Juzgado Central del Registro Civil del Distrito Federal; sin embargo, para los llamados casos foráneos, es decir, aquellos cuya acta primigenia no fuera originaria del DF ahí se estableció como procedimiento el aviso mediante oficio hacia el juzgado o registro civil depositario del acta para que realizara dos acciones que han resultado muy problemáticas en el resto de las entidades del país: la anotación marginal y la reserva del acta primigenia debido a las tensiones al llamado principio de territorialidad de la ley y el principio de legalidad (Flores y Rubio 2015:16-23).

Adicionalmente, al sustituir la sentencia judicial por un oficio dirigido a los registros civiles de las entidades federativas se generó una diversidad de respuestas en cada entidad derivadas de una mirada jurídica no necesariamente apegada a derechos humanos como la ausencia de una orden judicial como única vía para obligar a otros poderes para hacer cumplir sus obligaciones, lo que implicaba realizar otro juicio contra la Dirección del Registro Civil del estado del acta primigenia y que terminaba obstaculizando la conclusión del trámite a partir del argumento del principio de seguridad jurídica para:
garantizar a terceros que la persona que pretende la expedición de un acta nueva de nacimiento, acorde a su identidad de género, le sean exigibles las obligaciones contraídas con anterioridad y también evita un doble registro de nacimiento y una probable duplicidad de personalidad (Flores y Rubio, 2015:21)

Lo anterior es una forma en la que el cistema perpetúa la criminalización hacia las identidades trans. Estos argumentos jurídicos trascienden los prejuicios y estereotipos sociales hacia las personas trans porque atraviesan a las personas juzgadoras (Garza, 2017). Finalmente, con respecto a las infancias y adolescencias trans* esta reforma condiciona el procedimiento a tener 18 años de edad para solicitarlo negándoles la posibilidad de acceder a este procedimiento con la consecuente vulneración a su autonomía corporal y de toma de decisiones (Flores y Rubio, 2015:21).

En el año 2015, la SCJN estableció en la Acción de Inconstitucionalidad 28/2015 una resolución de gran relevancia dentro del marco del reconocimiento de la identidad de género para que se realice en cualquier entidad federativa al afirmar que:
los actos nacidos constitucional y legalmente válidos respecto del estado civil de las personas en cualquiera de las entidades – Distrito Federal o Estados- deben ser válidos y considerados válidos en las demás; lo que no podría ser de otra forma, dado que, de lo contrario, se llegaría al extremo de que una persona esté casada o divorciada, o tenga hijos, propios o adoptivos en el Distrito Federal, pero no en otra entidad, cuando esta última regule dichas figuras de manera diversa. Es en este punto donde adquiere relevancia y sentido el mandato contenido en el artículo 121 constitucional (OEA, 2020: 22).

Posterior a la reforma al Código Civil para el Distrito Federal de 2015 en la Ciudad de México (antes DF), le siguieron otras en más entidades federativas que mantuvieron el reconocimiento a la identidad de género por medio de un trámite administrativo, no patologizante ni estigmatizaste en donde tuvo un papel protagónico la incidencia política de los activismos trans* locales y regionales con alianzas cis: en el mismo 2015, se reformó el Código Familiar para el Estado de Michoacán de Ocampo; en 2017, el Código Civil para el Estado de Nayarit; en 2018, la Ley del Registro Civil para el Estado de Coahuila; y en 2019, el Código Civil para el Estado de Colima, la Ley para la Familia del Estado de Hidalgo, el Código Civil para el Estado de Oaxaca, el Código Civil para el Estado Libre y Soberano de Tlaxcala (OEA, 2020: 31).

Por otra parte, ante la ausencia de legislaciones locales en otras tres entidades federativas los activismos trans* locales con diversas alianzas cis han logrado el reconocimiento de la identidad de género por medio de procedimientos llamados materialmente administrativos como en 2019 en Nuevo León producto de las gestiones realizadas por la Dirección del Registro Civil ante el Poder Judicial del Estado de Nuevo León que desarrolló un procedimiento mixto; en San Luis Potosí mediante el Reglamento de la Ley del Registro Civil del Estado de San Luis Potosí y en Chihuahua derivado de la sentencia de la Contradicción de Tesis 6/2018 resuelta por el pleno del Décimo Séptimo Circuito del Poder Judicial de la Federación derivado de una serie de casos litigados por los organismos de la sociedad civil como Cheros y México Igualitario en 2019 y, Puerto Vallarta a partir de la resolución favorable de un hombre trans el 29 de enero de 2020 siendo el único municipio del país que ha atendido unilateralmente el reconocimiento de la identidad de género (OEA, 2020:31, 34, 35-36).

El 21 de noviembre de 2019, en el marco del Día Internacional de la Remembranza Trans , la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió la contradicción de tesis 346/2019 relacionada con litigios sobre el reconocimiento legal de la identidad de género de las personas trans* en los estados de Guanajuato y Chihuahua; estableció como jurisprudencia que el trámite idóneo para la rectificación de las actas de nacimiento de las personas trans* en cuanto a nombre y sexo será por vía administrativa puesto que la SCJN considera que si una persona trans* mantiene los datos con los que originalmente fue registrada y solamente se realiza una notación marginal de la sentencia con la que se logra acceder a la rectificación con la consiguiente publicidad se vulneran derechos fundamentales sin que exista razón alguna para que se aplique este criterio restrictivo ya que la expedición de una nueva acta no significa la desaparición de una historia a partir del razonamiento de que los datos aparejados en la identidad anterior y que trajeran efectos jurídicos, son exigibles. En este sentido, la SCJN considera que la vía administrativa registral es idónea, a diferencia de la judicial, ya que brinda mayor protección de derechos humanos a las personas trans* que lo requieran en tanto cumplan con los criterios de privacidad, sencillez, rapidez o expeditez y adecuada protección de la identidad de género mediante la emisión de un nuevo documento. Lo anterior, no descarta ante la SCJN la vía judicial siempre y cuando se cumplan los criterios anteriores.

Sin embargo, actualmente de las 32 entidades federativas del país se identifica que en 11 (35%) se reconoce la identidad de género de la siguiente manera: en 3 se reconoce bajo algún procedimiento: “materialmente administrativo” (9% de todas las entidades del país) y en 8 explícitamente a partir de una reforma legal (25% de todas las entidades del país). Mientras tanto, en el resto de las entidades del país (66%) sigue sin existir algún procedimiento que reconozca la identidad de género de las poblaciones transque no sea la vía judicial (OEA, 2020:3). La gran diversidad de obstáculos que impiden que las personas trans mexicanas accedan al reconocimiento de la identidad de género con una mirada interseccional también se identifican en las entidades que han realizado acciones para reconocerla lo que evidencia las complejas violencias para acceder al reconocimiento de la identidad a partir de cada contexto. Se enuncian a manera de ejemplo las siguientes (OEA, 2020:31-33, 34, 37):

  1. la forma de solicitarlo, donde a única vía es la comparecencia personal y en el caso de Michoacán el procedimiento puede agotarse a través de terceras personas con poder notarial de por medio lo que resulta problemático para las personas que no puedan realizarlo por razones de enfermedad, de movilidad física o de migración. En Nuevo León se requiere iniciar un procedimiento formalmente mixto en la Dirección General del Registro Civil y luego ratificarlo físicamente ante el Juzgado Virtual de lo Familiar del Estado;
  2. la edad, ya que en todas se requiere tener al menos 18 años de edad cumplidos lo que deja en vulnerabilidad a las infancias y adolescencias trans* menores de dicha edad. A pesar que hay estimaciones de la existencia de entre 81 mil y 183,600 adolescentes trans* de entre 13 y 18 años (Freitez Diez, 2019) las familias, principalmente madres con hijxs trans, llevan 9 meses esperando a que el Congreso de la Ciudad de México apruebe la reforma que ya fue presentada, debatida y respaldada con los más altos criterios en derechos humanos y que permitiría que menores de 18 años puedan acceder a un acta de nacimiento con su identidad de género reconocida sin requerir un juicio a pesar que en 2019 la Asociación por las Infancias Transgénero logró el primer caso del reconocimiento de la identidad de género de un adolescente trans mediante el Amparo Indirecto 1582/2018 (Change.org, 2020). En el resto del país no existe alguna iniciativa parecida a pesar que la Consulta Infantil y Juvenil 2018, que es considerado el mayor ejercicio de participación infantil y juvenil de México, realizó en 2018 el primer ejercicio nacional para medir infancias no binarias cuyo resultado arrojó 3,308 respuestas de infancias de 6 a 9 años como no me identifico con ninguno de los dos (opciones de niña y niño); 15,557, de 10 a 13 años y 33,979 de 14 a 17 años en el caso de las boletas impresas (INE, 2019: 28).
  3. la copia certificada del acta de nacimiento primigenia, ya que en el caso de las personas trans* migrantes se vuelve un obstáculo por diferentes razones como las violencias transfóbicas familiares, comunitarias e institucionales por estigma o prejuicio, los costos involucrados en este proceso así como el 10% de las entidades que cuentan con rezagos en la digitalización de las actas de nacimiento (OEA, 2020:23 y 35). En la práctica, en San Luis Potosí ha sido suficiente presentar una copia simple para ubicar el acta de nacimiento en el libro de registros;
  4. el original y copia fotostática de identificación oficial, lo que se vuelve problemático para las personas transmigrantes, precarizadas y/o en situación de calle que carecen de otros documentos de identidad. En el caso de Michoacán el procedimiento solicita específicamente presentar la credencial para votar con fotografía expedida por el Instituto Nacional Electoral cuyo trámite requiere acta de nacimiento, comprobante de domicilio y otra identificación con fotografía. Aunque es importante mencionar que el Instituto Nacional Electoral ya aplica procedimientos para tramitar la credencial para votar con fotografía en casos de personas que están en situación de calle y subsanar el requisito de comprobante de domicilio (INE, 2015) o para quienes están imposibilitadas para acudir físicamente al módulo de atención ciudadana y/o que no pueden manifestarlo por sus propios medios (INE, 2020). Se considera que estas prácticas pueden ser valoradas por la Dirección General del Registro Nacional de Población (RENAPO) entre otras instituciones para fortalecer los procedimientos administrativos relacionados con el reconocimiento de la identidad de género para garantizar el acceso a este derecho a poblaciones históricamente excluidas como las personas trans migrantes, con discapacidad, con una enfermedad grave o en situación de calle;
  5. el comprobante de domicilio, que también se vuelve un obstáculo para las personas trans*migrantes, precarizadas y/o en situación de calle. En los casos de San Luis Potosí y Nuevo León como el procedimiento está restringido a las personas registradas en la entidad no resulta necesario el comprobante de domicilio mientras se inicie en la Dirección General del Registro Civil;
  6. sobre la accesibilidad al acta primigenia después de su resguardo, donde existen diversos criterios como en las entidades de la Ciudad de México, Coahuila, Colima, Michoacán, Nayarit, Oaxaca y Tlaxcala donde sólo se puede acceder al acta primigenia por mandato judicial o investigación ministerial; sin embargo, en Michoacán, Oaxaca y Tlaxcala sí se especifica que la persona interesada pueda seguir teniendo acceso a su registro primigenio. La entidad de Hidalgo no contempla un procedimiento de accesibilidad para el acta primigenia después de su resguardo;
  7. la notificación a diferentes autoridades una vez concluido el procedimiento en donde las legislaciones no son coincidentes en este apartado ya que en algunos casos incluyen autoridades federales mientras que en otros también a locales. Los procedimientos de Nuevo León y San Luis Potosí no concluyen en el levantamiento de una nueva acta sino en la rectificación de nombre y sexo/género del acta del registro civil tanto en los archivos como en las bases de datos, al mismo tiempo aplica en todas las actas del registro civil que hacen referencia a la persona solicitante sólo en San Luis Potosí mientras que en Nuevo León se realiza a petición de parte;
  8. el lugar desde donde se puede iniciar el procedimiento, las legislaciones no son coincidentes en este apartado ya que en algunos casos incluyen autoridades federales mientras que en otros también a locales. Los procedimientos de Nuevo León y San Luis Potosí no concluyen en el levantamiento de una nueva acta sino en la rectificación de nombre y sexo/género del acta del registro civil tanto en los archivos como en las bases de datos, al mismo tiempo aplica en todas las actas del registro civil que hacen referencia a la persona solicitante sólo en San Luis Potosí mientras que en Nuevo León se realiza a petición de parte;
  9. el seguimiento para garantizar derechos humanos de las personas solicitantes; que solamente es contemplado por la legislación de la Ciudad de México
  10. las opciones para el reconocimiento de la identidad de género, sólo la legislación de Coahuila está restringida a un binario de género femenino y masculino;
  11. la eventual cancelación o nulidad de las actas de nacimiento inscritas por reconocimiento de identidad de género, en donde la legislación de Coahuila es la única que la limita a la vía judicial, medida que se aleja del estándar convencional.
  12. que se incorporen requisitos adicionales a los establecidos, al momento de aplicar el procedimiento algunos registros civiles agregan otros adicionales que representan más obstáculos siendo el más grave la solicitud adicional de que la persona solicitante se acompañe de dos personas que atestigüen y confirmen su identidad lo que vulnera el derecho humano al libre desarrollo de la personalidad como se identifica en Coahuila, Hidalgo y Michoacán. En Hidalgo adicionalmente requieren la presentación de la CURP;
  13. el costo del procedimiento y otros relacionados con él que varía entre entidades federativas siendo un trámite gratuito en la Ciudad de México, Michoacán y San Luis Potosí; en Coahuila, $771; en Hidalgo, $55 y si se tramita urgentemente el costo asciende a $110; en Nuevo León, $611 e incluye la expedición de una copia certificada del acta de nacimiento con una validez de un mes aproximadamente. Entre otros costos se identifican la expedición de cada acta certificada que tiene diferentes costos siendo de $72 en la Ciudad de México, en San Luis Potosí de $52 con excepción de las jornadas municipales que se realicen una vez al año y que son trámites gratuitos y en Coahuila de $771.
  14. así como la duración del procedimiento, que también es variable como en la Ciudad de México que dura aproximadamente de 3 a 5 días hábiles; en Coahuila, 40 minutos; en Hidalgo, 2 semanas; en Michoacán, de 1 a 2 días; en Nuevo León, 5 días se le otorga al Juzgado Virtual de lo Familiar para emitir resolución y en San Luis Potosí, de 15 a 20 minutos.

Y los obstáculos se siguen documentando:


“Ante la negativa de resguardos, la necesidad de presentar demandas de amparo que son inaccesibles para gran parte de la población trans; la criminalización derivada de mantener una “doble identidad” a causa de la imposibilidad de resguardar las actas primigenias; el campo de “fecha de registro” en la nueva acta de nacimiento es actualizado a la fecha en que se solicitó el reconocimiento de la identidad de género, dejando un rastro que compromete la confidencialidad del procedimiento (…) las personas trabajadoras sexuales tienen problemas de acceder al trámite en función de los horarios de atención al público de las oficialías del registro civil. Asimismo, las posibilidades para reconocer en su identidad de género a personas nacionales residentes en el extranjero, personas privadas de su libertad y personas con identidades de género no binarias son virtualmente nulas “(OEA, 2020:30 y 39).

En ese sentido, es importante reiterar que en las entidades donde se reconoce el derecho a la identidad de género no implica que se desmonten los obstáculos originados por un cissexismo y transfobia normalizado e institucionalizado que en los hechos impiden el pleno ejercicio al reconocimiento a la identidad de género, a libre desarrollo de la personalidad y la libre opción sexual de las personas trans. Mientras el estado mexicano a través de la Dirección General del Registro Civil de Población e Identidad (RENAPO), el Consejo Nacional de Funcionarios del Registro Civil (CONAFREC), así como todas las instituciones del registro civil de las 32 entidades y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a través de sus representaciones consulares no alineen sus procesos y formatos de manera coordinada con las recomendaciones basadas en los más altos estándares en materia de derechos humanos en cuanto al reconocimiento a la identidad de género se seguirá vulnerando la dignidad humana y los derechos fundamentales de todas las personas trans y no binarias tanto residentes de México como aquellas personas transmigrantes lo que a se vez genera cadenas de violencia que afectan a la salud integral, al trabajo, al hogar, a la seguridad social, al acceso a la justicia, entre otros derechos humanos y seguirá perpetuando contextos sociales, político-electorales y económicos de rechazo, exclusión y violencias cotidianas socialmente aceptadas e institucionalmente toleradas por indiferencia u omisión que marcan las trayectorias de vida más precarizadas, racializadas o negras, de mujeres y con corporalidades diversas y trans migrantes con historias de persecución por actos transfóbicos y cissexistas complejos por el cruce con el género, la clase, la etnicidad o racialización, el estatus migratorio, la diversidad corporal, la neurodiversidad y otros factores que les expulsan y violentan sistemáticamente.

III. Contextos de violencias en México en razón de identidad o expresión de género

Las trayectorias de vida de las personas trans* y no binarias confrontan directamente la construcción histórica y sociocultural de un sistema sexo-género y cis-binario dentro de las relaciones cotidianas. Algunas de estas trayectorias se politizan y/o generan conocimientos que cuestionan la construcción socio-cultural históricamente situada de dicho cistema y confrontan directamente los posicionamientos ideológicos y políticos que, por el contrario, respaldan la mirada cis-binaria de sus estructuras a partir de argumentos que esencializan un supuesto orden natural de las cosas. Incluso algunos sectores de la sociedad aspiran a la intervención del estado mexicano para mantener ese orden natural inalterado que legitima socialmente las violencias hacia las personas trans* y genera tensiones dentro de la llamada convivencia democrática como ha sucedido recientemente con las iniciativas relacionadas con el llamado pin parental (Garza, 2017).
Por lo tanto, los avances y reformas en materia a favor de las poblaciones de las diversidades sexuales y de género deben tomar en cuenta que no siempre inciden en las personas trans* más precarizadas y perseguidas como puede ser con las relacionadas con el matrimonio igualitario o protocolos que reconocen y protegen los derechos político-electorales de las poblaciones trans* así como la institucionalización de las llamadas ciudades LGBT friendly.

En ese sentido, se han documentado los contextos de violencias normalizados y, por lo tanto, invisibilizados debido a que muchas de estas formas de violencia son socialmente aceptadas y atentan cotidianamente contra la dignidad y salud integral de las personas trans* y quienes integran el sistema político-electoral mexicano deben tomar en cuenta al momento de reconocer los derechos de las personas trans* para no cometer actos de discriminación directa o indirecta o bien, perpetuar estigmas y prejuicios.

En el año 2012 la 1a Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico reportó que el 66% de las personas trans* encuestadas manifestaron sentirse víctima de acoso transfóbico; las principales razones por la que el estudiantado LGBT respondió no haber recibido bullying fue porque no se le notaba o no había salido del clóset lo que evidencia la relación que existe entre las expresiones de género trans* y no binarias con las violencias que viven dentro de sus contextos socioculturales. Dicha encuesta registra que en poco más de la mitad de los casos a la autoridad escolar le parecía normal el acoso y en un caso de cada diez incluso eran cómplices mientras que nueve de cada diez familias ni siquiera se enteraba de este tipo de violencias hacia sus integrantes (Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral, 2012).

De acuerdo con la Dirección General para la prevención del delito de la Procuraduría General de la República (PGR) el 60% de los casos de suicidio de menores de edad son, en general, por acoso o bullying en donde México ocupa el primer lugar de acoso dentro de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (NOTIMEX, 2016). En otra encuesta realizada a personas trans* de la Ciudad de México (antes DF) entre 31 a 37 años se registró que el 41% de las personas encuestadas había considerado quitarse la vida y un 22% ya lo había intentado mientras que el promedio de ideas suicidas en la juventud mexicana ronda el 8% (Valadez, 2014; Baruch, 2015). De acuerdo al monitoreo de Transgender Europe (2015) México es considerado como el segundo país donde más asesinan personas trans* e incluso se ha reportado un incremento de asesinatos de menores de edad trans* desde 2016.

En el contexto mexicano consideramos que los asesinatos hacia personas trans implica al menos cuatro formas de violencias: el asesinato, la malgenerización y/o desgenerización por parte de las instituciones públicas y los medios masivos de comunicación, la criminalización producto de una mirada cissexista y la falta de acceso a la justicia de sus familias, en particular, las elegidas que suelen ser también otras personas trans. Muchos de los casos de asesinatos de mujeres trans cubren la tipificación de lo que el Código Penal establece como feminicidio pero no se registran en dichas estadísticas que sólo incluye a mujeres cisgénero o mujeres trans* que ya han rectificado sus documentos oficiales de identidad (Garza, 2017).

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha documentado los altos niveles de crueldad y violencia con que se cometen en Latinoamérica en contra de las poblaciones LGBT, con especial énfasis en las personas trans* y, en particular, las mujeres trans* puesto que la mayor parte de estas poblaciones se encuentran inmersas en graves ciclos de violencias, discriminación y criminalización a lo largo de toda su trayectoria de vida desde la infancia por la exclusión y las violencias que sufren dentro de sus familias, comunidades y centros educativos. Lo anterior se agrava por la ausencia, en la mayoría de los países de Latinoamérica, de disposiciones legales o administrativas que reconozcan la identidad de género. La CIDH registra que la mayor parte de las mujeres trans* asesinadas son menores de 35 años, son particularmente vulnerables a la fuerzas de seguridad del Estado y ha denunciado los prejuicios alrededor de las poblaciones LGBT que aún prevalecen en los sistemas de justicia del continente americano y destaca que todas las formas de violencia por identidad de género u orientación sexual se vuelven especialmente graves para las personas trans* de los grupos raciales minoritarios y de grupos diversamente corporales y/o funcionales que les envuelven en ciclos de empobrecimiento severo al carecer el acceso a derechos humanos como servicios educativos, de salud, oportunidades laborales, de vivienda o programas de bienestar social y les orillan a que desde la adolescencia ejerzan el trabajo sexual en donde se refiere que el 90% de las mujeres trans* ejercen el trabajo sexual como medio de subsistencia, a veces en condiciones de explotación sexual y/o a estar en situación de calle ante el permanente acoso y violencia de las autoridades y sus comunidades (CIDH, 2015).

El 8 de agosto de 2018 la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos rechazó y condenó la ola de crímenes por prejuicio a la orientación sexual e identidad y expresión de género no normativas en Veracruz por los asesinatos de Alaska Contreras Ponce, mujer trans* y Elián Alexis, joven gay e hizo un llamado a las autoridades a tomar todas las medidas necesarias para contrarrestar las actitudes homofóbicas y transfóbicas y promover el respeto hacia la población LGBTI (Oficina del Alto Comisionado Naciones Unidas Derechos Humanos, 2018).

La indignación por las constantes violencias en aumento hacia las diversidades sexuales y de género llevó a la generación de redes de personas y colectivos trans* con alianzas e instituciones cis para emitir en agosto del 2018 el Pronunciamiento en Contra de los Asesinatos de Personas LGBTTTI en México con casi 600 firmas (Google Docs, 2018).

Sin embargo, desgraciadamente, los entornos sociales tan violentos hacia las personas trans* han aumentado en los años recientes y no han parado ni siquiera por contextos de aislamiento dada la contingencia por COVID-19 como sucedió con la muerte de la Doctora María Elizabeth Montaño Fernández después de estar 10 días desaparecida en la Ciudad de México en junio de 2020 lo que nuevamente llevó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a que el 19 de junio de 2020 manifestara hacia el Estado Mexicano la importancia de aplicar el estándar de debida diligencia en la investigación de su muerte y prevenir la violencia basada en el prejuicio contra las personas LGBTI y adoptar campañas de combate a la homofobia y transfobia (CIDH, 2020). Al momento de hacer este escrito, lloramos el transfeminicidio de Jeanine Huerta, mujer trans* de Tijuana asesinada en su propio hogar el 28 de agosto de 2020 y que se suma a otros cinco crímenes motivados por prejuicio hacia poblaciones LGBT, principalmente mujeres trans* trabajadoras sexuales.
Los resultados de la Encuesta sobre discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género 2018 (CONAPRED, 2018) muestran el contexto de violencias normalizadas hacia las personas trans* en México:
● El rechazo de la familia siempre tiene niveles altos entre los padres y las madres sin importar la orientación sexual (26%) o la identidad de género (39%) aunque en toda la red familiar se registra mayor rechazo a la identidad de género.
● Las violencias percibidas en los entornos familiares, vecinales y escolares son altas ya que entre el 87% y 92% tuvo la experiencia en la adolescencia de esconder su orientación o identidad de género; entre el 69% y el 88% recordó conductas de burla y molestia hacia otra persona por su orientación sexual o identidad de género; entre el 60% y el 72% escuchó comentarios negativos/ofensivos por su orientación sexual o identidad de género; las agresiones físicas van del 10% al 26% y del 7% al 9% reporta abuso o violencia sexual. En la mayor parte de los casos la escuela es un lugar peor de hostil que el vecindario y la familia.
● Los mayores porcentajes de percepción de violencias más altas lo reportan personas con identidades de género no normativas (80%), los hombres trans* y las mujeres trans* (75%).
● La mayor población encuestada a la que se le negó injustamente al menos un derecho en el último año de realización de la encuesta fueron a las mujeres trans* (53%), a los hombres trans* (41%), personas con otra identidad de género no normativa (36%) y a las lesbianas (30.5%). El derecho más negado es el del trabajo y la entrada a algún lugar.
● El 39% de las mujeres trans, el 30% de los hombres trans y el 25% de las personas con identidades de género no normativas han sentido un trato desigual respecto a los beneficios, prestaciones laborales o ascensos por su orientación sexual y/o identidad de género siendo las mayores del resto de los grupos.
● Las mujeres trans* (25%), los hombres trans* (24%) y las personas con identidades de género no normativas (19%) reportan con mayor frecuencia situaciones de discriminación durante una atención médica siendo nuevamente las más altas del resto de los grupos.
● Prácticamente 1 de cada 3 mujeres trans, 1 de cada 3 gays y 1 de cada 3 personas con identidad de género no normativa han experimentado un trato discriminatorio por parte de la policía siendo el más común la realización de un interrogatorio sin motivo aparente. Los hombres trans registran el 18%.
● Las personas con identidades de género no normativas vivieron diversas situaciones durante los últimos 12 meses como que les impidieran el uso de baños públicos acordes a su identidad de género (51%), que no les hicieran válida la identificación oficial (34%), que les negaran el ingreso a un cine, restaurante o bar (28%) o tener que suspender el tratamiento hormonal contra su voluntad (19%).
● Los temores por expresar libremente la orientación sexual o identidad de género entre los hombres trans* rondan el 80%, entre las personas con identidades de género no normativa con el 77% y las mujeres trans* con el 73%. Los porcentajes más altos los registran las mujeres bisexuales (83%) y los hombres bisexuales (77%). Los mismos temores suceden al querer mostrar afecto a la pareja en público.
● Las violencias normalizadas y socialmente aceptadas hacia las poblaciones de las diversidades sexuales y de género tiene como resultado que más de la mitad de las personas encuestadas hayan tenido pensamientos suicidas y 1 de cada 5 lo ha intentado alguna vez siendo los tres siguientes grupos quienes registran mayores porcentajes: hombres trans* (74%), personas con otras identidades de género no normativas (72%) y mujeres trans* (59%).
Estas violencias se detonan en todos los espacios de socialización que van desde el rechazo familiar hasta el acoso escolar pasando por la burla y el rechazo de sus comunidades, la negación para acceder a oportunidades laborales e incluso ingresar a espacios y servicios públicos. Más grave aún, se detonan a lo largo de toda la trayectoria de vida incluida las infancias y adolescencias a quienes se les niega que su voz sea escuchada y sus derechos sean reconocidos.
Aunque el panorama es grave esté diagnóstico debe considerarse como un nivel mínimo de discriminación dado el perfil escolar y de autonomía económica de las personas encuestadas con respecto a quienes no tuvieron posibilidad de acceder por estar luchando en subsistir y sobrevivir (CONAPRED, 2018).

IV. Miradas trans* a la reforma a la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca del 27 de mayo de 2020 que regula la usurpación de la identidad de género

El 12 de mayo de 2020, las Comisiones Permanentes de Igualdad de Género y de Democracia y Participación Ciudadana de la LXIV Legislatura del H. Congreso del Estado de Oaxaca presentaron una iniciativa que reformaba diversos artículos de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca (LIPEO) misma que fue aprobada el 27 de mayo del mismo año donde se declaró procedente la reforma al artículo 2 y al 188 e improcedentes la reforma al resto de los artículos.


Al artículo 2 se le adicionó contenido en el numeral XXXI, recorriendo el contenido de las siguientes fracciones y al artículo 188 se le adicionó el numeral 3. El análisis se concentrará en estas adiciones que quedaron de la siguiente manera así como en la exposición de motivos.
Usurpación de la identidad de género: [para los efectos de esta Ley, se entenderá por:] Usurpación de la identidad de género: el acto mediante el cual un ciudadano o persona se auto adscribe de manera mendaz a género diverso del propio, con el fin de beneficiarse de las acciones afirmativas par cumplir con el requisito de paridad de género y alternancia (LIPEO, art. 2, num. XXXI).


En caso que algún partido político, candidato o ciudadano advierta la posible usurpación de identidad de género por parte de un candidato, deberá denunciarlo ante la instancia correspondiente para la substanciación (LIPEO, art. 188, núm 3).
Asimismo, se recupera la definición en dicha ley sobre la violencia política en razón de género:
La acción u omisión que realiza una o más personas, en el ámbito político o público, que tenga por objeto o resultado limitar, anular o menoscabar el ejercicio efectivo de los derechos político-electorales de una mujer; el acceso al pleno ejercicio de las atribuciones inherentes a su cargo o su función del poder público (LIPEO, art. 2, num. XXXII).
Esta reforma se vuelve eficazmente cisnormativa porque al mismo tiempo que borra e invalida las trayectorias de vida trans, las hipervisibiliza en clave de pánico moral cissexista y al mismo tiempo que ignora las experiencias trans que no participaron ni en la construcción de la iniciativa, ni en los debates previos o durante su aprobación les marca con los artículos 2 y 188. En el primero, la mirada cissexista es evidente con la definición de usurpación de género como la auto-adscripción de manera mendaz, es decir, mentirosa, un adjetivo que ha sido históricamente un estigma para las personas trans* y en el segundo, legitima la histórica hostilidad y permanente sospecha hacia las personas trans* tanto de grupos conservadores como de ciertos corrientes del feminismo (Radi, 2020:27).
El artículo 188 representa un acto de mera objetificación que resulta de la conjunción de la objetificación y la descalificación epistémica que reconfigura una relación de dependencia epistémica a partir del cual los cuerpos, las sexualidades y los géneros de las personas trans son convertidos en asuntos cuya credibilidad requiere de la apelación de ciertas autoridades intelectuales por lo que las personas trans* dejan de ser sujetxs de derechos y se convierten en objeto de estudio y análisis por los que solamente podemos producir testimonios autobiográficos pero la interpretación de éstos está reservada a la mirada cisgénero que desde un sitio aparentemente objetivo por ser natural, verdadero y auténtico nos examina con permanente sospecha (Radi 2019, 32).
“Es importante no perder de vista la violencia política de género, pues, en caso de ganar la elección, las mujeres que subieron en la lista fungirían como presidentas municipales mientras que los (sic) candidatos trans ocuparían el cargo de las sindicaturas. Este tipo de escenario pone en desventaja a las mujeres pues genera ambientes hostiles que les impiden realizar sus labores de manera adecuada. Diversos casos de violencia política de género en contra de presidentas municipales en Oaxaca y analizadas por el TEPJF dan cuenta de ello” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:25)
Se identifica un uso instrumental de las personas trans* en donde la violencia de género y la desigualdad de oportunidades que se mencionan en la exposición de motivos constituyen un problema cuando afectan a las mujeres cis, lo que también revela el estrecho horizonte de expectativas que permite la cisnormatividad hacia las personas trans* que empieza y termina con el reconocimiento del nombre y del pronombre pero que no se traduce en políticas públicas de acceso a la salud, a la vivienda, a la alimentación y a oportunidades laborales que atiendan, reviertan, prevengan y reparen el daño históricamente acumulado por violencias y exclusiones cissexistas. Por el contrario, el cissexismo es evidente en dicha reforma puesto que asume que el problema de la paridad de género de las mujeres cis es mucho más importante que mejorar las condiciones de vida de las personas trans* generalmente más precarizadas que muchas de las mujeres cisgénero que compiten por cargos de elección popular (Radi, 2014:5).
“Una reflexión sobre el tema es considerar la posibilidad de que las candidaturas de personas trans pasen por el tamiz de la autoadscripción calificada ya que al igual que en otros casos es necesario evitar viciar el contenido de la acción afirmativa mediante la postulación de ciudadano que se autoadscriben como tales pero que en realidad son personas cisgénero cuyo único interés es contender por un puesto político. El debate no es menor, pero nos es necesario conocer los antecedentes de otros casos donde se ha tomado las medidas necesarias para evitar la simulación o bien pensar en otro tipo de diseño institucional para evitar estas malas prácticas tal y como se propone en esta iniciativa” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:24)
Las menciones marginales de los conceptos de personas trans, cisgénero, autoadscripción e identidad de género son abordadas sin profundidad ni referencias (mucho menos referencias trans) lo que convierte tanto a la reforma como a su exposición de motivos en declaraciones públicas de adhesión a una causa, en este caso la trans, pero que no es respaldada con ninguna acción específica para mejorar sus condiciones de vida o fortalecer sus derechos político-electorales para acceder a una candidatura con la consecuente generación de condiciones de igualdad y libres de violencias (Radi, 2020:26). “También es necesario mencionar que el pasado 28 de agosto se aprobó el dictamen con proyecto de Decreto por el que se adiciona [diferentes modificaciones] al Código Civil para el Estado de Oaxaca. En él se contienen disposiciones para facilitar el cambio de género en los documentos oficiales de manera sencilla y sin la necesidad de iniciar juicios lo que representa una herramienta para ayudar a combatir simulaciones en postulación de candidaturas tras como la ocurrida en Oaxaca, pues se trataría de ciudadanos que cuentan con una identificación oficial que tienen el género con el que las personas se identifican” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:25) Como se ha documentado, las modificaciones en el resto de las entidades donde ya se ha reconocido la identidad de género a partir de un trámite administrativo y gratuito vienen acompañadas de diversos obstáculos que en la práctica dificultan o incluso impiden el pleno acceso y disfrute del derecho a la identidad. Lo anterior, revictimiza a las poblaciones trans por medio de prácticas burocráticas con trasfondo cissexista que les siguen negando el derecho a la identidad.
Por otra parte, las limitaciones cisnormativas y cissexistas de las medidas de inclusión como la paridad de género o la violencia política en razón de género pero que en realidad está acotada a las mujeres cisgénero perjudica directamente a las personas trans, en particular a quienes fueron asignadas al sexo femenino al nacer y tuvieron durante su trayectoria de vida experiencias como mujeres como sucede con los techos para hombres cis pero que coloca a los hombres trans en una terrible disyuntiva: revelar su estatus transicional renunciando a la privacidad y la confidencialidad en los actuales contextos de violencia cissexista y transfóbica en México que pueden colocarles en mayores condiciones de vulnerabilidad renunciando a supuestos privilegios masculinos o bien, privarse de acceder a esta acción afirmativa borrando gravemente una trayectoria de vida también afectada por diversas formas de violencias de género para mantener el reconocimiento de su identidad como hombres (Radi, 2020:29).
“Si bien cuánto de los candidatos antes mencionados presentaron su renuncia a la candidatura ante el IEEPCO, ello no los eximió de ser beneficiados de forma indirecta con el registro de la misma, lo que contraviene la finalidad de la acción afirmativa contenida en el artículo 16 de los lineamientos de paridad del IEEPCO, beneficiándose del perjuicio de un tercero, en este caso, de dos poblaciones históricamente vulneradas: las mujeres y las personas transgénero o muxes” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:20)
A lo largo de la exposición de motivos se generan estas segregaciones injustificadas donde se identifica la práctica epistémica de construir a una otredad a partir de la configuración de las relaciones de desigualdad de contextos cisnormativos en donde las personas transgénero -en realidad hacen referencia a las mujeres trans– y muxes son definidas como otro grupo aparte al de mujeres pero que implícitamente les coloca en un lugar de exclusión e inferioridad a partir de diferentes marcadores lingüísticos que se han identificado a lo largo del texto de la reforma y su exposición de motivos. En particular las mujeres trans están en constante sospecha por la posible infiltración de hombres cisgénero mediante la usurpación de la identidad de género que en un contexto de pánico moral electoral también lleva a que se produzca un proceso de desidentificación y persecusión hacia las personas trans* (Radi, 2019:32).
“Las personas trans son unos de los grupos poblacionales que históricamente han sufrido injusticias, desventajas y discriminación social. Un dato revelador sobre el panorama que enfrentan es el dado a conocer en el año 2015, por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual afirmó que el 80% de las personas transgénero fallecen a los 35 años o menos en Latinoamérica. Este dato es alarmante cuando la esperanza de vida para el resto de la población dentro de la región es de 75 años. Los prejuicios, la violencia sistemática, la falta de legislación y de diseño de políticas enfocadas a proteger los derechos humanos de dichas personas son algunas de las causas que propician este escenario” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:18)
“El 7 de mayo de 2018, tres asociaciones civiles Ladxido Muxe, Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro y el Colectivo Binii Laanu, A.C., presentaron una queja formal ante el IEEPCO sobre un posible fraude a la ley sobre dichas postulaciones. De acuerdo con lo referido con la queja presentada, 17 de los 19 candidaturas trataban de hombres que querían usurpar la identidad transexual para incumplir con la obligación de la paridad de género establecida en la ley. En consecuencia, el IEEPCO inició una investigación a través de un procedimiento ordinario sancionador para dar atención a la denuncia (IEEPCO, Expediente: CQDPCE/POS/005/2018)” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:19)
Los anteriores apartados son ejemplos de lo que en palabras de Radi (2019, p. 33) representan el desencuentro entre la teoría y la vida cotidiana de las personas trans* puesto que este uso teórico dentro de este contexto que se analiza ignora acerca de los asuntos políticos que más urgen a las personas trans* y sus diversas agendas políticas y además tiene el efecto de distorsionar su realidad al dejar de lado necesidades apremiantes y de primer orden de estas poblaciones lo que representa otra forma de uso instrumental de estos conocimientos como variante de la objetificación. Aunque apela a las verdaderas y alarmantes estadísticas de violencia y exclusión hacia las poblaciones trans* en realidad estos conocimientos son dirigidos con un fin que es ajeno a las necesidades más urgentes de las personas trans* porque sus voces no acompañaron al proceso de deliberación, construcción y debate de dicha iniciativa.
A lo largo de la lectura de la fundamentación de la reforma a la LIPEO se genera la narrativa -por transborrado o transinvisibilización- que las personas trans* no realizaron aportes críticos y diversos al conjunto de conocimientos colectivos relacionados con las falsas candidaturas trans del Estado de Oaxaca en las elecciones de 2018, lo cual no es así, por lo que también se problematiza el modelo extractivista tanto de la iniciativa como su exposición de motivos puesto que explota sistemáticamente y bajo un sello ajeno los recursos epistémicos de las poblaciones trans* (Radi, 2019:31,32).
“Sin duda que cuando algún partido político, candidato o ciudadano se percate de que hay un registro en el que alguien se haya registrado como trans, estará en su derecho de acudir a la instancia correspondiente para denunciar lo que a su derecho convenga” (LXIV Legislatura H. Congreso Del Estado De Oaxaca, 2020:39)
Si bien, el párrafo anterior así como la reforma aparenta dar un mensaje de alianza y respaldo hacia las poblaciones trans* es pertinente analizar desde una epistemología crítica trans* las tensiones e injusticias epistémicas y prácticas abordadas puesto que mientras esta reforma aparenta ser emancipatoria y radical para las personas trans, en realidad no lo es sino al contrario, perpetúa diversas formas de violencias cissexistas ya documentadas por diversxs autorxs trans (Radi, 2019:39-40).

Después de una tradición cisnormativa en donde las experiencias y voces trans* han sido vistas como objeto, es un acto de justicia epistémica que las personas trans* tomemos la palabra, escribamos y seamos leídxs. Esta justicia puede ser práctica si nuestras voces son escuchadas, acompañadas y generan reacciones desde la más radical empatía dado que históricamente nuestras experiencias de vida, voces y conocimientos han padecido objetificación epistémica en donde se subalternan y deshechan al momento de producir ciertos conocimientos alineados a la cisnorma pero que no resuelven ni mejoran las condiciones de vida de las personas trans. La mirada hegemónica cis binaria en normas, leyes y reglamentos puede aparentar que no trasmite odio hacia las personas trans sin embargo, su miopía cissexista participa en la perpetuación de la vulneración a la dignidad humana de las personas trans* por medio de prácticas cisnormativas que alimentan los pánicos morales mediante la estrategia de la invisibilización, la objetivación, la instrumentalización, la descalificación, la patologización y la criminalización de las identidades trans* vinculándolas con amenazas patriarcales sin sopesar el componente ético de devaluar y comprometer la integridad física, mental y emocional de vidas precarias que sobreviven en contextos de por sí violentos.

Conclusiones

La situación legal en México con respecto al reconocimiento a la identidad de género ha tenido avances en la última década. Diversas entidades reconocen este derecho humano a la libre autodeterminación aunque no se apegan a los más altos estándares en derechos humanos. Actualmente son 11 entidades de 32 con algún procedimiento administrativo o materialmente administrativo. Sin embargo estos avances aún no son suficientes para que las poblaciones trans* puedan acceder a una vida digna y en la cual sus derechos estén protegidos, ni en los estados donde se han aprobado estas leyes ni mucho menos en el resto del país. Las estadísticas antes mencionadas dan cuenta del fuerte contexto de violencia y precariedad que viven un gran número de personas trans* y no binarias, especialmente las mujeres trans* trabajadoras sexuales, racializadas, defensoras de derechos humanos y particularmente graves en contextos de movilidad humana o situación de calle.

Los contextos de violencias son tan graves que incluso en las entidades que cuentan con procedimientos para reconocer la identidad de género se ha documentado que en la práctica se detonan obstáculos derivados del rechazo y estigmas cissexistas y transfóbicos que atraviesan a las personas que integran las diversas instituciones del registro civil y otras que deberían velar por el derecho a la identidad y otros derechos humanos pero que en la práctica siguen impidiendo el acceso al reconocimiento a la identidad por prejuicios sociales.

Lo mismo sucede con los avances en cuanto al reconocimiento al matrimonio igualitario, en materia político-electoral o incluso las actividades comerciales y publicitarias de aquellas que se ofertan hacia el mercado del turismo como LGBT friendly. Todo lo anterior no incide directamente en mejorar la dignidad humana ni las condiciones de vida ni frena las violencias que padecen cotidianamente las personas trans* de las periferias de cada uno de las 32 entidades federativas hacia las personas trans* indígenas, negras y/o racializadas, niñas, adolescentes y mujeres de la tercera edad así como aquellas con corporalidades y sexualidades diversas y/o migrantes.

Estos contextos de violencia que son estructurales y al mismo tiempo sistemáticos dado que se da en todos los espacios sociales a lo largo de toda la trayectoria de vida de las poblaciones trans* les llevan a vivir cotidianamente situaciones de rechazo, exclusión y persecución en los espacios familiares, comunitarios, laborales e incluso institucionales como la policía y los centros médicos que también participan en la conformación de un entorno hostil y agresivo donde la identidad de las personas trans* está en constante cuestionamiento, descrédito e incluso persecución por faltas a la moral o el delito de doble identidad.

Las desigualdades sociales que padecen las poblaciones trans* producto de las violencias y exclusiones cissexistas y transfóbicas inciden en la desigualdad con la que participan en la construcción de conocimientos colectivos, especialmente aquellos que también les afectan pero dada sus condiciones de precariedad no se encuentran en condiciones de acceder en igualdad de circunstancias y recursos con respecto a las personas cisgénero quienes suelen abordar los temas de la identidad de género sin cuestionar las lagunas y espejismos hermenéuticos producto de creencias cissexistas y estructuras cisnormativas que han sido históricamente normalizadas. Este sobre-acceso de las personas cis dentro de la conformación de los conocimientos colectivos relacionados con la identidad de género perpetúa las injusticias epistémicas y prácticas que mantienen a las poblaciones trans* en la exclusión al mismo tiempo que legitima los entornos hostiles y de violencia debido a la miopía cis y poca funcionalidad con la que construyen las medidas para atenderlas.

Ahora bien, esta mirada crítica también se acompaña de apuestas propositivas que de acuerdo a Radi (2019:29) ya se han trabajado desde lo que se llaman los Estudios Trans* que constituyen un campo académico interdisciplinario, socialmente comprometido y que se caracterizan por interrumpir, desnaturalizar, rearticular y hacer visibles las operaciones cisnormativas y cissexistas entre la llamada diferencia sexual, los roles y expectativa sociales que se espera para cada corporalidad y la relación entre como se subjetiva el sentido generizado de cada persona a partir de sus vínculos interrelacionados con los niveles de los género simbólicos y social que históricamente han sostenido la ficción de un orden de género cis-binario, mutuamente excluyente y de opuestos irreductibles sobre la que se sostiene la cisnormatividad (Radi, 2019; Garza, 2017).

Radi (2019:36-37) recupera y cita los trabajos de Jacob Hale en 1997, Viviane Namaste en 2009 y T. Raun en 2014 para proponer en términos generales que las contribuciones de identificar estas historias de violencias epistémicas que atraviesan los procesos de argumentación, en este caso la reforma analizada y relacionadas con el género a través de su modalidad de violencia de género y la identidad de género se pueden convertir en sugerencias positivas para quienes buscan comprometerse en este campo de estudio. De manera más específica se señala que los abordajes y análisis sobre las personas trans* debe ser desde un lugar de curiosidad respetuosa, con sentido de humildad ya que las propias personas trans* son las expertas sobre este tema por lo que es importante el cuestionamiento constante desde que lugar como sujetos nos ven y nos leen a las personas trans* y si incurren en prácticas como borrar las voces trans, totalizarles o citar acríticamente personas expertas cisgénero acerca de lo trans; constatar que el conocimiento que se produzca sea de utilidad para las poblaciones en cuestión, en este caso, las trans* en donde la potestad sobre la determinación de dicha utilidad recaiga dentro de la comunidad que se investiga o de la que se habla y que las voces dialoguen en condiciones de igualdad y horizontalidad simbólica y epistémica a lo largo de todo el proceso desde un lugar de colaboración que contrarreste la marginación epistémica haciendo lugar al reconocimiento de su subjetividad y agencia epistémica.

¿Qué diferencia hay en las condiciones de vida de las personas trans* que se sancione la usurpación de la identidad de género y se legitime dentro del sistema político-electoral la denuncia de candidaturas trans* perpetuando el estigma de la criminalización ante el pánico moral del uso mendaz de la identidad de género si eso garantizará que la paridad de género sea integrada al 100% por personas cisgénero?
¿Por qué en un ejercicio de justicia epistémica y práctica las personas legisladoras no incorporaron la posibilidad que si un hombre cisgénero o un partido político desea hacer fraude a la paridad de género constitucional mediante el uso mendaz de la identidad de género la cancelación de dicha candidatura debería ser sustituida sí y sólo sí por una persona trans, explorando posibilidades de acompañamiento con hombres trans para desmontar la falsa narrativa de que disfrutan privilegios masculinos lo que puede ser un ejercicio de justicia ante la histórica invisibilización producto de las violencias cissexistas y transfóbicas que también les obstaculiza el acceso a la justicia y a la reparación de daños por violencias estructurales relacionadas con el género.

La evasión ya no es opción ante los ciclos de violencia que se escalan en México. Incluso la omisión nos vuelve cómplices de mantener una mirada estrecha del género y las violencias de género a las experiencias de las mujeres cisgénero mientras se mantiene de una forma éticamente cuestionable en la exclusión a minorías violentadas y desprotegidas.

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LXIV LEGISLATURA H. CONGRESO DEL ESTADO DE OAXACA, 2020, Dictamen con proyecto de decreto de las Comisiones Permanentes Unidas de Igualdad de Género y de Democracia y Participación Ciudadana, por el que se reforman las Fracción XXXI y recorriéndose el contenido de la Fracción XXXVI y adicionándose la Fracción XXXVII al artículo 2; se adicional el numeral 3 al Artículo 188, todos de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca, México, Comisión Permanente de Igualdad de Género.

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NOTIMEX, 2016, Estudio revela que México ocupa primer lugar de “bullying”, Ciudad de México, 18 de junio de 2016: http://www.sdpnoticias.com/nacional/2012/06/18/estudio-revela-que-mexico-ocupa-primer-lugar-de-bullying [acceso 19 de septiembre de 2016].

OEA, 2020, Informe del Mecanismo de Cooperación Interamericano para la Gestión Pública Efectiva (MECIGEP) solicitado por México: Reconocimiento integral a la identidad de género: http://clarciev.com/IMG/pdf/informe_mecigep_renapo_mexico.pdf. [acceso 16 de junio de 2020].

OFICINA DEL ALTO COMISIONADO NACIONES UNIDAD DERECHOS HUMANOS, 2018, La ONU-DH llama a poner fin a los crímenes de odio en el estado de Veracruz; https://www.hchr.org.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=1146:la-onu-dh-llama-a-poner-fin-a-los-crimenes-de-odio-en-el-estado-de-veracruz&Itemid=265 [acceso el 20 de junio de 2020].

PONS, Rabasa Alba y GAROSI, Leonora, Trans, Conceptos clave de estudios de género, ALCANTARA Eva y HORTENSIA Moreno, México, UNAM, PUEG.

RADI, Blas, 2014, ¿De qué hablamos cuando hablamos de género?, 12o Simposio Internacional SIDA 2014 y 2o. Simposio Internacional Hepatitis 2014, Fundación Huésped, Argentina, Buenos Aires.

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TRANSGENDER EUROPE, 2015, Trans Murder Monitoring 2015: https://tgeu.org/tmm-idahot-update-2015/ [acceso 20 de junio de 2020].

TREVIÑO RANGEL, Javier, 2009, Pánico moral en las campañas electorales de 2006: la elaboración del “Peligro para México”, México, Foro Internacional 197, julio-septiembre, XLIX.

ULISES, Edgar, 2020, Transfeminicidio de Jeanine Huerta, sexto crimen de odio en dos semanas, Homosensual.com,: 28 de agosto de 2020, México, https://www.homosensual.com/lgbt/trans/transfeminicidio-jeanine-huerta-crimen-odio/

VALADEZ, Blanca, 2014, México es el primer lugar de bullying a escala internacional, México, Milenio, 23 de mayo de 2014: http://www.milenio.com/politica/Mexico-primer-bullying-escala-internacional_0_304169593.html [acceso 19 de septiembre de 2016).

“Las travestis no somos objeto de estudio, somos sujetas de derechos”


Y aún más, también construimos conocimientos, somos participes con autonomía en la (nuestra) historia y hemos ejercido nuestra capacidad de agencia para contar nuestros relatos en primera persona a pesar que persisten las prácticas cissexistas (extractividtas académicas e incluso políticas) en donde no nos lean ni nos citen, donde pretenden anular nuestra autonomía o borrar muestras historias que hablan de nuestras redes, logros y resistencias. Rebe.

Gracias Paulo Romo por presentarme este hermoso himno

@Harari_Yuval “Gran parte del debate actual sobre género es extrañamente similar a lo que discutían aquellos primeros cristianos sobre la naturaleza de Jesucristo y la Trinidad. Lo que se preguntaban era, en esencia, si Jesucristo era una persona no binaria. Si Jesucristo era divino, humano, o divino y humano, o ni divino ni humano.”


Fuente: El País / 18 de diciembre de 2021

Me duele mucho la cabeza pero estas lecturas logran entretener mi dolor. Yuval Noah Harari es un pensador que me fascina y me agrada ver que está retomando el tema de lo trans de una forma un poco más seria. En “Sapiens” a pesar que que es un libro super recomendable donde literalmente pone sobre el diván de la historia natural la responsabilidad del Homo Sapiens en las cinco grandes extinciones, incluyendo la actual crisis climática que está teniendo consecuencias desastrosas no sólo para el entorno sino para la propia especie humana, no me sentí nada satisfecha sobre la forma en que aborda lo trans pero traté de entenderlo porque desde mi punto de vista hizo un ejercicio monumental de diversas disciplinas para reconstruir el enorme relato que da continuidad en “Homo Deus” (que confieso es otro libro que tuve que pausar).

En este artículo del El País hace una comparación muy interesante entre los debates actuales con respecto a lo trans*, entendiéndolo como un espectro donde también se habita la no binariedad.

Harari (R) responde a las preguntas (P) de David Merchese y recupera la reflexión histórica como durante el surgimiento del cristianismo se dieron debates acalorados acerca de la naturaleza binaria (humana, divina o ambas) de Jesús de la misma forma que actualmente se dan esos mismos debates con respecto a lo trans* y las ideas fijas e inmutables de ser hombre o mujer como parte fundamental de lo humano.

Lo comparto porque me parece que justo estamos viviendo un momento histórico quizás desde el momento llamado “Fin de la Historia” (1989) donde los relatos que nos han servido, como lo señala Harari, para explicarnos el orden de las cosas y dar orden a nuestro mundo social ya no son suficientes dado los retos y desafíos actuales (desde lo que Harari llama transhumanismo hasta la crisis de cambio climático).

Como el pez que mira dentro de la pesera, quizás no estamos conscientes de que estemos viviendo paulatinamente desde poco antes del inicio del nuevo milenio cambios de episteme que a la postre resultarán profundos y que, teniendo en cuenta la ruta que repasa Harari en “Sapiens” podrían explicar no sólo la naturaleza acalorada de los debates alrededor del género sino incluso el resurgimiento de grupos de derecha y conservadores que le apuestan a relatos que han funcionado en el pasado, pero que ya no son funcionales, pero ante el temor de soltarlos porque pasaron a formar parte de diversas capas identitarias subjetivas, sociales e institucionales; sin embargo, los han renovado con discursos donde se apropian de teorías de derechos humanos o incluso feministas para darles validez dentro de la lógica propia de la modernidad pero cuyas conclusiones finales hacen evidente su conservadurismo de mantener el status quo.

Confieso que uno de mis sueños como parte de QuereTrans es poder organizar un panel de diálogo entre el historiador Nuval Noah Harari, el Historiador Mauro Cabral, el filósofo Blas Radi, la filósofa Sayak Valencia y la filósofa Judith Butler justo para pensar en cuáles son las perspectivas sobre cómo se podrán resolver estos debates alrededor del género y cuáles son las posibles consecuencias que pueden surgir, de forma funcional o no funcional, de la persistencia o hegemonía de ciertos relatos. ¿Quién se sumaría a este proyecto para 2022?

Rebe.


P.¿Hay alguna idea que esté todavía germinando y que quizá le parece demasiado radical para su público?

R. Le voy a dar dos ejemplos, uno grande y otro pequeño. Cuando escribí Homo Deus, lo que más me interesaba era qué hay después del humanismo y del liberalismo. Pensaba que el liberalismo y el humanismo eran los mejores relatos que ha creado la humanidad. Ahora tenemos que dejarlos atrás a causa de las revoluciones tecnológicas del siglo XXI, que ponen en tela de juicio sus ideas e hipótesis más básicas. Sin embargo, durante los cinco últimos años, he renunciado a avanzar en esa dirección debido a los acontecimientos políticos en gran parte del mundo. En lugar de ello he empezado a tener que librar batallas en la retaguardia para convencer a la gente sobre el humanismo y el liberalismo cuando lo que quiero, en realidad, es ver lo que hay después.

P.¿Qué hay después?

R.No estoy seguro. No he conseguido avanzar mucho más allá de lo que escribí en Homo Deus. Ahí examinaba de qué manera se está desintegrando la revolución de la información al ser humano, el fundamento del humanismo y el liberalismo. Veía que el nuevo fundamento es el flujo de datos en el mundo, hasta el punto de cambiar incluso la comprensión de lo que es un organismo, lo que es un ser humano; el ser humano deja de ser este yo mágico, autónomo, con libre albedrío y capaz de tomar decisiones sobre el mundo. Ahora, el ser humano, como todos los demás organismos, no es más que un sistema de procesamiento de información que fluye sin cesar. No tiene características fijas. ¿Qué consecuencias políticas tiene este cambio? ¿Y sociales? No estoy seguro. Eso es lo que me encantaría investigar.

P.¿Y el ejemplo pequeño?

R.Estoy leyendo un libro que trata de las nuevas teorías sobre personas transexuales, no binarias y todo eso. El libro que leí justo antes hablaba de los primeros tiempos del cristianismo. Y me llama la atención lo similares que son las dos cosas. Gran parte del debate actual sobre género es extrañamente similar a lo que discutían aquellos primeros cristianos sobre la naturaleza de Jesucristo y la Trinidad. Lo que se preguntaban era, en esencia, si Jesucristo era una persona no binaria. Si Jesucristo era divino, humano, o divino y humano, o ni divino ni humano. Veo en esto ecos de muchos de los debates actuales sobre la naturaleza del ser humano y la persona. ¿Podemos ser ambas cosas? ¿Podemos ser solo una? Y, si ese otro no piensa como yo, entonces es un hereje. En realidad, los héroes de los primeros cristianos eran los mártires y los monjes ascetas, como el famoso Simón, que pasó años encima de una columna. Estaban investigando los límites del cuerpo humano con lo que tenían a su alcance. Ahora, con las cuestiones de género, nos hacemos más preguntas sobre lo que podemos hacer con el cuerpo, si podemos cambiarlo de esta manera o aquella. Hay enormes diferencias entre las dos cosas, pero las neuronas de mi cerebro empezaron a mantener esta conversación sobre el cristianismo primitivo y los debates actuales sobre el género.

Midwayer. De recaídas, abrazos y amores


17 de diciembre de 2001, Corregidora, Queretaro

“Midewayer” de Joep Beving

Ya lo había advertido mi terapeuta. Las recaídas existen y está bien. Que nunca estaré como hace seis meses. Ambas hemos valorado nuestro avance. Bueno, a partir del viernes pasado nuestras citas se volverán más espaciosas.

Podría decir que es diciembre, la época invernal, lo que alguien me dijo o no me dijo, los dolores acumulados y aún por sanar, las llantos contenidos y las lágrimas acumuladas, los días que son tan cortos pero lo cierto es que la tristeza llegó a habitarme nuevamente.

Lo digo como parte de mi avance. Ahora soy capaz de reconocerla y, aún con mucha timidez, confrontarla, permitirle que habite pero no que permanezca.

Es tan difícil no evadirme y tan difícil evitar sumergirme en los pensamientos de dolor de un pasado que ya se fue o en la ansiedad de un futuro que no está bajo mi control.

Las caminatas conmigo misma y los baños de Sol me han ayudado. Aún más cuando siento mi cuerpo exhausto.

El sol que me acompaña
Sentir cada paso bajo el Sol

Particularmente no han sido días emocionalmente sencillos. Al parecer estuve muy inquieta en la noche. Desperté con un dolor de cabeza muy intenso. La espalda también me dolía. Decidí no medicarme y mejor hurgar dentro de mis pensamientos, hasta donde fuera posible.

Respiré, repetidamente intenté anclarme a mi respiración, estiré mi espalda y controlé el dolor. Ayudó muchísimo. Poco a poco he ido entendiendo esta frase:

“Qué mi mente sea mi lugar de calma y no de tempestades “

Recordé una cita con mis queridas Glenda e Ilsa sobre un escrito al gobierno de Queretaro. Ya era tarde. David me hizo el desayuno cuando está pasando una convalecencia. Ya en la cita, mis hermanas comprendieron mi sentir, me escucharon y me sentí reconfortada.

Poco a poco mi dolor fue disminuyendo pero sin desaparecer. Tres veces las personas representantes del gobierno panista en Querétaro nos querían poner obstáculos para no recibirnos el oficio. Tres veces de la indignación surgió la energía necesaria para contestar y exigir cumplir su función pública.

Con mi querida mana Ilsa

Comimos Glenda y yo en uno de esos bellos rincones que ella ha descubierto. Tuvimos una inolvidable charla -al menos para mi- sobre cómo se sobrevive con ese sentimiento de hartazgo de exigir simplemente existir con dignidad y cómo se vive con ese cansancio acumulado a lo largo de la vida.

“Al menos hoy no nos malgenerizaron” dijo Glenda como una forma tan de ella de hacernos estallar a ambas en risas.

Con toda la tristeza y el dolor soy afortunada porque pude recurrir a los abrazos de David, Ilsa y Glenda. Porque aún seguimos vivas, diría Glenda. Porque se vale hacer berrinche y parar, diría Ilsa. Y porque mientras termino de escribir para desahogarme alguien cuidará mis perritos y mi sueño mientras arrullo mi conciencia con las delicadas caricias del arpa de “Lovers”. Rebe.

“Lovers” de Carter Burwell