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CIDH

#EU Estudio: población universitaria #trans tienen mayor riesgo de salud mental


Por Redacción / De VOA Noticias / 22 de agosto de 2019

El equipo de investigación analizó las respuestas para detectar síntomas de problemas comunes de salud mental, como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, pensamientos suicidas e intentos de suicidio.

Los estudiantes de minorías de género en los colegios y universidades de EE. UU. tienen cuatro veces más probabilidades que otros estudiantes de experimentar problemas de salud mental, dicen investigadores.

Los autores de un nuevo estudio concluyen en el American Journal of Preventive Medicine que los estudiantes que se identifican cómo transgénero, no conformes con el género, y no binarios necesitan servicios de afirmación de género en el campus, así como pruebas de detección de problemas de salud mental.

“Los años universitarios tradicionales coinciden con el inicio de aproximadamente el 75% de las enfermedades mentales, y los estudiantes están experimentando una autonomía recién descubierta en nuevos entornos sociales, nuevos comportamientos de salud y diferentes formas de estrés”, dijo Sarah Ketchen Lipson, de la Universidad de Boston, Escuela de Salud Pública, quien dirigió el estudio.

Lipson y sus colegas analizaron datos del Estudio Healthy Minds 2015-2017, una encuesta anual de estudiantes seleccionados al azar en campus de EE. UU. que tienen 18 años o más. Entre más de 65.000 participantes de 71 campus en cuatro semestres, cuyas respuestas se incluyeron en el nuevo análisis, alrededor de 1.200 estudiantes se identificaron como minorías de género.

El equipo de investigación analizó las respuestas para detectar síntomas de problemas comunes de salud mental, como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, pensamientos suicidas e intentos de suicidio.

En particular, casi el 60% de los estudiantes de minorías de género dieron positivo por depresión, y más de un tercio informó haber pensado seriamente en el suicidio en el último año.

“Es importante que los centros de salud y los presidentes académicos observen la cultura que se está creando en el campus y lo que pueden hacer para crear un entorno que apoye la salud mental saludable”, dijo Sara Oswalt, de la Universidad de Texas en San Antonio, quien no estaba involucrado en el estudio.

Esto podría incluir políticas como no permitir que las tareas se entreguen a medianoche, incorporar más espacios verdes y áreas amigables para los peatones, crear espacios privados para la siesta y ofrecer servicios que ayuden a los estudiantes a aprender habilidades de resistencia y afrontamiento, dijo Oswalt en una entrevista telefónica.

El Índice de Igualdad en la Atención Médica de la Campaña de Derechos Humanos y las listas de Lo mejor de lo mejor de Campus Pride pueden ser clasificaciones útiles para que los estudiantes, padres y administradores vean qué campus ofrecen apoyo, anotó.

“Los chicos y chicas trans solo quieren tener la libertad de ser quien son”


Castilla-La Mancha

Fuente: Eldiario.es / 15 de febrero de 2019

Las noticias de la Cuenca

Se editó el lenguaje para hacerlo más incluyente.

Miedo, angustia, confusión y dudas. Estos fueron algunos de los sentimientos que experimentó Paloma Alberca, madre de una niña trans cuando en agosto de 2016 su hija de 8 años le dijo: No soy chico, soy una chica y me llamo Marta. La niña tenía muy clara su identidad y empezó el tránsito de género de forma normalizada. Antes de comunicárselo a su madre ya advirtió a sus compañeros de colegio cuando acabó el curso de que a la vuelta sería niña.

Paloma Alberca (Las Pedroñeras 1981), que actualmente es la presidenta de Familias Transformando Castilla-La Mancha, destaca que en el caso de las y los niños trans el tránsito es más del entorno que los rodea que de ellos, puesto que las niñas y los niños desarrollan su identidad con plena normalidad siempre que reciban el apoyo y acompañamiento que necesitan. Pueden o no seguir un tratamiento “cada caso lleva lo suyo”. Lo importante, dice, es que sean felices y su situación se normalice.

Las diferencias de personalidad respecto a la sexualidad asignada de nacimiento se perciben desde el primer momento. Por ejemplo, Paloma siempre encontraba sus tacones escondidos en la habitación de su hija, y cuenta que también cogía las camisas de su hermana mayor para usarlas como vestido; también sentía predilección por los juegos con muñecas. “En mi desconocimiento sobre la existencia de transexualidad infantil todo esto me llevaba a pensar que tenía un hijo que sería gay, nada más. Fue mi padre el que me dijo que mi hija no era un niño sino una niña”.

En su caso, reconoce que cuando fue consciente de que tenía una hija trans se asustó “por desconocimiento”, por no saber donde acudir, ni dónde buscar información “Entonces no había ni una asociación en Castilla-La Mancha ni una Unidad como ahora tenemos en Cuenca, ni nada”. Desde entonces hasta ahora las cosas han cambiado, se habla y se conoce más la transexualidad “pero sigue habiendo falta de información”. algo que la presidenta de ‘Familias Transformando Castilla-La Mancha’ considera “fundamental para identificar la identidad y expresión de género, que nada tiene que ver con la orientación sexual”, y sobre todo para avanzar en la defensa de los derechos de los chicos y chicas trans desde una perspectiva despatologizante y de igualdad.

Dar visibilidad a esta realidad, poner sobre la mesa las vivencias de chicos y chicas trans y de sus familias, y contribuir a mejorar la asistencia profesional desde el ámbito sanitario, educativo y social, es el objetivo de las jornadas sobre las identidades transexuales durante la infancia y la adolescencia que se celebran este viernes, 15 de febrero, en el Museo Paleontológico de Cuenca, organizadas por esta asociación, en colaboración con el Gobierno regional y el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, y que cuentan con la participación de reconocidos expertos.

En Castilla- La Mancha se están dando pasos muy importantes en la defensa de la igualdad y contra la Igtbifobia, como reconoce Paloma Alberca, quien destaca que fue precisamente en Cuenca donde se celebraron las primeras jornadas de este tipo. A partir de ahí, se han experimentado importantes avances para conseguir que las personas trans puedan desarrollar una vida acorde a su identidad de género. Empezando, dice, por el hecho de que haya más psicólogos y psiquiatras abiertos a entender a estas personas.

“Es un logro muy grande que surgió a raíz de las anteriores jornadas. Lo que no puede ser es que te digan que una niña no lo es porque su forma de sentarse no es femenina, como me llegaron a decir cuando Marta tenía 6 años y, derivada por la pediatra, acudí a una psiquiatra a Madrid –en Cuenca la Unidad Trans aún no estaba– Evitaba hablar del tema porque así no existía. Y no, hay que hablar, y mucho”.

Y, sin duda, uno de los avances importantes es el Protocolo de actuación dirigido a menores sobre identidad y expresión de género que en 2017 ponía en funcionamiento el Gobierno regional, con el objetivo de defender los derechos en los ámbitos, el social, educativo y sanitario. En este sentido, Paloma señala que un logro importante ha sido el que se haya facilitado el cambio de nombre en las tarjetas sanitarias de los chicos y chicas trans. “Un tema que nos complicaba mucho las cosas cuando a la hora de ir al medico a nuestros hijos los llamaban con otro nombre”.

“Con el D.N.I. se ha avanzado también. Desde que en octubre se publicó en el BOE ahora es más fácil el cambio de nombre, siempre que los dos progenitores estén de acuerdo. La verdad es que se han dado pasos hacia delante también se conseguido una mayor aceptación”. De hecho, cuenta que su hija es la primera niña trans de la región en haber hecho la Primera Comunión por la iglesia. “Hemos ido dando pasitos que son importantes. Los chicos y chicas trans solo buscan tener la libertad de ser quienes son”, y para ello, dice Paloma, es necesario que tengan un trato y una atención normalizada.

Información, formación y, sobre todo, concienciación y aceptación son las premisas que a su juicio están en el éxito de este propósito, empezando desde la propia escuela. En el caso de su hija, admite que el proceso que comenzó hace dos años está transcurriendo con total normalidad.

“Al principio en el colegio causó un poco de susto, normal, me asusté yo que la conocía. Fue un poco shock pero la verdad es que lo llevaron con mucha naturalidad y normalidad y nos han apoyado en el tránsito en todo momento”. Eso sí antes de que Marta decidiera iniciar el cambio “no encajaba, no le gustaba los juegos de niño y tampoco la aceptaban las niñas. Ahora es una más”.

La ruptura del tabú y la aceptación por parte de los progenitores también es algo que Paloma dice que se ha notado en la asociación que preside, donde cada vez son más los que demandan información. “Nuestro trabajo como padres es acompañar y facilitar al máximo el tránsito. Lo que aquí verdaderamente importa es que nuestros hijos sean felices. Marta lo es y yo como madre no puedo sentirme más orgullosa”.

De todos modos destaca que aún queda un largo camino por recorrer. El rechazo sigue siendo un obstáculo, y en este caso, Paloma dice que el padre de Marta, del que está divorciada, es uno de los casos en los que le cuesta aceptar la realidad de su hija. “Para él fue un jarro de agua fría. Es cierto que está asumiendo muy poco a poco y lentamente pero vamos consiguiendo algo. Por ejemplo, cuando Marta está con él la trata como una chica, pero sin embargo no da su consentimiento para que cambie el nombre del DNI”, apostilla Paloma que, por contra, destaca la normalidad con el que se vive el tránsito de Marta en el seno de en su familia.

22 de Octubre: día internacional de Acción por la Despatologización Trans*


 

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El 22 de Octubre se realizará  el Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans* pero ¿por qué se realiza y en qué consiste?

A lo largo de la historia de la humanidad han existido personas que no se ajustan al binario de género de cada época así como sociedades con sistemas sexo/género que permiten geografías identitarias más allá de la dicotomía masculina-femenina como, las identidades muxes en Oaxaca. También, durante la segunda mitad del Siglo XX se desarrollaron diferentes tecnologías corporales quirúrgicas y hormonales para atender a, las entonces llamadas,  personas transexuales y que jugaron un papel importante en la construcción de estas identidades. Sin embargo, es hasta una época mucho más reciente, a partir de 1980, cuando se empieza a generar un consenso de la transexualidad como un trastorno mental por diferentes asociaciones médicas psiquiátricas por lo que se empezaron a incorporar criterios dentro de los manuales para diagnosticar enfermedades y trastornos mentales dirigidos a identificar a niñas, niños, adolescentes y personas adultas trans*. A este último proceso se le ha identificado como la patologización de lo trans*.

Esta patologización tiene efectos muy perniciosos: contribuye a la estigmatización social hacia las personas trans*, construye y legitima que ciertas personas se erijan como autoridad para definirnos –generalmente personas psicólogas, psicoterapeutas y psiquiátras- así como determinar quién puede beneficiarse de ciertos tratamientos médicos o prerrogativas  como el reconocimiento a la identidad legal de género al mismo tiempo que justifica tratamientos o terapias no consensuadas por lo que restringe la capacidad de autodeterminación de las personas trans* y limita el ejercicio del derecho a la salud.

La patologización de lo trans* alimenta los tentáculos de la transfobia y el cissexismo al perpetuar ideas donde se considera a la identidad trans* como inferior, artificial, falsa o enferma con respecto a la identidad cisgénero que se asume superior, natural, verdadera o saludable.

A partir de este nuevo milenio han surgido diferentes acciones y redes internacionales para exigir la despatologización trans, es decir, retirar de los manuales para diagnosticar  enfermedades mentales en niñas, niños, adolescentes y personas adultas la clasificación de las personas trans* como mentalmente trastornadas y proponer su derecho a la salud y a la atención sanitaria desde una perspectiva basada en derechos humanos tanto en los protocolos médicos como en las leyes.

Te invito a sumarte. Te invito a visitar los sitios de Global Action for Trans Equality así como el sitio Stop Trans Pathologization. Comparte en tus redes sociales la información que se publicará en esos sitios o las que recibas de tus contactos. Lee los diferentes pronunciamientos que serán emitidos y compártelos. Si habrá actividades en tu lugar de residencia, participa. Establece alianzas con las personas trans* de tu comunidad ya sea de forma física o virtual. Comparte una foto que diga que estás a favor de la despatologización trans*. En definitiva, te invito a sumarte por una sociedad más diversa y respetuosa de su pluralidad.

Rebeca Garza

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¿En realidad es malo hablar de identidad de género desde la niñez? @sidnna_oaxaca @SEP_mx


Una de las preocupaciones que han manifestado las personas que integran el Frente por la Familia es sobre la propuesta de garantizar el reconocimiento a la identidad de género.

Pero, ¿en realidad esto es malo?

Veamos, los principios de Yogyakarta que son una guía orientadora para la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, definen a ésta última como:

“la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales”

Todas la personas tentemos una identidad de género pero se habla de una supuesta imposición de ciertas identidades lo cual es falso. O que no se debe enseñar de estos temas desde temprana edad. Pero te pregunto, ¿desde qué edad sabías que eras niño o niña? ¿tuviste que esperar a tener 18 años para saber que eras del sexo con el que siempre te habían identificado? Seguramente, no.  Esa es tu identidad de género y no está sujeta a ser influenciada externamente.

Por lo tanto, ¿A quién beneficia que se hable sobre la identidad de género desde la infancia? Principalmente, a las familias de niñas, niños y adolescentes transgénero, transexuales e incluso intersexuales. En el caso de las familias con hijas o hijos trans*, les va a permitir identificar y reconocer como parte de la diversidad humana cuando su hija o hijo manifieste su condición trans*, y pueda recibir así todo el apoyo y el amor que la familia deba dar para que viva una infancia feliz y plena conforme a su identidad de género como ha sucedido con casos paradigmáticos como Jazz Jennings y Coy Mathis en Estados Unidos, Lucía en Tolosa España ,el de Andy Escobar en Chile,  Xander el hijo de la cantante Karina y muchos otros casos más .

En el caso de las familias con hijas e hijos intersexuales, les permitirá que puedan registrarles en el acta de nacimiento en el apartado del sexo que consideren más conveniente sin obligarles a pasar por cirugías que, generalmente, les mutilan el cuerpo y les producen daños físicos y emocionales solo para cumplir un requisito burocrático. Con la ventaja, de que la persona intersexual pueda posteriormente reafirmar o rectificar el sexo asignado al nacer en el libre ejercicio de su autonomía.

Asimismo, permite que los espacios de socialización infantil y adolescente, como los centros escolares, cuenten con el conocimiento y las herramientas para atender a la diversidad de niñas, niños y adolescentes protegiendo el ejercicio igualitario de sus derechos y previniendo la discriminación, tal y como lo señala la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Rebeca Garza

Cuerpos intersex y trans


La entrada “Mi cuerpo” de Laura Inter me ha conmovido mucho, me he identificado mucho con el periplo que narra: el rechazo inicial al cuerpo y a la sexualidad, el rechazo de parte de la familia, el alejamiento de las personas que se decían tus amistades, la idea de la imposibilidad de encontrar alguien que nos ame, incluso el no sentirnos merecedoras de amor, pasar del odio al cuerpo a la reapropiación del mismo y la resignificación de su belleza, el crecer emocional e intelectualmente ante el rechazo y el dolor y la insistencia de encontrar nuestro digno lugar en este mundo.

Sin embargo, las diferencias también me han quedado claras: las personas intersexuales sufren de la imposición del sistema binario del sexo/género muchísimo antes que ellas mismas puedan siquiera hablar, muchas de las intromisiones mutiladoras y  violentas hacia sus cuerpos son realizadas incluso antes que tengan registros en la conciencia pero sí en las cicatrices y la invisibilización del movimiento de la diversidad sexual parece que es más insistente para las personas intersex que para las personas trans.

Me parece que el significante de la intersexualidad está relacionado con el ordenador simbólico de género. Como Butler lo señala, la idea del sexo (y de la diferencia sexual) se construya dentro de la lógica del binario de género.

Por lo tanto, el significado de la intersexualidad recibe las ideas de lo ambiguo, lo indefinido y aquello que debe corregirse para ajustarse a la norma  y vivir una vida “normal”.

Creo que las ideas de intersexualidad, transexualidad e incluso homosexualidad tienen sus orígenes a partir del surgimiento del concepto de diferencia sexual entre los siglos XVIII y XIX cuando se asignan nombres diferenciados a los genitales a partir de las ideas binarias y complementarias de masculinidad y feminidad, puesto que previamente prevalecía la idea de un modelo unisexo masculino por lo que cualquier cuerpo considerado femenino era interpretado como una versión imperfecta masculina.[1]

Serret sugiere que a partir de esta época se empieza a instaurar el discurso de verdad relacionado con el descubrir el sexo verdadero lo que dio inicio a la edad de las gónadas, luego a la de las hormonas, la actual de los genes, y creo que cada vez se oyen más voces que se alinean a una idea que puede dar pie a la edad del cerebro (basada en la búsqueda de un sexo cerebral).

Serret narra como la idea del sexo femenino era considerado como una versión defectuosa de lo masculino. Es a partir del surgimiento de la diferencia sexual ligado al avance de la ciencia médica a partir del Siglo XVIII que se asienta el imaginario de sexos opuestos, complementarios y por lo tanto excluyentes.

Por lo anterior, creo que existen fuertes diferencias etimológicas entre hermafroditismo e intersexualidad.

Como narra Laura Inter en la entrada de su blog: “Intersexualidad: mitos, realidades y necesidades” cuando cita a Wikipedia, el mito del ser hermafrodita corresponde a la idea de un ser en el que cohabitan sin exclusión las ideas corporales de lo masculino y lo femenino. Corresponde a un orden simbólico donde, si bien lo femenino sigue siendo considerado inferior a lo masculino, aún no existen esas coordenadas de oposición, complementariedad y exclusión mutua. Recordemos que incluso en la mitología griega el propio dios Zeus se convierte en mujer en diferentes ocasiones y tiene relaciones sexuales con hombres sin que esto cuestione su hegemonía masculina porque aún no existían las fronteras con las que definimos e identificamos actualmente la orientación sexual o la identidad de género.

Agueda Gómez Suárez identifica dos sistemas sexo/género: los digitales o rígidos y los analógicos o flexibles.  [2]

Los digitales los identifica como aquellos que conciben un universo sexo/género, identidades sexuales, opciones sexuales y géneros imaginarios sociales y subjetivos ajustados a un sistema binario, a partir de una lógica inflexible de opuestos y excluyentes e identifica al modelo mexica (prehispánico), el modelo judeocristiano y el modelo bio-médico occidental como parte de este sistema.

Por su parte, el sistema analógico no  sigue una lógica rígidamente binaria sino más bien “borrosa, ambigua, inestable, rígida, fluida, espontánea, múltiple, simultánea, compleja, permeable” a partir de una lógica plural y que no excluye otras opciones sexuales o identidades genéricas.

Creo que la idea de la persona hermafrodita surge de un sistema sexo/género más bien analógico o flexible (el griego antiguo) que ubicaba estos cuerpos en un lugar más cercano a la naturaleza que a la civilización y, por lo tanto, a veces con ciertas connotaciones sagradas o divinas, en cambio la idea de la intersexualidad surge del modelo bio-médico occidental rígido y binario donde estos cuerpos son considerados errores de la naturaleza que deben ser corregidos para que puedan vivir “felices como las demás personas”.

Por otra parte, me parece que el concepto de “Disorders of Sex Differentiation” es una variante del discurso de verdad de la ciencia médica para patologizar a los cuerpos que no se ajustan a las ideas binarias de género. Creo que el concepto de “intersexualidad” por sí solo no contiene la carga semántica que dé autoridad a la ciencia médica para intervenir en los cuerpos de dichas personas, en cambio la idea del “desorden o trastornos de la diferenciación sexual” contiene en su definición la anormalidad natural que debe ser corregida por la ciencia. Naturaleza Vs Ciencia/Cultura/Civilización.

La genealogía de lo intersex creo que puede tener muchos puntos de coincidencia con lo trans. A grandes rasgos, surgen de las ideas de la diferenciación sexual; nacen de la jerga médica como autoridad que interpela ciertos cuerpos considerados abyectos o no naturales y desarrollan técnicas de control corporal (quirúrgicas y hormonales) para ajustarlos a ciertas ideas binarias normalizadoras; existe el rechazo social porque los cuerpos intersex como los trans hacen evidente la ficción de nuestro orden binario con el que jerarquizamos, clasificamos y juzgamos el orden social y a las personas; este rechazo social, hace que en muchas ocasiones, introyectemos el desprecio hacia nuestros cuerpos, al ejercicio de nuestra sexualidad y a la construcción de puentes erótico-afectivos con otras personas y la superación de estos obstáculos se vuelve una odisea personal en donde muchas vidas se pierden por el suicidio, la mala praxis médica y el ostracismo social.

A partir de esas coincidencias, creo que se entiende el surgimiento del movimiento intersexual en los 90’s, misma década donde surge fuertemente el movimiento transgénero y ambos impulsados por la teoría queer y los estudios de género.

El movimiento transgénero y el movimiento intersex tienen la misma demanda a las instituciones y autoridades médicas: la no patologización de sus cuerpos. Y retoman una bandera feminista: la autonomía del cuerpo en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

Creo que las personas intersex y las personas trans tenemos el reto de pugnar por una educación sexual que amplíe el abanico en cómo se construyen los cuerpos. He mencionado en otras entradas como cada vez veo en la comunidad trans mexicana hombres trans con vulva o mujeres trans con pene que resignifican su sexualidad y su placer y se reapropian de sus cuerpos. Incluso parejas de personas trans, ambas, que subvierten las reglas de procreación y familias de tal forma que hay hombres trans que son concebidos por la pareja mujer trans y dan a luz a sus bebés reivindicando su identidad paterna los primeros, y su identidad materna las segundas.

Finalmente, con respecto a la entrada de Laura Inter llamada “¿Qué es la intersexualidad”? me llama la atención el apartado donde señala lo qué no es la intersexualidad. ¿Por qué? Porque más adelante señala que la intersexualidad no es una identidad y me pregunto si efectivamente es cierta esta afirmación. Me explico:

La intersexualidad –en su origen médico- sería producto de un acto performativo fallido (lo mismo que la transexualidad, entendida a partir de su origen médico también) donde la autoridad médica no puede interpelar al cuerpo del bebé porque las características de sus genitales no se ajustan a las reglas para poder concluir el acto exitosamente. El funcionamiento fluido de las estructuras de socialización depende de esto. En las sociedades modernas posteriores a la Ilustración donde se ha derrocado a la divinidad del centro simbólico y se le ha sustituido por la razón (representada en la ciencia), la ciencia médica es la que tiene la autoridad para desarrollar los mecanismos para ajustar o corregir esta “falla” interpelando al cuerpo como “intersexual” para quien nació fuera de la idea de la diferencia sexual (de la misma manera que se acuñó la idea de “transexual” para aquellas personas que discursivamente y en su performance de género subvirtieron el sexo/género asignado y fallamos en su iterabilidad). Esta ciencia médica no sólo ha generado tecnologías corporales sino que su discurso de autoridad asentó “tecnologías del yo” en donde las personas interpeladas como “intersexuales” (al igual que las “transexuales”) introyectamos el discurso que nos desvaloriza, que nos des-sexualiza y nos ubica en la periferia de todas las identidades hegemónicas. Las identidades adquieren consistencia por definir las fronteras de lo que no son.

En la entrada citada, Laura señala que “si definimos la intersexualidad básicamente como una variación en las formas y la composición corporal, podemos afirmar que en sí misma la intersexualidad no es una patología.” Y claro que no es una patología, pero esa definición puede aplicarse a cualquier cuerpo humano. Recuerdo la lectura de “Herculin Barbin” cuando unos médicos registraban que tenía un clítoris muy grande y otros médicos decían que tenía en realidad un pene muy pequeño. Al final, decidieron que era un clítoris porque el líquido que producía no tenía espermatozoides, sin embargo, en otro documento  se sugiere que sí debía poseer  espermatozoides. ¿Cuánto debe medir un pene o  un clítoris para ser considerado como tal? ¿La medida establecida no será tan arbitraria como los diferentes significantes asociados a un mismo órgano que se pueda llamar de dos diferentes formas? ¿Un pene es definido por su capacidad de penetrar? ¿Por alcanzar ciertas medidas? ¿Por su capacidad de producir espermatozoides y tener el potencial de engendrar? ¿Qué tanto está ligada en el imaginario la idea del clítoris oculto y pequeño como parte del supuesto de que los cuerpos femeninos son asexuales y pasivos donde un clítoris que se muestre erecto y orgulloso no es aceptado?

En ese sentido, coincido cuando Laura Inter concluye que “La intersexualidad es una variación natural en el ser humano” aunque pienso que todos los cuerpos tenemos variación de formas  y composición corporal, sin embargo unos han sido sancionados médica y socialmente (con fuertes costos emocionales y físicos) y otros no. Como dice Laura al final de la entrada “Mi cuerpo”: hay que celebrar la belleza de la diferencia, enorgullecernos de ella y reconocer que nuestros cuerpos son dignos y valiosos para ser amados por nosotras mismas y por los demás.


[1] Serret, Estela. “La conformación reflexiva de las identidades trans”, Sociológica, nº 69 (enero-abril 2009), 79-100.

[2] Gómez Suárez, Agueda. «Los sistemas sexo/género en distintas sociedades: modelos analógicos y digitales.» Editado por Centro de Investigaciones Sociológicas. Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 2010: 61-96.

La niñez, la más afectada de los discursos de odio hacia diversidad sexual.



Los grupos conservadores que han levantado su voz para pedir la restricción de los derechos de las personas de la diversidad sexual tienen como principal argumento el “bienestar superior de la niñez”, sin embargo, creo que el grupo principalmente afectado son las niñas, los niños que no se ajustan a los estereotipos de género. Para muestra, unas cifras (Baruch 2015):

Actualmente, México ocupa el primer lugar internacional en bullying o acoso escolar. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) calcula que México registró casi 19 millones de niñas y niños que han sufrido acoso escolar en 2014 (Valadez 2014).

La Dirección General de Prevención del Delito de la Procuraduría General de la República señala que una de cada seis personas jóvenes se suicida y que ha aumentado el índice de suicidios entre los 10 y los 13 años. De acuerdo a las personas especialistas, el 60% de los suicidios en menores son por bullying o acoso. (Nacional NOTIMEX 2012)

A pesar de todo esto, existen pocos estudios de instituciones públicas como la Secretaría de Salud, la CONAPRED, los institutos de la juventud o los que trabajan derechos humanos de la niñez y la juventud sobre el tema de suicidio en la población LGBT.

La Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral en México (ADIL) en coordinación con otras instituciones publicó en mayo de 2012 la “1ª Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico” (sí, así le llamaron) donde entrevistaron a 1,273 estudiantes por su orientación sexual e identidad de género de 15 estados. El 67%  manifestó sentirse víctima de bullying:  74% de los hombres gays entrevistados; el 50%, las mujeres lesbianas; y 66% las personas trans.  Tanto las escuelas privadas como públicas registraron  entre el 63% y el  68% de incidencias, siendo el nivel de educación básica donde se registraron 8 de cada 10 casos de bullying. Las principales razones por las que las personas estudiantes LGBT respondieron “no” haber recibido bullying fue porque “no se le notaba” o “no habían salido del clóset”. En poco más de la mitad de los casos, a la autoridad escolar les parecía “normal” el bullying y en 1 de cada 10 casos eran cómplices. En casi 9 casos de 10, la familia no se enteraba. (Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral 2012)

En otra encuesta realizada en la Ciudad de México sobre personas transexuales y transgénero con un promedio de edad de 31 a 37 años, el 41% ha considerado quitarse la vida y un 22%  ya lo ha intentado, siendo que el promedio de ideas suicidas en la juventud mexicana ronda el 8% de acuerdo a datos de 2011 del Instituto Nacional de Psiquiatría. (Baruch 2015)

De acuerdo al proyecto de monitoreo de asesinatos trans de “Transgender Europe”, México –sólo después de Brasil- es el segundo país del mundo con mayor número de asesinatos de personas trans ya sea por disparo, apuñaladas o golpeadas. (Garza 2015)

Esto no sólo afecta a la población LGBT, en una encuesta del Instituto Nacional de Salud Pública  3 de cada 10 hombres y 2 de cada 10 mujeres reportaron haber sido víctimas de acoso LGTBfóbico sin siquiera considerarse parte de la población LGBT. (Baruch 2015)

Es a partir de este contexto de violencia generalizada e institucionalizada contra la niñez y la juventud mexicana no conforme con el género donde estos discursos contra la población LGBT no son inocuos sino al contrario, las incentivan y laceran su salud física y emocional. No hay que subestimar estas campañas de odio. Las familias y las instituciones públicas, especialmente las escolares, debemos estar alertas.

Rebeca Garza

 

 

Referencias

Alianza por la Diversidad e Inclusión Laboral. 1ra Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico. 17 de mayo de 2012. http://www.adilmexico.com/encuestas/sitios-amigables/ (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Baruch, Ricardo. La invisibilidad del suicidio de personas LGBT en México. 15 de octubre de 2015. http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-invitado/2015/10/15/la-invisibilidad-del-suicidio-de-personas-lgbt-en-mexico/ (último acceso: 19 de septiembre de 2016).

Garza, Rebeca. Remembranza trans 2015 #NiUnaMenos. 20 de noviembre de 2015. https://beckgza.wordpress.com/2015/11/20/remembranza-trans-2015-niunamenos/ (último acceso: 2016 de septiembre de 2016).

Nacional NOTIMEX. Estudio revela que México ocupa primer lugar de “bullying”. 18 de junio de 2012. http://www.sdpnoticias.com/nacional/2012/06/18/estudio-revela-que-mexico-ocupa-primer-lugar-de-bullying (último acceso: 2016 de septiembre de 19).

Valadez, Blanca. México es el primer lugar de bullying a escala internacional. 23 de mayo de 2014. http://www.milenio.com/politica/Mexico-primer-bullying-escala-internacional_0_304169593.html (último acceso: 19 de septiembre de 2016).