(Artículo) “El giro a víctima de los discursos trans excluyentes” (Serie “El sesgo cissexista como origen de injusticias” 1 de 4) por @Rivka_Azatl y @ErickaEliberte publicado en @Pajaropolitico el 26/oct/2021


Fecha de escritura: 24 de septiembre de 2021 / Texto publicado originalmente en el periódico digital mexicano “Animal Político” el 26 de septiembre de 2021

Por Luisa Rebeca Garza López y Ericka López Sánchéz

Transfeminista, Maestra en Instituciones y Procesos Electorales e integrantes fundadora de Queretrans, SC / Profesora investigadora de la Universidad de Guanajuato

Los discursos transexcluyentes se caracterizan por promover la segregación de las personas trans*1 de lugares, espacios, agrupaciones y eventos a partir de negar la identidad de género y considerar solo como válido natural el sexo asignado al nacer.

A partir de la transexclusión se da consistencia a las fronteras que legitiman a los cuerpos cis,2 desde un discurso biologicista que reafirma lo normal pues colocan lo trans* en el lugar de lo abyecto, de lo anormal, produciendo así una estrategia de exclusión basada en un orden “natural” y “verdadero”.

Los discursos transexcluyentes suelen apoyarse en la malgenerización, estrategia que tiene una fuerte base discursiva para desconocer intencionalmente la identidad de género trans*; por ejemplo, emplean las palabras “los transfemeninos” para referirse a las mujeres trans* y “los transmasculinos” para aludir a los hombres trans*. Esta práctica discursiva estigmatizante de malgenerizar antecede y legitima las propuestas y acciones transexcluyentes.

Parte de la estrategia de la malgenerización consiste en realizar dos distinciones irreconciliables al hecho de ser mujer: la que “nace” mujer entendiendo que la vulva y las características sexuales primarias como los ovarios y el útero son la “realidad material” por la que se sustenta la “opresión basada en el sexo” versusaquellas mujeres “que decidieron serlo” para referirse a las mujeres trans*: es decir, “las otras”, las no validadas” por la materialidad corporal que no son sujetas del feminismo (generalmente del feminismo llamado “radical” y un sector del abolicionista)3.

En el caso de las mujeres trans* suelen referirse a ellas como “transfemeninos”, como una forma de señalar que no son mujeres o si lo son deben ubicarse en un plano discursivo, social y legal diferente porque se asume que sus contextos de opresión y violencias son diferentes en tanto no surgen de la naturaleza biológica, sino de un constructo cultural, el cual no es verdadero.

En consecuencia las violencias hacia las mujeres trans* son ininteligibles para estos discursos transexcluyentes, de ahí su lógica de “cada quien sus luchas”, “nosotras sufrimos feminicidios, los otros son crímenes de odio”. Los genitales se convierten en signo corpóreo de verdad del orden binario: la vulva, las mamas y la maternidad como signo que constata el acto de la funcionalidad orgánica de las mujeres. Así se construye la legitimidad del cuerpo femenino con el que se borra la experiencia de los hombres trans* y se les regresa a ser considerados como mujeres por el solo hecho de “haber nacido con vulva”, mientras que la esencia de la violencia patriarcal se concentra en el falosin importar si la experiencia subjetiva, corporal y social es de una niña o una mujer trans*.

Este error argumentativo les lleva a concluir que los hombres trans* sólo por el hecho de tener o haber tenido vulva sí son sujetos del feminismo aunque ellos se manifiesten en contrario. En este sentido, la malgenerización y la transexclusión que sostienen estos discursos reducen la dimensión humana a los genitales como estrategia de verdad inapelable.

En los discursos transexcluyentes que reconocen la identidad de género prevalece la falsa creencia de que sólo las personas trans* tienen identidad de género a modo de colocarles desde la semántica del “otro-abyecto”, pues las personas cisgénero, al ser “cuerpos verdaderos”, no se encuentran atravesadas por la dimensión del género, ocupando así en la geografía humana la posición de lo “normal”.

En este entendido, el concepto cisgénero es considerado una ofensa, pues lo “normal” no requiere ser nombrado con conceptos específicos, ya está dado y entendido. Las experiencias de vida de las personas cisgénero son por tanto “verdaderas” y el de las otras-abyectas son simplemente ficciones.  Bajo esta premisa las personas cisgénero se desgenerizan4 y se invisten de autoridad moral desde donde aseguran su certeza cotidiana y desde donde señalan a qué sexo corresponde cada cuerpo con el objeto de mantener estable la conformación binaria y el status quo biológico que ordena a la población y la administra.

Por lo tanto, ¿a qué se tiene derecho y a qué no bajo una lógica irreconciliable de que falo es igual a hombre y hombre es igual a opresor-violento mientras que vulva es igual a mujer y mujer es igual a oprimida-violentada? Su error consiste en centrar el discurso y el movimiento político contra las personas (con pene) en lugar de dirigirlos en modificar las estructuras que sostienen el sistema patriarcal.

Los discursos transexcluyentes invocan al “tabú” para reclamar el derecho de hablar o de debatir de temas que en los hechos buscan segregar a las personas trans*. Este giro vuelca a los discursos transexcluyentes como si fueran un tópico disruptivo necesario para asegurar un sistema social y político “estable”, libre de opresiones, por lo que invocan a pánicos morales a partir de conformar una narrativa de víctimas que les hace enunciarse como discriminadas, violentadas e incluso perseguidas.

Los pánicos morales suelen sostenerse con el argumento de que las víctimas pueden ser “el 52 % de la población de mujeres nacidas mujeres”5, a partir de la hipótesis llamada “borrado de mujeres”6 que surgió en Reino Unido como movimiento transexcluyente con la llamada Declaración sobre los derechos de las mujeres basados en el sexo (WHRC)7 definido a sí mismo como un “grupo de mujeres voluntarias comprometidas con la protección de nuestros derechos basados en el sexo” y tienen como objetivo “representar toda la variedad de experiencias de la hembra de la especie humana”.

Las fundadoras de la WHRC afirman que crearon la Declaración sobre los derechos de las mujeres basados en el sexo con el “objetivo de presionar a los gobiernos de los países y hacer que el lenguaje siga representando a las mujeres y a las niñas por su sexo y no por el “género” o “identidad de género””. Es importante señalar que no ha sido reconocido por ningún Estado, pero sí ha sido firmado por personas usando cargos públicos así como instituciones y partidos políticos para hacer pasar como institucional una posición que es más bien personal.

Otra forma de propagar pánicos morales mediante el discurso de víctimas es por medio de la instrumentalización de las infancias y adolescencias al momento que se difunden mentiras relacionadas con el “uso irresponsable e impuesto de cirugías y hormonas para cambiar de sexo”, para categorizar dichos procesos de transición como “peligrosos” y promover su prohibición.  En discursos extremistas terminan legitimando los ECOSIG8, los cuales han sido considerados como actos de tortura. En los hechos los bloqueadores hormonales en adolescentes trans* se administran a quienes lo solicitan, pero es importante decir que los efectos son reversibles, mientras que no se puede soslayar que el acceso a las cirugías históricamente han correspondido al ámbito de la lucha por  la autonomía corporal.

La instrumentalización de las infancias y adolescencias suele sostenerse con argumentos adultocentristas, con lo que se desconoce su autonomía progresiva. Las personas adultas podrán acompañarles en sus procesos de transición, éste es un ideal, pero son éstas quienes deben ser escuchadas como las personas completas que son.9

Otra variante de este discurso consiste en señalar el peligro de las “de-transiciones de cambio de sexo” que es una forma sensacionalista y prejuiciosa de difundir casos de personas que experimentaron la vivencia trans* y posteriormente deciden regresar a la vivencia cisgénero. A partir de estos casos se promueve la idea de los “peligros” de crear políticas públicas que reconozcan y acompañen a las  infancias y adolescencias trans*.  Al respecto es importante señalar  que estadísticamente son mínimos los casos de de-transición comparados con la innumerable cantidad de casos cotidianos y diarios de personas trans* que transicionan y manifiestan una mejoría en sus condiciones de aceptación así como en sus condiciones de vida en tanto les rodea un contexto que les incluya y proteja.

El reconocimiento de la identidad de género como trámite administrativo, gratuito y rápido incluyendo infancias y adolescencias garantiza que cualquier tránsito sea libre y sin obstáculos justo para proteger el libre desarrollo de la personalidad de todas las personas.

En los casos más extremos y endebles de pánicos morales estos discursos arguyen a un “lobby cuir” financiado por las “grandes farmaceúticas” para que las infancias y adolescencias “se vuelvan consumidoras de por vida de tratamientos hormonales”, cuando se ha documentado que las poblaciones trans* suelen estar excluidas de los poderes políticos y económicos derivado de las violencias cotidianas a las que sobreviven. El acceso gratuito y universal a terapias de reemplazo hormonal por parte del Estado aún es una deuda pendiente así como el acceso a servicios de salud dignos, por lo que este argumento no se sostiene.

La incorporación de los discursos transexcluyentes por parte de personas que integran instituciones que representan funciones del Estado son graves y deben ser señalados porque en un giro hacia un discurso de víctima  y como estrategia para evadir la responsabilidad de las consecuencias de sus actos denuncian como intolerantes a quienes le señalan las características que se han enunciado anteriormente.

La filtración de los discursos transexcluyentes dentro de las instituciones y su correspondiente permisividad son graves porque desde un lugar privilegiado que da el acceso al poder político, a la toma de decisiones, a los recursos económicos, así como el acceso a medios de comunicación10 deslegitiman las demandas trans* por un reconocimiento igualitario, sin exclusiones y libre de toda modalidad de violencia.

Por lo tanto, se considera como relevante y urgente que se vigile y denuncie el uso de recursos públicos y aparatos del Estado como la formación política a militantes de  un partido político o conversatorios y foros de parte de instituciones públicas para difundir prejuicios y estigmas hacia las poblaciones trans* y que tengan por objeto limitar el reconocimiento de derechos como el de la identidad de género.

Cuando los discursos transexcluyentes buscan legitimarse por personalidades con trayectorias políticas construidas desde el aparato político del Estado surge un borrado de las acciones colectivas y luchas políticas que las personas LGB y Trans* han organizado y desarrollado desde la década de los años sesenta del siglo XX.

Las personas con discursos transexcluyentes que aparecen en escenarios de importante difusión cuentan con trayectorias visibles y desde espacios de privilegio suelen apropiarse de los derechos ganados por las acciones colectivas de las disidencias sexuales y de género, invisibilizando así sus históricas luchas en aras de crear ficciones narrativas sobre la forma en cómo se han conseguido derechos. En este vuelco narrativo parece ser que los derechos logrados se han alcanzado de manera inmediata, a partir de las  gestiones de un determinado partido político o institución en particular, eliminando de la narrativa histórica los procesos de resistencia y lucha política duraderos de los grupos LGBT de sociedad civil.

Los discursos transexcluyentes suelen centrar sus argumentaciones en una biología recalcitrante y, como suelen actuar los grupos conservadores, caen en los lugares comunes como base de su supuesta discriminación: lo objetivo, lo normal, lo estable, lo inamovible  y lo natural.

Contrario a los discursos de  Simone de Beauvoir que en 1949 sentó las bases  de la deconstrucción biológica del ser mujer, los discursos transexcluyentes hacen una distinción entre el concepto biológico del sexo macho-hembra con el concepto de cultura de género (masculino-femenino). Los discursos transexcluyentes en su sustento biologicista desconocen dicha deconstrucción al reificar que cuerpo es destino. Suelen fortalecer el pánico moral basado en el principio de que la realidad ya no se sustenta en lo físico, sino en la creencia cultural del género, promovido esto por las ciencias sociales, concretamente las corrientes “posmodernas”, las cuales generan políticas que “borran a las mujeres” (¿cuáles mujeres?) por lo que el enemigo patriarcal a vencer es el reconocimiento de la identidad de género.

Aunque el discurso transexcluyente no se considera a sí mismo conservador, sus argumentos sí lo son, especialmente cuando señalan a las feministas y alianzas que apoyan a las políticas que reconocen los derechos de las personas LGB, en particular los de las personas trans*, como “feministas liberales (libfem)” o “liberales” con agendas “libertarias” o “progres”, puesto que asumen que lo trans* está de moda y que “las mujeres jóvenes que desconocen de teoría feminista son las más susceptibles en caer en la falacia de que las mujeres trans puedan caber en el feminismo”.

Es importante señalar que se propaga una mentira cuando se argumenta que el reconocimiento de la identidad de género en las entidades federativas del país ha dado surgimiento a los casos llamados de “falsas candidaturas trans”, como en Oaxaca en 2018 y en Tlaxcala en 2021.

Las “falsas candidaturas trans” han surgido del uso fraudulento por parte de los partidos políticos a las medidas de nivelación que  reconocen el principio de auto-adscripción a la identidad de género11 al momento de registrar candidaturas y que son medidas proporcionalmente necesarias ampliamente debatidas por parte de las autoridades administrativas y jurisdiccionales electorales12 apegadas a los más altos estándares en derechos humanos.

Al respecto es  importante decir que ninguno de los casos llamados “falsas candidaturas trans” ha realizado una rectificación de su acta de nacimiento bajo el amparo de las reformas a los códigos del registro civil que reconocen la identidad de género en alguna de las entidades.

Los discursos transexcluyentes son anticientíficos porque reducen la constitución humana a un binario (mujer-hombre) y reifican el género porque asumen que a partir de una determinada morfología genital (vulva vs pene) que llaman “realidad material” se “nace hombre” o “nace mujer”. Es decir, los genitales y la trayectoria de vida de ese cuerpo son atados indisolublemente y generizados desde un supuesto filtro de la biología que narran en binario a los cuerpos, de tal forma que niegan la experiencia interna y subjetiva sobre cómo cada persona vive su identidad de género y cómo ésta se relaciona con su expresión de género rechazando que esta articulación puede ser tan variada como número de personas existen.

Los discursos transexcluyentes son antiderechos porque niegan el reconocimiento de la identidad de género que ya ha sido reconocida y protegida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Opinión Consultiva 24/2017) y ratificada por criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Cabe señalar que el avance de este reconocimiento está vinculado a la dimensión del derecho humano que refiere al libre desarrollo de la personalidad y es acatado ya en 17 entidades federativas del país13.

Estos argumentos son antiderechos cuando sostienen posicionamientos para excluir a las personas trans* de espacios, de prerrogativas, de beneficios sociales e incluso del reconocimiento legal a la identidad de género. Los casos más extremos cuestionan la dimensión del principio de progresividad de la teoría de los derechos humanos para detener, limitar o retroceder su reconocimiento.

La gravedad de los discursos transexcluyentes no es menor. Pretenden generar dos estándares de razonamiento: uno para las experiencias de vida cisgénero que es más natural y, por lo tanto, más legítima, y otro para las experiencias de vida trans* que, en el mejor de los casos se asumen como culturales, pero en el peor como patologías o comportamientos criminales.14

A partir de esta lógica el discurso de defensa de derechos humanos de quienes en particular se asumen como feministas de la igualdad y radicales pugnan para que la perspectiva de género sólo aplique a favor de las mujeres cisgénero en tanto “nacidas mujeres” y no a las mujeres trans*. Así, se considera que su vivencia es más bien un “sentimiento” por lo que trasladan las protestas trans* al ámbito de lo privado para despolitizarlas bajo el argumento que no se oponen a que sean “felices”, sino que se oponen a que “borren” las fronteras que definen el “ser mujer” del “ser hombre” desde la materialidad corpórea, lo que es un eufemismo a la oposición directa a las medidas de reconocimiento y protección por la identidad de género que benefician a las poblaciones trans*.

Los discursos transexcluyentes marcan un retroceso al reconocimiento a la dignidad humana de las personas trans*, a tener una vida libre de violencia  y al avance en la protección de sus derechos humanos, ya de por sí muy difíciles de disfrutar en la vida cotidiana. Regresan la perspectiva humana a esquemas de pensamiento básicos como los reduccionismos biologicistas contra los cuales lucharon los movimientos feministas  de la segunda mitad del siglo XX, estableciéndose así como contradictorios y muy endebles en su fundamentación; no obstante, la sobreexplotación que hacen de argumentos basados en ser víctimas de censura, intolerancia y de imposición por asuntos relacionados con el reconocimiento de la identidad de género y el lenguaje incluyente conecta sorpresiva y peligrosamente a movimientos políticos aparentemente opuestos como los grupos conservadores15 y algunas corrientes feministas transexcluyentes dentro y fuera de las instituciones del Estado.16

* Luisa Rebeca Garza López (@Rivka_Azatl) es transfeminista, Maestra en Procesos e Instituciones Electorales, e integrante fundadora de QuereTrans, S. C. Ericka López Sánchéz (@ErickaEliberte) es profesora-investigadora de la Universidad de Guanajuato.

Pies de página

1 Personas transexuales, travestis, transgénero, trans, no binarias de pueblos originarios y emergentes.

2 Cisgénero, es decir, aquellas personas que no son trans*.

3 Abolicionista del trabajo sexual al que llaman “prostitución” y se posicionan tanto en contra de las políticas de regulación del trabajo sexual de parte de lo que llaman “Estado proxeneta y prostituidor”, abolicionista de la gestación subrogada a la que llaman “vientres de alquiler” y  lo vinculan como parte de una agenda LGBT y a veces trans*  contrario a las estadísticas que señalan que los principales usuarios son las personas cis-hetero blancas de los países del norte global y abolicionistas de la pornografía como parte nodal para desmantelar las violencias contra las mujeres.

4 De la misma manera que anteriormente sólo se hacían evidente las orientaciones sexuales no normativas derivado de la naturalización de la heterosexualidad sucede actualmente lo mismo con la identidad de género donde sólo se hace evidente cuando la experiencia de vida no corresponde con el sexo asignado al nacer, es decir, con las  experiencias trans*.

5 Este argumento borra a los hombres trans e identidades no binarias asignadas mujer al nacer.

6 Este argumento tergiversa y confunde los avances en el lenguaje incluyente que eliminan estereotipos de género que desgenerizan las funciones corporales relacionadas con la feminidad y la masculinidad como cuando se habla de personas menstruantes, personas lactantes o cuerpos gestantes que incluye también a hombres trans y personas no binarias de la misma forma como sucede con personas con próstata o personas donadoras de semen para incluir mujeres trans y personas no binarias. También sostienen la tesis de que el reconocimiento de la identidad de género borrará a las mujeres (cisgénero) de las estadísticas lo que es falso si se incorpora la herramienta de la interseccionalidad que permite distinguir trayectorias de vida entre mujeres cisgénero y mujeres trans* de la misma forma que permite distinguir entre orientación sexual e identidad de género del concepto monolítico llamado “diversidad sexual”.

7 Liga disponible aquí.

8 ECOSIG, esfuerzos para cambiar la orientación sexual y la identidad de género que van desde llevar a la persona a terapia para “cambiar” hasta encerrarle contra su voluntad por parte de su familia en “clínicas” donde reciben gritos, maltratos, mala alimentación, son sometidas a aislamiento y otras prácticas violentas que atentan contra la salud física y mental,  vulnerando  directamente derechos elementales. Los  ECOSIG parten del rechazo hacia las orientaciones sexuales y las identidades de género no normativas por lo que deben ser denunciadas y prohibidas, como ya sucede en algunos estados de la República.

9 De las entidades que actualmente reconocen y protegen  la identidad de género como un trámite administrativo, gratuito y rápido sólo Jalisco elimina el obstáculo de edad mientras que en la Ciudad de México se permite a partir de los 12 años. En el resto de las 15 entidades se les obliga a las infancias y juventudes trans* a esperar hasta los 18 años para que se les reconozca el nombre y sexo lo que en muchos casos participa en los contextos de hostilidad que viven diariamente.

10 Condiciones a las que históricamente no tienen ni han tenido acceso las poblaciones trans* por lo que la incorporación de los discursos trans excluyentes en las instituciones que representan el Estado acrecientan el clima de hostilidad y fortalece la asimetría del debate. Estos contextos asimétricos e históricamente violentos hacia las poblaciones trans* deben ser tomados en cuenta durante sus actos de protesta pública.

11 Mismo principio apegado a los más altos estándares de derechos humanos para reconocer la auto adscripción indígena y que también ha sido usurpado por algunas candidaturas de blancos o mestizos pero ahí no se posiciona el pánico moral porque sería evidente su racismo, situación que no sucede actualmente con la transfobia.

12 Generalmente en acuerdos, sentencias o lineamientos como los relacionados con el registro de candidaturas en cada proceso electoral federal, local o extraordinario.

13 Baja California Sur, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala.

14 Este doble estándar ya ha sido estudiado ampliamente y se le ha llamado cissexismo.

15 Como el Frente Nacional por la Familia en México y Vox en España.

16 Como las auto denominadas radicales y algunas corrientes del feminismo abolicionista ya descritas.

[Video] ¿Por qué los discursos trans excluyente son anti derechos y anti científicos?


Más información aquí

[Video] Entrevista “Fuera Máscaras: ser persona #trans en tiempos machistas” con @Rivka_Azatl por Radio #Chiapas (06/oct/21 21:30 hrs) organizado por Colectiva “La Puerta Negra”


Convocatoria

Se transmitirá en la página de Facebook de la Colectiva “La Puerta Negra” (Chiapas)
Convocatoria en facebook

Liga al video

Próximamente

(Video) Hablemos de la salud en mujeres trans* mayores de 40 años: ¿has escuchado hablar de la prueba del antígeno prostático?


(Video) Conferencia “Violencias de género y participación política electoral de las personas trans*” en la Semana de la Transparencia 2021 por @TransparentaPuebla (10/ago/2021) por @Rivka_Azatl de @QuereTrans


Liga a conferencia: https://fb.watch/7j2vBPFCK6

Difusión

Programa de la Semana de Transparencia 2021 del Municipio de Puebla

Soneto de Sor Juana Inés TransIncluyente #8M2021


En perseguirme, Karen, ¿qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

Quitar odio de mi entendimiento

y no sembrar prejuicios y malezas?

Yo no estimo providos ni terfas;

y así, siempre me causa más contento

Lo interseccional de mi pensamiento

que la homogeneidad que envileza.

Y no estimo verdad como provida

ni despojo a otres libertades

ni riqueza me agrada con mentiras,

teniendo por mejor, en mis verdades,

centrar en dignidad todas las vidas

y sanar el dolor de mis hermanes.

Por Rebeca Garza / @Rivka_Azatl

(Video) “Sala de lectura Mundx Zurdx: Sesión Especial sobre Literatura Trans/Trava/No Binarie” (13/mar/2021) de la Alianza por las Vidas y Dignidad Trans* #8M2021 #8MTransfeminista #TransfobiaNoEsFeminismo #CissexismoNoESFeminismo #AquíEstáLaResistenciaTrans #SoyTransYnoBorroaNadie


https://fb.watch/4e7wEh2Txa/

(Video) “Encuentro Poético Trans*” de Alianza por las Vidas y Dignidad Trans* (10/mar/2021) #8M2021 #8MTransfeminista #TransfobiaNoEsFeminismo #CissexismoNoESFeminismo #AquíEstáLaResistenciaTrans #SoyTransYnoBorroaNadie


Mujeres #trans de los 50: varias de sus historias fueron inspiraciones lejanas cuando habitarme parecía un sueño imposible #MeAmoTrans #LesAmoTrans


Por Rebeca Garza / 06 de noviembre de 2020 /Querétaro, México.

Recuerdos que se detonaron

Esta icónica foto la volví a ver hoy gracias a la página de Facebook de Resistencia Queer y se llama “Mujeres trans de los 50”, sin embargo, en mi detonó otros recuerdos.

Soy una una mujer trans de 42 años, nací en el 78 y aunque desde el kinder se me adjudicó el adjetivo de “marica” (y lo que se le pareciera en diferentes escalas de violencia) nunca me sentí interpelada por eso. Pero siempre buscaba algo pero no sabía qué.

Recuerdo que en quinto o sexto año de primaria, ya que mi papá me había enseñado a usar las Enciclopedias que había en casa, empecé a buscar lo que significaba “homosexualidad” y no encontraba nada que me hiciera eco o le diera sentido a mi vida.

En algunos lugares de las repisas improvisadas las enciclopedias se revolvían con los libros de medicina de mi padre y empecé a hojearlos. No entendía mucho de lo que decían pero llegué a un libro de Endocrinología en donde se abordaba algo que llamaban “hermafroditismo” y eso me atrapó. En un apéndice llegué a un apartado donde no sólo hablaba del homosexualismo como una enfermedad sino de cómo tratarlo: hormonas, terapia psicológica y otras que no recuerdo y los últimos 3 a 5 párrafos hablaban de “casos incurables” que llamaban “transexualismo”. En un sólo párrafo recuerdo claramente que afirmaba que no funcionaban las otras terapias como con respecto al “homosexualismo” y prácticamente reportaban “reincidencias” (así le llamaban al hecho de volverse a identificar como mujer discursivamente o por su expresión de género) por lo que reportaban más como anécdota que como interés médico sobre algunos casos en donde a estas personas les proporcionaban hormonas para vivirse como mujeres (no hablaban de hombres trans) pero el tono del enunciado era más bien como “seguir el juego a su locura” que por dignidad y compasión humana ante el dolor sufrido por una sociedad que les rechazaba y sigue rechazando a la diversidad humana. Era un libro de cuando mi padre estudió en los 70 su carrera y no recuerdo en que año fue escrito.

Ahí sentí una epifanía, el mundo se abrió ante mí, tuvieron sentido muchas sensaciones y sentimientos que escondía sin culpa pero con miedo y tuve una lejana esperanza.

Me dije: “Soy transexual”.

Y lo guardé solo para mí por muchos años. Se lo conté por primera vez a quien fuera mi mejor amigo en la secundaria en Nuevo León quien es gay. La palabra me acompañó cuando se lo confesé a mi papá y a mi mamá como a los 18 años, me amenazaron con sacarme de la universidad si “se enteraban que hacía mis cosas allá afuera” y me hicieron preguntas sobre con cuantas personas me había acostado cuando mis pensamientos en relación al sexo eran otros.

La palabra me acompañó cuando me perdía horas en la biblioteca de la Preparatoria 7 y de la Biblioteca Universitaria Capilla Afonsina de la UANL. Después tuve acceso a internet en la universidad con mucha mayor libertad y empecé a buscar en Netscape, Yahoo, Altavista y luego Google (sí, hablo de los 90) todo lo relacionado con “transexual” y después de leer y leer recuerdo que conocí la historia de Le Carrousel que fue muy famoso y conocido en Paris en los 50 por diferentes razones: para las personas cisgénero era acercarse con el glamour, la elegancia, la belleza al mito transexual de los 50 que explotó con el caso de Christine Jorgensen durante la posguerra no solo para olvidar sus atrocidades sino también para ocultar las historias de violencia y tristeza que había detrás de sus figuras principales, y para las personas transexuales, figuras principales de Le Carrousel, una sala de fiestas de los Campos Eliseos de aquella época, era quizás como le pasó a Sor Juana Inés de la Cruz: encontraron el único espacio donde podían llevar un vida lo mas digna y habitable posible que les permitía el entorno violento de la época. Para Sor Juana fue el claustro; para ellas, las noches de cabaret.

Además estaba el secreto a voces: se dice que las hormonas, particularmente los estrógenos, llegaban con facilidad y producían unos efectos de feminización impresionantes para la época. No solo era mediático para la prensa cis-sensacionalista sino también para cierta clase de hombres cisgénero con capital politico y económico, algunos relacionados con la aristocracia y el arte. Estas mujeres icónicas trans creo que también sacudieron la sexualidad cis-binaria y hetero de aquella época, particularmente a la figura del hombre heterosexual.

Para algunas, le Carrousel no era la meta sino Casablanca donde el cirujano George Boreu realizaba cirugías de reasignación genital a partir de una técnica desarrollada entre 1956 y 1958 puesto que en Europa estas cirugías implicaban sanciones al personal médico ya que estaban prohibidas por “amputar tejidos sanos”. El cissexismo articulado entre la medicina y las leyes operaba de forma institucional y limitaba sus vidas para acceder a servicios de salud.

George Boreu

Para una persona de 18 años en los 90, de clase media, de zona urbana, que estudia la universidad en un Nuevo León muy clasista, machista, racista y homolesbobitransfóbico dentro de una familia muy conservadora con formación cristiana Pentecostés fue una gran inspiración conocer estas historias.

Me parecían tan lejanas. ¡Eran de los 50 y yo tan joven pero no veía futuro en mi vida! Pero tampoco deseaba sacrificar mis sueños de estudiar como mis hermanos hombres (los tres, quienes no se tenían que ver ante la misma disyuntiva que yo) y ante las insistencias de que “fuera y me comportara diferente” en algún momento de mis 16-18 años decidí ser yo hasta donde podía. Las burlas, las agresiones, el acoso sexual en la escuela, en el transporte público y el callejero se hicieron parte de mi vida cotidiana desde muy temprana edad.

Dediqué muchas horas de internet en leer sus historias una y otra vez. Muchas aún las recuerdo. Hoy deseo rememorarlas con profundo cariño y agradecimiento porque sus historias me acompañaron. Desgraciadamente no recuerdo haber leído las historias de otras de las mujeres trans que aparecen en la foto. Sería un buen ejercicio rastrear el resto de las historias.

Rebeca Garza
@Rivka_Azatl

Capucine

https://youtu.be/kdPwuI_ApYY

Capucine es la primera persona de la izquierda, mira de reojo y alguien le toma de la cintura. Capucine es la palabra francesa para la flor de la capuchina.

“De todos modos, el corazón de Capucine estaba atravesado por un conflicto: ¿el suggar daddy y el lujo o los jóvenes y la penuria? Por supuesto, el lujo siempre ganó al final porque el cuidador de Capucine era un millonario muy famoso, lo que le permitió superar la colección de visones de Coxy. Pero a diferencia de Coxy, Capsy también quería ser ‘una dama’. Esto la puso en dilemas agonizantes cuando se enamoró de un albañil o un excavador de caminos (lo cual era con frecuencia, porque Capsy no podía resistir el boue ).” [April Ashley]

De acuerdo al blog de Zagria, en 1960 acudió a Casablanca para someterse a una cirugía de reasignación genital. En 1961 protagonizó la extensión de Amsterdam de Madame Arthur que era un lugar de cabaret travesti/trans en la Rue des Martyrs, distrito 18 de París. En 1963 formó parte de la primera gira de Le Carousel por Japón. También actuó en Le Boeuf sur le Toit en París (El buey en el tejado), nombre de un célebre cabaret-bar parisino, fundado en 1921 por Louis Moysés, que originalmente estaba ubicado en 28, rue Boissy d’Anglas en el distrito 8 de París.


Capucine en Madame Arthur, abajo a la derecha

“Artistas de todo tipo acudieron a Le Boeuf. En la pared, reinando sobre la escena, estaba la ahora famosa obra dadaísta de Francis Picabia, L’Oeil Cacodylate (El ojo cacodílico). Pero el bar era principalmente de música. Se podía escuchar a Jean Wiéner interpretando a Bach, al virtuoso pianista Clément Doucet interpretando a Cole Porter o a Marianne Oswald cantando las canciones de Kurt Weill. Podrías encontrarte con Stravinsky, Francis Poulenc, Catherine Sauvage o Erik Satie. Los invitados frecuentes también incluyeron al joven compositor estadounidense Virgil Thomson y otros músicos clásicos de Le Six. Músicos de jazz de otros clubes de París se presentaban en Le Boeuf después de horas y tocaban hasta bien entrada la noche, porque París era sobre todo la ciudad del jazz. En Francia, la expresión “faire un Boeuf” es utilizada por los músicos hasta el día de hoy para significar “tener una jam session” y deriva del nombre de este cabaret.” [Wikipedia].


Capucine y Cocinelle

A diferencia de Coccinelle, Bambi y April Ashley, Capucine nunca publicó su autobiografía. Se desconoce donde nació. ¿Era parisina? Tampoco se sabe lo que le pasó a ella después de mediados de los sesenta. El artículo de Female Mimicsse compone principalmente de fotografías con texto sin contenido. Hay una comparación obvia con Hans Crystal, quien también fue una estrella femenina en el 82 Club, tuvo su cirugía de reasignación genital a mediados de la década de 1960 y también desapareció de la vista.

Hans Crystal

Estos 20 números de la revista Female Mimics se publicaron entre 1963 y 1979. Presentan fotografías y perfiles de mujeres trans performistas o imitadoras y cuenta la historia y la importancia de las imitaciones femeninas en un artículo de Bob Davis y Carol Kleinmaier en una edición de 1995 de Ssshhh !: The Newsletter of the National Transgender.


Antiguo programa de Madame Arthur y Carrousel

April Ashley

Ella es la cuarta persona de la izquierda, la reconocerán por el flequillo corto al estilo de Audrey Hepburn. Prácticamente se encuentra a la mitad de la foto y al parecer estaba iniciando en esa foto dada la evolución que se verá más adelante.

Desde mi punto de vista es una de las figuras con una de las vidas trans más sorprendentes por cómo logró superar muchas adversidades pero también sobre cómo se enfrentó al cissexismo imperante de la época que le llevó a ser ser modelo de la portada Vogue hasta que un reportero sacó la nota que “no era mujer” y ahí concluyó su carrera del modelaje.

April Ashley

También tuvo una relación romántica con un aristócrata, se casaron pero dicho matrimonio fue anulado en Gran Bretaña sentando un terrible precedente con respecto a las uniones civiles entre personas trans y cis del que aún dicho país no se supera.

De acuerdo a la página Mujeres Bacanas, nació el 29 de abril de 1935 en Liverpool dentro de una numerosa familia católica y sufrió acoso por parte de su entorno al ser considera “demasiado delicado” . De acuerdo a Wikipedia, que tiene datos más exactos, en 1951 a los 16 años se unió a la marina mercante -porque su padre era naval- buscando una forma de encajar ya que su madre la detestaba contrario al cariño que Ashley recuerda recibía de su padre a quien veía poco pero fue violada por un compañero de cuarto lo que le llevó a su primer intento de suicidio, para el segundo intento de suicidio fue recluida a la institución mental de Ormskirk, localidad situada en el condado de Lancashire , en Inglaterra ( Reino Unido )a los 17 años para recibir un “tratamiento”.

April Ashley

Es interesante como en esta entrevista se hace evidente el cissexismo normalizado dado que le preguntan acerca de cuando Ashley se sentía mujer sin hacerse ellas mismas, las entrevistadoras, esa misma pregunta asumiendo que ellas “nacieron mujeres”. Ashley es muy educada al contestar. También me resulta incómodo el momento en que pasan su fotografía antes de transicionar como para reafirmar, ante posibles personas televidentes incrédulas que efectivamente “era hombre”. Finalmente, al igual que Ashley confiesa en la entrevista, en mi infancia cada noche pedía que al amanecer pudiera vivir como niña. Rebeca Garza.

A fines de 1950 se muda a Paris y se une con Cocinelle al elenco del Teatro Carrousel. De acuerdo a la información de Wikipedia. A los 25 años, después de ahorrar 3,000 Liras acudió con el Dr. Georges Burou para una cirugía de reasignación genital de 7 a 12 hrs de duración donde a pesar que perdió todo el cabello y sufrió intensos dolores, la operación fue considera un éxito.

http://www.april-ashley.com
April Ashley

Antes de la cirugía del 12 el mayo de 1960 era conocida como Toni April pero al regresar a Gran Bretaña empezó a usar el nombre de April Ashley y se convirtió en modelo de pasarela exitosa apareciendo en Vogue y en diversos proyectos cinematrográficos como un papel menor en la película “Dos frescos en órbita“, que protagonizaron Bing Crosby y Bob Hope hasta que la revista The Sunday publicó un reportaje transfóbico y cissexista llamado “El Secreto de Ella” (Her’ secret is out) donde con sensacionalismo abordaban detalles íntimos de su cirugía y su vida personal como una forma de violencia que Julia Serano llama transmistificación y objetivación donde la dignidad de la persona trans se reduce al proceso de transición desde un abordaje cissexista, genitalista, invasivo y sensacionalista lo que inevitablemente provocó el fin de su carrera.

“El Secreto de Ella” de la revista The Sunday
https://www.dailymail.co.uk/tvshowbiz/article-2160560/April-Ashley-MBE-My-night-Michael-Hutchence-Briton-sex-change.html
“El Secreto de Ella” de la Revista The Sunday

El cissexismo y la transfobia alrededor de su matrimonio con el aristócrata Arthur Corbett en 1963 sentó un terrible precedente para las personas trans en Gran Bretaña. A pesar que Corbett conocía la historia de Ashley cuando se casaron, el matrimonio se disolvió rápidamente. Cuando Ashley solicitó la pensión de manutención que le correspondía por ley, Corbett presentó una demanda de nulidad de matrimonio en 1967 misma que fue concedida en 1970 ya que el tribunal consideró que era un hombre (Wikipedia).

Arthur Corbett y April Ashley

En 1980 se casó con Jeffrey West y en 2005 fue reconocida legalmente como mujer y se le emitió un nuevo certificado de nacimiento tras la aprobación de la Ley de Reconocimiento de Género de 2004, 27 años después que se le anuló su primer matrimonio por considerarla hombre. Ciertamente, este trámite fue apoyado por el primer viceministro del Reino Unido, John Prescott quien conocía a Ashley desde 1950. En 2012, Pacific Films y Limey Yank Productions anunciaron un proyecto para crear una película sobre la vida de April Ashley. Wikipedia.

En 2012 fue nombrada integrante de la Orden del Imperio Británico por sus servicios por la igualdad transgénero.

Entre el 27 de septiembre de 2013 y el 1 de marzo de de 2015 se celebró la exposición “April Ashley: retrato de una dama” en el Museo de Liverpool.


“45 años y cuatro meses después de convertirme en la mujer que quería ser, tenía un papel para demostrar que realmente soy April Ashley. Por fin me siento libre”. April Ashley.

En 2014 fue galardonada con honor por sus logros de su vida en los European Diversity Award a los 79 años.

April Ashley siendo galardonada en los “European Diversity Award” en 2014

Libro de April Ashley: “La primera dama (“The First Lady)”

En 2006 publicó esta auto-biografía. En este libro, Ashley cuenta la violación que vivió aún viviendo como “hombre” por un compañero de la habitación resultando gravemente herida.

Libro de Abril Ashley: “April Ashley’Odyssey”


Se puede leer aquí:
Fue publicado en el año 1882 por Duncan Fallowell.

“Desde que se publicó “My Odyssey”, los tiempos han cambiado. El término “cambio de sexo” se ha convertido en el término políticamente correcto “reasignación de género”. Las actitudes públicas en el mundo occidental se han vuelto menos críticas y más tolerantes con las diversidades sexuales. Más importante aún, los sistemas legales de muchos países han reconocido los derechos de las personas transexuales a la documentación social apropiada, a casarse y llevar una vida socialmente convencional. Ahora estoy trabajando en una nueva autobiografía que cubrirá los años desde 1980 hasta la actualidad. En el clima liberado de hoy, tengo la oportunidad (y también personalmente me siento preparada) de incluir una gran cantidad de material y detalles que se eliminaron de mi libro anterior.” (April Ashley).

Bambi

Se encuentra en el segundo lugar de la derecha en la foto.

Nació en 1935 en Argelia con nacionalidad francesa. Tiene 17 años cuando Le Carrousel llega a Argelia de gira y al verlas exclama: “¡Esto es lo que soy!

“A escondidas lucha contra su propia imagen y viste la ropa de su hermana buscando reflejar en el espejo su verdadera esencia. Jean-Pierre odia su nombre porque representa lo que no acepta ser. Cuando su madre lo descubre, lo acusa de ser homosexual. Imposible, dice ella, ser homosexual es ser hombre. Y yo soy una mujer.” (Javier Ponce Gambirazio).

Cuando llega a Le Carrousel de Parris, bajo la supervisión de Madame Arthur adopta el nombre de Bambi y se convierte en una gran estrella. Diversificó sus actividades al grabar dos películas, una en 1959 llamada Costa Azzurradirigida por Vittorio Sala y otra en 1963 llamada 90 notti in giro per il mondo dirigida por Mino Loy.

“Sigue los pasos de su amiga Coccinelle y viaja a Marruecos donde se hace una vaginoplastía. Tras varios intentos, las autoridades argelinas le emiten una nueva cédula de identidad, femenina y con su nuevo nombre. Así nace Marie-Pierre. Por fin puede pasear por las calles de París vestida de mujer, sin temor a ser atacada por la policía que ha jurado exterminar a las transexuales.” [Javier Ponce Gambirazio].

 

Póster de la película “Costa Azurra”
Póster de la película “90 notti in giro per il mondo”

“Las primeras señales de caducidad le dan la alarma alrededor de los 30 años, cuando un cliente la considera una vieja gloria del espectáculo. La vida en el cabaret no durará para siempre, hay que buscar una salida. Como nunca es tarde para retomar lo que se ha dejado a medias, vuelve al colegio, termina su bachillerato y con 33 años entra a la Sorbona donde se licencia en literatura. Luego obtiene el CAPES (Certificado de Aptitud para Profesores de Enseñanza Secundaria) y consigue una plaza de profesora en uno de los mejores sistemas educativos del mundo”. (Javier Ponce Gambirazio)

“Llega al colegio el primer día de clases muerta de miedo de que descubran su secreto. Teme que un padre o algún profesor la pueda reconocer. Cruza el patio esperando los murmullos, pero no sucede nada. Entonces comprende que nadie podría imaginar que una bailarina transexual es maestra de literatura en la escuela pública, y se relaja. Entra al salón y escribe su nombre en la pizarra, Marie-Pierre Pruvot. Empieza así su primera lección.” [Javier Ponce Gambirazio sobre el documental “Bambi”].

Fue honrada con la inducción en la Orden de las Palmas Académicas (Wikipedia).

“Sus alumnos viven agradecidos por su exigencia y su calidad pedagógica, pero sobre todo por el ejemplo de una vida dedicada a la honestidad. Luego de 29 años de docencia y dos libros publicados, Marie-Pierre Pruvot recibe la Orden de las Palmas Académicas (l’ordre des Palmes académiques), un importante reconocimiento del estado francés al mérito en el campo de la cultura y la educación. A los 81 años, Bambi sonríe y por fin el espejo le devuelve la imagen que siempre tuvo de sí misma.” [Javier Ponce Gambirazio ].

En el año 213 se publicó el documental Bambi acerca de su vida como y carrera como bailarina y showgirl.

Kiki Moustique


April Ashley y Kiki Moustique en 1958

Desgraciadamente hay muy poca información de ella.

Coccinelle

“La mujer que apasiona. El caso clínico de la historia al alcance de sus ojos”. Así rezaba el cartel que anunciaba la presencia de Coccinelle en una popular sala de fiestas. Esta es la vida de una mujer que alcanzó la fama mundial, la aprobación de la Iglesia y que recientemente se ha convertido en la primera persona transexual en Europa en tener una calle con su nombre.” [Valeria Vegas]

Nació el 23 de agosto de 1931 en Paris y falleció el 9 de octubre de 2006 en Marsella. Fue actriz, vedette, cantante e hizo una larga carrera en Argentina (Wikipedia).

Al parecer contó con el apoyo de su familia en su transición y que en algún momento se desempeñó como artillera para el ejército francés (Luis Miguel Romero)

A los 15 años abandonó la escuela, comenzó a trabajar como peluquera y a formarse como bailarina. En 1953, a los 22 años debuta en el cabaret Madame Arthur y es cuando asume el nombre de Coccinelle, debido a que en sus inicios vestía siempre de traje rojo con topos negros, como una mariquita y así fue apodada por una de sus compañeras (Valeria Vegas).

“En una ocasión, tras ser invitada a una gala anual de artistas en su París natal, averiguó a través de sus contactos el traje que iba a vestir esa misma noche Brigitte Bardot. Se puso exactamente el mismo, de manera que a su llegada fue confundida con la actriz. Todos los flashes se dirigieron a ella, mientras el público la aclamaba. Cuando poco después llegó la Bardot, ésta pasó absolutamente inadvertida.” ([Valeria Vegas].

Es considerada la “la primera transexual que se visibilizó en la prensa, la televisión y el cine como una personalidad pública” en donde su presencia generaba aglomeraciones al estilo de los Beatles hasta generar el llamado “fenómeno Coccinelle” particularmente en Argentina donde vivió con su esposo y en ese contexto cissexista las miradas y aglomeraciones partían de la hipersexualización, la transmitificación y la objetivación que Coccinelle supo explotar a su favor (Amilcar Moretti).

A finales de los años 50 viaja a Casablanca para ponerse en manos del doctor George Burou para acceder a la cirugía de reasignación genital. A su regreso como estrella de le Carrousel graba discos y funda la asociación Devénir Femme, para ayudar a otras mujeres transexuales a transicionar y participó en el nacimiento del *CARITIG,*Centre d’Aide, de Recherche et d’Information sur la Transsexualité et l’Identité de Genre (Centro de Ayuda, Investigación e Información sobre la Transexualidad y la Identidad de Género) (Crysallis)

Se casó tres veces: en 1961 con el periodista Francis Paul Bonnet, boda que fue una sensación en los medios porque se casó de blanco por la iglesia católica y su padre la acompaño al altar para lo que tuvo que ser rebautizada como parte del reconocimiento que la Iglesia le hizo a su identidad femenina, en 1966 se casó con Mario Florentín, bailarín colombiano y en 1966 con Michou, un actor transformista. (Luis Miguel Romero)

Grabó discos y participó en películas francesas y argentinas durante los años 60, tuvo exitosas temporadas con su espectáculo Cherchez la femme y fue figura exclusiva del canal 7 de Argentina en el 82 (Crysallis)

“(…)Se consagró con su exitoso espectáculo *Cherchez la femme*, mismo título de una de las varias canciones que grabó en aquel momento y que viene a traducirse como “busca a la mujer”, animando en su letra a que la examinen. Francia se rinde a sus pies hasta el punto de que en una ocasión, mientras compraba en una céntrica joyería, los viandantes descubrieron a la artista dentro del local y comenzaron a agolparse. En pocos minutos curiosos y admiradores crearon un tumulto que hacía que fuese imposible salir a la calle, por lo que tuvo que venir un helicóptero a llevársela desde la azotea del mismo edificio.” ([Valeria Vegas].

Se presentó en el Olympia de Paris con un espectáculo llamado Recherche la femme con éxito por siete meses, alternó con figuras como Edith Piaf. En 1978 se convierte en la figura estelar del Cabernet Chez Nouz de Berlín, Alemania. En el 82 vuelve a cosechar éxito en Argentina, en el 86 regresa como estrella al Madame Arthur, en los 90 presentó un espectáculo donde narraba la historia de su vida pero fue afectado por la crisis económica de la Guerra del Golfo por lo que se retiró al Sur de Francia en el 92. (Luis Miguel Romero)

Autobiografía “Coccinelle por Cocinelle”

Ahí cuenta lo mucho que sufrió en su infancia por su expresión de género y características corporales “ambiguas” y que desde la adolescencia empezaba a asumirse como transexual. Le dieron baja del ejército “por se un mal ejemplo” (Amilcar Moretti)

Otros libros

Coccinelle es él’, de Mario A. Costa (1963), ‘Los Travestis’, por Jacques-Louis Delpal (1974); y, en 2001,‘Montmartre Beaux jours… et belle de Nuit’, de Jacqueline Strahm. (Crysallis)

Videos de Coccinelle

Videos de Madame Arthur y Le Carrousel

Y también es importante recordar a quienes han quedado en el anonimato

Pensamientos al vuelo…

Varias de ellas nacieron en los años 30 en medio de cambios de normas de género de los años 20 cuando las mujeres empiezan a usar faldas cortas, pelo corto, vestir con forma masculinas, bailar alegremente e incluso fumar; y en medio de la revolución del sexo que supuso la incorporación del uso de las hormonas como el estrógeno y las cirugías de reasignación genital en los años 50. Pienso que vivir dentro de esos cambios sociales supuso mayores espacios de libertad pero acotados a estructuras rígidas y cis-binarias violentas y agresivas de la época y aún vigentes.

Las historias de muchas de ellas se remontan hacia lo que hoy llamaríamos infancias trans pero quizás derivado del adultocentrismo imperante que considera que las infancias son carentes de sexualidad y que lo contrario es perverso es que casi no hay información sobre sus infancias y la que ha llegado a nuestros días revela la violencia cissexista trans-homofóbica normalizada de la época que no ha cambiado mucho en casi cien años: rechazo y desprecio familiar; agresiones, humillaciones y acoso callejero e institucional; violencia sexual tolerada e impune; exclusión y marginación social, política y económica en contextos de penurias, pobreza y enfermedad de “vidas que no importan” y la hipersexualización como única vía de supervivencia ya sea en la calle, en el show business o en el plató.

El sexismo, el racismo y el clasismo dominante de la época se vuelven las jerarquías “normales” a escalar en la lucha por la supervivencia social y se encarna en una cis-pasabilidad aparentemente hetero que aspira a su habitabilidad moviéndose entre la Dama-Diva blanca y glamorosa con cuerpo funcional y escultural/delgado de Hollywood al estilo de Brigitte Bardot, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe, entre otras y “una vida normal” pensándola como aquella en donde las particularidades de su diversidad humana no sean el centro de atención ni les ubiquen en estrechos espacios de reconocimiento y habitalidad pero que son sensacionalistas, sexuales, cosificantes y de mero entretenimiento como lo fue para la naciente industria de consumo de la televisión.

Sus historias se entrelazan y pienso que están tejidas por la fuerza de los lazos afectivos como elemento articulador al pasar de la incomprensible soledad para reconocerse en otras vidas a las que también les atraviesan la dolorosa experiencia de revelarse contra el sexo asignado socialmente al nacer, con todos los obstáculos de la época, especialmente por las implicaciones inciertas de someterse a tratamientos hormonales y quirúrgicos de los que tenían pocas referencias. ¿Quién sostuvo y acompañó en ese contexto de rechazo, soledad e incertidumbre sino la presencia cariñosa de otra persona, de una mano cálida, de una escucha amorosa que pasaba/vivía por lo mismo? Los grupos creados por April y Coccinelle pueden dar testimonio de estos lazos.

Pero como sucede como con cualquier mujer de la época de los 50 las opciones estaban acotadas a la narrativa del hombre cis-hetero occidental y racional: la esposa-divorciada “de” con toda la historia de violencia machista alrededor que viven el resto de mujeres diversas como sucedió con April Ashley, la feminidad superlativa que se reifica estratégicamente a sí misma como Cocinelle o el esfuerzo diario contra los prejuicios o estereotipos para abrir espacios históricamente negados como la educación como narra la historia de Bambi y muchas otras vidas trans que se pierden en la invisibilidad que proporciona la “opción” como arma de supervivencia de rehacer toda una vida desde cero, sin transición en la memoria y por lo tanto sin pasado. Hacia ellas y ellos, porque estoy segura que también hay ellos, también van dirigidos estos pensamientos.

Rebeca Garza

#RemembranzaTrans2020

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